Creo que en la vida debemos hacer cosas que nos hagan felices y que disfrutemos inmensamente. Para mi escribir es una de ellas y pienso pasarme el resto de mi vida haciéndolo. He encontrado en la blogósfera un espacio de expresión inigualable y en el cual puedo no sólo escribir, sino expresarme de diversas maneras: compartiendo fotografías, música, textos que no son míos pero que enriquecen mi vida e intercambiando puntos de vista con otros escritores y blogueros.
He descubierto a lo largo de estos años, tres para ser precisa, que existe un gran compromiso en este proceso de sentarse frente a la pantalla de una computadora y expresar lo que pienso. Escribir aquí y por este medio es una manera de abrirme, de descubrirme, de develarme ante la mirada ajena. No es un trabajo sencillo ni una actividad fácil. Hay momentos en que resulta más seguro y menos comprometedor ser observador de las palabras y realidades ajenas y no expresar nuestro mundo, que es lo que hacemos al final del camino. El silencio es más seguro pero puede ser terriblemente anulador y apabullante, sobre todo cuando una voz interna grita por salir y expresarse.
Empecé este ejercicio con un objetivo: retomar mi propia voz. Llevaba muchos años haciendo uso de mis palabras para expresar proyectos e ideas ajenas y manteniendo las mías escondidas en un rincón. Veo, felizmente, que no estaban tan escondidas pues a la primera oportunidad salieron a expresarse sobre los más diversos temas, señalando todo y expresando todo su sentir. Escribir en mi blog ha sido deliciosamente liberador.
Existen todo tipo de opiniones, visiones y realidades en este espacio, tal como existen en el mundo no virtual. Lo que somos en el mundo "real" lo somos a través de nuestro "yo" virtual. Por ello, la convivencia y diálogo con otras personas aquí me parece un proceso y encuentro lleno de respeto y descubrimiento. He descubierto personas absolutamente encantadoras, inteligentes, creativas, talentosas y propositivas aquí. La ventaja ha sido poder dialogar con ellas, conversar e intercambiar puntos de vista en tiempos distintos a los que marca el tiempo en la vida cotidiana, el tráfico y los compromisos laborales y sociales en los que normalmente me encuentro envuelta. Diálogos acompañados de una gran disposición para sostenerlos y normalmente de un buen café o chocolate caliente. (De sobra está decir que he encontrado lo contrario también aquí, somos simplemente humanos y proyectamos nuestras limitaciones en todo lo que hacemos. No me detengo más a hablar sobre ello, convivo diariamente con muchas personas así, y con ello tengo suficiente.)
Las palabras son los hilos que tejen realidades y mundos nuevos. Son nuestras, podemos tejerlas, entrelazarlas, separarlas, amarrarlas, envolverlas para construir las realidades que añoramos y en las que queremos vivir. ¿Para qué desaprovecharlas si las tenemos....a un pensamiento de distancia?
Imagen:pulsarbeta.files





































