jueves, 30 de septiembre de 2010

Sólo podría decirlo así Concha Buika...no habrá nadie en el mundo

Para que se deleiten con su ritmo y voz:

Concha Buika: No habrá nadie en el mundo




No habrá nadie en el mundo

Desde que el agua es libre,
Libre entre manantiles vive,
jazmines han llorao,
y yo no comprendo como
en tus ojos niña solo hay desierto.
Hermosa era la tarde, cuando entre los olivos nadie,
nadie vio como yo a ti te quise, como te quiero.
Hoy los olivos duermen y yo no duermo.

No habra nadie en el mundo que cure
la herida que dejó tu orgullo,
yo no comprendo que tu me lastimes
con todo todo y el amor que tu me diste.


Pa cuando tu volvieras, pensé en cantarte coplas viejas,
esas que hablan de amores y del sufrimiento,
cuando tu vuelvas niña, te como a besos,
y volaremos alto donde las nubes van despacio
despacio va mi boca sobre tu cuerpo, tan lento que seguro se pare el tiempo.

No habra nadie en el mundo que cure
la herida que dejó tu orgullo,
yo no comprendo que tu me lastimes
con todo todo y el amor que tu me diste.

martes, 28 de septiembre de 2010

Camino hacia el olvido (Parte 9)


Habían pasado meses y Jimena seguía sintiendo un inmenso vacío interno. Sabía que no tenía que ver del todo con el final de la relación con Antonio. "Esto es más profundo" se decía a si misma, "es algo anterior a él, histórico. Es como una herida que llevo a cuestas y que a pesar de los años, sigue sin cicatrizar."

Ella lo sabía, simplemente no podía descifrarlo. Ese dolor, triste, profundo, añejo, enmohecido, arraigado la había acompañado toda la vida, pero no se había dado cuenta. Tenía que ver con lo único que ella verdaderamente anhelaba en la vida: saberse abrazada y querida. Así de sencillo y simple, era lo único que en realidad quería. No entendía a sus amigas, que buscaban a un hombre que las mantuviera, o les dieran joyas o viajes o les dijeran que hacer con su tiempo, o les prometieran lo que sabían que nunca les iban a cumplir. Ella no necesitaba eso, eran cosas que podía hacer y darse a si misma. No, ella simplemente quería sentir la calidez de un abrazo un domingo en la mañana y escuchar dos palabras sin condiciones: "te quiero". Por esos momentos había dado mucho en la vida y había hecho cosas que le avergonzaban y que al paso de los años le resultaban dolorosas e inaceptables. No las podía cambiar, formaban parte de su vida. Eran irremediables. Eran parte de ella.

Pensó que la relación con Antonio podría ser diferente porque sabía que él buscaba, en el fondo, lo mismo. Aunque nadie lo entendiera, ella sabía que la soledad de ese hombre y la suya podrían hacerse compañía. Reconocía la ansiedad de su mirada pues le parecía por momentos un reflejo de la suya. No lo juzgaba, lo comprendía. Quería quererlo como buscaba ser querida. Habían hablado de eso en más de una ocasión, frente a una chimenea, haciéndose el amor y sintiendo la fugacidad de cada momento. Ambos sabían que la soledad los habitaba y se habían hecho cómplices de ese abandono interno que los hacía caminar. Pensó que él comprendía el dolor que la acompañaba desde siempre, ella entendía el de él, al menos eso pensaba.

El se sentía ajeno a su realidad, al igual que ella. A primera vista, ambos podrían parecer personas socialmente adaptadas a sus mundos, parte del mismo, felices en ellos. La realidad era otra, el sentido de no pertenencia los hacía adaptarse para no sentirse más aislados y solos. Jimena lo sabía, y esa verdad le molestaba al respirar. El también, pero lo evadía. Se sentían cómodos en el mundo que creaban juntos, aislado y aparte de todo lo demás, con palabras propias, con complicidades profundas, con añoranzas compartidas, con deseos elementales conversados.

El final lanzó a Jimena nuevamente a su mundo, habitado de personas y lleno de actividades, pero desolado, poblado de palabras incomprensibles y de emociones envueltas en velos de impotencia.

Para salir de ellos tendría que salir de su propia vida y hacía tiempo que la idea había dejado de parecerle una locura.



Camino hacia el olvido. Parte 3
Camino hacia el olvido. Parte 4





lunes, 27 de septiembre de 2010

Comparto con ustedes una entrevista que me hicieron en el Periódico Reforma: Mamás blogueras de temer

Son mamás blogueras de temer

Desconocen poder de mujeres en la red



(27-Sep-2010).-
REFORMA / Staff

Existe una profunda ignorancia por parte del Gobierno, de la industria privada y de las empresas del poder que pueden llegar a representar las mujeres en internet, tanto como consumidoras como proveedoras de información, advirtió Claudia Calvín, fundadora de Mujeres Construyendo.
"En Estados Unidos, por ejemplo, el nicho de mamás blogueras es importantísimo: pueden deshacer productos. Si empiezan a hablar de cosas que no funcionan, tiran productos a las empresas... aquí (en México) no se han dado cuenta (las mujeres) del poder que tienen como consumidoras.
"El hecho de que empiecen a hablar de los temas que les interesan, sean de la naturaleza que sean, puede ser muy valiosos porque en el mundo exterior se han minimizado muchas de sus opiniones", señaló la especialista.
Calvín destacó que el problema inicia a partir de la falta de conciencia que tienen las propias mujeres de su poder; de su gran capacidad que tienen para influir tanto en las decisiones gubernamentales, como en el futuro de productos y servicios que ofrece la industria en general.
Si se unieran y compartieran experiencias en la red, sería diferente, advirtió la fundadora del organismo.
Las 13 millones de usuarias de internet que existen en México son un mercado que debería de llamar la atención a las empresas para fomentar el marketing en línea, y generar una red más amplia de consumidoras, aseguró la experta de Mujeres Construyendo.
"Se sigue pensando que el marketing online es un grupo 'amorfo' de gente, se tiene que invertir en comprender a su nicho y traducir contenidos hacia las mujeres", consideró.
En México, comentó, el espacio se ha ido abriendo de manera paulatina para que mujeres de toda índole y edades, puedan participar en la red con el objetivo de compartir experiencias y discutir temas, así como la funcionalidad de bienes y servicios que están disponibles en el mercado.
"Se ha generado un espacio muy interesante de solidaridad, de intercambio de información, (por ejemplo); las mamás blogueras son un nicho maravilloso.
"Comentan lo que hacen; productos que funcionan; lugares que reflejan lo que necesitan; empiezan a posicionar de manera indirecta restaurantes, centros comerciales, lugares que son o no seguros para los niños", señaló.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), el número de usuarios de internet en México ha ido en crecimiento y las mujeres representan casi la mitad del total, de casi 28 millones de usuarios.


Cada vez son más asiduas

Las internautas en México aumentaron un punto porcentual de 2008 a 2009, y representan 45 por ciento de los usuarios en México.
- La composición actual por rango de edad de las mujeres usuarias de Internet en México es: Mujeres de 18 a 35 años: 75% siendo el universo total 10,327,500. Mujeres de 36 a 60 años: 25% de 3,442,500

- Tipo de conexión: De las conexiones a internet que se realizan 56% son desde el hogar. Los horarios de 10 a 14 horas y de 16 a 21 horas los de mayor tráfico

- De las conexiones en el hogar: 17% de los usuarios navega alrededor de 3 horas diarias de lunes a viernes.

Así lo dijo

"El marketing online orientado a las mujeres está muy desarrollado en otros países; existen mujeres especializadas en el rubro, promoviendo productos y servicios en línea".
Claudia Calvín
Fundadora de Mujeres Construyendo.

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El Periódico Reforma no tiene acceso libre a su página web, es sólo para suscriptores. Por ello he copiado esta nota de su sección de Negocios.

Espero sea de su interés.

Saludos y que tengan una gran semana.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Uno, dos, tres....



Sobran las palabras....


Imagen: Taringa.net

Camino hacia el olvido. (Parte 8)

"Siempre me ha gustado" pensaba Lorena, mientras escribía en su libreta veneciana el recuento del día, con esa letra picuda y pareja, característica de las mujeres que estudiaron en escuelas de monjas. "Soy verdaderamente afortunada, finalmente se dio cuenta de que soy la mujer que necesita". Tenía una semana de haberse hecho novia de Antonio, el misterioso e inalcanzable Antonio.

Desde niña se había sentido atraída hacia él, visitaba su casa y lo conocía pues sus padres eran amigos de los de ella. Había inclusive, ido a su boda. Recordaba haber sentido envidia de la exesposa cuando los vio caminar por el centro de la Iglesia hacia el altar, ella hubiera querido intercambiar lugares. El siempre la trató con cariño y cercanía, como si fuera alguien de la familia. Ella añoraba algo más que eso, que la viera de otra forma, no como su hermana menor. Se burlaba de los novios que le había conocido y le decía que eran unos tontos, que ella merecía a alguien más listo.

Supo de Jimena por Normita, pensaba que "el Señor" finalmente había encontrado a la mujer con quien estar. Sintió tristeza al enterarse. ¿Algún día se fijaría en ella? Cuando se enteró escuchando una conversación de sobremesa entre la mamá de Antonio y la suya, que aquel romance había terminado, las mariposas no cesaron de dar vueltas interminables por su estómago. Los detalles no le importaron, como tampoco le importó jamás que su madre dijese que era un hombre complicado e incapaz de establecer relaciones duraderas y sin problemas. Ella siempre supo que era el hombre de sus sueños.

El día que se encontraron en el Brick y él la miró como lo había hecho, ella supo que algo sería diferente. En efecto, Antonio la buscó al día siguiente -eso había sido hacía diez días- y dos días después la besó cuando fue a dejarla a casa de sus papás. Era suficiente para saber que ya eran novios, lo había sentido en sus besos y sobre todo, cuando le hizo el amor en el coche la madrugada después de que fueron al cumpleaños de su amiga Federica y habían tomado una fila interminable de martinis. El estaba cariñoso, como ella siempre lo había imaginado, y le había confesado, entre besos sabor a Gin y Vermouth, que llevaba años esperando a que creciera para poderla tratar como mujer y vivir el resto de su vida con ella. "Por fin" se decía una y otra vez, "por fin me voy a casar con el hombre con quien he soñado toda la vida".


Camino hacia el olvido. Parte 3
Camino hacia el olvido. Parte 4



martes, 21 de septiembre de 2010

Una invitación de Mujeres Construyendo para acompañarlas mañana en el Social Media Week

Comparto el contenido de su invitación textual:


Claudia Calvin dará una conferencia en el bloque de Social Media y Responsabilidad Social llamada
"Mujeres Construyendo la Era Digital" este miércoles a las 5 de la tarde. Habrá streaming del evento, ¡así que pueden seguirnos por internet!

Aquí les dejamos el
link del streaming para que no se lo pierdan. Ahí también pueden acceder al Programa del Social Media Week.

Si están en Twitter, no dejen de seguir el hashtag #SMWMEX y a los usuarios: @smwmex @wavesmcmx. Por supuesto, en nuestro Twitter estaremos informando también: @mconstruyendo. Si van a participar de manera virtual, no dejen de enviarnos sus comentarios vía el Chat del sistema habilitado para tal fin o vía Twitter. Nos interesan muchos sus opiniones.


¡Las esperamos!



Mujeres Construyendo es la primera plataforma para mujeres blogueras en español. (www.mujeresconstruyendo.com)

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¡Nos vemos allá o en internet a las 5 pm mañana!

lunes, 20 de septiembre de 2010

Solidaridad con Veracruz. Apoyemos a quienes nos necesitan hoy.

El Huracán Karl ha ocasionado enormes daños en el Estado de Veracruz. Hoy necesitan los veracruzanos nuestro apoyo. ¿Cómo podemos brindárselo? De diferentes maneras:

En dinero, especie, trabajo voluntario ya sea físico o en internet.

¿Qué necesitan por el momento?

Puedes donar alimentos y bebidas: agua embotellada por paquete o garrafón, azúcar, café soluble, latas de atún y/o sardina, frijoles en lata, sopas en pasta y leche en polvo. En cuanto a medicamentos, la población afectada requiere de antimicóticos, antipiréticos, antigripales, antibióticos, analgésicos, antidiarreicos y antiinflamatorios, que no estén caducados. También hacen falta medicinas para animales y alimento para ellos.

Aquí encontrarás información de centros de acopio en diversos puntos.

domingo, 19 de septiembre de 2010

México 1985 en la memoria


El 19 de septiembre de 1985 la vida nos sacudió a los mexicanos. El terremoto que acabó con una parte de la Ciudad de México y nos hizo despertar como sociedad tuvo lugar. Hoy, 25 años después, lo seguimos recordando como si fuese apenas ayer.

Hace algunos meses escribí una entrada a propósito del Terremoto en Haití y los recuerdos que éste me despertó con relación a lo que viví cuando mi despertador sonó a las 7:20 de la mañana ese día imposible de olvidar y pensé que me estaba levantando con mucho ímpetu pues todo se todo se movía en mi entorno. Comparto, para quienes no lo leyeron, el texto: México 1985 - Haití 2010.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Déjame vivir...

¿Qué les parece esta versión de Déjame vivir con Jarabe de Palo y la Mari de Chambao? Yo digo que .... ¡única!




Libre a mi manera...

viernes, 17 de septiembre de 2010

Camino hacia el olvido (Parte 7)

A Jimena le gustaba llegar a tiempo, y más cuando se trataba de su cita con Carlos porque él era preciso para definir la hora final de la sesión y no había cabida para un minuto extra de los 50 que estaban establecidos. Llegó unos minutos antes para estar lista cuando las manecillas del reloj de la sala de recepción indicaran que ya eran las 7 de la noche.

Sabía que la mejor manera de dar pasos lejos de la depresión y estar bien era arreglarse, ponerse un poco de rimmel en las pestañas y un buen par de tacones. No tenía ganas de hacerlo, de hecho, se hubiera quedado en la cama todo el día, pero tenía trabajo, clientes que ver y sobre todo, la cita de esta noche, a la que se sentía contenta de asistir. El gran sillón en el que se sentaba, o en realidad se hundía, durante estas reuniones, era para ella un alivio. Se sentía cómoda platicando en él y conversando con Carlos.

Por fin llegó la hora, salió él con su gran sonrisa a recibirla y se dieron un abrazo. Hoy ella necesitaba muchos abrazos y sacarse los latidos de dolor del corazón. Este era uno de los mejores lugares para hacerlo.

"¿Cómo va todo?" Esa era la pregunta que normalmente servía para abrir el raudal de emociones que se acumulaban en la existencia de Jimena, y esta ocasión no fue la excepción. "¿La verdad?" respondió ella, "no muy bien. Sigo extrañándolo y preguntándome qué paso para llegar al final con Antonio. Ya sé, ya sé, hay muchos otros temas en mi vida, pero necesito sacarme éste de las entrañas, Carlos. Me está ahogando y no sé qué más hacer." Mientras le decía esto, se quitaba el saco de gamuza que llevaba puesto y dejaba ver la blusa de seda blanca que se había puesto y que combinaba de manera elegante con la falda ajustada que resaltaba sus caderas. Saberse guapa le levantaba el ánimo y era necesario en días como éste, en que tenía un terrible concepto de sí misma y hubiera preferido quedarse en pijama.

"¿Te has vestido así porque te sientes bien o es el maquillaje del día para esconder la depresión, Jimena?" No lo podía engañar, nunca lo podía engañar. Con una sonrisa entre traviesa y triste le respondió "Adivina."

Carlos trataba de apoyar a una mujer que vista desde afuera era exitosa, segura de sí misma, atractiva, divertida y con una larga lista de pretendientes haciendo cola que, sin embargo, vivía relaciones que la hacían dudar de su valía y le generaban un sufrimiento más allá de lo normal. No lo parecía, pero vivía una gran depresión que ocultaba en un raudal de trabajo y actividades. El encuentro con Antonio se vislumbró en un inicio como algo diferente y con enormes posibilidades de desarrollarse como una historia sana, pero al cabo de los meses, la realidad demostró que se trataba de una variación del mismo tema. Era un hombre, que al igual que ella, parecía no tener problemas en la vida, una gran seguridad y carisma, muchos aspectos de su vida resueltos y sin embargo, profundamente egoísta, con una clara sintomatología de alcóholico -hecho que Jimena se negaba a reconocer- y con un comportamiento que se ubicaba en la frontera con la crueldad y la violencia pasiva.

El miedo al abandono de su paciente, aunado a sus creencias negativas sobre si misma, la hacían involucrarse con hombres que parecían tener que cumplirle las profecías que más temía y este caso no había sido distinto. Hubo una variación, que él notaba y le daba indicios de que eventualmente ella sería capaz de creer en sí misma como mujer ante un hombre y no sentirse tan vulnerable: había puesto un límite que era lo que había precipitado el final y no estaba dispuesta a sufrir, al menos, no tanto. Algo tan evidente para muchos de sus pacientes no lo era para ella, parecía dispuesta a vivir el dolor de una relación como si tuviese que pagar alguna culpa, y el trabajar eso la había ayudado a intentar salir de la situación. Seguía culpándose del final, es cierto, pero también reconocía que había cosas no funcionales en su expareja y que el trato que le había dado, ella no lo merecía. Aceptaba que él era un adulto que tenía la opción de tomar decisiones y que había decidido comportarse como un perfecto patán, no estar con ella, no dar la cara, mentirle e inventar cualquier pretexto para dar todo por terminado. Eso, que parecía un pequeño paso, era en la vida e historial de Jimena un enorme avance. Tendría que trabajar aún en el desapego, en el dejar ir y reconocerse valiosa, pero era un proceso,y aunque ella quisiera hacer todo a la velocidad de la luz, llevaría su tiempo.

Ella lo sabía, ya eran las 7:50 por la mirada y actitud de Carlos, así que apresuró la última frase. Ambos se rieron por la velocidad con la que la dijo y concluyó la sesión. Ella siempre se quedaba con la sensación de que acababa de llegar cuando tenía que abrir su agenda para hacer la próxima cita. ¿Podrían hacerse dos o tres citas seguidas? La idea le gustó. Se río consigo misma por la ocurrencia. Se lo propondría la próxima sesión.




Camino hacia el olvido. Parte 3
Camino hacia el olvido. Parte 4



jueves, 16 de septiembre de 2010

Entre el Huapango y la Bikina...así es México

En estos días en que el país entero se ha lanzado a festejar el Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Méxicana, yo me he dedicado a reflexionar. (¡Qué pretencioso suena esto, pido una disculpa de antemano!) Dejaré las disertaciones sobre el ¿qué festejamos? ¿Doscientos años de pobreza y cien de agudización de la misma? y me concentraré en una pregunta que me ha dado vueltas: ¿qué nos identifica como mexicanos?

Es una pregunta difícil de responder y creo que ni el mismísimo Octavio Paz pudo dar una respuesta contundente. Es un tema que seguimos sin poder replicar con certeza y que polariza a los de por si polarizados mexicanos que estamos acostumbrados a no admirar los triunfos ajenos y a desacreditar a quienes piensan distinto a nosotros antes que llegar a un acuerdo. Sin embargo, y siempre queda un pequeño destello de posibilidades en el más oscuro de los cajones, creo que hay un componente que nos une, independientemente de las ideologías, colores y preferencias personales, políticas, sexuales, económicas, culturales, sociales....y es la música.

Lo anterior me lleva a compartir hoy dos piezas que me parece que de manera inequívoca nos identifican y hacen vibrar a los mexicanos, más allá de la multiplicidad de particularidades arriba mencionadas: el Huapango de Moncayo y la Bikina.


El huapango es un género musical mexicano basado en compás ternario, interpretado en diversas formas, las más conocidas son tres variantes: el huapango típico o son huasteco, interpretado por el trio huasteco; el huapango norteño, interpretado por conjunto norteño; y el huapango de mariachi. De acuerdo a la Real Académia de la Lengua Española, la palabra huapango se deriva del vocablo náhuatl huapanco, que literalmente significa sobre la tarima ("huapantli", tabla de madera; "pantli", hilera, fila; y "co", en).

El Huapango fue creado en 1941 por el compositor jaliscience José Pablo Moncayo García. Posiblemente ninguna otra pieza musical, aparte del Himno Nacional, nos identifique tanto como ésta y nos haga compartir sonrisas y emociones a los mexicanos de todos los rincones del país.

El Huapango de Moncayo es un arreglo para orquesta sinfónica de tres sones provenientes de la rica tradición musical del Estado de Veracruz. "El Siquisiri", "El Balajú" y "El Gavilancito".

Va esta versión con imágenes de mi país. Espero que les guste y si no conocen México ni esta música se animen a venir.





Aquí les dejo la versión dirigida por Luis Cobos, es bastante buena (y mejor que la anterior del Video, pero confieso que quería que vieran algunos de los lugares y sitios lindos de México). 



Otra pieza que también hace latir los corazones de los mexicanos es La Bikina, que ha sido interpretada por infinidad de cantantes, orquestas y músicos, que van de Luis Miguel a Celia Cruz, pasando por el Mariachi Vargas de Tecalitlán y orquestas en todo el mundo.

La Bikina es una famosa canción mexicana compuesta por Rubén Fuentes y cuya letra es de María José Quintanilla, en el año de 1964. La canción fue escrita por Fuentes después de un paseo por la playa en donde su hijo le comentó que las mujeres que llevaban bikinis deberían de llamarse "bikinas". Existe otra versión que afirma que la canción esta inspirada en la época de Los Cristeros. Aquí les dejo un link con las versiones de la Leyenda de la Bikina.

Va una versión del Mariachi Vargas de Tecalitán acompañado por la Orquesta Sinfónica de Querétaro.


Aquí una versión con Luis Miguel, y posiblemente gracias a quién se ha dado a conocer en los últimos años y entre las generaciones jóvenes.


Aquí va otra versión, con un arreglo del guitarrista mexicano, Julio César Oliva.


....y por si no fuera suficiente la versatilidad de esta maravillosa pieza, aquí les dejo una versión de Pérez Prado...maaambooo





Debo decir que desde niña, el Huapango y la Bikina me sacan lágrimas y las disfruto profundamente.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Tanta luz que prometías...

En la Oscuridad, de Presuntos Implicados, es un clásico de su discografía. La inigualable voz de Solé Giménez, la suavidad de su estilo, y los incomparables arreglos detrás de esta pieza la hacen profundamente disfrutable. Un regalo para este sábado de septiembre. Espero que los disfruten.





En la oscuridad, en la que me deje vencer,
vuelvo a recordar, presa del atardecer.
Encerrado en mi memoria
quedan gotas del silencio que nos vio ceder.

En la oscuridad, descubriendo los engaños,
déjame llorar, conseguiste hacerme daño.
Tanta luz que prometías,
se quebró como los días al anochecer.
Estaba tan perdida.

Déjame continuar,
con mi vida yo no puedo jugar.
No volveré a caer jamás.
Déjame conservar la belleza de esta oscuridad,
donde no volveré a caer jamás. En la oscuridad anulaste mis sentidos,
triste soledad, recompensa de tu olvido.
Tanta luz que prometías,
se quebró como los días que he visto caer.

Golpeando los instintos,
voy abriéndome camino hacia la realidad,
y siento que estoy viva!

Déjame continuar,
con mi vida yo no puedo jugar.
No volveré a caer jamás.
Déjame conservar la belleza de esta oscuridad,
donde no volveré a caer jamás

viernes, 10 de septiembre de 2010

Camino hacia el olvido: un ejercicio de escritura. ¿Me dan su opinión?


Hace unos días empecé esta propuesta literario-bloguera, o mejor dicho, este ejercicio de escritura. Me interesa mucho conocer su opinión y comentarios. ¿Qué les parece la idea? ¿Los personajes? ¿La manera de abordar el tema? ¿Es creíble? ¿Qué le falta, qué le sobra, qué está bien?

¿Me ayudan dándome sus comentarios?

Si no han leído las entregas, aquí están:

Camino hacia el olvido. Parte 3
Camino hacia el olvido. Parte 4

Les sugiero que las lean de manera consecutiva, pero si no lo hacen así, ¿tiene algún sentido la narración?

Camino hacia el olvido aún no concluye. Seguirán las entregas y sus comentarios me serán de mucho valor. ¡Gracias de antemano!


Imagen:blogia.com

Camino hacia el olvido (Parte 6)

"No cabrón" le dijo Federica a Antonio mientras se tomaba el último trago de cerveza que quedaba en la botella, "nomás no sabes. Escoges a pura pinche vieja con la que no tienes nada que hacer. Estás bien pendejo." Tenía razón Baal, pensaba, mientras lo observaba tomarse el último trago de vodka antes de pagar la cuenta e irse a otro bar, no sabe escoger.

Le gustaba, pero no podía confesarlo abiertamente. El sabía, como toda su familia y amigos, que a ella le gustaban las mujeres. Sin embargo, cuando él le hablaba de sus exgalanas y sobre todo de Jimena, sentía celos y la sensación de victoria que la embargaba al saber que había logrado hacer que él prefiriera estar con ella y dejar a su "noviecita" y los planes que tenía con ella, era inmensa. Disfrutaba joderla.

Se conocieron en la Clínica hacía un par de años. Para él se trataba del primer internamiento, para ella, el segundo. Congeniaron desde el inicio, el sarcasmo de Federica aunado a la ironía con la que se burlaba de la gente le causaron gracia a Antonio. A ella le pareció "cool" desde que lo vio, divertido, inteligente, formal cuando era necesario, irreverente a la menor provocación y fumaba sin parar. El tenía problemas con su manera de beber. Ella con su manera de beber y drogarse.

Al salir establecieron una especie de complicidad y extraña amistad que difícilmente podía explicarse la gente que los rodeaba. Tuvieron un distanciamiento meses antes de que Antonio y Jimena se conocieran y fue, a propuesta de Baal, que reestablecieron la comunicación justamente cuando él estaba decidiendo que quería una relación de largo plazo con su pareja y acaba de pedirle que se fueran a vivir juntos.


"Tu exvieja es bizarra, cabrón," le dijo Federica mientras se subían al coche para ir a un antro al Centro. "Mira que escribirte esas epístolas de Melchor Ocampo en el chat del teléfono. ¿Se habrá dado cuenta la pendeja de que la que le contestaba era yo? Imagínate la cara que pondría si lo supiera." También pensaba, y esto no se lo dijo a él, que el que la agarraría a putazos a ella sería Antonio si supiera que le había estado enviando mensajes a Jimena desde su teléfono la noche que se emborracharon y acabaron fajándose en el coche, los cuales ella había, obviamente, borrado. Ese día estaban tan ebrios que les pareció divertido y una muestra más de lo "pinchemente libres y poco prejuiciosos que eran". Tampoco le gustaría saber que había encontrado la manera de hacerle saber todo lo que hacía con su "exgalán" y que le había dicho que compartían "muchas horas" juntos, de día, de noche y a veces hasta días enteros una vez que estaban encarrilados en la fiesta. "No te pierdes de nada güey, ella no te entiende como yo ni puedes compartir momentos como estos a su pinche y puto lado" decía, mientras se dividían una línea para "bajarse el pedo" y seguir disfrutando sus adicciones.

Camino hacia el olvido. Parte 3
Camino hacia el olvido. Parte 4

jueves, 9 de septiembre de 2010

Hay cosas que no deberían olvidarse nunca...

Hay cosas que no deberían olvidarse nunca...dijo la Amistad....


Camino hacia el olvido. (Parte 5)

"Nadie más que yo te lo va a decir, Jimena, y lo sabes bien" le dijo Juan mientras se tomaban una copa de vino y observaban la lluvia mojar a los transeúntes que caminaban por la plaza. "El no te quiere, si te quisiera, estaría sentado aquí contigo y no estarías conmigo haciéndote preguntas que no tiene sentido alguno responder." "Así somos los hombres, entiéndelo. Si, somos cobardes y preferimos correr que hablar y echarles la culpa a ustedes que decirles la verdad."

La amistad de tantos años se había acrecentado conforme los caminos de sus vidas se habían llenado de accidentes y tropiezos y parecía que nadie los comprendía mejor que el uno al otro. Habían llorado juntos, reído juntos y se habían apoyado en las desventuras de sus historias. Esta noche, una vez más, se reían de su destino y trataban de encontrar alguna respuesta a los sinsentidos del desenlace de la relación entre Jimena y Antonio.

Finalmente, Juan la había convencido de que no era responsable de todo lo que había sucedido y que cabía la posibilidad de que Antonio tuviera algún problema o secreto inconfesable que explicase su extraño comportamiento, o de plano, que estuviera loco. "Dime, quiero entender, qué tipo de relación crees que puedes tener con un hombre de 45 años que en lugar de hablarte de frente te envía mensajes de texto y te dice que te ama y en menos de diez minutos te envía otro mensaje en el que te acusa de investigarlo por hacer algo normal entre parejas: hablar por teléfono a su casa y preguntarle a la sirvienta que si sabe a dónde fue cuando ella te informa que salió de viaje y él no te avisó...." Le recordó, como suelen recordar los amigos cuando los enamorados se olvidan de los agravios de sus quereres, que su adorado novio había tenido, malos -por decir lo menos- detalles: dejarla plantada, mensajes contradictorios y hasta insultantes, mentiras que eventualmente salían a la luz, olvidos, ponerla en situaciones poco amorosas (como con su amiga Federica), cambios de planes de último momento y ya con las maletas hechas, promesas no cumplidas y falta de consideración.

"¿De veras, estás tan necesitada de amor que estás dispuesta a que un güey te trate de cualquier manera y lo vas a aceptar?" "Es buena onda, me cae bien, pero no me gusta como te trata. Te da por sentada Jimena, sabe que lo quieres y que le vas a pasar todo, pero ¿de veras estás dispuesta a pasarle todo? ¿Inclusive que su amiga te envíe mensajes para contarte lo que hace con él, le diga que eres tú quién la busca y después él se encabrone contigo? Sólo falta que te eche la culpa de las pedas que agarra con ella y te diga que se la cogió para quitarle lo lesbiana porque no lo comprendías."

Jimena asentía con la cabeza y sonreía, aunque hubiera querido simplemente comprender qué era lo que había generado que todo acabara de esa manera, sin una palabra de explicación, sin una disculpa después de los agravios. Parecía todo irreal, como si los mensajes que había recibido los hubiera escrito alguien más, como si el Antonio que ella conocía hubiera sido otra persona. No era posible que existiera tanta contradicción entre lo que él decía en un instante y lo que hacía al siguiente. Era inverosímil la diferencia entre el hombre que había conocido y el que había desaparecido sin aclaración alguna meses después.

No lo conocía. No sabía quién era en realidad.
Camino hacia el olvido. Parte 3
Camino hacia el olvido. Parte 4






miércoles, 8 de septiembre de 2010

La depresión: una de las principales causas de discapacidad en el mundo

Muchas personas en el mundo sienten de manera cotidiana e intensa tristeza, desgano, insomnio, ansiedad, cambios de apetito, pérdida de placer, pensamientos suicidas, culpa, cansancio y tienen alteraciones en su comportamiento. Esto, que observamos con frecuencia, son algunos de los síntomas de la depresión y se han convertido en algo cotidiano en el mundo de hoy.
  • Afecta a 121 millones de personas en el mundo
  • Es la principal causa de discapacidad a nivel mundial
  • Puede ser diagnosticada y tratada de manera efectiva y con cuidados primarios
  • Menos del 25% de personas afectadas por ella reciben tratamiento adecuado
El tratamiento terapéutico y psiquiátrico resulta efectivo en el 60&-80% de las personas afectadas. Esto, sin embargo, resulta excepcional, pues menos del 25% de las personas afectadas son tratadas, y en algunos países menos del 10%. ¿Las razones? Desconocimiento, falta de recursos, personal no habilitado para dar un tratamiento y cuidado adecuado y, increíble de creer, prejuicios asociados a los desórdenes mentales y a la depresión.



Muchas personas la padecen sin saberlo, muchos dolores físicos son psicosomáticos asociados a ella y no reciben ni el diagnóstico ni el tratamiento correcto.
La depresión es, literalmente, un infierno para quién la padece y es más común de lo que lo imaginamos. Quien la vive no es "culpable" de ella y puede ser tratado por profesionales que le apoyen a salir adelante.

Si crees que la padeces o conoces a alguien que pudiera estarla viviendo, aquí hay información que puede ser de utilidad para hacer un diagnóstico y dar los primeros pasos para ponerle fin a esa situación incapacitante:
Guía de autoayuda para la depresión.

La Organización Mundial de la Salud tiene un programa de apoyo, aquí los datos.

Hoy por hoy, la depresión es un problema de salud pública. No dejemos que quién la vive lo asuma como un asunto privado, muchas personas la padecen y pueden conseguir ayuda.

Camino hacia el olvido. (Parte 4)

Mientras Antonio le contaba que había terminado la relación con Jimena, ella escuchaba atenta y contenía la sonrisa que quería hacerse explícita en su rostro. "Federica y tú tienen razón, en el fondo, todas son iguales, y buscan quién se haga cargo de ellas" le dijo y ella escuchó con detenimiento lo que había pasado desde que Federica -también paciente suya- había reaparecido en su vida y él había preferido estar con ella y retomar viejos caminos, dejando a su novia suspendida y sin decirle absolutamente nada.


Baal se involucraba con algunos de sus pacientes más de lo que establece el código entre terapeutas lo que le generaba problemas personales y profesionales. Su vida era, a veces así lo pensaba, una mentira. La situación con Gonzalo, su marido era insostenible, entendía perfecto sus disfunciones psicológicas pero no podía ayudarlo en nada, él no quería resolverlas y tampoco quería que su relación funcionase mejor. Ella, por su parte, tenía problemas con los médicos y doctores de la Clínica: no aprobaban su visión poco ortodoxa de la terapia y el hecho de que muchos de sus pacientes del Programa de prevención de recaídas y del de Tratamiento continuo volvieran a beber o a drogarse y no lo comentaran con los médicos que formaban parte de los mismos con tal de protegerla, era mal indicador. Ella lo sabía, se sostenía en el lugar por su amistad con la Directora, quien en algún momento no podría defenderla más ante la junta médica.

La crisis generada por el proceso con Antonio estaba llegando a un límite. Sabía que no era correcto lo que había hecho con él, le pareció gracioso el juego, pero hacía mucho tiempo que las sesiones habían dejado de ser terapéuticas. A veces quien la escuchaba a ella era él y añoraba la siguiente cita para verlo. Haberle pedido la foto de Jimena había sido arriesgado, pero él le había creído y se la había llevado: era para "armonizar sus energías". Sabía también que llamarlo y enviarle mensajes de texto a las 2 de la mañana cuando él estaba con su pareja le generaba problemas, pero no le importaba. Era egoísta, es cierto, meterse a su vida de esa manera, y más aún sabiendo sus antecedentes y las ganas que él tenía de una relación diferente. No sabía por qué, pero le molestaba la existencia de esa mujer en su vida. A pesar de que él era inteligente, ella conocía sus debilidades, y sabía que podría alejarlo, eventualmente, de Jimena. "En el fondo," se decía a si misma, "todas pensamos y sentimos parecido. Los celos mueven montañas y separan a cualquiera."

En la última comida que organizó y a la que invitó a algunos de sus pacientes, Antonio por supuesto, el alcohol se había servido con frugalidad y ella no tuvo reparo en pedirle al mesero de manera particular, que no lo dejara en ningún momento sin un Cosmopolitan en la mano. "Si en la Clínica se enteran, me cortan la cabeza. Traer a personas que estuvieron internadas durante meses para desintoxicarse y que sea en mi casa en donde se divierten tomando ...". "Bueno, ya son adultos y saben lo que hacen", se dijo a sí misma.

Antonio se había convertido en su confidente y ella sabía que él sería su incondicional pues en la soledad en que vivía, poder hablar abiertamente con alguien era para él un refugio. Se sentía no juzgado en su consultorio y además, ella sabía por lo que había pasado y cual era uno de los principales problemas de su vida. Contaba a los amigos con una mano y era un hombre complejo y desconfiado. Su problema con el alcohol le había generado muchas dificultades, era una de las causas de su divorcio. Era socialmente funcional, trabajaba sin que esto interfiriera en sus negocios, en los cuales era indudablemente exitoso, y había logrado avanzar personalmente en los últimos meses, justo cuando conoció a Jimena, pero no se había atrevido a contarle nada al respecto. Para Baal, la llegada de esta mujer significaba un alejamiento de su paciente, pues él había encontrado alguien más en quien confiar y con quien estar cómodo.

Definitivamente, no le agradaba la situación. Además, la relación con Gonzalo no iba por buen camino y no desechaba la idea de ¿por qué no? ser algo más que su terapeuta en un futuro no muy lejano. El era un hombre atractivo en muchos sentidos. Habría cosas que trabajar, es cierto, pero ella era experta en adicciones y codependencia y encontraría la manera, eventualmente, de lidiar con esa cuestión.


Camino hacia el olvido. Parte 3


Imagen:noquedandominios.blogspot.com

martes, 7 de septiembre de 2010

Cerca de un pensamiento sensible

Cerca de un pensamiento sensible
Oleo/lino
2001

Hay segundos que solamente un artista puede expresar a través de su paleta y los pinceles con los que juega a recrear la realidad. Un instante detenido, un momento fugaz, un recuerdo repentino, una emoción olvidada.

Camino hacia el olvido. (Parte 3)

Lo supo desde el principio, pero había aprendido a no decirle nada a sus hijos cuando veía estas cosas. Nunca le hacían caso, Jimena en particular.

La impotencia que su dolor le producía la hacía enojar. Hubiera querido prohibirle verlo, salir con él, simplemente hacerla entender que por ese camino no llegaría a ninguna parte, pero no pudo. Ella era una mujer adulta, autosuficiente, valiente que había hecho lo que había querido a lo largo de su vida y que no se detenía ante prácticamente nada. Las huellas de su divorcio se estaban borrando y este encuentro la volvió a llenar de esperanzas, algo que como madre le daba gusto. La elección, lo sabía bien, era un error.

Recordaba el tono de su voz cuando le llamó por teléfono para contarle: "Ma, ¡no lo vas a creer! Por fin apareció el hombre que llevaba toda la vida buscando, de la manera más inesperada y original. ¿Nos invitas a cenar? Te lo quiero presentar." "¡Por supuesto!", fue su respuesta, claro que quería conocer al hombre que le producía ese tono de voz a su hija.

Llegaron un jueves en la noche. Tenían un mes de conocerse y se les veía felices. Antonio era encantador, con una educación refinada, gran conversador, talento social, exitoso en más de un sentido, cosmopolita y a todas luces, inteligente. Había algo, más sabe el diablo por viejo que por diablo, que en ese momento no pudo definir, que no era claro en él. Entendía el enamoramiento de su hija y por supuesto, comprendía que él estuviera encantando con ella, pero había "algo" sutil que estaba fuera de lugar.

Pasaron los meses y la alegría de Jimena empezó a congelarse. No le decía la razón, pero ella la conocía mejor que nadie: era Antonio. Fines de semana en los que supuestamente estaría con él, llegaba a visitarla con una película porque había habido un cambio de planes de último momento. Visitas inesperadas a cenar porque él tenía trabajo o reuniones más largas de lo previsto. Comidas familiares en las que escuchaba de pasada que comentaba con su hermano que tenía dos semanas de no saber nada de él.

La conocía bien. Ese viaje a la playa significaba que todo había terminado y que necesitaba refugiarse en el mar para ahogar los recuerdos y preparar el necesario camino del olvido. Regresaría a la ciudad con un estupendo bronceado y con la tristeza disfrazada de actividades y trabajo intenso por tiempo indefinido.

Como madre no podía dejar de preguntarse de qué manera había influido en la historia de su hija. ¿Acaso estaba destinada a repetir, con otros matices, una parte de su propia vida? ¿Era ese el sino de los hijos? ¿Habría otro camino?



lunes, 6 de septiembre de 2010

Un regalito para este lunes en la tarde: Norah Jones

Come away with me

¿Quién se suma al Círculo de Lectura? Estamos leyendo Comprometida de Elizabeth Gilbert

¿Quién se suma al círculo de lectura? ¿Estamos leyendo el libro Comprometida de Elizabeth Gilbert. La idea es leer el texto, comentarlo, compartir ideas y reflexiones al respecto.




La mecánica propuesta es la siguiente:

1. Estaré comentando el libro conforme lo vaya leyendo. Aquí les dejo las dos primeras entradas sobre el mismo:

¿Comentamos el matrimonio? Elizabeth Gilbert es el pretexto (1)
El matrimonio es un deporte extremo. Elizabeth Gilbert (2)

2. Pueden comentar en la sección de comentarios. Sin embargo, las invito a que escriban ampliamente sus ideas ya sea bien en su blog, si es que lo tienen, o que abran uno en Mujeres Construyendo, en donde también estamos discutiendo el libro y desde ahí podemos hacer referencias. Si tienen blog, pongan en la sección de comentarios de esta entrada su dirección para referenciarlos y que quienes estamos leyendo y comentando el libro podamos irles a visitar.

3. Organizaré un chat simultáneo en un par de semanas para que nos reunamos en una sesión virtual, con cafecito y todo, para comentarlo.

¿Alguna otra propuesta?

¡Saludos!

Camino hacia el olvido. (Parte 2)

Llevaba tiempo preguntándose por qué ese tipo de clientes no le tocaban a ella, parecían una fantasía de sus colegas. Difícilmente salían de casa del Ingeniero cuando tenían que trabajar, pero ese día las señales coincidieron, un conocido le dio su teléfono a un amigo, la buscó y se encontraron.

Alana llegó temprano a la dirección que le dieron. No era lejos de su zona de trabajo, de hecho a unas cuadras. Preciosa casa, rodeada de jardines. Era extraño que la citara precisamente en ella y no en un hotel, como suele hacerse en estos casos. Podrían haber ido a Polanco a alguno de los de Campos Elíseos, ella llegar antes, él alcanzarla después.

En el momento preciso tocó la puerta, le abrió la muchacha del servicio vestida con el característico vestido de rayitas rosa con blanco y el mandil perfectamente limpio. Peinada impecablemente, con el pelo recogido y oliendo a ropa recién secada. "Así debe estar el resto de la casa", pensó. La hizo pasar a la sala. El "Señor" aún no llegaba, pero había avisado que no tardaría. "¿Le sirvo algo?", escuchó mientras Normita señalaba la cantina. "Un martini", respondió, esperando que la respuesta fuese una cara de sorpresa y un retraso en lo que él llegaba. Ella fue la sorprendida pues la respuesta fue "¿stir o shaken?". "Stir" contestó con voz entrecortada. Se lo preparó con gran maestría y lo llevó en la inequívoca copa martinera con la aceituna a la mesita que estaba junto a su sillón.


En ese momento, llegó Antonio. Era muy atractivo. "¿Para qué necesitará mis servicios? Este hombre no necesita pagarle a nadie por una cogida", pensó. La saludó con familiaridad. Mientras le preguntaba si había llegado sin inconvenientes, él se sirvió un whisky y fue a sentarse junto a ella. Le dio las gracias a la muchacha del servicio y le dijo que podía retirarse, deseándole buenas noches.

Se sentó junto a ella. Brindó y le agradeció que hubiera atendido a la cita. El empezó a conversar y no hizo el intento de tocarla o besarla. En un momento, simplemente la tomó de la manó y la guió por las escaleras que conducían a su habitación. Había llegado la hora.


El se quitó los zapatos, la corbata, desabotonó la parte superior de la camisa y se sentó sobre la cama. Le pidió a ella que se desnudara frente a él y se sentara a su lado. Ella fue lo que hizo, despacio y mirándolo a los ojos. Se percató, sin embargo, que él no la miraba lascivamente, simplemente la observaba y tenía la mente en otra parte.

Al sentarse a su lado, el acarició los contornos de su cuerpo y siguió platicando. No se quitó el resto de la ropa ni hizo otro intento por estar cerca de ella. "Este hombre necesita conversar o está completamente loco" se dijo a si misma y así fue. Hubiera podido irse temprano, un par de horas después, pero escuchó los primeros trinos de los pájaros de la mañana entretejerse con la conversación, casi monólogo de su cliente.

El resultado de la noche fue que conversó y escuchó los lamentos de un hombre que lo tenía todo en la vida y, a pesar de ello, se sentía vacío. Su matrimonio había terminado en divorcio, veía poco a su hija y tenía aproximadamente un mes de haber dejado a una mujer de la que creía haberse enamorado, pero no sabía cómo seguir con ella y decirle la verdad sobre cosas de su vida que no le había contado. Se sentía mal por la manera en que había dejado todo suspendido y cómo la había tratado, aunque parecía buscar justificaciones para explicar cada cosa que había hecho o dejado de hacer. Quería olvidar todo y huir de algo, pero al escucharlo, ella no podía entender de qué. Su mirada se perdía constantemente en la réplica del Magritte que tenía frente a su cama y en las donas de humo que exhalaba mientras fumaba.

Sintió ganas de abrazarlo, le conmovió la soledad que lo habitaba, pero no era parte de su trabajo. Si él no se había acercado más que para acariciar de vez en cuando alguna parte de su cuerpo, ella tampoco lo haría. Además, faltaba poco para que ella se fuera y no sabría si él querría pagarle por no haber hecho absolutamente nada más que escucharlo y hacer una que otra pregunta.

Rechinó una puerta en la parte de abajo de la casa y Alana le dijo, aprovechando la interrupción que ya tenía que irse. El simplemente le dio las gracias, se levantó, sacó dinero de su cartera, lo colocó casi sin verlo sobre el buró y le dijo que podía tomarlo cuando se fuera. Que se vistiera sin problemas en lo que él pasaba al baño.

"Se me cumplió la fantasía" se dijo a si misma. Buena paga en una noche sin necesidad de aguantar los embates de un cliente. Ojalá le tocaran muchos de este tipo. Ya tendría algo que compartir con las demás en casa del Ingeniero.


Imagen: Los amantes de Magritte

Quienes son violentos contra los animales ejercen la violencia contra los humanos también....

People Who Are Violent to Animals ... Rarely Stop There

Dale voz a quienes no la tienen....

PETA en Espanol