domingo, 7 de junio de 2015

Inicio de la cruda electoral


Ya cerraron las urnas y no hay resultados aún para las elecciones de hoy. Empieza el conteo, el registro de denuncias, la información, los resultados de las encuestas de salida,  las declaraciones triunfalistas de los partidos y las y los candidatos, la confusión, el flujo inevitable de información y las dudas. 

He seguido la jornada electoral a través de internet y llamadas telefónicas. Tantas personas participando desde  distintas trincheras. El país está vivo, aunque a veces parezca que no. 

La violencia ha estado presente también. Es la parte más lastimosa y brutal del proceso.  No nos merecemos funcionarios quemados junto con las boletas que resguardaban, candidatas y candidatos asesinados, encapuchados robando urnas ni maestros obstaculizando la jornada. El miedo ha estado presente en Oaxaca, Guerrero, Michoacán y en otras ciudades en distintos estados. 

El escepticismo, la incredulidad, el enojo, la desinformación -paradójicamente- en medio de una cantidad de información que a veces se torna improcesable. 

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La primera vez que fui a votar recuerdo haber sentido una enorme emoción. La ceremonia de iniciación a la ciudadanía mexicana.  Imposible en ese momento pensar en una transición democrática y mucho menos en el triunfo de un partido que no fuese el PRI.  Soy hija de la generación que vivió el desencanto del 82,  la movilización ciudadana del 85,  la crisis electoral del 88 y el CEU en la UNAM.  No había posibilidad de haber visto en la presidencia y en los gobiernos de los estados un partido distinto a ese.  Las desobediencia civil del PAN en esos años era ridiculizada por el PRI y los medios de comunicación hasta el cansancio.  Cuando ganó Pancho Barrio la elección en el 92, trabajaba yo en Gobernación, y recuerdo bien que cuando fue a la Secretaría nos prohibieron salir a saludarlo.  Me escapé "al baño" cuando él llegó y corrí a felicitarlo.  La emoción que sentí de ver a una figura icónica que había derrotado al PRI en el norte (tanto en Ciudad Juárez como Presidente Municipal y después como Gobernador ese año) aún la recuerdo y puedo sentir las mariposas en el estómago que me acompañaron en ese momento.  La posibilidad de la alternancia latente, entrando al Palacio del Cobián por la calle de Abraham González.

En el 2000 estaba yo en el IFE cuando el Presidente Zedillo salió en cadena nacional a decir que había ganado Vicente Fox las elecciones. Silencio en la burbuja gigante de la prensa. Todas las personas que estábamos ahí, periodistas, cuerpo diplomático acreditado, visitantes extranjeros, funcionarias y funcionarios,  nos volteamos a ver con cara de incredulidad y en cinco segundos estábamos gritando y abrazándonos. Lo impensable había sucedido. El PRI había sido derrotado y llegaban un candidato imparable y un partido de oposición a la Presidencia de México. 

Hoy la alternancia es ya una realidad. La democracia electoral nos ha costado muchísimo como país, en términos financiero y en vidas.  Votar, algo que muchos vivimos durante años como un mero símbolo/ritual para perpetuar el orden de las cosas y darle legitimidad al PRI en el poder, se convirtió en la herramienta de la ciudadanía.  Demostró que los votos pueden cambiar el rumbo del país, que las y los ciudadanos contamos.

Hoy, votar, ya no resulta excepcional.  ¿En qué momento llegamos a este 2015 habiendo perdido la esperanza por el país? Tenemos memoria tan corta que hemos minimizado el poder del voto y su fuerza.

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Sin tener las cifras ni los datos aún, he  leido en redes sociales y en la prensa que la participación ha sido muy baja (suele ser en las elecciones intermedias en todo el mundo).  Me temo que las grandes presencias de esta jornada serán la baja asistencia a las urnas, la anulación de los votos, la violencia y el voto de castigo.  Entre las coincidencias que destacan los medios y los encuestadores está que El Bronco, Jaime Rodríguez, el candidato independiente de Nuevo León ganó la elección como gobernador. Falta ver qué dicen los resultados oficiales sobre éste y los demás resultados. 

Por lo pronto queda mucho que hacer por y con esta democracia mexicana. El trabajo no  concluye con los resultados oficiales, de hecho, empieza una vez que se den:

  • La clase política tiene que entender que o cambia o cada vez le costará más trabajo acceder al poder sin la supervisión ciudadana. 
  • El Presidente y sus asesores tienen que darse cuenta, de una vez por todas, que tienen que escuchar a las diversas voces de este país.  
  • Los medios de comunicación tienen que apostarle a la información, no a la desinformación y a la autocensura. 
  • La ciudadanía tiene que asumirse como tal. No se es ciudadana o ciudadano cada 3 o cada 6 años. Es un ejercicio permanente. No se puede exigir resultados a los partidos y a la clase política sin participar.  Es el costo de la adultez democrática. Se tienen derechos y obligaciones. 
  • Los partidos políticos tienen que empezar a pensar en el país y no en sus cotos de poder ni en como sacar más recursos del erario.  Quiero pensar que la posibilidad de reelección para el 2018 será un primer paso en el fortalecimiento de la rendición de cuentas y el acercamiento de las y los legisladores a sus electores... y el inicio de una sana distancia con sus partidos. Estos son un medio, no un fin.
  • La paridad es un gran paso hacia la democratización de la vida política y de los partidos. Falta la paridad horizontal, habrá que exigirla y cerciorarnos de que en las próximas elecciones sea una realidad.  La democracia se fortalecerá cuando la mitad de la población, las mujeres,  participe en igualdad de condiciones.
  • Evidentemente, acabar con la pobreza será el gran paso para consolidar la democracia en este país. Ello abrirá la puerta al crecimiento, a la erradicación de la violencia y al desarrollo incluyente que este país necesita.

Una reflexión con puntos suspensivos antes de que acabe este día.  

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Por cierto, este 7 de junio también se vivieron elecciones en Turquía, país con el que tenemos enormes similitudes geopolíticas e históricas (que no comentaré ahora aquí).  Los resultados presentados por los medios de comunicación  al cierre de la jornada señalan que el partido en el poder perdió la mayoría en el parlamento y que el Presidente Erdogan tendrá que gobernar con coaliciones. Su deseo de reformar la Constitución se ve lejano ante este escenario y resultado electoral. 


El mundo cambia, los ciudadanos se manifiestan en las urnas y las reglas del juego de poder en las democracias tienen que adecuarse. México no es la excepción.

Imagen: LatinoWeeklyReview.com

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sábado, 6 de junio de 2015

Entre la pasión y el enojo electoral

Mañana hay elecciones intermedias en mi país, México.  Este tipo de procesos levantan pocas pasiones en casi todos los países del mundo. A diferencia de las elecciones presidenciales o de primer ministro, las de medio término tienden a pasar desapercibidas  y sin mayor pena ni gloria.

En esta ocasión, y si la memoria no me falla, estas son las primeras elecciones intermedias en las que leo, percibo y siento a las y los mexicanos interesados. No sé si por las razones idealmente correctas, pero nunca había escuchado tanta polémica, cuestionamiento y pasión por un proceso electoral de esta naturaleza aquí. 

El ánimo general es de fastidio, hartazgo y enojo hacia el gobierno, hacia los partidos políticos y hacia los políticos mismos.  Los partidos han hecho un trabajo pobre y el resultado ha sido, a lo largo de muchos años acumulados, una pobre imagen ante y entre la ciudadanía.  A esto hay que sumar el contexto de violencia generado por el crimen organizado y el combate del gobierno al mismo, así como de la violencia política y la violencia política de género.

Van a votar 82 millones 212,697 mexicanos para elegir 2,159 cargos de elección popular que se reparten en:  641 diputados en 17 entidades entre federales y congresos locales, nueve gobernadores, 993 alcaldías en 16 estados y las 16 delegaciones del Distrito Federal. 

Entre las novedades de este proceso se ubican tres: la paridad, la participación de candidatos independientes y la reelección para diputados locales y presidentes municipales que se elijan en 2015.  Respecto a la primera, la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación confirmó criterios de paridad de género en registros de candidaturas de congresos y ayuntamientos.  Queda pendiente para este proceso -y habrá que cerciorarse que para los próximos si se instrumente- la paridad horizontal.  Respecto a lo segundo, se ha tocado el sacrosanto principio de no reelección y habrá que ver, evaluar y dar seguimiento a las acciones y actuación de las y los candidatos electos ahora y que podrán ser reelectos en tres años.  Sobre lo tercero,  es la primera vez que se aprueba la participación de candidaturas independientes para las elecciones locales en una contienda electoral mexicana. 

Es mucho lo que está en juego, grande la desinformación y enormes el fastidio y enojo.  El gran tema de fondo en este proceso es la anulación del voto. Ante la falta de opciones creíbles, respetables y confiables, la anulación de voto suena y resuena con gran fuerza.  Anular el voto, a pesar de ser una opción legítima y válida y una alternativa atractiva para demostrar el hartazgo de la ciudadanía ante los partidos y los políticos, beneficia principalmente a los grandes partidos. ¿Necesitan más dinero, beneficios y presencia? Para nada.

Las alternativas son grises, como esta lluviosa tarde de sábado previa a la elección. Votar por alguien mañana significa, para decirlo sin mayor preámbulo, votar por la opción menos mala. ¿Por quién votar? ¿Por candidatos que hasta ayer defendían a su partido y que por no estar en los primeros números de la lista plurinominal decidieron cambiarse de partido? ¿Por buenas personas apoyadas por partidos de vergüenza? ¿Por candidatos carismáticos con aire en la cabeza y con slogans como propuestas? ¿Por las personas, por los partidos? 

Tengo ganas de anular mi voto, es la mera verdad, pero no lo voy a hacer para no beneficiar a los de siempre. La siguiente pregunta es: ¿Por quién votaré?  Votaría por un buen líder para la delegación, pero se cambió a un partido que merece ser tirado a la basura. (Xiuh, hubieras tenido gran apoyo como independiente... te lo garantizo.) A diputados federales y locales... creo que me voy a llevar una moneda para echar volados, francamente, ningun@ me convence a pesar de haber leído sus propuestas (en los casos en los que hay...) ¿Por mujeres? Están en partidos que dividen y sus propuestas no unen. 

¿Qué información hay sobre ellos? Al menos todas y todos los candidatos a diputados por mayoría subieron su información a Voto Informado. Parece que la presión ejercida sobre ellos hasta hace un par de semanas, sobre todo a Federico Döring que era el que faltaba,  a través de las redes sociales sirvió y todos subieron la información y llenaron el cuestionario. Los plurinominales son los grandes ausentes... la mayoría no ha subido información ni respondido el cuestionario. Suena lógico, tienen que hacer trabajo con el partido, no con las y los ciudadanos y éstos les importan poco. Quieren una curul, no el voto ciudadano.

¿Ustedes ya saben por quién votar?





Enlaces de interés: 

Voto informado
Aquí están las fases del proceso electoral y los tiempos: Proceso electoral 2015
Cobertura de la elección en el Periódico El Pais
Sobre visitantes extranjeros en México
Elecciones 2015: partidos, reelección y candidatos independientes por María del Carmen Nava



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miércoles, 13 de mayo de 2015

Caminando despeinada

Hace frío, cosa extraña cuando justo ayer el calor nos tenía derretidos  y era imposible caminar sin sentirte sofocada y con la ropa húmeda pegada al cuerpo.  El viento me ha despeinado por completo y lo disfruto. Hace mucho que estar despeinada me parece la mejor manera de andar por la vida.  La vida es tan corta que no vale la pena preocuparse eternamente por el peinado y más cuando ésta te dice de tantas maneras que lo importante está en otra parte y que después te presta un cepillo.

Por segunda ocasión no escuché el despertador.  Empiezo a considerar que tengo serios problemas con mi manera de dormir... o tal vez de desvelarme.  En todo caso, salí corriendo a un desayuno y para variar, mi brújula interna me falló.  Lo digo con sorpresa, pero la verdad es que es algo muy común en mi. No recuerdo el nombre del autor o autora, pero ese libro que lleva por título "Por qué los hombres no lloran y las mujeres no entienden los mapas" (o algo así) es tan real. No entiendo los mapas. Punto. Tengo que darles la vuelta y luego yo darme la vuelta alrededor de ellos para saber en dónde estoy.  Salí corriendo hacia Connecticut Avenue... pero en el sentido inverso de donde debía ir. Me pierdo saliendo de la cocina de mi casa.... y aún así, siempre llego a donde debo hacerlo. Esa si es la sorpesa, y a veces hasta parezco orientada, lo cual es sólo un indicador de que me llevo con personas más desorientadas que yo. 

Después de mi cita, la visita a una oficina fantástica llena de irreverencia y de personas talentosas y divertidas regresé a la calle, a caminar con ese vientecillo típico de esta ciudad, pero no usual en esta temporada. El sweater ayer estaba de sobra, hoy fue necesario.  Volví a tomar el rumbo equivocado, pero en el fondo, fue el correcto. Cuando llegué a la Calle P me di cuenta de que debería darme la vuelta en "u" pues quería ir a la "I", no  a la "Q".  En todo caso, no creo que haya sido casual, pues en ese recorrido le robé un pedazo de tiempo al tiempo y mientras escuchaba el trino de los pajaritos y el sonido de las hojas mientras el viento las movía en diferentes direcciones, me encontré con mis pensamientos y con una plácida sensación de bienestar. 

¿Serán los años?  Tal vez sea esto a lo que se refería mi abuelita a sus 102 cuando me decía que con el tiempo cambian las preocupaciones (y con eso justificaba el no sacudir su casa... pues para qué, si todo si llenaría de polvo nuevamente....).  Me sentí tan contenta de estar desorientada, viendo a través de las ventanas el interior de las casas en las que las cortinas no ocultaban los secretos de sus moradores y las flores rosas de algunos balcones, mientras el frío se daba gusto dando vueltas en mi cuello.  Viva. 

Mi mente viajó a la velocidad de la luz hasta Texas y de regreso. Qué alegría estar viva, sentir, soñar, desear, imaginar, reír a carcajadas, bailar hasta que te duelan los huesos (¡o no!), saber que tu corazón vuelve a latir, emocionarte como adolescente con un encuentro, apasionarte en una discusión,  tocar un corazón,  acariciar la vida. 

La vida te hace travesuras cuando  te hace girar hacia la izquierda en lugar de a la derecha y se ríe de ti cuando te encuentras ...  estando perdida.

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martes, 12 de mayo de 2015

Reflexiones desde Washington

Viendo el capitolio y el imponente  obelisco que le dan a Washington D.C.  ese toque imperdible de gran ciudad, de centro de poder, de ombligo del mundo, es imposible no reflexionar sobre   el lugar de México en las grandes cuestiones que hoy definen esta indefinible realidad internacional.  Atrás quedaron las certezas del mundo bipolar, inclusive la  “sorpresiva” multipolaridad  que cubrió al mundo a partir del 9 de noviembre de 1989 con la caída del Muro de Berlín.

Las explicaciones de hace tan sólo dos décadas  han perdido sentido ante los problemas, conflictos, realidades  y desafíos que hoy tratamos no sólo de resolver, sino sobre todo, de comprender.

Vine a  la reunión anual del Council of Councils. Se trata del Consejo que aglutina  a los principales think tanks de temas internacionales del mundo y cuyo convocante es el Council on Foreign Relations.  Discutimos, analizamos y conversamos sobre una serie de cuestiones que hoy cubren las primeras planas de la prensa global, sobre todo la de los países desarrollados y que replican los medios del resto del mundo:

Política doméstica en Estados Unidos y política exterior; la crisis de Ucrania y su impacto en las relaciones entre las grandes potencias y el futuro de la soberanía; terrorismo y extremismos; el Medio Oriente;  el sistema de salud en el mundo y las lecciones del Ebola; competencia fiscal y comercio internacional; los dilemas de la intervención humanitaria, el caso de Siria; el control de armas nucleares y el Tratado de no Proliferación.

Asuntos vitales, sin duda alguna, que a su vez plantean nuevas interrogantes y necesidad de nuevas políticas, reflexiones y sobre todo, un nuevo marco político-conceptual para encontrar respuestas.  ¿Quién gana con la anexión rusa de Crimea y cómo afecta la relación China-Rusia? ¿Cómo enfrentar, comprender, dialogar con los milennials del mundo árabe que hoy encuentran más respuestas en Google que en sus familias e historia y que visualizan en los fundamentalismos la solución al vacío que la estructura de poder de sus países les ofrece?  La salud es un problema real y muy tangible en el mundo y las instituciones internacionales como la OMS (Organización Mundial de la Salud) tienen un mandato cuya estructura es incapaz de solucionar. ¿La respuesta está en un país o en las empresas…. Cuyos intereses no son necesariamente sociales sino que responden a la lógica del mercado? (Por ello son empresas, no instituciones de caridad.) ¿Por qué las intervenciones humanitarias van acompañadas de armas y no de ayuda que toque la vida de las personas y no que les arranque, literalmente, el corazón?

Los temas expuestos son vitales, pero siguen siendo los asuntos que aquejan a algunos de los gobiernos y grupos del planeta.  Para muchos países y sus líderes, el Ebola es casi un asunto de película, no una realidad que hayan tenido que enfrentar… como si lo han sido el SIRS o la Influenza.  La cuestión tomó importancia cuando fueron occidentales quienes se vieron afectados. Al hablar de la cuestión, se habla de números… pero no se  desagregan los datos y la lectura es diferente cuando se sabe que el 75% de las personas afectadas por esta enfermedad han sido mujeres. 

Ante estas reflexiones, inevitable plantearse cómo darle visibilidad al resto de los problemas de la agenda global y cómo incidir en los liderazgos que toman decisiones en el mundo.  Se habla de “los refugiados” en Siria, cuando la mayoría son mujeres y jóvenes menores de 15 años….  Las mujeres vistas como “una variable” que no es imprescindible desagregar ni destacar, cuando somos la mitad de la población y no participamos en igual proporción en las decisiones que afectan nuestras vidas.

¿Y México?  ¿Sus propuestas respecto a estos temas? ¿Inexistentes? No podemos seguir siendo el país global que somos y continuar ignorando lo que sucede en el resto del mundo.  Hace falta una posición más contundente y clara sobre múltiples temas de la agenda internacional. No se trata sólo de un asunto de gobierno.  Los medios de comunicación, las y los legisladores, el empresariado nacional, la academia, la sociedad y sus diversas organizaciones, deben (o deberían)  tomar posición, partido, elaborar propuestas, discutir, impulsar el diálogo sobre estas cuestiones.  Parece un mal endémico, no sólo de México sino de muchos países, que “lo internacional” es visto o bien como una amenaza   o como un campo de juego ante el que no es necesario ni colocarse ni tomar posición.  En este mundo, en este siglo, es imposible.

Desde una ciudad en la que no pasas una cuadra sin toparte de frente con la multiculturalidad y con el poder,  se torna necesario repensar como derribar las fronteras mentales desde las que las y los mexicanos explicamos nuestro lugar en el mundo.

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