
Siempre he dicho que las palabras construyen realidades y con el paso del tiempo me he convencido aún más de ello. Entre las grandes cosas que he aprendido es que las palabras tienen no sólo vida propia, sino una vibración y fuerza particulares. Dice Deepak Chopra que las palabras e imágenes operan también como moléculas para activar el constante proceso de la vida. (p.175) Un ejemplo lo podemos ver en el siguiente caso, bien conocido por todos:
"Si muerdes un limón, el jugo hace inmediatamente que la boca se te llena de agua pues las glándulas slaivales que tienes bajo la lengua comienzan a segregar dos enzimas digestivas llamadas amilasa salivar y maltasa. Estas digieren el azúcar que se encuentra en el zumo de limón, antes de pasarlo a los jugos gástricos del estómago, más complejos. No hay mucho misterio: la presencia de comida en la boca activa inmediatamente la digestión.
Pero ¿qué ocurre si te limitas a visualizar un limón o a repetir tres veces para tus adentros la palabras "limón"? Tu boca también se llena de agua y se producen las mismas enzimas salivales, aunque no hay nada que digerir. El mensaje enviado por el cerebro es más importante que la presencia real de comida."
En otras palabras, un mensaje NO es una cosa, pero nuestro cuerpo lo convierte en cosa. Así es como los científicos y las personas espirituales explican el enamoramiento: las palpitaciones y la adrenalina con la consecuente sonrisa y sensación de bienestar son cambios físicos generados por palabras y nuestra consecuente interpretación de ellas.
Sucede lo mismo con las palabras que usamos para describirnos a nosotros, a las personas que nos rodean y los hechos que vivimos. ¿Han visto a un niño o niña pequeños que desde temprana edad se les dice tontos? ¿Cómo se comportan al paso de los años? "El sistema mente-cuerpo se organiza en torno a experiencias verbales; las heridas causadas por palabras pueden crear efectos mucho más permanentes que el trauma físico, pues literalmente nos creamos a partir de palabras." (p. 177)
Somos lo que somos en función de las palabras que nos han definido en la vida, con todo lo positivo y negativo que esto implica. Estas tienen el poder de programar la conciencia, por ello es necesario que nos demos cuenta de las que empleamos para definirnos, definir lo que hacemos y explicar nuestras vivencias. Esto aplica también a las ideas, prejuicios y aseveraciones con las que vamos por la vida y definimos el mundo.
Las palabras son nutrientes o dañinas. Depende de nosotros, de lo que decidamos hacer con ellas, de las que decidamos emplear y de las que decidamos permitir que nos afecten.
Después de leer esto, ¿con qué palabras te defines?
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Las citas mencionadas son del libro de Deepak Chopra: Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo (Ed. Zeta, 2009). Si estos temas les interesan, les recomiendo su lectura.