jueves, 30 de mayo de 2019

Sobrevivir en un mar de información



No sé si el título refleja del todo lo que quiero escribir hoy, pero se acerca.

Llevo días con una profunda inquietud respecto a distintas cosas, algunas tienen que ver con mi vida, otras con el país, otras con el mundo. Siempre he sido inquieta y por alguna razón, he encontrado la manera de acceder a información diversa y relevante, inclusive sin internet. Esto lo digo, querida lectora, querido lector, porque si me estás leyendo y eres de la generacióno pre-internet, comprenderás el significado. Para quienes no están ubicados aquí, esto sonará extraño. Si, hubo una época (de hecho la mayor parte de la historia de la humanidad) en que no teníamos acceso a la información que queríamos con sólo oprimir un botón. 

Hoy, el mar de información en el que podemos sumergirnos de manera cotidiana es apabullante. Puedes encontrar información sobre absolutamente todos los temas que quieras y eso es una maravilla, pero también tiene un lado no tan luminoso. Están por un lado las fake news o noticias falsas y por otro información que no miente, pero que tampoco es certera o resulta confusa e inverosímil en algunos casos. Hay que sumar el hecho de que toda la información aparece con el mismo nivel de relevancia y nos compete a nosotras como consumidoras y usuarias, discernir su valor y trascendencia.  Suena fácil, no lo es tanto.

En este contexto me encuentro sumergida en un mundo de información que toca todos los aspectos de mi vida:  situaciones personales que tienen que ver con la salud y las finanzas se cruzan con decisiones gubernamentales que puede afectar los ahorros y la proyección a futuro de tu vida de la mano con acontecimientos internacionales como la ciberseguridad que se viven desde la pantalla de tu computadora o celular y que generan emociones en tu vida, afectan tu estado de ánimo y te hacen tomar decisiones.

No puedes mantenerte al margen de la información, pero meterte a ella sin un salvavidas puede ser no sólo desolador, sino profundamente tóxico y negativo. ¿Y ese salvavidas en dónde se encuentra?  Ese es justamente el quid del asunto.  Lo llevamos por dentro, e implica, paradójicamente, desconectarse y ponerle límites a nuestro yo digital, establecer prioridades de vida que puedan trasladarse al ámbito digital para buscar información relevante para nuestros objetivos y desechar aquella que puede sonar interesante pero que nos quita tiempo, no aporta a nuestra vida ni a lo que podemos hacer y que nos roba energía porque genera angustia, nos incluye en una conversación que no es necesariamente la que queremos tener  y que nos conduce a estados de ánimo que tampoco son del todo constructivos.  

Para nadie es sorpresa que el amarillismo vende mucho y que las conversaciones en las redes sociales se han convertido en monólogos de insultos y confrontación que destruyen el buen ánimo hasta de un monje.  Señala la última encuesta de la Asociación de Internet en México que pasamos 3 horas al día en promedio navegando en las redes sociales. ¡3 horas! pero no tenemos tiempo para leer un buen libro, ir a tomar un café con nuestros amigos y amigas ni para dedicar al trabajo voluntario de una asociación a la que podríamos apoyar  o para iniciar un negocio o proyecto que tenemos en mente. Sin embargo, si tenemos 3 horas diarias para llenarnos de información que no siempre nos importa, para observar las vidas perfectas de las demás personas en internet y para criticar, reírnos o reenviar memes.  ¿Esa es la información que queremos en nuestras vidas y a partir de la cual vamos a decidir, construir una mejor convivencia, ser mejores ciudadanas/os y darle forma al mañana?

Por ello decía al inicio de este post que no estaba muy segura de que el título reflejase el contenido de lo que iba a escribir. No tengo una respuesta precisa, pero si una visión general del mapa informativo digital en el que estamos navegando, sus efectos en nuestro estado emocional y en las posibles repercusiones en nuestras decisiones.

Si nos preocupamos por lo que comemos, pienso que deberíamos preocuparnos de la misma forma por la buena calidad de la información que consumios, revisamos y a partir de la cual nutrimos nuestra mente todos los días.

¿Ustedes qué piensan?

Déjenme sus comentarios aquí abajo para conversarlo.

Saludos y que tengan un gran día.


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viernes, 26 de abril de 2019

Escribir para sanar el alma

No sé a ustedes, pero escribir me hace bien. Es como si las palabras que escribo, sobre todo cuando lo hago a mano, lograran sanar mi alma al quedarse plasmadas en el papel. 

Si estoy triste, la tristeza se acomoda en las hojas en blanco y me permite lidiar con la tristeza de manera más amable conmigo misma. Si estoy enojada, sucede lo mismo. Con la angustia me ayuda a poner las ideas en su lugar, y el agujero que se me forma en la boca del estómago desaparece o se hace más pequeño. La sensación de parálisis fluye del estómago, al corazón, a los dedos, a la pluma y al papel. Se queda al final en los ojos, cuando veo las causas de mi malestar escritas.  

No se borran las emociones, pero el simple hecho de expresarlas por esa vía me ayuda a ponerlas  en su lugar, a  "sacarlas" de mi río - a veces tsunami- emocional y a observarlas desde afuera.  Es como si lograra sacar eso que me ahoga, de mi interior, para verlo en su justa dimensión y comprender de qué se trata, conocer sus componentes y estructura, y me permite decidir después que hay qué hacer. O simplemente me ayuda a saber que no hay que hacer nada y sólo observar, dejar pasar, sentir sabiendo que nada es para siempre y que el arcoirís de emociones que viene incluído en nosotras al nacer, forma parte de nuestra vida, experiencia y aprendizaje. 

Escribir, he descubierto, es una gran receta para encontrar soluciones a situaciones de todo tipo. Es como vaciar un frasco lleno de cosas que va uno acumulando y en el cual, ya no cabe nada más. Al ponerlo de cabeza y sacar todo lo que se fue guardando, la sensación de ligereza llega. Puedes ver las canicas, clips, plumas, monedas, corchos de botella, conchas de mar y todo tipo de cosas que guardaste en un momento porque te parecieron importantes y que  ahora estorban. Al tenderlas sobre la mesa, papel, las organizas, reconoces, desechas, acomodas, reacomodas,  regalas o deshaces. Todo eso pasa cuando escribes y usas las palabras para conectar con tu sentir y pensar. 

¿Les pasa igual?






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miércoles, 21 de noviembre de 2018

¡Feliz cumpleaños bloguero a mi!



Hoy hace 11 años que incursioné en la blogósfera y no tenía idea de cómo esa exploración digital cambiaría mi vida.

Mi primera entrada se titulaba ¿Por qué Conversaciones de Café? y decía esto:


"Sin duda alguna, las conversaciones de café son deliciosas, a veces más que la bebida misma. Es común encontrarnos con amig@s y preguntarnos ¿Cuándo nos vamos a tomar un café? En realidad, el café es lo de menos, lo importante es el hecho de sentarnos a conversar con una persona que tiene algo que decir y a quién nos interesa escuchar.

Lo rescatable, valioso e incomparable son esos momentos compartidos, en un lugar que nos gusta, bebiendo algo que nos encanta (y que por cierto, no siempre es un café) y disfrutando el intercambio de ideas, improvisaciones, sueños, locuras y preguntas.

¿Por qué no te sirves o preparas tu bebida favorita y te sientas a conversar? Te invito."

Nada más. Empezaba una conversación digital que, sin saberlo, sería el inicio de varias cosas importantes para mi:

  • El rescate de mi voz. Nada te da mayor fortaleza que saberte ama y señora de tu voz y tus palabras, y escribir en mi blog me reconectó con ella.  Después de muchos años de haber dejado de publicar artículos, construí este rincón de la blogósfera para plasmar mis ideas y explorar sus posibilidades.
  • Fundé Mujeres Construyendo. Después de un  tiempo de navegar en la blogósfera, me di cuenta de que faltaban en ella voces de mujeres en español. Había encontrando un número importante de mujeres blogueras en inglés, pero en español la mayoría eran hombres. Al no encontrar un espacio de convergencia de voces femeninas aquí, decidí crearlo, y este es básicamente el origen de la plataforma de difusión de contenidos de mujeres que es Mujeres Construyendo.
  • Reconexión con el mundo. Si algo tiene internet es que te permite descubrir personas, proyectos, iniciativas más allá de las fronteras.  Esa posibilidad me fascinó y me permitió conectarme con personas que hoy soy importantes en mi vida y que hacen cosas fantásticas, como Raimon Samsó, también me abrió la posibilidad de seguir aprendiendo y tomando clases online, de poder comunicarme con expertas y expertos en mis temas de interés. En el mundo analógico, esta cercanía era poco probable, difícil y llevaba más tiempo.
  • Activismo digital. Esta ha sido, probablemente, una de las cosas que encuentro más útiles y valiosas del potencial de internet en general y de los blogs en particular: la posibilidad de impulsar y promover causas y sumar voces en diferentes latitudes. Me he embarcado en y  promovido  muchas causas que han hecho una diferencia: desde causas que promueven el respeto y la defensa animal, hasta la promoción de la igualdad y la defensa de los derechos de las mujeres, hasta campañas y "caravanas" digitales a favor de la democracia.
  • Acercamiento a la innovación. Inevitable era que con el tiempo terminase vinculada al ecosistema mexicano y global sobre la innovación.  Si eres medianamente inquieta y te gusta explorar posibilidades e investigar lo que sucede en el mundo, terminas por ser innovadora o por lo menos, vincularte a ese fantástico mundo.  Esto me pasó, y sin duda, se trata de una de las realidades que más disfruto y en la que aprendo todos los días.

En fin, 11 años después sigo entusiasmada con las posibilidades que internet y los blogs representan como herramienta de desarrollo y crecimiento para las personas, para las niñas y  mujeres  en particular y para las sociedades en conjunto. Remontar la brecha digital de género es necesario para abrirle posibilidades de crecimiento y decisión a la mitad de la población del planeta y para ampliar las posibilidades de desarrollo y productividad de los países.

Así que ¡feliz cumpleaños bloguero a mi! Agradezco todo lo que he aprendido en estos once años y lo que aún me falta.  ¡Que viva la blogósfera!




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lunes, 12 de noviembre de 2018

Ser mujer e innovadora



Estoy regesando de Colombia, fui invitada por CAF (Banco de Desarrollo de América Latina)  a participar  en su foro anual sobre Innovación y productividad para el desarrollo. Participé en el panel sobre el papel de las industrias creativas en la productividad y sobre casos de éxito. Querían que hablara sobre Mujeres Construyendo, lo cual me dio mucha emoción. 

Han pasado prácticamente 11 años desde que Mujeres Construyendo empezó como una idea en mi cabeza cuando no encontré mujeres en la blogósfera en español y después de mucho investigar y darle vueltas al asunto, decidí crear un lugar de convergencia de voces femeninas en la red.  Este trayecto ha estado lleno de aprendizajes, sinsabores, experiencias, errores, aciertos y descubrimientos. Nunca me hubiera imaginado en quién me convertiría a lo largo de estos años gracias a esa iniciativa, a ese sueño, a esa idea. 

Para mi fue algo completamente nuevo hacerme emprendedora, sobre todo cuando mi trayectoria había sido durante casi 18 años como funcionaria gubernamental. Cuando decidí dejar aquello atrás y lanzarme a un sabático, el resultado fue mi descubrimiento de internet y su potencial. Antes de eso, no formaban parte de mi mente.  De hecho, Conversaciones de Café cumple 11 años este noviembre, y fue mi primera incursión en internet y mi autodescubrimiento como generadora de contenido en la red. 

El camino no ha sido sencillo, pero no lo es para quien se reinventa. Te mueven la pasión, la curiosidad, el interés, la emoción del descubrimiento.  ¿Yo innovadora y emprendedora? Nunca me visualicé así, simplemente me puse a hacer lo que había pensado y a buscar la manera de darle vida a aquello.  Hoy veo que si, que emprendí una idea y que innové.  En el momento me sentí sola, muy sola, pero creo que eso le sucede a quienes son las primeras personas en hacer algo. Parecen locos en el desierto. Así me sentí. Recuerdo que una conocida me dijo que  alguien ya había intentado hacer una comunidad de mujeres online y que no lo había podido hacer porque había muchas cosas en contra.  Si me hubiera puesto a pensar todo lo que no podría funcionar jamás lo hubiera intentado. Es la ceguera de la ignorancia y también el empuje de la emoción. ¡Qué bueno que no lo pensé y que la ignoré! 

Para aventurarse en estos andares hay que ser resiliente también y muy tenaz (o necia). Soy todo eso. Descubrirme resiliente me ha gustado, y creo que he sido siempre.  He tenido incontables descalabros en el camino de la vida (si no los hubiera tenido a los 52 años sería para sentir pena por mi misma), pero no me he quedado en ellos. Me he lamido las heridas, por períodos largos y cortos, pero no me he quedado en ellas.  También he sido constante, o necia.  ¡Qué viva la necedad! Sin ella las personas no lograrían cosas. La tenacidad es una gran cosa, sin ella no logras nada. ¡Cuántas buenas ideas en la historia de la humanidad se han quedado en eso -en ideas- porque no han sido acompañadas por una actitud tenaz! Dicen que la fe mueve montañas, yo digo que la tenacidad también. 

Lidiar con el fracaso también es algo necesario en este camino del emprendimiento y la innovación. No sé por qué en nuestra cultura los errores son vistos como tragedias sobre las que no hay que hablar. Yo no conozco a una sola persona que sea feliz y exitosa que no se haya equivocado  en innumerables ocasiones.  Si vemos los errores como aprendizajes necesarios del camino, tal vez empecemos a darles el valor que tienen y a presumirlos como parte de nuestra historia.  No son algo para avergonzarse. Si dan pena a veces, lo entiendo y me ha pasado, pero sin ellos no hubiera tenido los aciertos posteriores.  En todo caso,  hay que abrazarlos como parte del éxito, porque eso es lo que son.  

Fue una experiencia muy valiosa la que viví en Bogotá. Aquí les dejo el video de nuestro panel para que le den un vistazo. Mis colegas tienen historias muy interesantes y vale la pena escucharles. 




¿Me cuentas tu historia de éxito? Me interesa conocerla. 

Saludos y buen inicio de semana. 

Claudia



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jueves, 27 de septiembre de 2018

Tomando vuelito a la mitad del camino



Este alto del camino ha sido largo, de meses. Nunca había dejado de escribir tanto en mi blog. 
¿La razón? La necesidad de silencio y pausar un rato. 

La verdad es que la inesperada mudanza ocasionada por el temblor del 19 de septiembre del año pasado, aunada a la explosión en mi condominio ocasionada por la negligencia de la compañía de gas en enero, me han puesto a girar en otra dimensión. Mi cerebro se pausó durante meses y creo que la explosión de enero me reconectó -las neuronas- y con el mundo. Paradojas de la existencia. 

Han pasado muchas cosas en estos meses. Todas buenas, la mera verdad. Lo que siento es una enorme sensación de agradecimiento por estar viva y por tener tantas cosas que hacer. Sobre todo, hacer cosas que me apasionan, motivan e incentivan. 

Para variar, cada 10 años me da por reinventarme  y en esta década no estoy viviendo una excepción. Estoy desarrollando varios proyectos, uno de ellos tiene que ver con este espacio de la blogósfera. Pronto nos mudaremos de casa, pero "Conversaciones de Café" seguirá reloaded. Ya cumpió 11 años, y también le toca una renovación, como a su editora/creadora. Ya les contaré. 

Por lo pronto, sin entrar en detalles, sólo puedo decir que este 2018 ha sido un año lleno de sorpresas, proyectos y reflexiones. Ya les iré contando, pero por lo pronto, les enseño una listita de algunos: 

  1. Conectadas. Maravilloso colectivo de mujeres en el mundo de las telecom, internet y las TIC. 
  2. Mujeres en Temas Globales. Mujeres internacionalistas reconociéndose. 
  3. Libro en proceso (muy emocionante asunto).
  4. Nuevo proyecto profesional (pues no tan nuevo, pero tiene que ver con una nueva perspectiva de las cosas. ¿Ven? Por eso las pausas y los silencios son tan imporantes).
  5. Salud prioritaria. Más que nunca. 
  6. Despedida de mi Morgan. Partió este año mi segundo gathijo. Nostalgia y añoranza. 
  7. Club del Libro a todo lo que da. Queridas amigas, maravillosas lecturas y mucha inspiración. 
  8. #TuVozCuenta  y cada día más. Campaña permanente de Mujeres Construyendo y leitmotiv en este momento de mi vida. 
  9. Innovación. Qué curioso que después de los cincuenta me ha dado este nuevo aire. A much@s colegas les da por instalarse en lo conocido y a mi me da por andar de exploradora. 
  10. Digital Detox. Si. Siendo toda una evangelista digital, he decidido darme un #digitaldetox. Me gusta la convivencia del mundo analógico. Me gusta mirar a las personas a los ojos. Adoro las TI y la conexión digital, pero no 24/7. En horarios y por momentos.  
  11. Estudiar. Bueno, esto tampoco es novedad. Siempre lo he hecho. Ahora hay temas nuevos: finanzas, masculinidades, negocios, entre otros. 
  12. Elecciones en México. Resultado no esperado (para mi) e incertidumbre.  Espero que a AMLO le vaya bien para que al país le vaya bien. Sobreviviendo aún los resultados de la (poco amable) campaña.
  13. Mundo inexplicable. O mejor dicho, las causas que explican al mundo hoy, son tan diferentes a las que lo explicaban hasta hace un par de años. 
  14. Con calma porque llevo prisa. La frase lo dice todo. 
  15. Viviendo el aquí y ahora. Así nada más. 

Esto es parte de lo transcurrido desde el último post. Sólo parte y una de las razones para tomar vuelito a la mitad del camino. 

Ya iré contando más sobre lo que viene y platicando en torno a las necesarias, más que nunca, Conversaciones de Café. 

Ustedes ¿Cómo van en este segundo semestre del año?






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domingo, 31 de diciembre de 2017

¡Bienvenido 2018!


Gracias 2017 por todos los aprendizajes, lecciones, experiencias y momentos irrepetibles. No me queda mas que darte las gracias. 

¡Bienvenido 2018! Veamos que nos traes, que por este lado hay muchas ganas de vivirte. Pintas para ser un gran desafío no sólo personal, sino nacional e internacional, pero seguro podremos con ello. 

Un abrazo grande a todas y todos los amigos de este cafeteado rincón. Gracias por su compañía un año más. Les deseo lo mejor de lo mejor. 

Claudia

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jueves, 28 de diciembre de 2017

Gracias 2017



Es la primera vez que escribo desde el 19 de septiembre, el segundo temblor en la misma fecha en 1985, nos sacudió en la Ciudad de México. Algo me sucedió que, lo digo parte en broma, parte con certeza, se me congelaron las neuronas y las ideas. No he podido escribir desde ese día y hoy es el primer día que lo hago.

Es una gran oportunidad y desafío de hacerlo para agradecer todo lo vivido en este 2017. Suena paradójico, pero es más lo que hay que agradecer que lo que no, con todo y las sacudidas -literales- y los momentos poco felices.

Agradezco en primer lugar estar viva. Así, VIVA. El 19 de septiembre tuvimos que dejar el departamento en el que vivíamos.  Finalmente, no tuvo daño estructural, pero quedó inhabitable por los daños y muros que se cayeron. La experiencia de estar ahí  mientras veía cómo se fracturaban las paredes, le salían chipotes a la pared y trataba de guardar a mis tres gatitos, proteger a mi madre de 88 años y a la señora que la ayuda a cocinar que es unos años más joven que ella (78 años) fue indescriptible. No sé si la palabra es fuerte, o es dura, simplemente fue uno de los momentos más aterradores que me ha tocado vivir. Al final, salimos con lo que llevábamos puesto, los gatitos guardados -no me iba a ir dejando a alguno en la casa- y tuvimos a donde llegar.  Tan afortunadas que pudimos aterrizar en una casa en la cual vivimos desde ese día. Pienso en las personas que perdieron la vida en el temblor, sus casas y todo lo que tenían. Al final, resulta que en realidad es muy poco lo que necesitamos para vivir, y aunque suene trillado, lo más importante no lo pierdes aunque pierdas todo lo material.

Agradezco los proyectos en los que he trabajado este año. Me han dado la posibilidad de conocer a personas extraordinarias, dar rienda suelta a la creatividad, aprender, desarrollar la paciencia -esa que tanta falta me hace por momentos y que en este 2017 decidió hacerse presente a como diera lugar- y hacer propuestas con impacto social y en materia de igualdad. Eso si que me emociona.

Agradezco haber aprendido el significado de la resiliencia.  Teóricamente lo he comprendido siempre, pero ahora me ha tocado sentir su significado.  Este año he descubierto que soy resiliente y me ha gustado. Lo agradezco.

Agradezco seguir rodeada de personas y seres a los que amo. Mi familia no humana es un factor de felicidad y amor en mi vida que no puedo describir. Sin maullidos, ronroneos, ladridos y aullidos ya no puedo entender mi vida, igual que sin pelitos en los muebles y la ropa.  Mi pareja es pieza clave de la ecuación, igual que mi familia y amig@s.  A las personas que quiero, ¡cómo las quiero! Es tan rico querer.

Agradezco las pausas de este año. Ha sido un año movido, sin duda, pero también de grandes silencios y pausas.  Han sido como el silencio en la música, que le da sentido a las piezas musicales en su totalidad, enfatiza el compás, en fin, le da sentido a cada sonido. Así los silencios de este 2017, para entender su ritmo, compás, tiempos de espera y sentido. Sobre todo, en un mundo tan lleno de sonidos y de ruido, el silencio es un regalo. He tenido muchos regalos de este tipo a lo largo de estos casi 365 días.

Agradezco tener tanto que agradecer. La mera verdad.

Cuando pienso que la vida empieza a perder su colorido y que sólo hay tonos  grises, me doy cuenta de que cada día está lleno de colores y que hay mucho que agradecer cada 24 horas. Así, día con día, se suman las cosas, momentos, situaciones, realidades que le dan sentido a todo y permiten que las noches y las mañanas encuadren esos espacios. Inclusive, los malos momentos tienen sentido y después de un tiempo resulta que no se ven ni son  tan malos y si muy aleccionadores.

Resumiría este 2017 como una año de inmensos aprendizajes, resiliencia, silencios, dolor, miedo, alegría, agradecimiento y vida.

Gracias 2017. Salí fortalecida de tu recorrido.

Gracias.

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martes, 5 de septiembre de 2017

Una constelación de fenómenos vitales

Así define Anthony Marra la vida: Una constelación de fenómenos vitales y así llama también a su libro. 

Este fue el texto  que acabamos de leer en el Club del Libro en el que participo y por el cual nos reunimos cada mes un grupo de amigas a conversar sobre libros,  beber buenos vinos y  comer riquísimo.  Qué librazo.  La selección fue de una tocaya mía, y no puedo dejar de agradecérselo. Disfruté el libro desde la página uno hasta la última.  

Es una novela que te atrapa  desde que lees cómo es secuestrado una madrugada el padre de Havaa, una pequeña de  8 años,   y ella tiene que esconderse en el bosque y observar solita su desaparición y que su casa quede reducida a cenizas -literalmente- de la noche a la mañana.  El autor te arrastra al interior de cada página y puedes sentir  el frío de Chechenia, puedes observar las miradas de los personajes, sentir le energía de cada uno y conocerles. El uso del lenguaje de Marra es un deleite, la verdad es que cuando leo a un autor o autora que maneja el lenguaje con esa maestría, me da un orgasmo intelectual.  

La destreza con la que teje las vidas de cada uno de los personajes y el juego que hace del tiempo, yendo del pasado al presente y al futuro es de llamar la atención y digna de mencionar.  Cada historia, cada palabra, cada situación tiene una razón de ser en la obra en conjunto y al final, todo forma un círculo perfecto. La vida de cada uno está entrelazada con los demás y cada paso, cada situación tiene una razón de ser en la trama global. 

Algo que tenemos en común todas las participantes del grupo es que somos internacionalistas, así que los temas internacionales nos apasionan y navegamos por ellos con relativa facilidad.  Esta obra tiene lugar en Chechenia, y siendo como soy, me metí a leer historia sobre el país, su relación con la Unión Soviética y previamente con Rusia. La fuerza chechena, los cosacos y su indomable espíritu han aparecido en las noticias desde que se cayó el muro de Berlín en 1989, pero su ancestral fuerza y espíritu indomable son históricos. La fuerza del islam en la zona frente a la iglesia cristina ortodoxa, reflejo del poder de los zares,  desempeña un papel relevante en la historia y en la novela.  Cada una hizo aportaciones sobre cuestiones que le interesaron en particular de la novela. La anfitriona, hay que decirlo, estuvo investigando sobre comida chechena, al no encontrar algo especial, nos deleitó con una cena de platillos rusos que estuvo deliciosa. Esta constelción literaria fue el pretexto.

Por mera coincidencia, empecé a leer también el libro de Svetlana Alexiévich, El fin del Homo Soviéticus, y como sucede con este tipo de coincidencias, me ayudó a entender mejor aún el trasfondo de la novela y de la realidad  de las que nos habla Marra.  

Me gustó tanto el autor que ya encargué otro de sus libros y espero con emoción la llegada del paquete de Amazon con el siguiente libro del escritor. 

Lo único que me queda es recomendarles este libro si les gusta la historia y si están dispuestos a conocer a uno de los autores que seguramente serán representativos de la literatura de inicios del siglo XXI.  Marra y la Constelación deben estar en la biblioteca de quien se precie de amar los buenos libros.  Recomendadísimo. 

Si ya lo leyeron o apenas lo van a leer, no dejen de contarme. Me muero de ganas de seguir conversando sobre el autor y el libro.  

PS: Les dejo aquí el enlace a una muy buena reseña del libro para que se den una idea.







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domingo, 3 de septiembre de 2017

Cómo combinar trabajo y vida social




Sin duda, esta es una de las preguntas que con más frecuencia nos hacemos: ¿Cómo combino mi vida profesional y laboral con la personal y social?

El punto de partida es lo que entendemos aquí por cada una de estas áreas: 

  1. Actividades profesionales y laborales.  En este espacio se consideran aquellas actividades que desarrollas profesionalmente, la forma en la que te desarrollas y el cómo lo haces. ¿Te dedicas a lo que te gusta y es estimulante intelectual, física y emocionalmente?  Muchas veces trabajamos en "automático" y un área así de vital queda a la deriva, sin permitirnos crecer en ella y deteniéndonos en todas las demás. 
  2. Relaciones interpersonales. Las relaciones con otras personas fuera de nuestro círculo inmediato son muy importantes para nuestro equilibrio. Las personas fuera de nuestro círculo inmediato pueden enriquecernos muchísimo o ser un factor de estancamiento.  En ese espacio encontramos también estímulos, amistades, experiencias, conocimiento. Con estas personas compartimos tiempo, y depende de nosotras/os qué hacemos con ello. ¿Con quiénes pasas el tiempo fuera de familia? ¿Son estimulantes estas relaciones? ¿Estás viviendo aquí lo que te gustaría?
 Se trata de dos, de las 8 áreas que hemos hablado anteriormente, que juegan un papel bien importante en nuestro desarrollo y equilibrio personal.  Aquello a lo que te dedicas profesionalmente es vital y para muchas personas no es fuente de aliento sino de pesar. ¿Trabajas en algo que te apasiona, gusta,estimula o trabajas para vivir y cada día es un martirio abrir los ojos y pensar que "tienes que ir a trabajar"? La respuesta que des a estas preguntas no es cosa menor. Le dedicamos mucho tiempo al trabajo, y vivimos en una sociedad que le da peso a ello, además de ser una fuente central para nuestros ingresos y nuestra estabilidad. Si no tienes trabajo, a menos que seas heredero o heredera de una gran fortuna, será necesario que encuentres una fuente de ingresos para cubrir tus gastos fijos.  He escuchado que muchas personas dicen que trabajar en lo que te apasiona es un gusto que no pueden darse todas las personas. No estoy de acuerdo. 

Muchas veces es nuestra actitud ante el trabajo y ante la vida lo que nos limita a disfrutar el trabajo, sea cual sea. ¿Has escuchado a esas personas que siempre se quejan de sus jefes, colegas de la oficina y de todo el mundo? Estén donde estén, siempre les pasa lo mismo. Es evidente que el problema lo llevan en si mismas, y que aunque tuvieran al mejor jefe del mundo, no estarían bien. Por ello, conocer tu actitud y creencias respecto al  trabajo es importante, y más aún, conocerte a ti misma/o. Ahora bien, si de verdad no es tu actitud el problema y lo que haces no es una fuente de crecimiento y bienestar sino de sufrimiento y estancamiento, es muy probable que sea hora de cambiar de rumbo y ponerte a buscar otro trabajo.  

Si tu trabajo te gusta, explora qué más puedes hacer, aprender y desarrollar para hacer las cosas mejor, para mejorar tu entorno, y sobre todo, para sacar lo mejor de ti. La rendición de cuentas final la llevarás tú, y si bien tu empeño será evaluado, nada será más importante que el saber que diste lo mejor de ti, siempre te mediste con una vara alta y saliste permanentemente de tu zona de confort para aprender más, hacer las cosas mejor, dar mejores resultados, construir un equipo de trabajo positivo y sentirte satisfecha con tu trabajo y tu enfoque. Cuando ya no tienes para dónde crecer y te sientes en tu zona de confort.... es hora de reconsiderar el trabajo y lo que sigue. 

En materia de relaciones sociales e interpersonales, es importante también dedicarle un tiempo y espacio a cultivarlas y a reflexionar la calidad de las mismas. ¿Con qué personas te llevas fuera de tu círculo laboral y familiar? No es cosa menor la respuesta que te des. Aquí no se trata de juzgar a nadie, simplemente de verte en esas personas. Al final, las personas de las que nos rodeamos son un espejo de nosotras mismas.  Te diría que te respondas con honestidad algunas preguntas: ¿Las personas con quienes pasas tiempo te hacen mejor persona, enriquecen tu vida en algún aspecto, aprendes de ellas, te retan a dar lo mejor de ti? Hay personas con quienes nos llevamos por costumbre, porque han estado siempre. Están bien. Son personas valiosas y con quienes el cariño es tan fuerte que han estado y seguirán, pero también hay personas con quienes ya no compartimos intereses ni valores y con quienes nos seguimos llevando por costumbre.  El tiempo es el único recurso no renovable del que disponemos, y si le dedicas tiempo a las personas que ya no significan para ti lo que significaban antes y que muchas veces te drenan energía, podrías preguntarte si tiene algún sentido seguir con esas relaciones. 

Me ha llevado algunas décadas comprender que todas las personas son importantes en mi vida, o han sido, y que no todas las relaciones están destinadas a durar para siempre. Hay personas a  quienes les llamo cometas, que formaron parte de mi vida en algún momento, me acompañaron en un trayecto y después se fueron (o yo me alejé de ellas, o simplemente, se acabó la relación). Está bien, esa fue su función  y probablemente nuestra función en sus vidas fue temporal, también. Hay que agradecer su paso, dejar ir y seguir con lo aprendido. 

En ambos casos, me quedaría con una idea central:  la vida se va, no nos hacemos más jóvenes con el paso del tiempo, pero si más experimentados, y tenemos la posibilidad de decidir cómo, haciendo qué y con quién queremos estar. De nadie depende tu agenda de vida más que de ti, y a nadie puedes hacer responsable de cómo transitas tus días, noches, a qué le dedicas tiempo y energía.   Recuerda lo que conversábamos hace unos posts, donde pones la mente, pones la energía, ¿quieres seguirle dedicando tiempo y energía a actividades, entornos y personas que no te hacen mejor? 

Es tú decisión. 

De nadie más.

No se trata de áreas excluyentes, hay que dedicarle tiempo y espacio a cada una, son complementarias y la suma de cada una te hace una persona integral y equilibrada. 

Cuéntame lo que piensas de esto y si has tenido esta experiencia aquí abajo en los comentarios. ¿Cómo te has organizado y cómo has hecho un cambio?

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martes, 22 de agosto de 2017

Dinero y relaciones personales. Un binomio necesario.



¿Dinero y relaciones personales van de la mano?

Cuando se trata de tu bienestar, forman parte de la ecuación, junto con las otras 6 áreas que forman parte de tu vida: 1. Desarrollo personal; 2. Salud; 3. Relaciones cercanas; 4. Desarrollo económico y financiero; 5. Actividades profesionales y laborales; 6. Relaciones interpersonales; 7. Entretenimiento y diversión; 8. Espiritualdad. (Las 8 áreas que no puedes olvidar en tu agenda.)

El peso que cada aspecto tiene en tu vida es una decisión absolutamente personal.  En esta ocasión hablaremos de tu desarrollo económico y financiero y de las relaciones cercanas en tu vida como dos de los aspectos vitales a los que hay que darles espacio y tiempo en tu agenda. 

  1. Relaciones cercanas. Aquí se consideran la familia, la pareja, los hijos, padres, hermanos,  otras personas de la familia o gente muy cercana. Esta es un área que siempre nos afecta y que puede ser una fuente de fortaleza o de pérdida de energía. La manera en que la visualices y vivas hará que sea un área de la cual pueda obtener energía y fuerza o que te debilite. ¿Cómo te organizas con relación a esto? ¿Qué importancia les das en tu día a día? ¿Les das por sentados?
  2. Desarollo económico y financiero. En este apartado consideramos las actividades económicas que realizas, la forma en la que te organizas, tu presupuesto, la manera en que administras y conoces tus finanzas y la forma en la que generas ingresos. ¿Tienes claro este apartado de tu vida? Puede ser uno de los que más estrés nos causen si no lo focalizamos adecuadamente. Hay personas para quienes este apartado es motivo de vergüenza, enojo o silencio. Hay quienes le dedican mucha atención y quienes de plano, le ignoran. 

Sobre las relaciones cercanas te diría, NO las des por sentadas jamás.  En mi experiencia, lo importante es lo que TU decidas hacer con cada persona, no lo que ellas hagan. Si bien es cierto que la reciprocidad siempre es bien recibida, muchas veces nos hacemos a un lado porque las otras personas no responden o hacen lo que nosotros pensamos que deberían hacer. "No me ha llamado, no le voy a hablar". ¿Y si tu quieres conversar con esa persona y saber cómo está?  Que no quede de tu lado el "no haber hecho lo que se podía". Las relaciones no son perfectas (¿existen relaciones perfectas?), pero con todo y su imperfección, pueden ser motivo de felicidad y nutrirnos el alma. Depende de lo que nosotras/os hagamos. También es una decisión y una manera de cuidarlas alejarse cuando hace falta.  Hay personas en mi vida a quienes amo profundamente, pero que por sus propios procesos, es mejor que me mantenga al margen y alejada. Es una manera de respetarles y quererles.  

Querer, amar, respetar no significa hacer lo que los demás quieren, es relacionarse en función de lo que también pensamos es mejor para esa persona y para nosotros. Si a una persona cercana se la ha hecho costumbre no hacerse responsable de su propia vida y que el resto del mundo le resuelva sus cosas, ¿qué deberías hacer? Seguirle manteniendo te hace cómplice de su propia decidia, ¿te sientes culpable de no apoyarle? Esa es otra cuestión,  te corresponde a ti lidiar con tu culpabilidad,  pero si sigues resolviéndole sus asuntos te harás cómplice de su irresponsabilidad.  Cada relación significativa en nuestra vida amerita tiempo, a veces una simple llamada, atención, muestras de cariño. Un simple "te quiero, te estaba pensando" pueden ser suficientes para hacerles saber que les amamos. Nutrir y cuidar nuestras relaciones cercanas es importante. 

El dinero y las finanzas personales son un GRAN tema en nuestras vidas. Más allá de las cosas elementales que es necesario saber: tus gastos fijos mensuales, tus ingresos, cuidar recursos para el retiro, etcétera, lo que quiero es hacer énfasis en varios aspectos que normalmente no se consideran y que es necesario tener presentes para tener una relación sana con el dinero y la prosperidad en nuestra vida.  Para mi fue importante darme cuenta de las creencias que tenía al respecto y que me impedían organizarme como teóricamente sabía que debía hacerlo. No lo hice sola, la ayuda de mi súper Coach Aurora Medina, experta en espiritualidad y dinero, fue clave. 

Te diría que es importante organizarte bien en este aspecto, tener muy claros tus gastos, saber en qué inviertes, de dónde generas tus recursos, qué haces con ellos, pero sobre todo, conocer tu historia y la huella familiar que tienes y llevas, literalmente, cargando con relación al dinero. Lo primero, planeación, poner en blanco y negro ingresos y egresos es vital, por supuesto, pero el segundo aspecto es el que te permitirá dar un paso y hacer de esta área una fuente de satisfacción y equilibrio, no de  desgaste. 

Dinero y espiritualidad van de la mano, aunque parezca que no, y la relación que establecemos entre ellos afectan nuestro equilibrio con relación a las finanzas, el ahorro, la prosperidad y nos posibilitan o impiden vivir en armonía. Aquí hay un enlace que puede darte un vistazo sobre el tema.  Sé que es un enfoque diferente sobre la cuestión, pero me parece muy importante como punto de partida. 

Ahora, la pregunta obligada ¿Cómo les doy espacio en mi agenda? Igual que lo has hecho con las otras áreas de tu vida:  al planear tus actividades semanales y diarias, incluye estas actividades.  "Esta semana quiero hablar con fulano, ver a sutano". ¿Qué tal que le das una sopresa a tu pareja y la invitas a cenar, o a tus hijos les invitas un helado o al parque? Será un regalo para ellos y para ti.  

¿Llevas diario tus cuentas, sabes en qué se te va el dinero, por qué no puedes ahorrar?  Dedícale un tiempo estas semanas a analizar tu relación con el dinero. Busca apoyo,  lee libros relacionados con este tema. Incluye en tu agenda de este mes, esta semana y este mismo día un tiempo para dedicarlo a conocer tu relación con el dinero  con la finalidad de comprender qué tienes que hacer al respecto. ¿Cómo te suena?

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viernes, 18 de agosto de 2017

Barcelona, Charlottesville, tu casa, la mía

Imagen: Art Fest 2014




El planeta duele hoy. 

La realidad duele hoy. 

La vida cuelga de unos hilos frágiles y casi invisibles. 

En el silencio de nuestras casas leemos las noticias, y sin decirlo murmuramos en nuestro interior que es una bendición leer y no protagonizar los hechos que con desgarradora realidad nos envuelven. 

Imposible ser observadores de la prensa, de las redes sociales, de los comentaristas sin sentir un agujero en el estómago y nostalgia por esa humanidad que se nos escapa por los poros y da cabida al odio, al temor, a la desconfianza. 

La frontera entre el bien y el mal, borrosa, como un blanco móvil que relativiza los minutos, nos acerca al dolor ajeno y a la vez nos aleja del sufrimiento cotidiano de miles de personas que respiran, igual que nosotros, de día y de noche. 

Las Ramblas ya no será sólo el lugar para pasear y disfrutar una tarde en medio del verano catalán.  Han quedado impregnadas por el ataque terrorista que ayer le quitó la vida a 15 personas y dejó a otras cien heridas.  Barcelona será también ese lugar en el que la gente se volcó a las calles a donar sangre y en donde las personas se miraron a los ojos reconociendo su humanidad, más allá de las balas y el terror. 

La violencia de Charlottesville entró a nuestra casas, a través de nuestros celulares, de nuestras pantallas de televisión y nos dejó con la boca abierta y un agujero en el corazón al ver las banderas nazis ondeando, acompañadas de gritos y miradas de odio de jóvenes de apenas veinte años.  Esos jóvenes que serán el ¿futuro? de mañana.  Cuando el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se niega a reconocer la violencia del KuKuxKlan y habla de la violencia de todas las partes, reconociendo a las "buenas personas" que casualmente viven y respiran a través de la xenofobia, resulta inquietante. 

La violencia tomó un asiento en nuestras casas, porque la hemos dejado entrar. 

El temor al otro, a la otra, a la diferencia, al color, a la realidad ajena, al lenguaje que no comprendemos, a la historia que desconocemos, a la religión que no profesamos, al credo que no rezamos se ha convertido en la causa de la desconfianza, en la justificación del odio, en la motivación del terror.  

Nos hemos convertido en una sociedad profundamente informada y brutalmente ignorante.  Usamos la información para profundizar nuestro desconocimiento y nuestra incapacidad para ponernos en los zapatos ajenos.  

Cuando la ciencia nos dice que viviremos más, me pregunto ¿Para qué? ¿Para tener más años para odiarnos e infringirnos dolor unos a otros? 

Seres humanos profundamente deshumanizados e indiferentes al dolor ajeno,  de cualquier ser, de cualquier especie.  Individuos que viven en colectividades profundamente egoístas, incapaces de reconocer su individualidad y respetar la invidivualidad ajenas, las otredad de otras colectividades.  

Portadores de la verdad absoluta en un mundo habitado por millones de relatividades. 

Indiferencia disfrazada de información.
 
Barecelona, Charlottesville, Siria, Afganistán, Mali, Bruselas, París, Venezuela, Ayotzinpa, fosas comunes, feminicidios, asesinatos.  Hechos violentos sobre los que nos enteramos, "nos informamos", que suceden en otra latitud, pero que también tienen lugar en tu casa y en la mía, aunque sigamos amaneciendo en nuestra cama y sepamos el número de muertos, sin nombre y apellido cuyas vidas son arrancadas diariamente con alguna justificación.

¿En qué momento la humanidad perdió su humanidad? 





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