domingo, 20 de abril de 2014

Vivir después de la matanza



No sé qué hubiera hecho en sus zapatos. Llorar, correr, implorar a Dios, pedir perdón. 

Marie Roberts se quedó paralizada.

No era para menos. Su esposo acababa de asesinar a sangre fría a niñas inocentes en la escuela de Nickel Mines, en el Condado de Lancaster, Pensilvania.  Era la zona vecina a su pueblo, Georgetown, en el que había vivido toda su vida, las niñas víctimas eran hijas de sus vecinos, los anabaptistas con quienes su padre había trabajado desde que ella tenía uso de razón. Gente religiosa y pacífica.  

¿Quién era su esposo? ¿Por qué había hecho eso? 

Tenían tres hijos, un perro, vivían cerca de sus familias. Charlie había sido el gran y único amor de su vida. Se casaron muy jóvenes, perdieron dos bebés y finalmente pudieron ser padres de tres pequeños: Abigail, Bryce y Carson.  Su meta en la vida era ser esposa y madre. Al casarse ella y su esposo estuvieron de acuerdo y ella se quedó en casa mientras él trabajaba en la empresa de su suegro, la cual recolectaba leche de los ranchos de sus vecinos anabaptistas. 

Esa mañana fue como todas, fueron a dejar a las 8:30 a sus dos hijos mayores a la escuela. Ella regresó a casa a cuidar del pequeño Carson y a preparar  la comida y las actividades del hogar hasta que fuese hora de ir por los niños al colegio y seguir la rutina de la tarde hasta que regresase Charlie y llegase la noche nuevamente.  Una llamada le hizo saber que sería el último día de su vida como la conocía: su esposo le llamó a las 11 para decirle palabras inexplicables: "Eres mejor que yo. Hemos tenido recuerdos hermosos. Te he dejado una carta escrita"...." .  Le colgó.  A los pocos minutos escuchó sirenas, helicópteros, patrullas. Le llamó la policía.

Su vida había cambiado para siempre.

Era el 2 de octubre de 2006. 

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Marie Roberts, ahora Marie Monville escribió un libro, casi once años después de la matanza de la escuela anabaptista. El título es One Light Still Shines. 

Pedí el libro a la editorial Zondervan hace algunos meses y me llegó por correo.  Me interesó una reseña sobre el mismo en el que se enfatizaba cómo la autora había recuperado su vida después de la tragedia. ¿Realmente es posible retomar tu vida después de un suceso así? ¿Cómo trasciendes ser "la esposa del asesino"? ¿Cómo apoyar a tus hijos para que sean ellos y no sólo los "hijos del loco asesino"? 

El libro me gustó. Disfruté  que fuese un relato de la vida real en el que, para sorpresa de nuestros tiempos y la narrativa violenta que lo detona, hubiera un mensaje de paz, de amor, de perdón.  Me sorprendió. Me atrapó. Me enterneció. Me conmovió. 

La profunda religiosidad de Marie y la multiplicidad de citas bíblicas no fue obstáculo para encontrarme con una realidad sorprendente y que en medio un mundo caótico puede expresar una parte bondadosa del ser humano y algo que nos cuesta tanto en el mundo hoy en día: el perdón, la preocupación por los otros, el cuidado desinteresado. 

Me impactó que la comunidad de anabaptistas del poblado de Georgetown, Pensilvania,  se dedicase a proteger a la esposa e hijos del asesino de sus propias hijas después de los hechos. No fui la única sorprendida. La prensa de la época en Estados Unidos dio cuenta de esta sorprendente situación.  Les protegieron de la prensa, de los curiosos, de los intrusos. Les dieron espacio para llorar a su propio muerto, para enterrarle con dignidad y, sobre todo, les abrazaron como lo que siempre habían sido: parte intrínseca de su comunidad, a pesar de no pertenecer a la misma religión. 

A través de las páginas se ve el crecimiento, transformación y fortaleza espiritual de esa mujer frágil que recibe la llamada inesperada  a la que, a través de un profundo encuentro con Dios, con su Dios,  toma las riendas de su vida, acepta los mensajes y pruebas de amor que -paradójicamente- a partir de esa emblemática fecha no cesan de aparecer en su camino y se convierte en un pilar para su hijos y su familia.  La mujer silenciosa y que quiere a toda costa pasar desapercibida se convierte en una mujer que escribe un libro y busca, a través de compartir su propia experiencia, llevar un mensaje de perdón y amor por el mundo. 

En este mundo de historias de violencia, de desconfianza como manera cotidiana de relacionarnos y de guerra abierta o encubierta, un libro así se convierte en un respiro. Parece pasado de moda hablar de paz y amor (¿qué no pasó eso en los 60?), pero ¿no será justamente lo que necesitamos hoy en el planeta y entre los seres humanos?

Un libro que podría haber sido la versión escrita de un capítulo de la serie Criminal Minds, se convierte en justo lo opuesto. En el paradójico encuentro con lo mejor del ser humano a partir de un hecho criminal. 

No hay duda. La vida está llena de sorpresas y vale la pena aventurarse a vivirla. 

Si quieren leer algo diferente y salirse de las historias cotidianas de violencia y desamor, les recomiendo One Light Still Shines






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domingo, 6 de abril de 2014

El derecho a la paternidad

Los hijos abandonan un día la infancia, 

pero los padres nunca dejan la paternidad. 

Anónimo 


No quiero despedirme de este día sin compartir una reflexión que me está dando vueltas en la cabeza y en el corazón.

Imagen: fertilidad. elembarazo.net
En la sociedad estamos acostumbradas y acostumbrados a escuchar y leer noticias sobre casos de violencia intrafamiliar en donde el abusador es un hombre, o casos en los que una mujer se queda sola con su hijo o hija y el padre se desaparece, sin pasar pensión alimenticia, ignorando por completo sus responsabilidades paternales. 

Una personas a quién quiero mucho está viviendo un caso así, pero al revés. El es el papá y la madre no le deja ver a su hijo más que bajo condiciones de vigilancia. Le acusa de ejercer violencia emocional y sólo puede ver a su pequeño en lugares específicos, en fechas concretas y cuando ella lo decide, prácticamente. 

El está tristísimo y está defendiendo su derecho a estar con su crío con todo lo que puede. 

Me impacta ver, y entiendo las razones, cómo él está en situación de vulnerabilidad a priori. El sistema judicial da por sentado  que siempre es el hombre quien ejerce violencia y que las mujeres siempre somos las víctimas.  Ellas siempre tienen la razón y ellos son quienes tienen que demostrar su inocencia.  Hemos recorrido un camino larguísimo en materia jurídica y ante la opinión pública las mujeres para que los casos sean juzgados como ameritan y que la violencia intrafamiliar y todas sus modalidades sean consideradas agravantes y razones suficientes para considerar en un juicio. 

Conozco bien la violencia entre parejas e intrafamiliar, conozco diversidad de terapias de apoyo y también centros que acompañan a quienes viven esta situación en el proceso de recuperación. Si, la mayor parte de las veces somos las mujeres quienes solicitamos ayuda, pero también hay mujeres que ejercen violencia y también hay hombres que son víctimas. 

Culturalmente en México, y asumo que en muchos otros países, un hombre "violentado" es mal visto, acusado con todo tipo de adjetivos peyorativos y denigrantes y menospreciado su caso.  "Si no puede defenderse de una vieja, no es un hombre."

¿Qué sucede en casos en lo que verdaderamente, somos nosotras como mujeres quienes nos estamos pasando de listas y estamos aprovechando el sistema judicial para abusar de una situación? Comparto esto pues realmente me ha dejado pensativa el desarrollo de los hechos y me parece lamentable lo que esta persona está viviendo. Ya sé que habrá quienes digan, "pues se lo tiene merecido por ser hombre, pa´que viva en carne propia lo que vivimos la mayoría de las mujeres".  Sé que si su caso se hiciera público, posiblemente muchas de mis amigas defensoras de las mujeres saldrían al ruedo, sin averiguar más, a decir que es un caso más de abuso por parte de un hombre y defenderían sin mayor consideración a la madre. Posiblemente yo haría lo mismo si no conociera la historia y los antecedentes. 

Cuando una persona dice que se retracta de las acusaciones de violencia en contra de su expareja si le da más dinero y un coche nuevo, no puedo dejar de poner en entredicho el fundamento, veracidad y causas reales de sus acusaciones.  ¿Realmente quiere proteger a su hijo de un padre violento y abusador o quiere aprovechar el amor del padre para obtener beneficios económicos? 

Todas las historias de pareja tienen dos lados y en el fondo, sólo ellos conocen los hilos que les unieron y las tijeras que los cortaron. Sin embargo, aquí se está hablando de otra variable: un hijo. En última instancia, quién va a pagar todo es el pequeño. Tiene un padre al que no puede ver y él lo quiere ver. No es el caso del padre que se desaparece y le importa un comino la criatura. Literalmente, SI tiene padre. 

Una de las cuestiones de fondo de esta historia sigue siendo el sistema judicial mexicano. Mientras las personas no tengan la certeza de que al ingresar al sistema judicial y sus procesos vivirán un proceso justo… todo lo demás es irrelevante. No debería importar si eres mujer o si eres hombre, deberías saber que la justicia será imparcial contigo y que al final del camino el resultado será eso… resultado de un proceso justo.  Si siempre hubiera existido equidad en materia de impartición de justicia hacia las mujeres, no hubiésemos tenido la necesidad de defender nuestros derechos como lo hemos hecho. No ha sido así, y hoy, ante un caso que es el opuesto -irónicamente- la "justicia" no está siendo imparcial y está cargada. 

Nos queda un enorme camino por recorrer aún, para que podamos decir que en este país verdaderamente se aplica el estado de derecho y que la justicia es ciega e imparcial. 

Los hombres responsables tienen derecho a vivir su paternidad y a ser tratados con respeto, equidad y justicia.  Aún queda mucho por hacer en materia de defensa de los derechos de las mujeres, muchísimo, pero ello no debe ser pretexto para que los jueces, los tribunales, los ministerios públicos y los y las abogadas no hagan su trabajo  a fondo para defender los derechos de quienes verdaderamente  quieren ejercer su paternidad. 

La justicia es y deber ser para todas y para todos. 


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jueves, 3 de abril de 2014

Ser bruja y tener internet


Ayer en la noche tuvimos la segunda reunión virtual en el chat de Mujeres Construyendo. Roxana Aguilar (@roxana_psico), psicóloga, bloguera y mujer mágica, nos hablo sobre las  "13 cosas que debemos saber sobre la naturaleza femenina".  

La sesión en si fue una maravilla, prueba de ello fue que en la primera reunión -que fue hace un par de semanas- no agotamos los temas propuestos y a petición de las participantes organizamos una segunda sesión.  Roxana nos habló de temas fantásticos y diversos, tan cercanos a nuestra esencia femenina y tan lejanos de nuestra conciencia, que me resultó sorprendente darme cuenta de la gran ignorancia con la que he vivido mis más de cuatro décadas al respecto. 

No entraré en los detalles de los dos encuentros, sólo mencionaré que redescubrir el valor de las brujas en la historia fue genial y que el número 13 ya se está convirtiendo en uno de mis favoritos. A las mujeres sabias se les acusó de brujas, se les quemó, se les hostigó, se les marginó en el mundo occidental cristiano.   Con esta acción, la sociedad perdió el acceso a su sabiduría y a su experiencia y se construyeron instituciones que parecen inacabables (sobre todo en la mente de tantas personas...) e indestructibles como la "Santa" Inquisición, hoy llamada Congregación del Santo Oficio o Congregación para la Doctrina de la Fe.  Ser mujer, inteligente, sabia, curiosa y pelirroja significó durante mucho tiempo tener un destino garantizado: ser quemada, ahorcada y torturada a nombre de Dios. Hoy no se le quema a las mujeres de manera literal (aunque esto es una triste realidad en muchas partes del mundo aún, tal vez no con fuego pero si con ácido), pero si se les hostiga por ser sabias, diferentes, por no aceptar las reglas de una sociedad patriarcal, excluyente, autoritaria y discriminadora.  Roxana nos hizo ver que ser "ser bruja" es una bendición, pues serlo no es otra cosa que ser un ser femenino, con todo el potencial de esa verdad y con la fuerza, la creatividad, el amor, la riqueza que implica. 

Aprendí que el 13 es un número femenino asociado con los ciclos lunares, intrínsecamente femeninos y relacionados con los ciclos menstruales de las mujeres. El 13 ha sido el número del mal, del diablo, de la brujería a lo largo de la historia. Se ha estigmatizado de esa manera a lo largo en la narrativo oficial escrita con testosterona en donde las mujeres han estado marginadas y han sido objetos, no sujetos y en donde su presencia se ha minimizado, denostado y despreciado. El "13 de la mala suerte" por ser el número femenino, de la luna, de las mujeres, de la menstruación, de la sabiduría....

Mientras las participantes y el participante,(pues ayer se sumó un hombre a la conversación), escribíamos a la velocidad que nuestros dedos nos permitían sobre el teclado, me sustraje en un momento de la conversación y me sorprendí y maravillé sobre la realidad que estaba viviendo en ese instante. Estábamos personas de distintas partes del mundo (principalmente de América Latina por la diferencia de horario), quienes sin conocernos, compartíamos la sorpresa por lo que Roxana nos estaba enseñando y abrimos nuestros pensamientos y emociones en un chat para conectarnos, expresarnos, maravillarnos y conocernos en el proceso. En otro tiempo hubiera sido necesario encontrarnos físicamente en el mismo lugar para discutir, escuchar, aprender, conversar. 

Internet puede ser un arma muy poderosa para las brujas, para esas mujeres que quieren aprender, crecer, apoyar, hablar, discutir, expresarse, para quienes quieren cambiar el mundo, para quienes quieren dejar una huella. Quien quiere expresarse a través de este medio, puede hacerlo. Quién quiere aprender por la misma, también lo puede hacer. 

Por esto, sigo convencida de la importancia de que internet sea accesible para todas las personas, que el servicio mejore y que los costos sean razonables, sobre todo en México y en países que enfrentan contradicciones similares de desarrollo (Tener al hombre más rico del mundo -quién por cierto controla la red de internet en el país- frente a la mitad de la población viviendo en extrema pobreza).  Es vital para el desarrollo de un país que la educación digital sea central en la currícula educativa y que a las personas que son de edad, se les faciliten los medios para que puedan aprender y compartir su experiencia y sabiduría a través de él y se puedan conectar con otras personas.  Las mujeres son quienes padecen de manera más aguda las brechas digitales, siendo el entorno cultural una de las principales barreras para su acceso. 

Por todo esto fue que ayer volví a sentir asombro por la maravilla que es esta herramienta, por la fortuna de saber que existen espacios que nos permiten a las personas compartir conocimientos, experiencias,   talentos e inquietudes y por estar en medio de una conversación que fue profundamente enriquecedora.

Ser bruja y tener internet en este tiempo es una bendición. 

¿No lo ves así?

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domingo, 30 de marzo de 2014

El sonido de una tarde lluviosa

No recuerdo cuándo fue la última vez que una tarde lluviosa transitó por mi corazón y me dejó sentir la humedad de sus gotas, el silencio escondido detrás del "clip, clap, clip" del agua y la paz lista para salir al finalizar el torrente y el granizo. 

Lluvia caprichosa que inunda una parte de la ciudad y permite que el sol se pose esplendoroso y cínico sobre las copas de los árboles y los ladridos juguetones de los perros en el parque en otra zona de la misma. Crónicas simultáneas  en la misma metrópoli y narradas con palabras distintas. 

Imagen: Christianinghana 

Transité como turista del clima,  de la calle de los granizos al verde soleado en menos de 20 minutos. Las llantas de mi coche rodaron con calma sobre el camino de espejos mojados del pavimento urbano y llegaron al rosa texturizado de una calle seca que culiminaba en el verde del pasto junto al azul cerúleo de la fuente recién limpiada.  Espacio de niños ausentes, para fortuna de las carreras caninas y de sus dueñas. 


Lluvia inspiradora, que podría haber pasado como una tarde más de finales de marzo y que se encontró atrapada aquí, en un rincón de mi vida y de ese espacio que existe y que nadie sabe bien a bien en dónde se encuentra,  al que llamamos internet. 

Lluvia que hace que suenen los cascabeles acompañados de maullidos pues los truenos aparecen de la nada e interrumpen el plácido sueño de pequeños y mágicos seres que habitan mis espacios y que forman parte de la calma, la paz y los torrentes de una existencia indefinible. 

Así son los sonidos de una tarde lluviosa.



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domingo, 23 de marzo de 2014

Entre el castillo de las mentiras y el de la verdad

Encontré este cuento para niños que me ha parecido no sólo hermoso sino ilustrativo de este tema y que quiero presentar para iniciar este post,  el cual quiero dedicar a una cuestión  que se da mucho por estos lares: el dilema entre el plagio y la falta de originalidad. 

El cuento es de Pedro Pablo Sacristán y se encuentra publicado en Cuentos para dormir, se llama El Gran Palacio de la Mentira

"Todos los duendes se dedicaban a construir dos palacios, el de la verdad y el de la mentira. Los ladrillos del palacio de la verdad se creaban cada vez que un niño decía una verdad, y los duendes de la verdad los utilizaban para hacer su castillo. Lo mismo ocurría en el otro palacio, donde los duendes de la mentira construían un palacio con los ladrillos que se creaban con cada nueva mentira. Ambos palacios eran impresionantes, los mejores del mundo, y los duendes competían duramente porque el suyo fuera el mejor.
Tanto, que los duendes de la mentira, mucho más tramposos y marrulleros, enviaron un grupo de duendes al mundo para conseguir que los niños dijeran más y más mentiras. Y como lo fueron consiguiendo, empezaron a tener muchos más ladrillos, y su palacio se fue haciendo más grande y espectacular. Pero un día, algo raro ocurrió en el palacio de la mentira: uno de los ladrillos se convirtió en una caja de papel. Poco después, otro ladrillo se convirtió en arena, y al rato otro más se hizo de cristal y se rompió. Y así, poco a poco, cada vez que se iban descubriendo las mentiras que habían creado aquellos ladrillos, éstos se transformaban y desaparecían, de modo que el palacio de la mentira se fue haciendo más y más débil, perdiendo más y más ladrillos, hasta que finalmente se desmoronó.
Y todos, incluidos los duendes mentirosos, comprendieron que no se pueden utilizar las mentiras para nada, porque nunca son lo que parecen y no se sabe en qué se convertirán."



Hace tiempo que quiero escribir sobre esto y no sabía exactamente qué enfoque darle al texto.  Hace un par de años me he encontrado con una persona a la que no sé cómo calificar, si de plano audaz, astuta o marrullera como dice el cuento. El día que la conocí quiso apantallarme  hablando como si ella hubiera escrito un texto... escrito por mi. Cuando se dio cuenta, se calló y cambió de tema.  El nombre de su empresa es atractivo, sin embargo, no es original pues en Italia existe una exactamente igual sólo que fundada algunos años antes  de la suya. (Saquen sus deducciones.) Ha tenido una gran audacia para posicionarse en el ámbito en el que participa, que en algunos puntos es convergente con el mío, y no deja de sorprenderme que personas inteligentes no la puedan ver ni leer tal cual.  Muchos de las cosas que dice son copia de lo que aparece en mis publicaciones. No se trata de plagios literales pues se cuida de no copiar al pie de la letra las cosas (es poco original, no tonta) pero copia los temas, la línea editorial, argumentativa, etcétera. Un par de personas que trabajan con ella ingresaron a mi comunidad de blogueras y terminaron copiando, textualmente, párrafos enteros de posts míos.  (No la menciono por una razón: no le voy a dar publicidad gratis ni pienso mencionar su nombre por un tema karmático. No vale la pena mencionarla.) 

Al principio me molestaba, ahora me da risa. No hay duda, ser original no se le da a todas las personas y como dice Sábato: Ser original es en cierto modo estar poniendo de manifiesto la mediocridad de los demás. 

El tema central aquí, y lo que quiero resaltar, es que en este tiempo de hiperconectividad e hipercomunicación, nos perdemos con facilidad en las mentiras y olvidamos el valor de la originalidad. 

¿Qué importa que copie si lo disimulo bien?  Tendemos a tener memoria histórica corta y normalmente no corroboramos la veracidad de la información. Yendo aún más lejos, mucha gente se pregunta o se dice: "Qué me importa si es original o no, es verdadero y suena bien". 

Sé que este debate puede ser intrascendente para muchas personas, pero si no lo expreso, me hago cómplice de una realidad que cada día parece importar menos y que a mi si me parece relevante: el respeto por las ideas de los demás y la importancia de atribuir a las personas lo que es suyo. Las ideas son intangibles y pasan por un proceso en el que, con el paso del tiempo, pueden convertirse en parte de todas y todos. Sin embargo, cuando existe una clara atribución de las mismas a alguien, es ético atribuirselas a quien o quienes les corresponde. 

Decía Picasso, los buenos artistas copian, los genios roban. Si alguien va a robar ideas, debería por lo menos ser genial para que parezcan suyas.

En internet este es un tema vigente, en donde resulta difícil atribuir autorías y en donde parece que por el simple hecho de hacer pública la información (de los blogs, por ejemplo) la gente se siente con el derecho de usarla sin mencionar la fuente. 

Pienso que justamente, en este mundo y en el entorno digital en particular, ahora más que nunca resulta valioso -y muy respetable- citar a las personas cuando corresponde y mencionar las fuentes de nuestra información cuando sea necesario. Estos actos de civilidad y respeto no sólo no están de más, sino que rescatan el valor del otro y nos ubican en un plano de gran dignidad en un ámbito en el que parece que esto ha perdido importancia. 

Tal vez suena pasado de moda. No lo niego. Siempre he dicho que tengo espíritu renacentista y esto es una prueba de ello. Creo  en el respeto y no me cansaré de argumentar y actuar a favor de él. 

Así soy. 

¿Qué opinas? Me interesa saber si tienes una experiencia similar y qué piensas de estos temas en nuestro tiempo y en el mundo2.0.


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Imágenes: Chilenos crean software que detecta plagio de textos desde internet,  Teleprensa.es

domingo, 2 de marzo de 2014

Me sumo a la Campaña #porlasmujeres y #porlasniñas


Mujeres Construyendo propone a a través de la  Campaña #Porlasmujeres y #Porlasniñas que el 8 de marzo se extienda a cada día de marzo, y que junt@s -hombres y mujeres-  propongamos  acciones concretas a favor de empoderarlas para cada día de los 31 que tiene el mes

No existen acciones, ideas ni propuestas pequeñas: todas pueden hacer una diferencia tangible en una mujer y en una niña, quienes serán capaces de participar  en su escuela, en su trabajo, en su comunidad de una manera distinta, y de construir un entorno más amable, incluyente, pacífico, solidario, equitativo y justo.
Me sumo porque creo que el 8 de marzo debe ser todos los días del año y porque empoderar a la mitad de la población es un gran inversión para la sociedad y un paso necesario para construir un mundo mejor. 
En este trabajo no debe haber distinción de sexos: si eres hombre o eres mujer sumar acciones a favor de ellas es importante. El resultado nos beneficiará a todas y a todos por igual  y nos permitirá  construir una sociedad más equitativa. 
Aquí hay una serie de propuestas sobre lo que puedes hacer en esta campaña. Son acciones usando las TIC como herramientas para generar cambio en el mundo no virtual. Los grandes cambios empiezan por una idea, son la fuerza que mueve y ha movido la historia. Seamos partícipes de ella. 

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viernes, 28 de febrero de 2014

No escapes de tu vida




Tomé esta imagen de un maravilloso blog que encontré caminando bajo la lluvia en internet: Live, Learn, Evolve . Vale la pena una visita. Se los recomiendo.

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Quienes son violentos contra los animales ejercen la violencia contra los humanos también....

People Who Are Violent to Animals ... Rarely Stop There

Dale voz a quienes no la tienen....

PETA en Espanol