lunes, 12 de noviembre de 2018

Ser mujer e innovadora



Estoy regesando de Colombia, fui invitada por CAF (Banco de Desarrollo de América Latina)  a participar  en su foro anual sobre Innovación y productividad para el desarrollo. Participé en el panel sobre el papel de las industrias creativas en la productividad y sobre casos de éxito. Querían que hablara sobre Mujeres Construyendo, lo cual me dio mucha emoción. 

Han pasado prácticamente 11 años desde que Mujeres Construyendo empezó como una idea en mi cabeza cuando no encontré mujeres en la blogósfera en español y después de mucho investigar y darle vueltas al asunto, decidí crear un lugar de convergencia de voces femeninas en la red.  Este trayecto ha estado lleno de aprendizajes, sinsabores, experiencias, errores, aciertos y descubrimientos. Nunca me hubiera imaginado en quién me convertiría a lo largo de estos años gracias a esa iniciativa, a ese sueño, a esa idea. 

Para mi fue algo completamente nuevo hacerme emprendedora, sobre todo cuando mi trayectoria había sido durante casi 18 años como funcionaria gubernamental. Cuando decidí dejar aquello atrás y lanzarme a un sabático, el resultado fue mi descubrimiento de internet y su potencial. Antes de eso, no formaban parte de mi mente.  De hecho, Conversaciones de Café cumple 11 años este noviembre, y fue mi primera incursión en internet y mi autodescubrimiento como generadora de contenido en la red. 

El camino no ha sido sencillo, pero no lo es para quien se reinventa. Te mueven la pasión, la curiosidad, el interés, la emoción del descubrimiento.  ¿Yo innovadora y emprendedora? Nunca me visualicé así, simplemente me puse a hacer lo que había pensado y a buscar la manera de darle vida a aquello.  Hoy veo que si, que emprendí una idea y que innové.  En el momento me sentí sola, muy sola, pero creo que eso le sucede a quienes son las primeras personas en hacer algo. Parecen locos en el desierto. Así me sentí. Recuerdo que una conocida me dijo que  alguien ya había intentado hacer una comunidad de mujeres online y que no lo había podido hacer porque había muchas cosas en contra.  Si me hubiera puesto a pensar todo lo que no podría funcionar jamás lo hubiera intentado. Es la ceguera de la ignorancia y también el empuje de la emoción. ¡Qué bueno que no lo pensé y que la ignoré! 

Para aventurarse en estos andares hay que ser resiliente también y muy tenaz (o necia). Soy todo eso. Descubrirme resiliente me ha gustado, y creo que he sido siempre.  He tenido incontables descalabros en el camino de la vida (si no los hubiera tenido a los 52 años sería para sentir pena por mi misma), pero no me he quedado en ellos. Me he lamido las heridas, por períodos largos y cortos, pero no me he quedado en ellas.  También he sido constante, o necia.  ¡Qué viva la necedad! Sin ella las personas no lograrían cosas. La tenacidad es una gran cosa, sin ella no logras nada. ¡Cuántas buenas ideas en la historia de la humanidad se han quedado en eso -en ideas- porque no han sido acompañadas por una actitud tenaz! Dicen que la fe mueve montañas, yo digo que la tenacidad también. 

Lidiar con el fracaso también es algo necesario en este camino del emprendimiento y la innovación. No sé por qué en nuestra cultura los errores son vistos como tragedias sobre las que no hay que hablar. Yo no conozco a una sola persona que sea feliz y exitosa que no se haya equivocado  en innumerables ocasiones.  Si vemos los errores como aprendizajes necesarios del camino, tal vez empecemos a darles el valor que tienen y a presumirlos como parte de nuestra historia.  No son algo para avergonzarse. Si dan pena a veces, lo entiendo y me ha pasado, pero sin ellos no hubiera tenido los aciertos posteriores.  En todo caso,  hay que abrazarlos como parte del éxito, porque eso es lo que son.  

Fue una experiencia muy valiosa la que viví en Bogotá. Aquí les dejo el video de nuestro panel para que le den un vistazo. Mis colegas tienen historias muy interesantes y vale la pena escucharles. 




¿Me cuentas tu historia de éxito? Me interesa conocerla. 

Saludos y buen inicio de semana. 

Claudia



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jueves, 27 de septiembre de 2018

Tomando vuelito a la mitad del camino



Este alto del camino ha sido largo, de meses. Nunca había dejado de escribir tanto en mi blog. 
¿La razón? La necesidad de silencio y pausar un rato. 

La verdad es que la inesperada mudanza ocasionada por el temblor del 19 de septiembre del año pasado, aunada a la explosión en mi condominio ocasionada por la negligencia de la compañía de gas en enero, me han puesto a girar en otra dimensión. Mi cerebro se pausó durante meses y creo que la explosión de enero me reconectó -las neuronas- y con el mundo. Paradojas de la existencia. 

Han pasado muchas cosas en estos meses. Todas buenas, la mera verdad. Lo que siento es una enorme sensación de agradecimiento por estar viva y por tener tantas cosas que hacer. Sobre todo, hacer cosas que me apasionan, motivan e incentivan. 

Para variar, cada 10 años me da por reinventarme  y en esta década no estoy viviendo una excepción. Estoy desarrollando varios proyectos, uno de ellos tiene que ver con este espacio de la blogósfera. Pronto nos mudaremos de casa, pero "Conversaciones de Café" seguirá reloaded. Ya cumpió 11 años, y también le toca una renovación, como a su editora/creadora. Ya les contaré. 

Por lo pronto, sin entrar en detalles, sólo puedo decir que este 2018 ha sido un año lleno de sorpresas, proyectos y reflexiones. Ya les iré contando, pero por lo pronto, les enseño una listita de algunos: 

  1. Conectadas. Maravilloso colectivo de mujeres en el mundo de las telecom, internet y las TIC. 
  2. Mujeres en Temas Globales. Mujeres internacionalistas reconociéndose. 
  3. Libro en proceso (muy emocionante asunto).
  4. Nuevo proyecto profesional (pues no tan nuevo, pero tiene que ver con una nueva perspectiva de las cosas. ¿Ven? Por eso las pausas y los silencios son tan imporantes).
  5. Salud prioritaria. Más que nunca. 
  6. Despedida de mi Morgan. Partió este año mi segundo gathijo. Nostalgia y añoranza. 
  7. Club del Libro a todo lo que da. Queridas amigas, maravillosas lecturas y mucha inspiración. 
  8. #TuVozCuenta  y cada día más. Campaña permanente de Mujeres Construyendo y leitmotiv en este momento de mi vida. 
  9. Innovación. Qué curioso que después de los cincuenta me ha dado este nuevo aire. A much@s colegas les da por instalarse en lo conocido y a mi me da por andar de exploradora. 
  10. Digital Detox. Si. Siendo toda una evangelista digital, he decidido darme un #digitaldetox. Me gusta la convivencia del mundo analógico. Me gusta mirar a las personas a los ojos. Adoro las TI y la conexión digital, pero no 24/7. En horarios y por momentos.  
  11. Estudiar. Bueno, esto tampoco es novedad. Siempre lo he hecho. Ahora hay temas nuevos: finanzas, masculinidades, negocios, entre otros. 
  12. Elecciones en México. Resultado no esperado (para mi) e incertidumbre.  Espero que a AMLO le vaya bien para que al país le vaya bien. Sobreviviendo aún los resultados de la (poco amable) campaña.
  13. Mundo inexplicable. O mejor dicho, las causas que explican al mundo hoy, son tan diferentes a las que lo explicaban hasta hace un par de años. 
  14. Con calma porque llevo prisa. La frase lo dice todo. 
  15. Viviendo el aquí y ahora. Así nada más. 

Esto es parte de lo transcurrido desde el último post. Sólo parte y una de las razones para tomar vuelito a la mitad del camino. 

Ya iré contando más sobre lo que viene y platicando en torno a las necesarias, más que nunca, Conversaciones de Café. 

Ustedes ¿Cómo van en este segundo semestre del año?






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domingo, 31 de diciembre de 2017

¡Bienvenido 2018!


Gracias 2017 por todos los aprendizajes, lecciones, experiencias y momentos irrepetibles. No me queda mas que darte las gracias. 

¡Bienvenido 2018! Veamos que nos traes, que por este lado hay muchas ganas de vivirte. Pintas para ser un gran desafío no sólo personal, sino nacional e internacional, pero seguro podremos con ello. 

Un abrazo grande a todas y todos los amigos de este cafeteado rincón. Gracias por su compañía un año más. Les deseo lo mejor de lo mejor. 

Claudia

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jueves, 28 de diciembre de 2017

Gracias 2017



Es la primera vez que escribo desde el 19 de septiembre, el segundo temblor en la misma fecha en 1985, nos sacudió en la Ciudad de México. Algo me sucedió que, lo digo parte en broma, parte con certeza, se me congelaron las neuronas y las ideas. No he podido escribir desde ese día y hoy es el primer día que lo hago.

Es una gran oportunidad y desafío de hacerlo para agradecer todo lo vivido en este 2017. Suena paradójico, pero es más lo que hay que agradecer que lo que no, con todo y las sacudidas -literales- y los momentos poco felices.

Agradezco en primer lugar estar viva. Así, VIVA. El 19 de septiembre tuvimos que dejar el departamento en el que vivíamos.  Finalmente, no tuvo daño estructural, pero quedó inhabitable por los daños y muros que se cayeron. La experiencia de estar ahí  mientras veía cómo se fracturaban las paredes, le salían chipotes a la pared y trataba de guardar a mis tres gatitos, proteger a mi madre de 88 años y a la señora que la ayuda a cocinar que es unos años más joven que ella (78 años) fue indescriptible. No sé si la palabra es fuerte, o es dura, simplemente fue uno de los momentos más aterradores que me ha tocado vivir. Al final, salimos con lo que llevábamos puesto, los gatitos guardados -no me iba a ir dejando a alguno en la casa- y tuvimos a donde llegar.  Tan afortunadas que pudimos aterrizar en una casa en la cual vivimos desde ese día. Pienso en las personas que perdieron la vida en el temblor, sus casas y todo lo que tenían. Al final, resulta que en realidad es muy poco lo que necesitamos para vivir, y aunque suene trillado, lo más importante no lo pierdes aunque pierdas todo lo material.

Agradezco los proyectos en los que he trabajado este año. Me han dado la posibilidad de conocer a personas extraordinarias, dar rienda suelta a la creatividad, aprender, desarrollar la paciencia -esa que tanta falta me hace por momentos y que en este 2017 decidió hacerse presente a como diera lugar- y hacer propuestas con impacto social y en materia de igualdad. Eso si que me emociona.

Agradezco haber aprendido el significado de la resiliencia.  Teóricamente lo he comprendido siempre, pero ahora me ha tocado sentir su significado.  Este año he descubierto que soy resiliente y me ha gustado. Lo agradezco.

Agradezco seguir rodeada de personas y seres a los que amo. Mi familia no humana es un factor de felicidad y amor en mi vida que no puedo describir. Sin maullidos, ronroneos, ladridos y aullidos ya no puedo entender mi vida, igual que sin pelitos en los muebles y la ropa.  Mi pareja es pieza clave de la ecuación, igual que mi familia y amig@s.  A las personas que quiero, ¡cómo las quiero! Es tan rico querer.

Agradezco las pausas de este año. Ha sido un año movido, sin duda, pero también de grandes silencios y pausas.  Han sido como el silencio en la música, que le da sentido a las piezas musicales en su totalidad, enfatiza el compás, en fin, le da sentido a cada sonido. Así los silencios de este 2017, para entender su ritmo, compás, tiempos de espera y sentido. Sobre todo, en un mundo tan lleno de sonidos y de ruido, el silencio es un regalo. He tenido muchos regalos de este tipo a lo largo de estos casi 365 días.

Agradezco tener tanto que agradecer. La mera verdad.

Cuando pienso que la vida empieza a perder su colorido y que sólo hay tonos  grises, me doy cuenta de que cada día está lleno de colores y que hay mucho que agradecer cada 24 horas. Así, día con día, se suman las cosas, momentos, situaciones, realidades que le dan sentido a todo y permiten que las noches y las mañanas encuadren esos espacios. Inclusive, los malos momentos tienen sentido y después de un tiempo resulta que no se ven ni son  tan malos y si muy aleccionadores.

Resumiría este 2017 como una año de inmensos aprendizajes, resiliencia, silencios, dolor, miedo, alegría, agradecimiento y vida.

Gracias 2017. Salí fortalecida de tu recorrido.

Gracias.

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martes, 5 de septiembre de 2017

Una constelación de fenómenos vitales

Así define Anthony Marra la vida: Una constelación de fenómenos vitales y así llama también a su libro. 

Este fue el texto  que acabamos de leer en el Club del Libro en el que participo y por el cual nos reunimos cada mes un grupo de amigas a conversar sobre libros,  beber buenos vinos y  comer riquísimo.  Qué librazo.  La selección fue de una tocaya mía, y no puedo dejar de agradecérselo. Disfruté el libro desde la página uno hasta la última.  

Es una novela que te atrapa  desde que lees cómo es secuestrado una madrugada el padre de Havaa, una pequeña de  8 años,   y ella tiene que esconderse en el bosque y observar solita su desaparición y que su casa quede reducida a cenizas -literalmente- de la noche a la mañana.  El autor te arrastra al interior de cada página y puedes sentir  el frío de Chechenia, puedes observar las miradas de los personajes, sentir le energía de cada uno y conocerles. El uso del lenguaje de Marra es un deleite, la verdad es que cuando leo a un autor o autora que maneja el lenguaje con esa maestría, me da un orgasmo intelectual.  

La destreza con la que teje las vidas de cada uno de los personajes y el juego que hace del tiempo, yendo del pasado al presente y al futuro es de llamar la atención y digna de mencionar.  Cada historia, cada palabra, cada situación tiene una razón de ser en la obra en conjunto y al final, todo forma un círculo perfecto. La vida de cada uno está entrelazada con los demás y cada paso, cada situación tiene una razón de ser en la trama global. 

Algo que tenemos en común todas las participantes del grupo es que somos internacionalistas, así que los temas internacionales nos apasionan y navegamos por ellos con relativa facilidad.  Esta obra tiene lugar en Chechenia, y siendo como soy, me metí a leer historia sobre el país, su relación con la Unión Soviética y previamente con Rusia. La fuerza chechena, los cosacos y su indomable espíritu han aparecido en las noticias desde que se cayó el muro de Berlín en 1989, pero su ancestral fuerza y espíritu indomable son históricos. La fuerza del islam en la zona frente a la iglesia cristina ortodoxa, reflejo del poder de los zares,  desempeña un papel relevante en la historia y en la novela.  Cada una hizo aportaciones sobre cuestiones que le interesaron en particular de la novela. La anfitriona, hay que decirlo, estuvo investigando sobre comida chechena, al no encontrar algo especial, nos deleitó con una cena de platillos rusos que estuvo deliciosa. Esta constelción literaria fue el pretexto.

Por mera coincidencia, empecé a leer también el libro de Svetlana Alexiévich, El fin del Homo Soviéticus, y como sucede con este tipo de coincidencias, me ayudó a entender mejor aún el trasfondo de la novela y de la realidad  de las que nos habla Marra.  

Me gustó tanto el autor que ya encargué otro de sus libros y espero con emoción la llegada del paquete de Amazon con el siguiente libro del escritor. 

Lo único que me queda es recomendarles este libro si les gusta la historia y si están dispuestos a conocer a uno de los autores que seguramente serán representativos de la literatura de inicios del siglo XXI.  Marra y la Constelación deben estar en la biblioteca de quien se precie de amar los buenos libros.  Recomendadísimo. 

Si ya lo leyeron o apenas lo van a leer, no dejen de contarme. Me muero de ganas de seguir conversando sobre el autor y el libro.  

PS: Les dejo aquí el enlace a una muy buena reseña del libro para que se den una idea.







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domingo, 3 de septiembre de 2017

Cómo combinar trabajo y vida social




Sin duda, esta es una de las preguntas que con más frecuencia nos hacemos: ¿Cómo combino mi vida profesional y laboral con la personal y social?

El punto de partida es lo que entendemos aquí por cada una de estas áreas: 

  1. Actividades profesionales y laborales.  En este espacio se consideran aquellas actividades que desarrollas profesionalmente, la forma en la que te desarrollas y el cómo lo haces. ¿Te dedicas a lo que te gusta y es estimulante intelectual, física y emocionalmente?  Muchas veces trabajamos en "automático" y un área así de vital queda a la deriva, sin permitirnos crecer en ella y deteniéndonos en todas las demás. 
  2. Relaciones interpersonales. Las relaciones con otras personas fuera de nuestro círculo inmediato son muy importantes para nuestro equilibrio. Las personas fuera de nuestro círculo inmediato pueden enriquecernos muchísimo o ser un factor de estancamiento.  En ese espacio encontramos también estímulos, amistades, experiencias, conocimiento. Con estas personas compartimos tiempo, y depende de nosotras/os qué hacemos con ello. ¿Con quiénes pasas el tiempo fuera de familia? ¿Son estimulantes estas relaciones? ¿Estás viviendo aquí lo que te gustaría?
 Se trata de dos, de las 8 áreas que hemos hablado anteriormente, que juegan un papel bien importante en nuestro desarrollo y equilibrio personal.  Aquello a lo que te dedicas profesionalmente es vital y para muchas personas no es fuente de aliento sino de pesar. ¿Trabajas en algo que te apasiona, gusta,estimula o trabajas para vivir y cada día es un martirio abrir los ojos y pensar que "tienes que ir a trabajar"? La respuesta que des a estas preguntas no es cosa menor. Le dedicamos mucho tiempo al trabajo, y vivimos en una sociedad que le da peso a ello, además de ser una fuente central para nuestros ingresos y nuestra estabilidad. Si no tienes trabajo, a menos que seas heredero o heredera de una gran fortuna, será necesario que encuentres una fuente de ingresos para cubrir tus gastos fijos.  He escuchado que muchas personas dicen que trabajar en lo que te apasiona es un gusto que no pueden darse todas las personas. No estoy de acuerdo. 

Muchas veces es nuestra actitud ante el trabajo y ante la vida lo que nos limita a disfrutar el trabajo, sea cual sea. ¿Has escuchado a esas personas que siempre se quejan de sus jefes, colegas de la oficina y de todo el mundo? Estén donde estén, siempre les pasa lo mismo. Es evidente que el problema lo llevan en si mismas, y que aunque tuvieran al mejor jefe del mundo, no estarían bien. Por ello, conocer tu actitud y creencias respecto al  trabajo es importante, y más aún, conocerte a ti misma/o. Ahora bien, si de verdad no es tu actitud el problema y lo que haces no es una fuente de crecimiento y bienestar sino de sufrimiento y estancamiento, es muy probable que sea hora de cambiar de rumbo y ponerte a buscar otro trabajo.  

Si tu trabajo te gusta, explora qué más puedes hacer, aprender y desarrollar para hacer las cosas mejor, para mejorar tu entorno, y sobre todo, para sacar lo mejor de ti. La rendición de cuentas final la llevarás tú, y si bien tu empeño será evaluado, nada será más importante que el saber que diste lo mejor de ti, siempre te mediste con una vara alta y saliste permanentemente de tu zona de confort para aprender más, hacer las cosas mejor, dar mejores resultados, construir un equipo de trabajo positivo y sentirte satisfecha con tu trabajo y tu enfoque. Cuando ya no tienes para dónde crecer y te sientes en tu zona de confort.... es hora de reconsiderar el trabajo y lo que sigue. 

En materia de relaciones sociales e interpersonales, es importante también dedicarle un tiempo y espacio a cultivarlas y a reflexionar la calidad de las mismas. ¿Con qué personas te llevas fuera de tu círculo laboral y familiar? No es cosa menor la respuesta que te des. Aquí no se trata de juzgar a nadie, simplemente de verte en esas personas. Al final, las personas de las que nos rodeamos son un espejo de nosotras mismas.  Te diría que te respondas con honestidad algunas preguntas: ¿Las personas con quienes pasas tiempo te hacen mejor persona, enriquecen tu vida en algún aspecto, aprendes de ellas, te retan a dar lo mejor de ti? Hay personas con quienes nos llevamos por costumbre, porque han estado siempre. Están bien. Son personas valiosas y con quienes el cariño es tan fuerte que han estado y seguirán, pero también hay personas con quienes ya no compartimos intereses ni valores y con quienes nos seguimos llevando por costumbre.  El tiempo es el único recurso no renovable del que disponemos, y si le dedicas tiempo a las personas que ya no significan para ti lo que significaban antes y que muchas veces te drenan energía, podrías preguntarte si tiene algún sentido seguir con esas relaciones. 

Me ha llevado algunas décadas comprender que todas las personas son importantes en mi vida, o han sido, y que no todas las relaciones están destinadas a durar para siempre. Hay personas a  quienes les llamo cometas, que formaron parte de mi vida en algún momento, me acompañaron en un trayecto y después se fueron (o yo me alejé de ellas, o simplemente, se acabó la relación). Está bien, esa fue su función  y probablemente nuestra función en sus vidas fue temporal, también. Hay que agradecer su paso, dejar ir y seguir con lo aprendido. 

En ambos casos, me quedaría con una idea central:  la vida se va, no nos hacemos más jóvenes con el paso del tiempo, pero si más experimentados, y tenemos la posibilidad de decidir cómo, haciendo qué y con quién queremos estar. De nadie depende tu agenda de vida más que de ti, y a nadie puedes hacer responsable de cómo transitas tus días, noches, a qué le dedicas tiempo y energía.   Recuerda lo que conversábamos hace unos posts, donde pones la mente, pones la energía, ¿quieres seguirle dedicando tiempo y energía a actividades, entornos y personas que no te hacen mejor? 

Es tú decisión. 

De nadie más.

No se trata de áreas excluyentes, hay que dedicarle tiempo y espacio a cada una, son complementarias y la suma de cada una te hace una persona integral y equilibrada. 

Cuéntame lo que piensas de esto y si has tenido esta experiencia aquí abajo en los comentarios. ¿Cómo te has organizado y cómo has hecho un cambio?

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martes, 22 de agosto de 2017

Dinero y relaciones personales. Un binomio necesario.



¿Dinero y relaciones personales van de la mano?

Cuando se trata de tu bienestar, forman parte de la ecuación, junto con las otras 6 áreas que forman parte de tu vida: 1. Desarrollo personal; 2. Salud; 3. Relaciones cercanas; 4. Desarrollo económico y financiero; 5. Actividades profesionales y laborales; 6. Relaciones interpersonales; 7. Entretenimiento y diversión; 8. Espiritualdad. (Las 8 áreas que no puedes olvidar en tu agenda.)

El peso que cada aspecto tiene en tu vida es una decisión absolutamente personal.  En esta ocasión hablaremos de tu desarrollo económico y financiero y de las relaciones cercanas en tu vida como dos de los aspectos vitales a los que hay que darles espacio y tiempo en tu agenda. 

  1. Relaciones cercanas. Aquí se consideran la familia, la pareja, los hijos, padres, hermanos,  otras personas de la familia o gente muy cercana. Esta es un área que siempre nos afecta y que puede ser una fuente de fortaleza o de pérdida de energía. La manera en que la visualices y vivas hará que sea un área de la cual pueda obtener energía y fuerza o que te debilite. ¿Cómo te organizas con relación a esto? ¿Qué importancia les das en tu día a día? ¿Les das por sentados?
  2. Desarollo económico y financiero. En este apartado consideramos las actividades económicas que realizas, la forma en la que te organizas, tu presupuesto, la manera en que administras y conoces tus finanzas y la forma en la que generas ingresos. ¿Tienes claro este apartado de tu vida? Puede ser uno de los que más estrés nos causen si no lo focalizamos adecuadamente. Hay personas para quienes este apartado es motivo de vergüenza, enojo o silencio. Hay quienes le dedican mucha atención y quienes de plano, le ignoran. 

Sobre las relaciones cercanas te diría, NO las des por sentadas jamás.  En mi experiencia, lo importante es lo que TU decidas hacer con cada persona, no lo que ellas hagan. Si bien es cierto que la reciprocidad siempre es bien recibida, muchas veces nos hacemos a un lado porque las otras personas no responden o hacen lo que nosotros pensamos que deberían hacer. "No me ha llamado, no le voy a hablar". ¿Y si tu quieres conversar con esa persona y saber cómo está?  Que no quede de tu lado el "no haber hecho lo que se podía". Las relaciones no son perfectas (¿existen relaciones perfectas?), pero con todo y su imperfección, pueden ser motivo de felicidad y nutrirnos el alma. Depende de lo que nosotras/os hagamos. También es una decisión y una manera de cuidarlas alejarse cuando hace falta.  Hay personas en mi vida a quienes amo profundamente, pero que por sus propios procesos, es mejor que me mantenga al margen y alejada. Es una manera de respetarles y quererles.  

Querer, amar, respetar no significa hacer lo que los demás quieren, es relacionarse en función de lo que también pensamos es mejor para esa persona y para nosotros. Si a una persona cercana se la ha hecho costumbre no hacerse responsable de su propia vida y que el resto del mundo le resuelva sus cosas, ¿qué deberías hacer? Seguirle manteniendo te hace cómplice de su propia decidia, ¿te sientes culpable de no apoyarle? Esa es otra cuestión,  te corresponde a ti lidiar con tu culpabilidad,  pero si sigues resolviéndole sus asuntos te harás cómplice de su irresponsabilidad.  Cada relación significativa en nuestra vida amerita tiempo, a veces una simple llamada, atención, muestras de cariño. Un simple "te quiero, te estaba pensando" pueden ser suficientes para hacerles saber que les amamos. Nutrir y cuidar nuestras relaciones cercanas es importante. 

El dinero y las finanzas personales son un GRAN tema en nuestras vidas. Más allá de las cosas elementales que es necesario saber: tus gastos fijos mensuales, tus ingresos, cuidar recursos para el retiro, etcétera, lo que quiero es hacer énfasis en varios aspectos que normalmente no se consideran y que es necesario tener presentes para tener una relación sana con el dinero y la prosperidad en nuestra vida.  Para mi fue importante darme cuenta de las creencias que tenía al respecto y que me impedían organizarme como teóricamente sabía que debía hacerlo. No lo hice sola, la ayuda de mi súper Coach Aurora Medina, experta en espiritualidad y dinero, fue clave. 

Te diría que es importante organizarte bien en este aspecto, tener muy claros tus gastos, saber en qué inviertes, de dónde generas tus recursos, qué haces con ellos, pero sobre todo, conocer tu historia y la huella familiar que tienes y llevas, literalmente, cargando con relación al dinero. Lo primero, planeación, poner en blanco y negro ingresos y egresos es vital, por supuesto, pero el segundo aspecto es el que te permitirá dar un paso y hacer de esta área una fuente de satisfacción y equilibrio, no de  desgaste. 

Dinero y espiritualidad van de la mano, aunque parezca que no, y la relación que establecemos entre ellos afectan nuestro equilibrio con relación a las finanzas, el ahorro, la prosperidad y nos posibilitan o impiden vivir en armonía. Aquí hay un enlace que puede darte un vistazo sobre el tema.  Sé que es un enfoque diferente sobre la cuestión, pero me parece muy importante como punto de partida. 

Ahora, la pregunta obligada ¿Cómo les doy espacio en mi agenda? Igual que lo has hecho con las otras áreas de tu vida:  al planear tus actividades semanales y diarias, incluye estas actividades.  "Esta semana quiero hablar con fulano, ver a sutano". ¿Qué tal que le das una sopresa a tu pareja y la invitas a cenar, o a tus hijos les invitas un helado o al parque? Será un regalo para ellos y para ti.  

¿Llevas diario tus cuentas, sabes en qué se te va el dinero, por qué no puedes ahorrar?  Dedícale un tiempo estas semanas a analizar tu relación con el dinero. Busca apoyo,  lee libros relacionados con este tema. Incluye en tu agenda de este mes, esta semana y este mismo día un tiempo para dedicarlo a conocer tu relación con el dinero  con la finalidad de comprender qué tienes que hacer al respecto. ¿Cómo te suena?

No te olvides de dejarme tus comentarios aquí abajo. ¡Me interesa mucho tu opinión!

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viernes, 18 de agosto de 2017

Barcelona, Charlottesville, tu casa, la mía

Imagen: Art Fest 2014




El planeta duele hoy. 

La realidad duele hoy. 

La vida cuelga de unos hilos frágiles y casi invisibles. 

En el silencio de nuestras casas leemos las noticias, y sin decirlo murmuramos en nuestro interior que es una bendición leer y no protagonizar los hechos que con desgarradora realidad nos envuelven. 

Imposible ser observadores de la prensa, de las redes sociales, de los comentaristas sin sentir un agujero en el estómago y nostalgia por esa humanidad que se nos escapa por los poros y da cabida al odio, al temor, a la desconfianza. 

La frontera entre el bien y el mal, borrosa, como un blanco móvil que relativiza los minutos, nos acerca al dolor ajeno y a la vez nos aleja del sufrimiento cotidiano de miles de personas que respiran, igual que nosotros, de día y de noche. 

Las Ramblas ya no será sólo el lugar para pasear y disfrutar una tarde en medio del verano catalán.  Han quedado impregnadas por el ataque terrorista que ayer le quitó la vida a 15 personas y dejó a otras cien heridas.  Barcelona será también ese lugar en el que la gente se volcó a las calles a donar sangre y en donde las personas se miraron a los ojos reconociendo su humanidad, más allá de las balas y el terror. 

La violencia de Charlottesville entró a nuestra casas, a través de nuestros celulares, de nuestras pantallas de televisión y nos dejó con la boca abierta y un agujero en el corazón al ver las banderas nazis ondeando, acompañadas de gritos y miradas de odio de jóvenes de apenas veinte años.  Esos jóvenes que serán el ¿futuro? de mañana.  Cuando el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se niega a reconocer la violencia del KuKuxKlan y habla de la violencia de todas las partes, reconociendo a las "buenas personas" que casualmente viven y respiran a través de la xenofobia, resulta inquietante. 

La violencia tomó un asiento en nuestras casas, porque la hemos dejado entrar. 

El temor al otro, a la otra, a la diferencia, al color, a la realidad ajena, al lenguaje que no comprendemos, a la historia que desconocemos, a la religión que no profesamos, al credo que no rezamos se ha convertido en la causa de la desconfianza, en la justificación del odio, en la motivación del terror.  

Nos hemos convertido en una sociedad profundamente informada y brutalmente ignorante.  Usamos la información para profundizar nuestro desconocimiento y nuestra incapacidad para ponernos en los zapatos ajenos.  

Cuando la ciencia nos dice que viviremos más, me pregunto ¿Para qué? ¿Para tener más años para odiarnos e infringirnos dolor unos a otros? 

Seres humanos profundamente deshumanizados e indiferentes al dolor ajeno,  de cualquier ser, de cualquier especie.  Individuos que viven en colectividades profundamente egoístas, incapaces de reconocer su individualidad y respetar la invidivualidad ajenas, las otredad de otras colectividades.  

Portadores de la verdad absoluta en un mundo habitado por millones de relatividades. 

Indiferencia disfrazada de información.
 
Barecelona, Charlottesville, Siria, Afganistán, Mali, Bruselas, París, Venezuela, Ayotzinpa, fosas comunes, feminicidios, asesinatos.  Hechos violentos sobre los que nos enteramos, "nos informamos", que suceden en otra latitud, pero que también tienen lugar en tu casa y en la mía, aunque sigamos amaneciendo en nuestra cama y sepamos el número de muertos, sin nombre y apellido cuyas vidas son arrancadas diariamente con alguna justificación.

¿En qué momento la humanidad perdió su humanidad? 





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domingo, 13 de agosto de 2017

¿Cuánto tiempo le dedicas a tu desarrollo personal y a la salud?


 Hace algunas semanas escribí sobre las 8 áreas que no puedes olvidar al momento de organizar tu agenda de trabajo (8 áreas que no puedes olvidr en tu agenda): 1. Desarrollo personal; 2. Salud; 3. Relaciones cercanas; 4. Desarrollo económico y financiero; 5. Actividades profesionales y laborales; 6. Relaciones interpersonales; 7. Entretenimiento y diversión; 8. Espiritualdad. 

Voy a ir desarrollando cada una y dando consejos sobre cómo incluir cada área en tu agenda. Hoy vamos a retomar el desarrollo personal y la salud. 

Desarrollo personal. Con esto me refiero a esas actividades que tienen como objetivo hacerte sentir bien, en paz contigo y contenta/o con lo que  haces. Aquí se incluye el desarrollo interno,  actividades que te dan satisfacción y te dan sentido de utilidad, todo aquello que te hace sentir en paz y en equilibrio. ¿Qué actividades desarrollas que te hacen sentir bien y en paz contigo?

Para cada persona la respuesta es diferente.  A mi me hace sentir muy bien saberme útil, plantearme metas, leer, bloguear, conectar con mi comunidad de Mujeres Construyendo, participar en Boards y Consejos de asociaciones que apoyan y desarrollan actividades y proyectos que tienen que ver con mis intereses y visión de lo que vale la pena en la vida.  Incluyo en esta área leer, escuchar música, informarme, estudiar, aprender, conocer lugares interesantes, conversar con personas inteligentes e inquietas.  Siempre he dicho que tengo espíritu renacentista, que no es otra cosa que un interés imparable y permanente por aprender sobre todo y todo el tiempo. Aunque los días durasen 48 horas y yo tuviera suficiente con dormir 3 horas, seguiría sin tener tiempo para hacer todo lo que quiero, me interesa conocer y aprender.  

Piensa en esas 5 cosas que te hacen infinitamente feliz y que cuando las haces te hacen sentir mejor persona y te conectan con las emociones que te gustan y fortalecen. 

¿Escuchar jazz, guitarra, ir a conciertos, museos, caminar, leer, estudiar? No siempre nos gusta lo mismo y no tienes que hacer siempre las mismas cosas. Yo alterno en esta parte las diversas cosas que me gustan y tiene que ver mucho con lo que estoy haciendo en mi vida en conjunto y con intereses que cambian con el tiempo, también.  

En este momento de mi vida en este apartado incluyo lo siguiente: 

Leer.  Estoy tratando de leer un libro por semana. Participo en un Club de Lectura con unas amigas y leemos un libro por mes. Leo ese libro a lo largo de las semanas, o tal vez en un par de semanas,  pero igual leo otros libros que tenía en el tintero y pendientes. Me doy tiempo para ello. A veces dedico media hora al día, cuando tengo tiempo, puedo dedicarle un par de horas al día o una tarde entera. Llevo siempre un libro conmigo, si hay tráfico o tengo que hacer tiempo esperando en una cita, leo. También me he hecho fan de los audiolibros, que son una gran manera de "leer" mientras te transportas o estás en algún lugar. Un buen par de audífonos o en el coche es la solución.

Estudiar. Esta es una actividad que desarrollo permanentemente y en realidad la desarrollo cada vez que tengo tiempo y oportunidad.  A veces me inscribo a cursos, otras veces simplemente separo artículos, textos o videos y tutoriales sobre temas que son de mi interés. Para escribir mis artículos siempre estoy leyendo sobre los temas que me interesan.  Cuando voy a dar una conferencia, evidentemente leo y me preparo, hago mi investigación, busco temas, autores o artículos y textos relacionados con ellos.  

Museos o lugares de interés. Esto me da por temporadas, pero este año que he podido organizarme de una manera distinta a la que lo he hecho los años previos, trato de ver si cerca de los lugares en donde tengo citas hay lugares, museos o sitios de interés. Vivo en la Ciudad de México, que es la 2a  Ciudad con más  museos  en el mundo, lo cual facilita la búsqueda, pero hay muchos lugares que también estoy descubriendo gracias a este cambio en mi rutina. Está resultando un deleite. No tienes que dedicarle horas enteras, pero es una manera no sólo de aprovechar el tiempo, sino de aprender y conocer lugares. 

Escuchar podcasts y videos. El mundo actual nos obliga a dedicar muchas horas a transportarnos. No puedo leer mientras lo hago, a menos que vaya en transporte público.  Este lapso de tiempo es valiosísimo para escuchar podcasts o videos sobre temas que me interesan.  Ultimamente he dedicado tiempo a videos y podcasts sobre desarrollo personal, coaching, y espiritualidad. Conecto mi celular a las bocinas de mi coche, y asunto arreglado. Los programas de radio a veces me aburren, no siempre estoy de humor para escuchar noticias y lo que es más, no siempre estoy de humor para escuchar los prejuicios y comentarios que escucho en esos programas.  Me interesa escuchar a personas que me parecen valiosas en lugar de locutores o conductores que hablan sobre los temas que les interesan a ellas y ellos, no necesariamente a mi. Nuestra mente es tierra fértil. ¿Qué quieres sembrar en la tuya? Bien vale la pena decidir lo que vas a escuchar, en lugar de dejar que sea el marketing o el plan de negocios de las radiodifusoras o televisoras la que decida lo que pones en tu cerebro. 

Estar en silencio.  El silencio es algo que trato de cultivar cada vez que puedo y no resulta fácil en un mundo que nos obliga a comunicarnos permanentemente y sin consideración alguna con  nuestro tiempo y privacidad. Los momentos de silencio pueden ser de un par de minutos, pero trato de sentir mi respiración o los latidos de mi corazón,  escuchar los sonidos que me rodean o los que no se perciben en medio de la escandalosa ciudad. He descubierto pájaros y grillos en medio de los claxonazos. Sentir mi propia respiración resulta profundamente tranquilizador. Inténtalo y verás que bien se siente. 


La salud. Aquí se considera todo aquello que tiene que ver con tu salud en general: estado físico, fortaleza, nutrición, ejercicio, descanso. ¿Cómo te relacionas con tu propio cuerpo y salud?

Durante mucho tiempo di mi salud por sentada, y la verdad -y qué razón tienen las abuelitas- es que el tiempo termina cobrando las facturas. Puedo decir que en general he sido una persona sana, pero no me he cuidado lo que debería. ¿Qué estoy haciendo ahora? Básicamente concentrarme en lo siguiente: 

Dormir lo más que puedo (y sigue siendo insuficiente, pero estoy haciéndolo más) y descansar cuando puedo. Crecí en una familia en la que tomarse siestas es MUY mal visto y en la que descansar es sinónimo de haraganería, así que he tenido también que darme cuenta de las creencias con las que he crecido respecto a muchas cosas relacionadas con mi salud y bienestar. ¿Cuáles son las tuyas? Estoy haciendo todo por estar en la cama antes de las 11:30 pm. Es una meta y un referente. No siempre lo logro, pero para mi es un gran paso. 

Tomar agua. Siempre lo he hecho, pero parece mentira, con un ritmo de vida acelerado, a veces me olvido de tomar agua y ¡de comer! Lo ideal es comer 5 veces al día, pero hacerlo tres a mi me resulta bien. Las colaciones intermedias las cubro con semillas, normalmente. Evito los refrescos, la verdad es que no me gustan mucho. Me preparo thé de gengibre y lo estoy tomando a lo largo del día. Me gusta mucho y me sienta muy bien.

Alimentación sana. Bien dicen que somos lo que comemos, y bien vale la pena dedicarle tiempo a pensar esto. El mundo citadino y ajetreado nos lleva de la mano -casi nos avienta- hacia la cómida rápida, que no es nada sana.  Dedicarle un tiempo a planear lo que vamos a comer y tener en casa las cosas que vamos a necesitar para comer en la semana es un paso importantísimo.  Si, hay que poner un espacio en la agenda para comer, ir al mercado, cocinar y preparar las cosas, también para aprender a comer.  Este año he sentido la necesidad de desintoxicarme y dejar de comer cosas que mi cuerpo rechaza. Me he sentido muy bien. Tomé también un curso con la súper Coach Mónica Suárez sobre alimentación energética, y ha sido -además de delicioso- súper aleccionador.  En México tenemos una gastronomía exquisita, pero la verdad es que comemos en general muy mal. Nos saturamos de carbohidratos y no equilibramos los alimentos. ¿Cómo comes tú? Empieza por ahí. 

Revisión médica. ¿Cómo vas en este rubro? ¿Dentista, nutrióloga, ginecólogo, fisioterapeuta? No hay que dejarlo y poner en esa agenda el espacio correspondiente para las visitas de rutina.  

Ejercicio. No tienes que ser un o una competidora olímpica. Caminar es algo muy sano o practicar algo que te haga sentir bien y sea saludable. Yo camino con mis perritas casi todos los días y practico Zhi Neng QiGong.  Si tu tiempo es reducido, usa las escaleras en lugar del elevador, camina en lugar de tomar el coche. Empieza poco a poco, pero sacude YA tu cuerpo.

Dedicarle tiempo a tu salud es dedicarle tiempo a todo lo que te interesa. Sin salud ¡No hay nada más! 

¿Qué te parecen estas sugerencias? ¿Cómo las llevas tú? ¿Le dedicas tiempo a esto o "no tienes tiempo"? ¿Piensas que hacerlo es un lujo o una pérdida de tiempo?

No dejes de escribirme aquí abajo tus ideas, ¡me interesa conocer tu opinión y experiencia!

Abrazo y que tengas una excelente semana. 

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martes, 8 de agosto de 2017

5 tips para un "Detox Digital"



¿Te sientes abrumada/o porque tu celular no para de sonar y tienes mucho que hacer?
¿Estás cansada de tener que responder correos a todas horas?
¿Te pone de mal humor que te hablen por teléfono para verificar si recibiste el Whats App que te acaban de mandar hace dos minutos?
¿Te quedaste sin batería en el celuar y sientes que el mundo ha perdido sentido?

¡Es hora de que te des un DETOX Digital y respires!

Para mi ha sido importantísimo dar este paso y ponerle  un límite a mi "vida digital".  La verdad es que el celular, la computadora y las mil apps a las que nos hemos acostumbrado para resolver muchas de nuestras necesidades offline, son muy útiles.  También es una realidad que nos han cambiado la vida y que nos hemos hecho dependientes al máximo de ellas.

El resultado: vivimos con estrés y no estamos en paz.

Nos hemos hecho poco atentos con el resto del mundo y parece más importante responder un Whats App o un correo por el celular que conversar con la persona con la que estamos en ese momento.  A nombre de la "eficiencia" hemos dejado de ser educados y, sobre todo, considerados con las demás personas.

¿Qué puedes hacer?  Te doy 5 tips que te van a ayudar.

1. Ponte horarios para responder correos.  Los correos nunca paran, y te llegan las 24/7. ¡Si! 24 horas, 7 días a la semana. Ponte horas para revisarlos y responder.  Yo lo hago normalmente 2 ó 3 veces al día, en la mañana, a medio día y a las 6 ó 7 máximo. No me gusta responder por el celular, me desespera ver las letras chiquitas y no poder escribir con la misma velocidad a la que escribo en el teclado de la computadora. Prefiero responderlos por computadora. Cuando no puedo, soy más breve, per doy acuse de recibido.

2. Responde llamadas en horarios definidos.  Esta es una gran manera de optimizar el tiempo. Nada te hace más ineficiente que responder todas las llamadas todo el tiempo.  Estás concentrándote para escribir, responder correos, leer, preparar una junta, o simplemente dándote tiempo a ti misma y ¡Riiiing!. Te desconcentras, tomas la llamada, te pones en el canal de la llamada y después tienes que volverte a concentrar para seguir en lo que estabas. Cuando estoy en la oficina NO respondo el celular. Para eso hay un teléfono en la oficina, y mi asistente sabe que tengo horarios para responder llamadas. Cuando hay emergencias, es otro asunto, pero una emergencia sabe hacerse evidente.  Ponte bloques de una hora para hacerlas, verás que eres más eficiente y asertiva mientras las haces. Además, tendrás toda tu atención en cada llamada pues estarás en ella y no estarás haciendo otra cosa o pensando en lo que podrías estar haciendo y no estás haciendo por hablar cuando no quieres.

3. Administra tu Whats App. Usa los mensajes  de perfil para avisar si puedes hablar en ese momento ó sólo aceptas mensajes.  Mi sugerencia: ponlo en modo de que las personas no sepan si leíste su mensaje. Tú tampoco sabrás si leyeron el tuyo, pero no estarás sometida a la tiranía del mensaje inmediato. Igual que con el teléfono o lo correos, no es útil, ni productivo y puede ser muy estresante, estar pegado al Whats App respondiendo todo lo que te mandan a todas horas. (Ni qué decir de los chats colectivos y las cadenas de oración que envía la Tía Chanita.) Responde en el horario de tiempo que te pongas los mensajes, léelos y al menos da acuse de recibido. Lo organizada/o no quita lo cortés.

4.  Usa las redes sociales con cronómetro. Es una exageración, pero hazlo de manera MUY limitada. Nada es un peor vampiro de tiempo que las redes sociales. Lo digo por experiencia. "Sólo subo este tuit y ya"... pero en lo que tuiteas, revisas, respondes, lees tus listas, ves noticias, se te pueden ir horas. La verdad es que no vale la pena.  A menos que seas Community Manager, tu vida e ingresos no necesariamente dependen de tu presencia digital. Si necesitas estar enviando información, puedes usar administradores como Hoot Suite, TweetDeck  y demás. Pregúntate: ¿Mi vida está en riesgo si no reviso todas las fotos  y los mensajes de Facebook, Pinterest o Instagram?

5. Pon tu celular cerca cuando haga falta y en tu bolsa o en el escritorio fuera de los momentos en que decidas usarlo.  Dicen que la curiosidad mató al gato, y también se robó tu tiempo. Si lo tienes cerca la tentación de estar conectada y viendo qué sucede es inmensa.  Al principio no es fácil, pero verás que te relajarás después. Seguramente escucharás personas diciendo (o mandándote mensajes): "Te he estado buscando y no contestas". Nunca he entendido por qué resulta tan difícil comprender que una persona no responda por dos razones: o no puede o no quiere.  No hay más. Nadie tiene la obligación de responderte en el instante preciso que le buscas y tampoco tú. Alguien me decía una vez: "Estás buena para urgencias, ¿para qué tienes el teléfono?" . "Para MIS urgencias", fue mi respuesta.

La cuestión de fondo es que la idea de usar internet, el celular y todas las herramientas que nos brindan es para vivir mejor, no para dejar de vivir o vivir en función de ellas. Se los dice una mujer que es digital al máximo y que promueve internet como una poderosa herramienta de empoderamiento y desarrollo.  He llegado a límites de saturación y me he dado cuenta de cómo afecta las relaciones entre las personas cuando no las usamos a nuestro favor y nos hacemos adictas y adictos a ellas. Al final, es una adicción, y las adicciones, de la naturaleza que sean, son comportamientos que afectan nuestro equilibrio en la vida.

Un caso extremo es un Detox Digital de semanas. También lo he hecho, pero se los platicaré en otro post.

No dejen de darme sus opiniones y escribir su experiencia aquí abajo, en la sección de comentarios.  Me interesa muchísimo  conversar esto con ustedes.

Que tengan una gran semana.


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sábado, 5 de agosto de 2017

Viajar ligera de equipaje. Respuesta a Ale Marroquín.








“Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios,
la intolerancia y la estrechez de mente”.
Querida Ale,



Me gustó tanto tu post "Viaja más y compra menos" que decidí escribirte un post de respuesta.



En primer lugar, me encanta leerte de regreso en Mujeres Construyendo, y ahora no sólo leerte, sino ver tus videos. Ver cómo has fortalecido tu propuesta de Coaching, la forma en la que has llevado a otro nivel tu trabajo y el entusiasmo con el que lo sigues haciendo es súper motivante. ¡Gracias  por compartir-te aquí! Sigue siendo un lujazo.



Quería decirte que me encantó leer tu post, y cuando suceden estas cosas normalmente es porque de alguna manera uno se identifica con lo que lee y con quien lo escribe. Es evidente que eso me pasó, y no quise quedarme con esa agradable sensación yo solita. Me pareció muy rico leer, en estos tiempos en los que el paso del reloj rige nuestra tranquilidad y en los que el tamaño de las maletas, la cantidad de selfies y el número de "likes" definen el valor de nuestras vacaciones.



Dices acertadamente: "Viajar te da más criterio para analizar las cosas, para entender más a las personas, sobre todo, hoy que el mundo está más globalizado, te da una perspectiva diferente y enriquece la forma en como puedes comunicarte con otros como si estuvieras en el mismo lugar.
Aprender de otras culturas, de lo que comen, de cómo viven, siempre enriquece y complementa tu perspectiva de todo lo que te rodea y de lo que vives día a día. ... Me di cuanta de que tiene toda la razón, viajar no necesariamente implica tener un gran presupuesto y de ser así, es cómo una tabla de administración del dinero tal como lo dice Luis Vargas en su charla de Ted. Deja de gastar por un tiempo en cosas que no son tan necesarias para hacer un presupuesto para viajar."



Me quedé pensando, y ha sido una idea que ha motivado muchas de mis decisiones el último par de años: mientras más ligero viaje uno, y sobre todo, mientras más ligero viva uno cada día, mejor.  Pensé que el viaje al que te refieres es el viaje mismo de la vida. Al final, somos viajeros -lo pensemos o no- de nuestras vidas y de nuestra cotidianidad. Todo lo que vivimos es nuevo, no hay un sólo día que se repita y siempre podemos explorar, conocer y descubrir cosas en nuestra vida. Para ello, no requieres una fortuna, hace falta actitud.



Estoy empezando a habitar una casa nueva, y decidí hace dos años que me quería deshacer de todos los muebles de mi pasado, de todo lo que ya no usara, no me sirviera, no significara nada para este día, para el presente y que me estorbara.  He sido un ratón de biblioteca desde niña, y me deshice de dos terceras partes de mis libros (no fue fácil, pero me siento ligerísima). Me he deshecho de una cantidad inimaginable de cosas que acumulé a lo largo de décadas y que pensé que eran muy importantes. Me deshice de prácticamente todos los muebles que tenía. ¡Qué bien se siente!



En cada viaje traje recuerdos de todo tipo, y al empezar a poblar y decorar mi nueva casa, me di cuenta de que ya no tenían cabida. Los viajes, los rostros, las experiencias, las fronteras trascendidas las llevo por dentro. Son lindos los recuerditos, pero ¡cómo estorban y cómo se llenan de polvo! Ahora cuando viajo, la verdad es que no compro nada o lo mínimo, y si pienso regalarle algo a alguien, procuro que sea algo útil, y si no, mando cartas (práctica que ya está en desuso y a mi me sigue fascinando. Claro, el correo en México es tan malo que normalmente llegan 3 meses después de que yo llegué y ya conté sobre el viaje, pero en fin, el momento escrito recorre distintos puntos hasta que llega a su destinatario). Trato de que mis maletas sean lo más pequeñas posible y trato de llevar lo menos que puedo. Aún me cuesta, pues antes viajaba -aunque fuera un fin de semana- como si fuera de excursión a Africa. 



Mi conclusión a estas alturas de la vida y con lo vivido es que nada es mejor que viajar por la vida ligera de equipaje.



Que te vaya maravillosamente bien en Islandia y seguró nos compartirás cosas increíble. ¡Que lo disfrutes!



Con cariño,



Claudia



Este post fue publicado originalmente en Mujeres Construyendo el 4 de agosto del 2017


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