lunes, 1 de diciembre de 2014

16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres

No hay oportunidad pequeña ni que deba desaprovecharse para darle visibilidad a un lastre de nuestro tiempo: la violencia contra las mujeres.

Mujeres Construyendo, junto con otras asociaciones de mujeres en las TIC, se ha sumado a los 16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres.

¿Quieres saber más? Haz click aquí.




¿Qué harías para difundir esta realidad y promover un cambio?


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martes, 18 de noviembre de 2014

5 claves para el empoderamiento de las mujeres

Hoy participé en uno de esos encuentros que te dejan con buen sabor de boca, con ganas de más y con orgullo por ser mujer y haber vivido lo vivido.  

Susan Segal de la Americas Society y el Council of the Americas organizó  el primer encuentro en México de la Red Hemisférica de Mujeres (#womenAscoa). ¿El tema? El empoderamiento de las mujeres en México. Lecciones desde arriba (Women´s Economic Empowerment in Mexico: Lessons from the Top).

Las ponentes de primera, al igual que las participantes: Reina Torres de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Mercedes Aráoz del Banco Interamericano de Desarrollo, Tanya Moss, la famosa diseñadora de joyas, Adriana Tortajada del Instituto del Emprendedor, Rossana Fuentes-Beráin de Start Up Media Lab S21 y periodista, Patricia Menéndez Cambó de Greenbert Traurig LLP, Angélica Fuentes de Angelíssima, Margarita Zavala, política y ex Primera Dama y Susan Segal, por supuesto.

Después de una mañana de conversaciones y de escuchar de primera voz la experiencia de las participantes, me quedé con ganas de escribir este post. No son necesariamente las cosas que se dijeron, algunas sí, otras son conclusiones a las que he llegado a lo largo de mi vida, pero que hoy hicieron "click".  

Lo que considero que son las 5 claves del empoderamiento femenino son las siguientes: 

1. Nada es más importante que tu historia. No existen historias buenas o malas.  Lo que existe es nuestra historia y el recuento que hacemos de ella. El  valor y significado que le damos depende de nosotras.  Tu historia puede ser una tragedia, todas tenemos tragedias en nuestra vida: dolores, tristezas, momentos amargos, alegrías, amores, violencia, paz. ¿Qué decides hacer de tu experiencia? Puede ser la semilla que te haga fuerte y crecer o el pretexto para no hacer nada ni desafiar el cuento que te has contado.  En tu propia vida e historia está la clave de tu éxito y crecimiento. Depende de ti. Enamórate de tu propia vida y de tu propia historia.

2. Las redes de apoyo son clave. Las mujeres hemos aprendido tardíamente esta lección y los hombres hace mucho que lo descubrieron: una red de soporte es clave para tu crecimiento personal y profesional. Si no la tienes, constrúyela o búscala. Una red de apoyo cumple muchas funciones: es un grupo que te puede contener, sostener, orientar. Nuestros problemas no son únicos ni exclusivos. Seguramente hay mujeres que han vivido experiencias similares de las que puedes aprender  y la manera en que los han enfrentado puede servirte de referente para tomar tus propias decisiones.Pueden ser reales o virtuales. Aprovecha las oportunidades que las TIC te brindan para conectarte con personas en distintas partes de tu ciudad... o ¡del mundo"

3. Haz networking. Esta es otra cosa que estamos aprendiendo y más vale tarde que nunca. Hacer networking significa dedicar tiempo a conocer a otras personas para ver de qué manera puedes hacer sinergias laborales y profesionales. A las mujeres nos cuesta trabajo hacerlo pues nos han enseñado que o haces amistades o haces negocios y que ambas cosas no van de la mano. ¿Quién dijo que no? Puedes conocer el trabajo de otras mujeres, interesarte por sus negocios y propuestas. Tal vez una persona que vas a conocer mañana puede ser tu próxima proveedora, socia o tú puedes ser su proveedora. Atrévete a preguntar a otra persona qué hace, cómo, etcétera. No necesariamente tienes que hacerte su amiga, o tal vez si, pero puedes construir un ecosistema laboral y profesional que te sirva para crecer, desarrollarte, contactarte. Los hombres saben aprovechar sus redes de contacto, aprendamos de ellos. No olvides hacer tus tarjetas de presentación y llevarlas siempre contigo.

4. Actualízate y se una eterna aprendiz. Tener permanente actitud de estudiante es muy valioso. ¿Por qué? ¿Conoces a un o una estudiante que no sea curiosa? Dicen que la curiosidad mató al gato... pero fue también la madre de la innovación, de la transformación, del crecimiento, del desarrollo. Aprende permanentemente sobre los avances en tu área de interés y expertise. Absolutamente nadie sabe todo de todo; siempre hay algo que mejorar, que aprender, que descubrir. No pierdas esa oportunidad. Puedes tomar cursos cortos, largos, especializaciones. Puedes hacerlo de manera presencial, online, mixta. Lee libros, revistas, artículos, blogs relacionados con los asuntos que te interesan y con lo que haces. Nunca dejes de aprender y de "curiosear".  Aprende nuevas habilidades, rétate a ti misma. 

5. Empodérate digitalmente.  Hoy por hoy, el empoderamiento de las mujeres -económico y político- pasa también por su empoderamiento digital. ¿Qué signfica? El empoderamiento digital es la capacidad que te brindan el conocimiento, las herramientas y los recursos digitales para cumplir tus metas personales y profesionales.  Si estás leyendo esto significa que has dado un gran paso: estás en la red y navegas. El potencial de internet y de las tecnologías de la información (TIC) para conectarte, potenciar tu negocio, aprender y un largo etcétera es enorme. No desaproveches estas herramientas para proyectarte y decirle al mundo que existes, sobre todo, para crecer y presentarle al mundo tu talento y tu capacidad.  Si quieres conocer una comunidad que promueve esto, no dejes de visitar www.mujeresconstruyendo.com.  Es obvio que no puedo omitir mencionarla: creo en ella y he visto de qué manera apoya a las mujeres y promueve justamente esto. 

¿Qué otras claves agregarías a esta lista? Seguramente en tu experiencia hay otras que son importantes para el empoderamiento de las mujeres. ¿Me dices? No olvides dejar tus comentarios aquí abajo.



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domingo, 9 de noviembre de 2014

Tu blog, tu voz, tu presencia, tu manera de hacerte visible

Si, tu blog es tu representante. Habla por ti y de ti.
¿Es importante?
Por supuesto. TU voz es importante.
Lo que piensas, quieres expresar y te interesa ES importante.
Por ello, lo que expresas a través de tu blog cuenta, tiene valor y es relevante darlo a conocer.
Si tienes voz, puedes hablar, hacerte escuchar y hacerte presente para:
  • Participar en discusiones y darles forma
  • Definir los temas sobre los que te interesa conversar o incidir
  • Tomar decisiones y expresarlas y/o incidir en ellas

Señala el Banco Mundial en su reciente informe  Voice and Agency: Empowering women and girls for shared prosperity que la visibilidad de las voces femeninas es una herramienta, y un paso, para impulsar políticas incluyentes e igualitarias y para cambiar la situación del mundo.


El silencio y la falta de expresión  son dos de  los muchos rostros de la pobreza que envuelve a las mujeres en el mundo. 8 de cada 10 usuarios de internet viven en los países desarrollados. Las mujeres en los países en desarrollo y emergentes tienen menor acceso que los hombres. Tienen, por mencionar un dato, 21% menos acceso al teléfono móvil que los hombres (Cifras del Banco Mundial. Op.Cit.).  Sin voz, las mujeres son invisibles y si no generamos condiciones y espacios para que se expresen, seguirán siendo inexistentes para el mundo.


Ya se qué me vas a decir pues lo he escuchado cientos de veces: ¿Pero a mi, quién me va a tomar en cuenta? Te respondo: si tu no crees en la fuerza de tu voz, en efecto, nadie te va a tomar en cuenta. Tu voz es importante por el simple hecho de que existes y es tuya. Punto. En el mundo de hoy, cada voz, cada palabra cuenta. Hoy, también, tenemos medios para hacernos escuchar y para lograr que nuestros mensajes lleguen lejos.


Con tu voz y participación puedes desafiar las normas, las reglas y sobre todo, las creencias sobre lo que es mujer en particular, sobre el género en general, e influir.


La única manera en la que podemos transformar la realidad es participando en ella. Puedes hacerte escuchar en tu casa, en tu comunidad, en el congreso de tu país, en los organismos internacionales.
Puede sonar utópico. ¿No son las ideas las que mueven al mundo? Si no empiezas por expresarte y hacerle llegar tu mensaje a las personas que afectan tu vida (representantes, legislador@s, comunicador@s, entre otr@s), todo seguirá igual.  Si lo que vives y el mundo que te rodea te parecen bien, no hagas nada. Acéptalo. Si no te gustan, haz algo, empezando por hablar.


Las TIC, tecnologías de la información y comunicación logran magnificar nuestras voces y su alcance. Nos permiten también acceder a conocimiento y potenciar nuestra posibilidad de tejer redes personales, sociales, profesionales. Por eso es necesario tener conciencia de que nuestras voces unidas hacen la diferencia.


¿Conoces a Malala? Usar su voz le costó mucho siendo muy joven. La fuerza de su voz, sin embargo, ha cambiado la historia del mundo y de millones de mujeres.



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lunes, 8 de septiembre de 2014

Amor y enamoramiento en el trabajo

Seguramente estarás pensando que voy a hablar sobre amor y romance en el trabajo. Estás en lo correcto, pero no desde la óptica que sospecho, te estás imaginando. 

No voy a hablar de relacionarte emocional o sexualmente con alguien de tu oficina o que trabaja en tu mundo laboral.  Voy a hablarte del amor CON el trabajo. 

¿Suena raro? No tanto.

Escuchaba el otro día a Arianna Huffington en su audiolibro On Becoming Being Fearless y en el segundo capítulo me quedé pasmada. Habla la famosa bloguera sobre la manera en que las mujeres nos relacionamos con los hombres y en lo que muchas veces nos convertimos con tal de estar al lado del  sujeto al que decimos amar.  Hemos aprendido culturalmente (y bastante mal por cierto) que parte de nuestro valor radica en tener a un hombre, a una pareja, al lado. Ellos validan nuestro ser en tanto que nos hacen sentir hermosas, atractivas, valiosas y un largo etcétera que conocemos bien las mujeres.  Cuando una relación no funciona, tratamos de hacer que funcione a como de lugar y este "a cómo de lugar" implica la mayor parte de las veces que estamos dispuestas a convertirnos en hule.

Si eres como yo, estarás pensando: claro que no, yo soy autosuficiente, no necesito a un hombre que me valide, tengo valor propio, historia, etcétera. Pero si eres honesta contigo, encontrarás que por lo menos alguna vez (por decir lo menos) viviste una relación en esos términos. 

Yo digo que nos convertimos en hule porque tratamos de ser elásticas a más no poder.  Ampliamos nuestros límites y fronteras a tal punto que descubrimos una elasticidad emocional insospechada en nosotras mismas.  No aceptamos que la relación no funcione como tal: tratamos de hacer que funcione intentando cambiar nosotras… para que el otro cambie y se convierta en lo que queremos o necesitamos que sea.  Asumimos que si las cosas no funcionan es porque no hemos hecho suficiente y podríamos hacer más, a costa de nosotras mismas. 

Con el paso del tiempo, dejamos de ser quienes éramos originalmente y vamos perdiendo paulatinamente nuestra voz, hasta convertirnos en unas completas desconocidas… Desconocemos la imagen de la persona situada frente al espejo, y tampoco comprendemos el alma que se ve en los ojos de esa mujer parada ahí. 

Mencionaba Arianna que los y las expertas en relaciones de pareja señalan que una relación sana saca lo mejor de nosotras mismas y amamos ser quienes somos. Una relación sana nos hace aceptarnos,  nutre y fortalece nuestra esencia. 

En algún momento mi cerebro hizo un click inesperado y parte de lo que ella narraba me sonó a mi propia relación con el trabajo en distintos momentos de mi vida. He empezado al cien por ciento con un compromiso laboral, paulatinamente voy dejando mi vida privada por abrirle espacio, agenda y todo el tiempo del mundo a los compromisos laborales y cuando me doy cuenta el trabajo y yo somos uno mismo.  Le dedico la mayor parte de mi energía, pensamientos, horarios, voluntad y disposición. (Si no te dijera que se trata de una relación laboral, podría parecer una típica relación de pareja. ¿A poco no?)

¿Te suena familiar? Veo a muchas mujeres en mi entorno viviendo  situaciones similares, tanto en lo sentimental como en lo laboral.   ¿Has escuchado la frase: no lo dejo porque no tengo manera de mantener a mis hijos? También he escuchado la frase: no dejo el trabajo porque es la única fuente de ingresos que tengo, y ¿cómo voy a mantener a mis hijos? o ¿Cómo voy a sostener el ritmo de vida que llevo, mis gustos? En fin, puedes ponerle el predicado que quieras.

El común denominador en ambos casos es el temor a dejar lo conocido por algo desconocido. Más vale malo por conocido que bueno por conocer, dice el refrán. 

Cuando una relación es sana, tanto en lo laboral como en el ámbito de la pareja, no hay porque salir de ella. Lo problemático aparece cuando la relación, en cualquiera de las dos esferas no es sana, cuando no somos felices, cuando empezamos a convertirnos en la peor versión de nosotras mismas en una relación de pareja o en una relación de trabajo.  En ambos casos abrir los ojos en la mañana es un suplicio, pues no hay nada alentador por delante, se han acabado los alicientes, la emoción, cargamos con lo que somos y con lo que hacemos pues no estamos contentas con ello. 

En situaciones así hay que hacer una pausa para comprender qué nos está sucediendo. No se trata de tirar todo a la borda y lanzarse al abismo (¡aunque a veces es la opción más sana de todas, hay que reconocerlo!). No podemos exigirle al mundo que sea como queremos nosotras ni que se adapte a nuestras necesidades e inseguridades.

Tenemos que hacer una pausa para vernos a nosotras mismas y comprender qué nos sucede para hacer un cambio.  A veces la solución está, en efecto, en dejar esa relación a un lado y seguir andando. A veces haciendo ajustes, estableciendo límites, recuperando lo que somos, amamos, nos gusta y queremos,  podemos retomar el camino.  Otras, es necesario por salud y hasta por supervivencia dejar todo a un lado, cerrar el ciclo y explorar una nueva ruta. 

En cualquiera de los casos, la cuestión de fondo es hacerle caso a nuestra voz interna, a esa vocecita sabia que sabe lo que nos sucede pero el ego, el "consciente" no nos permite escuchar y nos exige seguirle poniendo atención a lo que el mundo "espera de nosotras" y las demás personas consideran que es lo mejor para nosotras.  Es como cuando somos jovencitas y las personas mayores nos dicen: "Ese muchacho es bueno para ti" y en la versión actual la letanía sería algo así como, "Ese trabajo es bueno para ti". 

¿Te suena familiar? ¿Has vivido momentos en los que el trabajo y tu relación con él han dejado de ser motivo de felicidad y crecimiento para ser un ancla en tu vida, desarrollo, crecimiento y felicidad?  Cuéntame. Me interesa tu experiencia. 


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