domingo, 25 de junio de 2017

La fuerza de tus palabras



¿Te has sentado alguna vez a pensar con qué palabras defines, describes y cuentas tu vida, tus días, lo que te pasa, lo que haces?  

Las palabras construyen realidades. 

Las palabras que usamos para definir nuestra vida marcan y definen tu presente y tu futuro. 

Reflexiona dos segundos: ¿Cuáles fueron tus primeros pensamientos esta mañana al despertar y abrir los ojos? El ánimo y actitud no son iguales si te dijiste: "Uff, tengo que levantarme" que "Qué increíble, tengo cosas que hacer".   No es lo mismo que te digas: "Soy una idiota" a "Mira lo que estoy aprendiendo". 

Cuando planeas tus actividades diarias, semanales, mensuales, tu proyecto de vida, hace una gran diferencia que te digas: "Tengo que hacer esta lista interminable de cosas y actividades" a "Quiero hacer estas cosas que me motivan y me dan enorme satisfacción, o quiero hacer estas cosas que me producen placer y me acercan a mis metas y objetivos". 

¿Ves y sientes la diferencia? 

Por ello es tan importante tomar conciencia de lo que te dices y las palabras que empleas para describir tu vida y tus actividades.  Cuando te sientas a organizar tu agenda es importante que visualices lo que vas a hacer en el contexto de una historia que te fortalezca y haga sentir valiosa/o.  Me explico. 

Las actividades con las que llenamos nuestra agenda diaria es la suma de acciones que buscan hacerte llegar a alguna parte o que buscan acercarte a una meta o a algo que para ti tiene significado.  Si pones en tu agenda de actividades que tienes que limpiar tu casa, organizar el despelote que te rodea y pagar las cuentas y recibos, es altamente probable que tengas poco interés en hacer las cosas o que pienses que estás invirtiendo valiosísimo tiempo de tu vida en actividades poco estimulantes.  

Pagar las facturas, limpiar  y organizar no son un fin en si mismas, son medios para cumplir objetivos. Son acciones que forman parte de un objetivo mayor: estar en paz, en armonía para poder dedicar tu mente y tiempo a cosas que te permiten hacer otras que también son gratificantes.  Es difícil trabajar en un espacio desordenado, tener deudas a muchas personas les quita el sueño  y obvio, no pueden concentrarse en otras cosas. Estar en orden y coordinar bien las actividades en casa y en el trabajo permiten mayor sincronización de actividades, te hace sentir bien y te permiten vivir como te gusta. 

Date unos momentos para ver tu agenda de actividades esta semana y pregúntate ¿Qué significan estas actividades para mi?  Si son requisitos que ya ni te planteas, es un buen momento para que le des a tu agenda una perspectiva diferente.  Estás invirtiendo el recurso más valioso y no renovable que tienes: TU TIEMPO. ¿Le dedicas tiempo a acciones, personas, citas, reuniones que no significan nada para tu proyecto más importante, que eres tu misma/o?  

Date el tiempo y el espacio para ver esas actividades desde una óptica que te fortalezca y empodere y no desde una que te canse  y debilite.  Visualiza y define esas acciones desde un plano mayor, desde una óptica en la que comprendas que juegan un papel en la historia que estás construyendo de tu vida.  Escribe tu historia con palabras adecuadas y que reflejen tu valor y lo que para ti tiene significado. 

Cada cita de tu calendario debería representar un paso hacia un objetivo que te acerque a ser la persona que te interesa ser y a cumplir los objetivos que te mueven. Esa agenda -digital o manual- es una hoja de ruta hacia tus metas personales, familiares, profesionales, financieras, de salud. ¿Cómo quieres sentirte, verte y qué quieres estar haciendo y viviendo hacia final de año? ¿Cada una de las actividades que tienes calendarizadas son pasos que te acercan a eso que buscas? 

Las palabras pueden ser tus aliadas o tus enemigas a la hora de planear tus actividades y de definir tus metas. Si te cuentas una historia en la que no eres más que un ser pasivo que llena el requisito de hacer cosas "porque las tiene que hacer" es muy probable que te sientas sin motivación alguna para llevarlas a cabo.  Si te cuentas una historia en la que cada cosa que haces forma parte de tu plan de vida y todo está articulado para ayudarte a cumplir tus objetivos, te garantizo que llevarás a cabo tus actividades con otra actitud y tendrás más energía y más creatividad. 

Somos personas integrales y  todo lo que hacemos afecta todas las áreas de nuestra vida.  Si te visualizas así, te aseguro que verás la importancia de hablar de ti, de lo que haces y de lo que te importa con palabras que te alienten y fortalezcan, no con aquellas que te minimizan y debilitan. 

¿Me cuentas qué te ha parecido esto y me cuentas tu experiencia?

Saludos y excelente inicio de semana. 







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lunes, 19 de junio de 2017

Maravillosos lunes



Los lunes pueden resultar días insípidos y poco motivantes. Después de un fin de semana ¿quién quiere trabajar?  

La respuesta inmediata puede ser: Yo no. 

Sin embargo, la respuesta puede ser otra, y no depende de nadie más que de uno/a. ¿De qué depende? De lo que haces y qué tanto te gusta. 

Si, así de claro: si lo que haces no te gusta, no te apasiona y te ahoga en la monotonía, ¿quién quiere que llegue el lunes? No se trata de hacer afirmaciones tipo: "los lunes me apasionan" ni mucho menos. Se trata de hacer un ejercicio de absoluta sinceridad con uno mismo y descubrir por qué lo que haces no te apasiona. 

Soy de la idea de que la vida se va muy rápido como para dedicarla a cosas que no nos hacen felices ni mejores y que no contribuyen a que el mundo en el que vivimos (y que empieza en nuestra propia casa) sea mejor.  No estoy diciendo, tampoco, que tires todo a la borda y que averigües en el proceso qué te gusta. Si estás en la posición financiera, familiar y laboral de hacerlo, adelante, pero la mayoría de las personas no. 

Chi va piano va lontano, dicen los italianos. Quien va despacio llega lejos. 

A mi me ha funcionado en la vida hacer muchas cosas que me gustan y no dedicarme sólo a una.  La felicidad es un proceso, no un punto de llegada, y el proceso de cumplir metas que me he pleanteado, todo lo que aprendo en el camino, las preguntas que me hago, las personas que conozco en el trayecto y los resultados que obtengo -aunque me equivoque- me fascinan. Es la suma de todos esos factores la que me hace feliz. 

Por supuesto que he vivido momentos en los que lo hago que no me gusta. Se ven señales rojas por todas partes, sobre todo cuando los lunes y todos los días en la mañana me aferro a las cobijas y no quiero salir de mi guarida nuclear llamada cama. Es el primer indicador de que algo en mi vida no va bien.

Cuando eso sucede es el momento de tomar decisiones. Nadie mejor que uno para saber qué te gusta y qué no.  Las causas de nuestro malestar pueden ser muchas: desde la jefa, los compañeros de trabajo, el transporte, el tráfico, muchas causas externas, pero en el fondo, es la decisión que uno toma sobre cómo enfrentar aquello lo que hace la diferencia.  

¿Qué puedes hacer?
  1. Haz una lista escrita, o mental, de las cosas que haces todos los días y observa cuáles te gustan, te apasionan y cuáles de plano, no te motivan en lo más mínimo. 
  2. Cuando veas lo que te motiva y lo que no, analiza que es lo que te gusta de lo primero, y qué es lo que no de lo segundo.  
    • Sobre esto último: ¿Hay algo que puedas modificar? Recuerda que a las demás personas no puedes cambiarlas, lo que si puedes es cambiar tu actitud respecto a la situación.  
    • ¿Qué tendría que suceder para que te gustara estar en donde estás? ¿Hay algo que puedas hacer al respecto? Si la respuesta es si, manos a la obra. Ponte metas y tiempos para hacerlo. 
    • Si la respuesta es no, es tu decisión seguir invirtiendo tiempo -el único recurso que no puedes recuperar- en ese lugar o en esa situación. 
La vida consiste en tomar decisiones, y no decidir es una manera de decidir. A nadie puedes hacer responsable de tus decisiones, son tuyas, y a ti te corresponde hacer lo necesario para vivir lo que te gusta, motiva, hace feliz y saca lo mejor de ti. 

Si los lunes empiezas mal, es altamente probable que el resto de la semana el panorama no mejore. ¿Por qué no invertir un momento en desmenuzar este lunes para ver qué rescatas de él y qué puedes modificar para vivir lo que te gusta? Sería una pena desperdiciar el próximo lunes con lo mismo, y así sumar lunes frustrantes a lo largo de la vida ¿no?

Recuerda, para llegar lejos, empieza despacio, empieza rescatando este lunes y el próximo para que las semanas que vives, planeas y organizas valgan la pena y saquen lo mejor de ti. 
No olvides dejarme tu opinión aquí abajo en la sección de comentarios y cuéntame qué haces cuando te enfrentas a situaciones así. ¿Te gustan los lunes?









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domingo, 11 de junio de 2017

¿Tu agenda refleja el rumbo que quieres para tu vida?




He sido una persona organizada a lo largo de los años, pero hoy tengo interés en organizar mis prioridades de otra manera, no en función de listas y actividades que pueden volverme loca y saturar mi agenda sin cosas que necesariamente sean las que quiero.  ¿Les suena conocido? ¿Conocen esas largas e interminables  listas de "cosas que hacer" que lo dejan a uno siempre con la sensación de no haber cumplido con las metas? Creo que hemos planeado de manera errónea nuestra vida. La pregunta de fondo debería ser ¿En función de qué objetivos organizas tus actividades? ¿Tu agenda refleja a la persona que eres hoy y es congruente con el rumbo que deseas tomar en tu vida? 

Junio me gustó para repensarme.

No sé ustedes, pero he tenido la costumbre durante más de cincuenta años de sentarme a reflexionar sobre el rumbo de mi vida en diciembre. Muy típico de las fiestas decembrinas. El problema con ello,  es que la reflexión y los propósitos desaparecen normalmente para la tercera semana de enero.

Poco eficiente el asunto ¿no? Por ello, y en parte debido a que este año se ha convertido en un espacio de tiempos de reflexión, trabajo introspectivo y mucha observación, me he dado cuenta de que pensar en el camino por el que andamos no debería ser cuestión de una vez al año, en medio de la euforia decembrina.  La vida se va muy rápido. MUY. En este trayecto del camino en el que una no se hace más jóven y si tiene mayor claridad sobre lo que quiere, esta labor debería ser diaria. Como ello tampoco resulta factible en un ritmo de vida urbano y muy defeño (con tráfico y acelere cotidiano en la jungla asfáltica) si deberíamos dedicarle por lo menos una pensada una vez al mes, y cada semana para ver si estamos siguiendo el camino que queremos.

Como dice Tony Robbins, muchas personas nos hemos convertido en grandes administradores de minucias cotidianas. "Tengo que ir a la tintorería, ir al super, escribir un artículo, dar una conferencia, visitar a mis amigos, pasear a las perritas, organizar la casa, dar instrucciones al equipo, planear, organizar, supervisar.... y un larguísimo etcétera." ¡Es terrible! Al final, parece que vivimos para administrar una larga lista de cositas que saturan nuestra agenda, nuestros días y nuestra tranquilidad física y mental.
 
Seguir así implica seguir administrando actividades y no actuando en función de objetivos mayores. Como somos seres integrales y nuestra vida es holística, lo entendamos o no, deberíamos planear desde esta óptica, y esta la invitación que le hago a  quien lea esto. ¿A dónde quieres llegar en las diversas áreas de tu vida? ¿En dónde quieres estar en términos financieros, físicos, emocionales, de pareja, de familia, profesionales, intelectuales, espirituales, de salud? ¿Cuáles son tus objetivos en estas áreas, ya los definiste de manera clara y con fechas de cumplimiento? Si no lo haces, te tengo una noticia, es un hecho que difícilmente los alcanzarás. ¿Quieres bajar de peso, pero no has definido exactamente cuánto y para cuándo?  Da lo mismo lo que comas, el ejercicio físico que hagas y tu actitud ante la comida. ¡No sabes a dónde quieres llegar! ¿Quieres tener más recursos financieros? ¿Cuánto quieres tener en tu cuenta para final de año, en 10 años? Si no defines esto, tampoco sabrás qué tienes que hacer para obtener lo que deseas. ¿Quieres mejorar tu relación de pareja? ¿Qué significa para ti hacerlo, tener más sexo, conversar más, viajar más? Es lo mismo, tienes que definirlo.

¿Ves porque digo que hacer este ejercicio una vez al año es una pérdida de tiempo? Es a ti a quien se le va la vida cada año y quien cada año se da cuenta de que no cumplió todo lo que se planteó, quien se siente frustrado o frustrada y quien tendrá que lidiar con la insatisfacción de las metas no cumplidas.

Por ello, te invito a hacer lo que estoy haciendo: tomar lápiz y papel (para esto me gusta escribir a mano y no frente a la computadora, pero cada quien su estilo) y escribir específicamente todo lo que quiero en las áreas de vida que hoy son importantes para mi. El ejercicio implica plantearme con precisión qué quiero en cada área, cómo me veo con ello y desglosar las metas en meses, semanas y días, para darme una idea de lo que debo hacer por día, y cómo debo acomodar mi agenda para poderlo cumplir.

¿Qué dices? ¿Te animas a hacerlo?
No dejes de contarme aquí  en la sección de comentarios lo que piensas y cómo te estás organizando.
Saludos y que tengas un excelente inicio de semana.

Claudia 






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viernes, 24 de marzo de 2017

De polvo, tiempo, sueño y agonía




Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?
Jorge Luis Borges

Hace meses me pregunto ¿qué sucede en el mundo? Confieso que no lo comprendo. Leo explicaciones de toda naturaleza y me parecen reales, pero en el fondo limitadas. 


Hace no mucho tiempo,  la historia reciente parecía relativamente lineal y la sucesión de acontecimientos lógica: de la Segunda Guerra a la Guerra Fría, de la caída del Muro de Berlín al mundo multipolar, de los nuevos liderazgos a la globalización. Los vasos comunicantes eran claros.

Hoy todo parece inconexo, y sin embargo, vivimos una realidad hiperconectada.  El ciclo de las noticias se acorta por segundo y “el hace mucho tiempo” puede consistir en un par de años, meses o hasta días.  Los hechos excepcionales se transforman en cotidianos, la verdad se confunde con la mentira, lo externo entra a nuestras casas.

Consumimos violencia y nos sorprendemos por su existencia en nuestra vida; respiramos malestar y esperamos que un día –sin razón alguna- todo sea bienestar; cambiamos adjetivos por ideas y todas y todos  nos consideramos jueces de lo correcto.

Nuestras certezas se han convertido en blancos en movimiento.  La Unión Europea es un claro ejemplo de esto.  Hemos sido testigos los últimos años de su consolidación, y de repente aparece Brexit, sacudiendo los cimientos de su razón de ser. Olvidamos, seres históricos finalmente, que la constante fueron las guerras y que la paz y la armonía la excepción. ¿Será que nos enamoramos de la idea de la paz y ello nos hizo olvidar que el enfrentamiento ha sido lo que ha caracterizado la historia de la humanidad?  Nos ha sorprendido, y asustado, la llegada de Trump y el radicalismo de su discurso y sus acciones, sin embargo, no es la primera vez que se vive; si es la primera vez que a generaciones enteras les toca escucharlo de viva voz, percibirlo y observarlo.

Hoy tenemos más información que nunca, nos enteramos de los sucesos a la velocidad de un tuit y sin embargo, no sabemos cómo responder ni enfrentar los desafíos. Necesitamos pensar, planear y reflexionar y la velocidad con la que vivimos hace que cualquiera de las tres opciones parezca una pérdida de tiempo. Actuar es la solución, ¿pero para qué y hacia dónde dirigirse?  

Pensamos que somos los actores de este gran escenario, pero lo que pasa cada día parece demostrarnos que somos las simples piezas de un gran tablero de ajedrez y que desconocemos que Dios detrás de Dios la trama empieza.

Imagen: Max Pixel


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martes, 1 de marzo de 2016

8 enlaces de interés para mujeres de 50 y más



En este proceso de encontrar información útil e inspiradora para las mujeres cercanas o mayores de 50 años he encontrado 8 enlaces que me han resultado de interés y que quiero compartir.  Tocan temas diversos y áreas diferentes de nuestras vida: desde la moda hasta la salud, pasando por la sexualidad y la espiritualidad.


  1. Fashion over fifty. Es una página de Facebook que rescata la moda para las mujeres de esta edad y busca imágenes e información inspiradora. 
  2. The Art of Aging. Esta página de Facebook comparte pensamientos y reflexiones sabias.
  3. Mujeres mayores de 50 años, las nuevas empresarias en Estados Unidos.  Artículo que analiza su situación y aportaciones en el mundo empresarial estadounidense.
  4. Salud. Qué vigilar entre los 50 y 60 años. Una revisión general sobre los principales focos de atención en materia de salud en estos años. 
  5. Sexo después de los cincuenta. Una guía para disfrutar nuestra vida sexual a cualquier edad.
  6. Alimentos imprescindibles a los cincuenta años. Información clave para mantener una buena alimentación y salud.
  7. Cuaderno de mujeres. Este blog de Silvana Girbes retoma historias, textos, libros de mujeres destacadas -algunas conocidas otras no tanto- que tienen mucho que aportar para el autoconocimiento femenino. 
  8. Gloria Steinem. Es la página de la escritora, feminista y activista que ha dejado huella en nuestras vidas de muchas maneras.

Rescato de todos una idea común: los 50 son fantásticos. Se trata del inicio de una etapa llena de posibilidades en la que existen menos ataduras mentales, más libertad, se tiene experiencia acumulada a cuestas y mayor confianza en una misma.  Por si ello fuera poco, estamos en plenitud de nuestra vida sexual y no tenemos que preocuparnos -la mayoría- por los embarazos, así que el gozo de nuestro cuerpo puede darse con menor preocupación.

Es liberador poder expresarse libremente, sabiendo que la rendición de cuentas en la vida es con una misma. Al final del camino, nosotras somos las autoras y actrices de nuestra propia obra, ¿no?

¿Has encontrado textos que te gustaría compartir? ¿Cómo vives tú esta etapa o como la visualizas? Déjame tus comentarios aquí abajo en la sección correspondiente. Me interesa conversar contigo.


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lunes, 15 de febrero de 2016

La estética después de los cincuenta



Acercarme a los cincuenta está cambiando mi manera de observar y sentir el mundo. Es una realidad. 

Las cosas "naturales" empiezan a parecerme antinaturales y mi acercamiento a la belleza de las mujeres está cambiando.  Hace unas décadas, que se sienten como si fuesen un par de ayeres, la estética de la belleza parecía natural:  mujeres jóvenes como la máxima aspiración de todas mis congéneres  y los cuerpos de esas musas como aquello a lo que todas las mujeres debiesen aspirar.  Esos oscuros objetos del deseo, inalcanzables y casi etéreos.  

Hoy, cerca de la quinta década he "descubierto" algo tan evidente que me da vergüenza no haberlo visto antes: que las belleza de las mujeres mayores de 50 años es algo que ha pasado inadvertido. La moda, la cultura, el lenguaje y la construcción social de nuestros días  ignora a las mujeres con canas, con cuerpos de mujeres de su edad y se les dedica poco espacio no sólo en el mundo de la moda, sino en nuestra cultura.  Los diseñadores piensan en las ninfetas de 18 años cuando hacen sus pasarelas. ¿Y las demás? 

Nada resulta más deprimente que mujeres de cincuenta o sesenta años vistiendo con ropa y moda de jovencitas de 25 para parecer más jóvenes. Nada es más seductor que una mujer que lleva bien puestos los años y sus experiencias a cuestas, a la moda y en un estilo muy suyo. 

Me   he descubierto buscando y leyendo últimamente mucho al respecto y con un enorme interés.  ¿Qué piensan otras mujeres de mi edad? ¿Aquellas que ya rebasaron esta línea de tiempo y  que se ven tan bien, vitales y cómodas en sus cuerpos y en sus respectivos años?  ¿Cómo cuidar la salud a partir de que tus hormonas han cambiado y ya tienes o estás a punto de que la menopausia llegue a tu vida? ¿Cómo se expresa y vive la sexualidad en estos momentos?  Es cierto que los temas tabú empiezan a quedar atrás y la vida se torna mucho más sencilla pues lo complejo estorba en el disfrute del futuro que ya llegó.  ¿Cómo se combinan la vida personal y la profesional a partir de este momento? ¿Por qué hay tan poco escrito al respecto? ¿Por qué un grupo tan importante es invisible en la toma de decisiones, en el mundo laboral,  en los medios de comunicación, en el ámbito digital, en el entorno financiero, en los movimientos sociales? 

Bien decía Gloria Steinem que las mujeres de 60 años viven una marginación mayor que los grupos tradicionalmente aislados como las minorías étnicas y raciales en Estados Unidos. Me parece que la realidad no es única de su país y que en otras latitudes podemos contar la misma historia. 

Les invito a acompañarme en esta nueva aventura y a descubrir los matices de esta nueva década.
Experiencias, reflexión e información al respecto, siempre bienvenidas. 

 

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lunes, 8 de febrero de 2016

Feliz Día de NO San Valentín

Lo confieso. Si, es una confesión.

El 14 de febrero nunca me ha emocionado.

Siempre me ha parecido una fecha, una celebración y un día un poco cursi. Tanto corazón me abruma y me parece tan comercial que no le encuentro mucho sentido.

La invitación de Ana Paola Villegas y Lupita del Toro Bogdanski en el Grupo de Blogueras MX para escribir posts en nuestros blogs con motivo de la fecha me ha parecido una gran provocación y un buen punto de partida para darle una pensada al día y a su sentido desde otra óptica.

¿En qué momento una tradición pagana, adoptada por la Iglesia Católica Romana en la cual se adoptó a San Valentín como el patrón de los enamorados se, convirtió en un día en el que todo el mundo “regala” amor y los “te quieros” se escuchan por todas partes, aunque el día previo o el subsecuente los silencios, la indiferencia o el franco desamor estén presentes sin recato alguno?

Creo que aquí está la clave: en “hacer”, no en “regalar” ni “comprar”.

De repente las fechas, los hitos y las costumbres de siempre están adquiriendo un sentido distinto en mi vida. Me interesa más sumar experiencias y vivencias que cosas y estoy haciendo todo lo posible por deshacerme de todo aquello que me sobra: cosas, creencias, personas que ya no tienen cabida en mi presente.

No creo que el 14 de febrero sea particularmente especial ni que sea necesario un día al año, sólo uno, para decirle a las personas que quieres que las quieres. Tal vez su mayor sentido, o al menos así lo estoy encontrando, es recordar(me)(nos) que el amor no debe expresarse sólo un día cada 365. El amor es ese intangible que sentimos, vivimos, disfrutamos y hasta padecemos sin fecha ni horario, que nos mueve, incita o paraliza y por el cual somos capaces de llevar a cabo hazañas o actos simples, pero inconcebibles en nuestras vidas.

En este momento de mi vida pienso en esta expresión de amor no sólo como la expresión hacia el ser amado en el sentido romántico y pasional. Me parece que el amor es tan amplio que se vale celebrarlo y expresarlo hacia los seres que amamos. Si los seres. Tengo una familia no humana que es parte de mi vida y sin la cual no explico mi vida hoy: esa familia aúlla y maulla y me ha hecho hacer cosas extraordinarias en momentos en que no tenía fuerza ni para levantarme a mi misma. Me ha hecho sacar certeza de mi incertidumbre y respuestas a preguntas no formuladas. A esta familia se suma la humana, compuesta por esas mujeres y hombres que se suman a mi círculo de quereres. Con algunos comparto ADN y otros han llegado a mi existencia por razones y vías diversas y desde historias opuestas que se han cruzado con la mía en circunstancias no planeadas. Les amo a algunos sin mayor explicación (son esas personas respecto de las cuáles uno se pregunta ¿y por qué le quiero si X ó Z? pero no puedo dejarlas de querer) y a otros porque claramente tienen cosas que me fascinan, inquietan o con quienes comparto intereses, pasiones, circunstancias o situaciones vitales memorables.

¿Debo esperar al 14 de febrero para decirles lo que significan? Algunos me reclaman que nunca les dedico tiempo, y tal vez tienen razón, pues mis otras pasiones (proyectos y demás locuras) también consumen minutos de mis limitadas 24 horas, pero están en mi corazón y pensamiento. Me parecería lastimoso esperar ese día cada año para decirles lo que representan. Se los digo cada que puedo. Tal vez por eso los abrazos se me escapan cuando encuentro a alguien que quiero y soy besucona desde niña. No me puedo, y a estas alturas de mi vida, no me quiero contener. No se me antoja llevarme a la tumba un saco de “te quieros” y apapachos no dados.

Entonces, ¿qué puedo decir sobre este 14 de febrero? Creo que no mucho. Me sigue pareciendo cursi y por más que intento, tanto corazón me empalaga. Después de escribir lo que acabo de vaciar a toda velocidad en el teclado de la computadora y con la velocidad de mis dedos, llego a la conclusión de que es una fecha comercial que tiene una función valiosa: recordarnos que el amor existe y que debe conmemorarse, honrarse, expresarse y vivirse cada minuto de la vida y en tiempo presente. Mañana es tarde para expresarle a quien quieres hoy, que es importante en tu vida. No importa si lo dices con palabras, acciones, miradas o caricias. El asunto es no guardarlo y expresarlo.

Si no les regalo un corazón este 14 de febrero, no me lo tomen a mal. Les garantizo que los 364 días restantes encontraré la manera de hacerles saber que me importan.

Feliz Día de San Valentín y felices días de no San Valentín.


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Más sobre el especial de San Valentín de otros blogs que  participamos en esta iniciativa de BloguerasMX:




viernes, 22 de enero de 2016

Jubilosos cincuenta



La mejor edad para ser mujer... es justamente la que tienes ahora.

Señala el diccionario que el júbilo es  el gozo o alegría muy intensa que se hace ostensible. No encuentro otra manera de describir la llegada a los cincuenta años. Me falta un mes y medio para cumplirlos oficialmente, pero llevo saboreando gozosamente su arribo desde hace tiempo.


No encuentro cabida a esas imágenes y creencias que escuché desde la infancia en que se decía que una mujer de cincuenta era una mujer en plena decadencia: con la cabeza blanca  y peinado de chonguito anudado en la nuca, vestida de negro, ligeramente encorvada y con la piel arrugada, en plena despedida de una vida dedicada a los hijos o al resto de la humanidad y con un futuro de color parecido al de su atuendo.

Nada más lejano y distante de mi presente.

La intensa e inmensa alegría que me está provocando la llegada a mis cerca de 18250 días de vida  no puedo describirla. Me late el corazón, no puedo parar de sonreír y tengo muchos planes, proyectos  que hacer, países que visitar, libros que leer, emociones que sentir, palabras que escribir, calles que caminar, atardeceres que disfrutar, carcajadas que liberar, vinos que catar, helados que probar, caricias que dar  y besos que compartir.  

Desde que tengo uso de razón recuerdo haber pensado que uno de mis deseos de vida era llegar a la muerte habiendo hecho, por lo menos, un tercio de todo lo que quiero hacer. Creo que no he cambiado mucho.  He hecho infinidad de  cosas, vivido, sentido, disfrutado, elaborado, construido, pero me faltan otras tantas por hacer aún. Ser eternamente inquieta permanece y no parece disminuir esa picazón que me provoca el descubrir, aprender, explorar.

Me encuentro menos miedosa de lo que tradicionalmente fui y más plantada en mis zapatos. Me preocupa menos equivocarme que el aprendizaje que cada decisión lleva implícito.  Los adioses ya no me paralizan y las bienvenidas me impulsan a seguir adelante.  Me siento más segura de mis ideas y estoy dispuesta a explorar nuevos horizontes.  Tengo la certeza de que no existen certezas en la vida  y la incertidumbre me resulta más atractiva, tal vez porque ahora sé que cuento conmigo.

Me he reconciliado con mi historia, con los capítulos que me destrozaron y que a la larga me hicieron más fuerte sin darme cuenta.  He perdonado la mayor parte de mis equivocaciones y sé que aquellas que aún ahora me generan dudas encontrarán su lugar en el proceso.  Si quiero algo, lo busco, no me gusta dejar al azaroso y juguetón destino mis inquietudes y ganas. Si no obtengo lo que busco, exploro otro camino o asumo que no todo se puede dar y me despido de ello.  Si no me siento cómoda con eso, lo reconozco y sigo el trayecto. La frustración ya no me paraliza, me incentiva.  

El amor me entusiasma así como sus infinitas posibilidades  espirituales y físicas.  Reconozco que el cuerpo que hoy tengo no se parece al que tuve hace 10, 20 ó 30 años, pero no me importa. Lo disfruto como no lo hice cuando la gravedad aún no decidía hacerse presente y agradezco el aire que le da vida a cada a célula que me hace ser quien soy.  Hoy tengo el aplomo que carecía cuando todo en mi cuerpo estaba en su lugar. ¡Jugarretas de la vida!

La inteligencia y sus múltiples manifestaciones me gustan cada día más. El sentido del humor es una de ellas y lo disfruto sin límites. No cambio una carcajada sentida, y más si es compartida, por una discusión que no busca encontrar una respuesta sino obtener la razón a costa de lo que sea.

Hoy me atrevo a atreverme. ¡Ese si que es un regalo que llega con los años! La conciencia de que cada día es irrepetible y de que no me estoy haciendo más joven se ha convertido en el motor que me levanta y empuja todas las mañanas.  No me quiero quedar con “te quieros” en el baúl de las dudas ni con posibilidades amordazadas por el temor al resultado.

El tiempo transcurre más rápido. ¿Alguien sabe por qué las manecillas de mi reloj son más veloces que antes?  Sin embargo, disfruto cada segundo mucho más.

Ya no me interesa tener la razón. Le apuesto a aquello en lo que creo e invierto tiempo con las personas, en los proyectos y en aquello que me hace sentido y me gusta.  Ya no busco espacio para lo  “que tiene que ser” y si lo busco para lo que me emociona y compromete.

Cada día me tomo las cosas menos personales y cuando alguien no coincide conmigo, agradezco las diferencias y sigo mi recorrido. ¿Te gusto? Qué bueno. ¿No te gusto? También.

¿Cómo no estar feliz de llegar a los cincuenta disfrutando cada instante, habiendo vivido lo vivido y con ganas de seguir acariciando cada segundo?


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lunes, 28 de diciembre de 2015

5 razones para despedir feliz el 2015

¡No lo puedo creer! Un año más que se va a toda velocidad. ¡Adiós 2015! ¡Bienvenido 2016! 

No recuerdo haber despedido un año tan contenta y en paz como éste. Si, lo despido con muchísimo gusto, sin nostalgia y con aceptación. ¿Será que me estoy haciendo vieja? (Debería decir: ¡Mas experimentada!)

Si tuviera que hacer una lista de cosas que me hicieron feliz este año, sería enorme. Siendo práctica, me limitaré a las 5 cosas que me hicieron muy feliz este año y por las que despido con enorme agradecimiento de este 2015. 

1. La vida me ha sonreído. Me ha sonreído de muchas maneras: en lo personal, profesional, familiar.  Posiblemente la sonrisa no llegó sola, la busqué, pero eso ha sido lo lindo. Esas sonrisas han sido también producto del esfuerzo de años y este año los frutos aparecieron. Tal vez debería reparafrasear este inciso: la vida me sonrío, pero contribuí a que me sonriera. 

2. Las causalidades se sincronizaron. ¡Si! Después de buscar casa durante varios años, apareció la que buscaba sin esperarlo y estoy en proceso de habitarla. Más de 1460 días de búsqueda y llegó sin avisar. ¡Era para mi y para mi familia cuadrúpeda! ¡Fantástico!

3. Aprendizajes laborales. Nada me resulta más enriquecedor que los aprendizajes inesperados y aquellos que se dan a través de las pequeñas grandes cosas. Siempre digo que el diablo está en los detalles, pero también los pequeños cielos. La suma de cosas cotidianas este año ha sido profundamente enriquecedor. Todo aquello que te mueve de tu zona de confort te obliga a repensar tu lugar en el mundo.  Ello siempre, siempre,  es una oportunidad de crecimiento. Este 2015 fue abundante en ese terreno. Debo añadir que me divertí muchísimo este año en el trabajo. Es un plus.

4. Viajes. Así sin más.  Desde que tengo uso de razón, viajar es un motivo de felicidad en mi vida.  Este año los viajes han sido  aleccionadores, interesantes, productivos y gratificantes. La mayoría han sido laborales y con muy buenos resultados, pero el contexto, la circunstancia y la actitud han hecho de cada uno de ellos una gran experiencia. Contentísima con los nuevos suelos -y algunos ya viejos conocidos- que he pisado.  

5. El amor. ¡Por supuesto que no podía faltar! Mi corazón está que explota de felicidad. El amor ha tocado a mi puerta en muchos sentidos. Con los años me he dado cuenta de las infinitas posiblidades que esa latente y poética víscera puede producir y ahora lo corroboro. Las despedidas me han enriquecido y me han llenado de agradecimiento y los encuentros me han instalado una sonrisa incontenible. Los quereres se han aparecido con infinitos rostros: viejas amistades, familiares queridos y no vistos durante años, seres pequeños que maullan y ladran, hermanas de sangre y hermanas y hermanos por elección.  Quiero y soy querida. ¿Se puede pedir algo más? 

En fin. 

Encuentro que las personas, por una razón que sigo sin descifrar, cuentan y comparten con gran facilidad los sinsabores de la vida. No me escapo de ello. Mi pluma navega con gran fluidez por la hoja en blanco cuando de denunciar se trata, pero me guardo las cosas positivas que también me suceden y vivo.  Hoy lo quiero hacer diferente y me encantaría que me contaras también las cosas valiosas que te sucedieron este año. ¿Te animas?


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domingo, 4 de octubre de 2015

¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir?

"No te puedes ir antes que el jefe (o la jefa)", "Se ve mal que te tomes mucho tiempo para comer", "Si llegas antes y te vas después haces puntos". Estas son sólo tres de las muchas frases que se escuchan en los pasillos de muchas oficinas, la primera -sobre todo- en las oficinas de gobierno. 

Crecí en un ambiente laboral en el que nadie osaba irse antes de que el jefe se fuera. Si él convocaba a junta a las 8 de la noche, después de haberse ido a comer 4 horas y llegaba a las 7:30 de la comida y se le ocurría convocar a esa hora, impensable decir que no. Los desayunos de trabajo solían extenderse de la misma manera: empezaban a las 9 de la mañana ( a las 8 nadie llegaba) y salían a las 11 de la mañana, lo que hacía que el inicio de la jornada laboral iniciase alrededor de las 11:30.  Después pasé por una fase un poco más estresante, en donde todos los días tenía reunión de equipo a las 8 de la mañana (sin considerar que a las 7 am, cuando ibas rumbo a la oficina tenías que haber leído toda la síntesis de prensa) y por supuesto, para salir a las 7, tenías que haberte levantado por lo menos a las 6 am (después de haberte acostado a la 1 de la mañana pues si bien te había ido, habías salido a las 11 ó 12 de la noche de tu oficina).  

Ese tipo de aprendizaje te forma y deforma al mismo tiempo. Aunque sepas que estar en la oficina "horas-pompa" no es lo más productivo, resulta que mucha genta trabaja así, y lo que es peor, es evaluada en función de ello. 

Hoy nos encontramos con una nueva cultura laboral asociada de alguna forma al mundo de la innovación y los start ups en donde aparentemente, esto ha cambiado. Mi percepción, sin embargo, es que no es así del todo y hoy que me encontré un artículo de Jason Gots, Lets Stop Competing Over Who Can Get at Work the Longest, me di cuenta de que no ando tan perdida.

Si bien los milennials y los nuevos "trabajadores" (que ahora no se llaman así, sino emprendedores, free lancers, socia/s y diversos nombres) no parten de la cultura laboral en la que crecimos quienes hoy rascamos casi cinco décadas, el abandono y descuido personal y los horarios "flexibles" e incontrolables siguen siendo parte del continuum.  Antes era a causa de una estructura laboral jerárquica y poco flexible, hoy es justamente por lo opuesto. La cultura laboral horizontal y amigable tampoco inicita a que quienes trabajan puedan llevar una vida más equilibrada, sana y feliz. 

Parecía que la clave estaba en el tejido burocrático y cultural que le rodeaba. Hoy, si bien ello no ha cambiado en todas partes, si existe mayor conciencia de la necesidad de trabajar de una manera diferente y de equilibrar vida y trabajo.  Suena fácil, pero los hechos demuestran que no es así. Existen nuevas enfermedades asociadas al trabajo y nuevos tipos de malestares: trastornos músculo-esqueléticos, síndrome del tunel carpiano, estrés, enfermedades de la piel, depresión. 
Foto: Frankie Leon / Creative Commons

Sin tener una repuesta definitiva, si es que pudiese existir una,  pienso que la respuesta está en tres factores:
  1. Promoción del trabajo psicológico y espiritual personal
  2. Inclusión en el trabajo de estas variables como parte de los programas de capacitación y desarrollo
  3. Coaching para la vida y el trabajo

No estoy diciendo absolutamente nada nuevo, pero los resultados están dando cuenta de ello. ¿De qué manera pueden tomar las personas buenas decisiones si su vida no sólo no les genera satisfactores sino que no les permite vivir en equilibrio físico, emocional y mental? Cuando las personas duermen poco, comen mal, están estresadas y tienen dolores de espalda, muñeca u ojos por estar horas frente a la computadora, no están en condiciones óptimas para decidir. No hay que ser maga para saberlo.  Tal vez no se sienten mal, pero eventualmente el cuerpo y las circunstancias cobrarán la factura y los resultados no serán favorables en el mediano plazo, ni para ellas ni para la empresa en la que trabajan (sea una institución pública o privada). 

Si a las personas se les enseña a ser creativas, innovadoras, metódicas, si pueden aprender a usar excel, pages, instagram, procesadores complejos y hasta toman cursos para administrar mejor el tiempo, ¿no debería enseñárseles también como algo obligatorio que aprendar a cuidarse, a darse espacios personales para mantener un sano equilibrio y a comer? (¡Si! ¡A comer! Parece que cuando los proyectos son importantísimos, comer puede obviarse y se puede comer sobre el escritorio para maximizar el tiempo y ser más productivos.) Algo hemos aprendido mal en un mundo que ama la especialización y la innovación. Le ganamos tiempo al tiempo, producimos más en menos tiempo, podemos comunicarnos en tiempo real desde diferentes puntos del planeta... pero no hemos aprendido a rescatarnos a nosotros mismos ni a cuidarnos como parte central de nuestra cultura laboral. Irónicamente, hemos aprendido a prescindir de nosotros mismos en aras de la eficiencia. 

Estos puntos de partida no son prometedores: sin cuidarse los costos de salud, aumentan; la productividad declina; el estrés sustituye a la felicidad y esto afecta la vida completa de las personas. No somos seres aislados y nuestra vida profesional, personal, familiar se ve inmediatamente afectada. 

Cuando una persona es capaz de romper este círculo, establecer prioridades en donde ella es indudablemente la primera, apuesta por su salud y es consecuente, los beneficios se sienten de inmediato. Está más contenta, toma mejores decisiones, su salud mejora y ella y su trabajo se benefician. (Recomiendo leer a Shawn Achor, The Happiness Advantage, para explorar más sobre esta perspectiva.)

¿Qué otras opciones propondrías para encontrar este equilibrio?





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martes, 29 de septiembre de 2015

La fórmula bloguera para el éxito: inspiración, perseverancia, investigación

Esta pregunta nos puede quitar el sueño:  ¿De qué escribo en mi blog? ¡No tengo idea ni estoy inspirada!



Empezaría por decirte varias cosas. En primer lugar, ser bloguera no consiste solamente en estar inspirada permanentemente. No conozco a una sola persona en el mundo a quien la inspiración le hubiera hecho llegar lejos de manera permanente.  La fórmula bloguera para el éxito y la presencia es: 

Inspiración + Perseverancia + Investigación

  1. La inspiración es importante, por supuesto, pero no es el único factor que te hará llegar a bloguear de la mejor manera. Tal vez te visiten de vez en cuando Clío, Erato o hasta Terpsícore, pero no serán ellas quienes le den vida, reconocimiento y fortaleza a tu bitácora. Serán tú y tu compromiso. Algo sabría Picasso cuando decía "La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando". 
  2. Sobre la perseverancia hay mucho que decir. Serán tu constancia, firmeza, dedicación y compromiso quienes le darán sentido y fuerza a lo que subes y posteas en tu blog. Por supuesto que a veces simplmente NO dan ganas de escribir. Te invitan a tomar un café, a una cena, tienes sueño, estás cansada, siempre hay pretextos y buenas razones para no hacer click en "editar una entrada".  Al final, nadie te va a reclamar, a menos que hagas copyrighting para alguna empresa o alguien más.  El compromiso es contigo misma y los resultados los recibirás tú. Sólo tú.
  3. Investigación. Si, sé que no suena atractivo, pero hay que hacerla. Todas y todos tenemos momentos de genialidad, tenemos información que puede ser interesante y tenemos conocimiento sobre algo, pero es imposible que sepamos todo sobre todo. Una bloguera o bloguero se reconoce como serio cuando su información es fidedigna, tiene sentido y se ve que ha investigado y conoce sobre aquello que habla. ¿Cómo se logra? Investigando, mencionando las fuentes en las que te basas para escribir, haciendo referencias creíbles sobre lo que planteas. 
 Te dejo aquí algunas referencias útiles para que puedes inspirarte, perseverar e investigar:


¿Tienes otras sugerencias? Cuéntamelas, me encantará conocerlas. Si tienes dudas, escribe tu comentario aquí abajo y lo conversamos.

Saludos.

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