
Qué curiosa sensación la de vivir la vida en internet. Evidentemente, hay muchas formas de transitar las horas y los minutos de nuestra existencia, pero las redes sociales, los blogs y twitter han creado una nueva experiencia vital. Me explico.
Sin salir de casa, o bien estando fuera pero pegado a la Blackberry, puede uno estar y sentirse perfectamente conectado con el mundo. Es más, hasta puede uno tomarse un café e instalarse frente a la pantalla del aparato preferido (computadora o teléfono) y conversar. Los comentarios pueden ser de 140 caracteres o bien, de algunos párrafos, pero el hecho es que sin ver a las personas y sin hablar con ellas directamente, puede uno estar en contacto y comunicarse.
Recuerdo cuando era niña, jajajaja hace "algunos" añitos, mi abuela y mi madre me regañaban por estar "colgada" del teléfono. "Mejor vete a tomar un café o invita a fulano o fulana a la casa, el teléfono es para emergencias, no para hablar de cualquier cosa." Hoy, esas frases, podrían aplicar, pero de hecho, no tienen sentido. La comunicación hoy se da a todos los niveles, a todas horas y sobre todos los temas.
En medio de una ráfaga de tuits, puede uno leer y escribir sobre todo: chistes, comentarios sobre política, hacer consultas, promocionar una idea, plantear una duda, promover el cuidado y rescate de un perro o un gato, solicitar que se done sangre en un hospital en Querétaro, en fin. Se puede dar todo tipo de información en poco tiempo. Se queda uno con la sensación de haber conversado con una infinidad de personas, cosa que es de hecho cierta. De la misma forma, parece que uno tiene ya muchos interlocutores y hay quienes inclusive, les llama amigos. Yo no llego a tanto, aunque confieso -como ya lo he dicho aquí- que en la blogósfera he encontrado verdaderos amigos, entrañables y queridos. He conocido y participado en reuniones de Twitteros y gracias a las redes sociales y a mi creciente activismo en internet, he conocido gente "real" extraordinaria, proyectos de primera y estoy participando en cosas absolutamente increíbles.
Lo curioso, sin embargo, no desaparece. Desde un espacio intangible, pero real, podemos interactuar con otras personas sin salir de la oficina o de casa, saber qué sucede en el mundo y estar perfectamente enterados de todo. Esto es un paraíso para los ermitaños y para las personas a quienes no les gusta socializar cara a cara pero que son perfectamente "cibersociales".
En fin. Una reflexión de café a media tarde.
Imagen: sbi-secureit


































