lunes, 9 de septiembre de 2019

Invierte en tu educación financiera



Si eres de las mujeres que se sienten ajenas a lo que sucede en el mundo  de los negocios y las finanzas, debo decirte que no estás sola. A muchas nos ha sucedido esto. Lamentablemente. 

Las cifras indican que en Estados Unidos, 3 de cada 4 personas adultas mayores que viven en pobreza son mujeres y que el nivel de vida de una mujer al divorciarse desciende en más de 70%.  Al leer estos datos me dieron ganas de llorar, lo confieso. Si eso sucede en uno de los países desarrollados del mundo, ¿cómo será el escenario en el resto?

No me extrañó porque sé de primera mano que a las mujeres no se nos ha enseñado a conectarnos con el dinero, con las finanzas y los negocios. Existen increíbles excepciones, pero eso son: excepciones. En general, además de decirnos que calladitas nos veíamos más bonitas, nos dijeron en  nuestra familia, la escuela, los medios de comunicación, en la escuela, que el mundo de las finanzas y los números era para los hombres. ¿Quién debía manejar el dinero en casa o ser el proveedor? El hombre. ¿Quién sabía en qué debía invertirse de la mejor manera? El esposo, el hermano o el hombre de la casa. Si no había un hombre y la situación era mala, esa era la razón, la falta de un señor que viniera a poner en orden las finanzas. 

El aprendizaje de mi familia fue particular. En un mundo de mujeres, ellas se hicieron cargo de todo y de optimizar los recursos al máximo. Mi abuela y mi madre fueron ahorradoras a grado superlativo.  Aprendí la importancia de ahorrar y cuidar el dinero, pero no de invertir ni de hacer negocios. 

En la escuela tampoco es algo que se enseñe. Nos enseñan a ser buenos alumnos si estudiamos y pasamos los exámenes, pero no nos enseñan ni el valor del dinero ni nos inculcan el espíritu empresarial o emprendedor.  Nos enseñan a ser buenas y buenos empleados, pero no a relacionarnos con el dinero, las finanzas y los negocios. El mundo hoy no puede seguirse permitiendo esta educación tan desfasada y que destina a tantas personas a la marginación, sobre todo, que las lleva a largo plazo a una probable ruina financiera o a la pobreza. 

No haber aprendido nada de estos asuntos no es pretexto, no debe serlo. Yo nunca le dediqué tiempo a esta cuestión, "estaba muy ocupada", y el resultado fue que dejé mi dinero en manos de "los expertos" que me dieron la fórmula de cajón: "diversifica e invierte a largo plazo". Me pareció sensato, sobre todo considerando mi nula educación financiera y mi gran ignorancia al respecto. Hoy me encuentro con que he tomado pésimas decisiones en este terreno en la vida y que nunca le di la importancia que merecía. Yo perdí pero "los expertos" jamás dejaron de cobrar comisiones ni de ganar por las transacciones que me sugirieron hacer y que dócilmente acepté "porque ellos sabían más que yo". Me dediqué a trabajar como burra y a meter mi dinero a fondos de inversión o a invertir en "activos" que a la larga resultaron pasivos. Nadie es responsable de esto más que yo, y he decidio poner manos a la obra. 

Llevo meses desarrollando mi propio programa de estudios en materia de inversiones y negocios.  Cubre temas tan amplios como contabilidad para no contadores y finanzas para no financieros, pasando por el ABC de una casa de bolsa, así como tipos de negocios e inviersiones.  He aprendido mucho y me falta más aún para sentirme segura con los siguientes pasos, pero me da seguridad saber que existe información al respecto, que ya puedo hacer preguntas que están orientadas al cuidado de mis propios intereses y no de los vendedores de las empresas intermediarias  que son "los expertos" -en los productos de sus empresas y no en la defensa de mis intereses- y que se me está abirendo un mundo de opciones.  

No me estoy haciendo más joven y necesito poner mi dinero a trabajar. Las fuerzas ya no me dan para seguir trabajando por dinero y tengo otros planes también. Me emociona muchísimo saber lo que está abriéndose frente a mi y las muchas opciones que existen para alcanzar la libertad financiera y que desconocía. 

En resumen, y todo este rollo para decirte: no te esperes. El futuro de tus finanzas y de tu tranquilidad depende de ti. No depende de la suerte, de la lotería, de tu marido o de heredar una fortuna. Inclusive, si sucediera esto último, ¿Sabes qué harías y en qué invertirás esa fortuna? ¿Cómo la convertirías en activos que no se conviertan en pasivos a la larga?  

Empieza, por donde quieras, pero empieza. Si quieres un punto de partida que te haga reflexionar y escrito por una mujer que entiende los desafíos que tenemos nosotras - a diferencia de los hombres- te recomiendo leer a Kim Kiyosaki. Tiene dos libros que sugiero leer en el siguiente orden: 1) Mujer Millonaria y 2)It´s Rising Time.  En un acercamiento poco ortodoxo al mundo de los negocios y de la relación de las mujeres con el dinero, pero que puede servirte como arranque.  Investiga, lee hasta cansarte, pregunta, habla con personas expertas en contabilidad, finanzas, impuestos, inversiones, negocios de todo tipo. Métete a internet y busca cursos, videos, cámaras de comercio, suscríbete a newsletters, a seminarios. No pares hasta que empieces a tener claridad sobre lo que existe y aquello en lo que puedes sentirte cómoda para desarrollar tu nicho de negocio. 

¿Creíste que este mundo no era para ti? ¿Y si le llevas la contraria a esta creencia y a quienes te dijeron eso y demuestras -sobre todo a ti misma- que si puedes aprender sobre negocios y finanzas y que tienes todo para tomar buenas decisiones? Dicen las y los expertos en estas cuestiones que las mujeres somos mejores inversionistas que los hombres. ¡Por algo será! 

Pon manos a la obra y no dejes de contarme lo que haces y cómo lo haces. Me interesa muchísimo. 
Déjame tus comentarios aquí abajo y dime si estas ideas te resultaron de utilidad.

Abrazo y buen inicio de semana. 




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sábado, 31 de agosto de 2019

Frases que toda mujer de 50 años debería decirse

Las mujeres a partir de los 50 años iniciamos una etapa FABULOSA.

¡Ya sé! Me van a decir que vivimos en una cultura que desprecia los años y que engrandece la juventud. Si, vivimos en una cultura gerontofóbica, que desprecia los años y sus significados y esa es la invitación que quiero hacerles, a repensar la edad y lo que significa para nosotras las mujeres cumplir años y acumular experiencias y aprendizajes en nuestra vida.




Estoy convencida de que a los 50 podemos darle un giro de tuerca a la realidad e iniciar una etapa plena, divertida, llena de significado y con inmenso potencial. No tenemos que vestirnos de negro, con falda 15 centímetros abajo de la rodilla y con chongo de abuelita en la nuca. La vida en esta etapa podemos vivirla como se nos antoje: tenemos mucho que aportar al mundo y mucho que disfrutar de él. Además, tenemos la experiencia de cinco décadas y mucha energía aún. 

Pensando en eso, hice esta lista de frases que podemos decirnos todos los días. ¿Cuáles agregarías tú?


 1. Eres valiosa
2. Tus canas son hermosas
3. Tu cuerpo es maravilloso
4. Eres una mujer interesante
5. Tu edad es perfecta
6. Tu experiencia te ha hecho sabia
7. No le debes tu fortaleza a nadie
8. No tienes que ser joven para ser amada y admirada
9. Tu manera de hacer las cosas está bien
10. No tienes que cambiar para ser querida
11. Es válido que te preocupes por tu bienestar
12. No tienes que hacer feliz a los demás
15. Siempre puedes empezar de nuevo
16. Es importante que tengas tus propios recursos
17. Usa de la moda lo que te acomoda
18. El sexo es para disfrutarlo y no para satisfacer a alguien más
19. Las arrugas en los ojos son prueba de que has vivido
20. Ríete de ti
21. Tu historia de vida es perfecta
22. Cuida tu cuerpo y tu mente
23. Comparte tu experiencia
24. Tu voz es importante
25. Acumula experiencias, no cosas

¿Cómo has vivido tus primeros cincuenta añitos?

¡Saludos!


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jueves, 30 de mayo de 2019

Sobrevivir en un mar de información



No sé si el título refleja del todo lo que quiero escribir hoy, pero se acerca.

Llevo días con una profunda inquietud respecto a distintas cosas, algunas tienen que ver con mi vida, otras con el país, otras con el mundo. Siempre he sido inquieta y por alguna razón, he encontrado la manera de acceder a información diversa y relevante, inclusive sin internet. Esto lo digo, querida lectora, querido lector, porque si me estás leyendo y eres de la generacióno pre-internet, comprenderás el significado. Para quienes no están ubicados aquí, esto sonará extraño. Si, hubo una época (de hecho la mayor parte de la historia de la humanidad) en que no teníamos acceso a la información que queríamos con sólo oprimir un botón. 

Hoy, el mar de información en el que podemos sumergirnos de manera cotidiana es apabullante. Puedes encontrar información sobre absolutamente todos los temas que quieras y eso es una maravilla, pero también tiene un lado no tan luminoso. Están por un lado las fake news o noticias falsas y por otro información que no miente, pero que tampoco es certera o resulta confusa e inverosímil en algunos casos. Hay que sumar el hecho de que toda la información aparece con el mismo nivel de relevancia y nos compete a nosotras como consumidoras y usuarias, discernir su valor y trascendencia.  Suena fácil, no lo es tanto.

En este contexto me encuentro sumergida en un mundo de información que toca todos los aspectos de mi vida:  situaciones personales que tienen que ver con la salud y las finanzas se cruzan con decisiones gubernamentales que puede afectar los ahorros y la proyección a futuro de tu vida de la mano con acontecimientos internacionales como la ciberseguridad que se viven desde la pantalla de tu computadora o celular y que generan emociones en tu vida, afectan tu estado de ánimo y te hacen tomar decisiones.

No puedes mantenerte al margen de la información, pero meterte a ella sin un salvavidas puede ser no sólo desolador, sino profundamente tóxico y negativo. ¿Y ese salvavidas en dónde se encuentra?  Ese es justamente el quid del asunto.  Lo llevamos por dentro, e implica, paradójicamente, desconectarse y ponerle límites a nuestro yo digital, establecer prioridades de vida que puedan trasladarse al ámbito digital para buscar información relevante para nuestros objetivos y desechar aquella que puede sonar interesante pero que nos quita tiempo, no aporta a nuestra vida ni a lo que podemos hacer y que nos roba energía porque genera angustia, nos incluye en una conversación que no es necesariamente la que queremos tener  y que nos conduce a estados de ánimo que tampoco son del todo constructivos.  

Para nadie es sorpresa que el amarillismo vende mucho y que las conversaciones en las redes sociales se han convertido en monólogos de insultos y confrontación que destruyen el buen ánimo hasta de un monje.  Señala la última encuesta de la Asociación de Internet en México que pasamos 3 horas al día en promedio navegando en las redes sociales. ¡3 horas! pero no tenemos tiempo para leer un buen libro, ir a tomar un café con nuestros amigos y amigas ni para dedicar al trabajo voluntario de una asociación a la que podríamos apoyar  o para iniciar un negocio o proyecto que tenemos en mente. Sin embargo, si tenemos 3 horas diarias para llenarnos de información que no siempre nos importa, para observar las vidas perfectas de las demás personas en internet y para criticar, reírnos o reenviar memes.  ¿Esa es la información que queremos en nuestras vidas y a partir de la cual vamos a decidir, construir una mejor convivencia, ser mejores ciudadanas/os y darle forma al mañana?

Por ello decía al inicio de este post que no estaba muy segura de que el título reflejase el contenido de lo que iba a escribir. No tengo una respuesta precisa, pero si una visión general del mapa informativo digital en el que estamos navegando, sus efectos en nuestro estado emocional y en las posibles repercusiones en nuestras decisiones.

Si nos preocupamos por lo que comemos, pienso que deberíamos preocuparnos de la misma forma por la buena calidad de la información que consumios, revisamos y a partir de la cual nutrimos nuestra mente todos los días.

¿Ustedes qué piensan?

Déjenme sus comentarios aquí abajo para conversarlo.

Saludos y que tengan un gran día.


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viernes, 26 de abril de 2019

Escribir para sanar el alma

No sé a ustedes, pero escribir me hace bien. Es como si las palabras que escribo, sobre todo cuando lo hago a mano, lograran sanar mi alma al quedarse plasmadas en el papel. 

Si estoy triste, la tristeza se acomoda en las hojas en blanco y me permite lidiar con la tristeza de manera más amable conmigo misma. Si estoy enojada, sucede lo mismo. Con la angustia me ayuda a poner las ideas en su lugar, y el agujero que se me forma en la boca del estómago desaparece o se hace más pequeño. La sensación de parálisis fluye del estómago, al corazón, a los dedos, a la pluma y al papel. Se queda al final en los ojos, cuando veo las causas de mi malestar escritas.  

No se borran las emociones, pero el simple hecho de expresarlas por esa vía me ayuda a ponerlas  en su lugar, a  "sacarlas" de mi río - a veces tsunami- emocional y a observarlas desde afuera.  Es como si lograra sacar eso que me ahoga, de mi interior, para verlo en su justa dimensión y comprender de qué se trata, conocer sus componentes y estructura, y me permite decidir después que hay qué hacer. O simplemente me ayuda a saber que no hay que hacer nada y sólo observar, dejar pasar, sentir sabiendo que nada es para siempre y que el arcoirís de emociones que viene incluído en nosotras al nacer, forma parte de nuestra vida, experiencia y aprendizaje. 

Escribir, he descubierto, es una gran receta para encontrar soluciones a situaciones de todo tipo. Es como vaciar un frasco lleno de cosas que va uno acumulando y en el cual, ya no cabe nada más. Al ponerlo de cabeza y sacar todo lo que se fue guardando, la sensación de ligereza llega. Puedes ver las canicas, clips, plumas, monedas, corchos de botella, conchas de mar y todo tipo de cosas que guardaste en un momento porque te parecieron importantes y que  ahora estorban. Al tenderlas sobre la mesa, papel, las organizas, reconoces, desechas, acomodas, reacomodas,  regalas o deshaces. Todo eso pasa cuando escribes y usas las palabras para conectar con tu sentir y pensar. 

¿Les pasa igual?






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miércoles, 21 de noviembre de 2018

¡Feliz cumpleaños bloguero a mi!



Hoy hace 11 años que incursioné en la blogósfera y no tenía idea de cómo esa exploración digital cambiaría mi vida.

Mi primera entrada se titulaba ¿Por qué Conversaciones de Café? y decía esto:


"Sin duda alguna, las conversaciones de café son deliciosas, a veces más que la bebida misma. Es común encontrarnos con amig@s y preguntarnos ¿Cuándo nos vamos a tomar un café? En realidad, el café es lo de menos, lo importante es el hecho de sentarnos a conversar con una persona que tiene algo que decir y a quién nos interesa escuchar.

Lo rescatable, valioso e incomparable son esos momentos compartidos, en un lugar que nos gusta, bebiendo algo que nos encanta (y que por cierto, no siempre es un café) y disfrutando el intercambio de ideas, improvisaciones, sueños, locuras y preguntas.

¿Por qué no te sirves o preparas tu bebida favorita y te sientas a conversar? Te invito."

Nada más. Empezaba una conversación digital que, sin saberlo, sería el inicio de varias cosas importantes para mi:

  • El rescate de mi voz. Nada te da mayor fortaleza que saberte ama y señora de tu voz y tus palabras, y escribir en mi blog me reconectó con ella.  Después de muchos años de haber dejado de publicar artículos, construí este rincón de la blogósfera para plasmar mis ideas y explorar sus posibilidades.
  • Fundé Mujeres Construyendo. Después de un  tiempo de navegar en la blogósfera, me di cuenta de que faltaban en ella voces de mujeres en español. Había encontrando un número importante de mujeres blogueras en inglés, pero en español la mayoría eran hombres. Al no encontrar un espacio de convergencia de voces femeninas aquí, decidí crearlo, y este es básicamente el origen de la plataforma de difusión de contenidos de mujeres que es Mujeres Construyendo.
  • Reconexión con el mundo. Si algo tiene internet es que te permite descubrir personas, proyectos, iniciativas más allá de las fronteras.  Esa posibilidad me fascinó y me permitió conectarme con personas que hoy soy importantes en mi vida y que hacen cosas fantásticas, como Raimon Samsó, también me abrió la posibilidad de seguir aprendiendo y tomando clases online, de poder comunicarme con expertas y expertos en mis temas de interés. En el mundo analógico, esta cercanía era poco probable, difícil y llevaba más tiempo.
  • Activismo digital. Esta ha sido, probablemente, una de las cosas que encuentro más útiles y valiosas del potencial de internet en general y de los blogs en particular: la posibilidad de impulsar y promover causas y sumar voces en diferentes latitudes. Me he embarcado en y  promovido  muchas causas que han hecho una diferencia: desde causas que promueven el respeto y la defensa animal, hasta la promoción de la igualdad y la defensa de los derechos de las mujeres, hasta campañas y "caravanas" digitales a favor de la democracia.
  • Acercamiento a la innovación. Inevitable era que con el tiempo terminase vinculada al ecosistema mexicano y global sobre la innovación.  Si eres medianamente inquieta y te gusta explorar posibilidades e investigar lo que sucede en el mundo, terminas por ser innovadora o por lo menos, vincularte a ese fantástico mundo.  Esto me pasó, y sin duda, se trata de una de las realidades que más disfruto y en la que aprendo todos los días.

En fin, 11 años después sigo entusiasmada con las posibilidades que internet y los blogs representan como herramienta de desarrollo y crecimiento para las personas, para las niñas y  mujeres  en particular y para las sociedades en conjunto. Remontar la brecha digital de género es necesario para abrirle posibilidades de crecimiento y decisión a la mitad de la población del planeta y para ampliar las posibilidades de desarrollo y productividad de los países.

Así que ¡feliz cumpleaños bloguero a mi! Agradezco todo lo que he aprendido en estos once años y lo que aún me falta.  ¡Que viva la blogósfera!




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lunes, 12 de noviembre de 2018

Ser mujer e innovadora



Estoy regesando de Colombia, fui invitada por CAF (Banco de Desarrollo de América Latina)  a participar  en su foro anual sobre Innovación y productividad para el desarrollo. Participé en el panel sobre el papel de las industrias creativas en la productividad y sobre casos de éxito. Querían que hablara sobre Mujeres Construyendo, lo cual me dio mucha emoción. 

Han pasado prácticamente 11 años desde que Mujeres Construyendo empezó como una idea en mi cabeza cuando no encontré mujeres en la blogósfera en español y después de mucho investigar y darle vueltas al asunto, decidí crear un lugar de convergencia de voces femeninas en la red.  Este trayecto ha estado lleno de aprendizajes, sinsabores, experiencias, errores, aciertos y descubrimientos. Nunca me hubiera imaginado en quién me convertiría a lo largo de estos años gracias a esa iniciativa, a ese sueño, a esa idea. 

Para mi fue algo completamente nuevo hacerme emprendedora, sobre todo cuando mi trayectoria había sido durante casi 18 años como funcionaria gubernamental. Cuando decidí dejar aquello atrás y lanzarme a un sabático, el resultado fue mi descubrimiento de internet y su potencial. Antes de eso, no formaban parte de mi mente.  De hecho, Conversaciones de Café cumple 11 años este noviembre, y fue mi primera incursión en internet y mi autodescubrimiento como generadora de contenido en la red. 

El camino no ha sido sencillo, pero no lo es para quien se reinventa. Te mueven la pasión, la curiosidad, el interés, la emoción del descubrimiento.  ¿Yo innovadora y emprendedora? Nunca me visualicé así, simplemente me puse a hacer lo que había pensado y a buscar la manera de darle vida a aquello.  Hoy veo que si, que emprendí una idea y que innové.  En el momento me sentí sola, muy sola, pero creo que eso le sucede a quienes son las primeras personas en hacer algo. Parecen locos en el desierto. Así me sentí. Recuerdo que una conocida me dijo que  alguien ya había intentado hacer una comunidad de mujeres online y que no lo había podido hacer porque había muchas cosas en contra.  Si me hubiera puesto a pensar todo lo que no podría funcionar jamás lo hubiera intentado. Es la ceguera de la ignorancia y también el empuje de la emoción. ¡Qué bueno que no lo pensé y que la ignoré! 

Para aventurarse en estos andares hay que ser resiliente también y muy tenaz (o necia). Soy todo eso. Descubrirme resiliente me ha gustado, y creo que he sido siempre.  He tenido incontables descalabros en el camino de la vida (si no los hubiera tenido a los 52 años sería para sentir pena por mi misma), pero no me he quedado en ellos. Me he lamido las heridas, por períodos largos y cortos, pero no me he quedado en ellas.  También he sido constante, o necia.  ¡Qué viva la necedad! Sin ella las personas no lograrían cosas. La tenacidad es una gran cosa, sin ella no logras nada. ¡Cuántas buenas ideas en la historia de la humanidad se han quedado en eso -en ideas- porque no han sido acompañadas por una actitud tenaz! Dicen que la fe mueve montañas, yo digo que la tenacidad también. 

Lidiar con el fracaso también es algo necesario en este camino del emprendimiento y la innovación. No sé por qué en nuestra cultura los errores son vistos como tragedias sobre las que no hay que hablar. Yo no conozco a una sola persona que sea feliz y exitosa que no se haya equivocado  en innumerables ocasiones.  Si vemos los errores como aprendizajes necesarios del camino, tal vez empecemos a darles el valor que tienen y a presumirlos como parte de nuestra historia.  No son algo para avergonzarse. Si dan pena a veces, lo entiendo y me ha pasado, pero sin ellos no hubiera tenido los aciertos posteriores.  En todo caso,  hay que abrazarlos como parte del éxito, porque eso es lo que son.  

Fue una experiencia muy valiosa la que viví en Bogotá. Aquí les dejo el video de nuestro panel para que le den un vistazo. Mis colegas tienen historias muy interesantes y vale la pena escucharles. 




¿Me cuentas tu historia de éxito? Me interesa conocerla. 

Saludos y buen inicio de semana. 

Claudia



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jueves, 27 de septiembre de 2018

Tomando vuelito a la mitad del camino



Este alto del camino ha sido largo, de meses. Nunca había dejado de escribir tanto en mi blog. 
¿La razón? La necesidad de silencio y pausar un rato. 

La verdad es que la inesperada mudanza ocasionada por el temblor del 19 de septiembre del año pasado, aunada a la explosión en mi condominio ocasionada por la negligencia de la compañía de gas en enero, me han puesto a girar en otra dimensión. Mi cerebro se pausó durante meses y creo que la explosión de enero me reconectó -las neuronas- y con el mundo. Paradojas de la existencia. 

Han pasado muchas cosas en estos meses. Todas buenas, la mera verdad. Lo que siento es una enorme sensación de agradecimiento por estar viva y por tener tantas cosas que hacer. Sobre todo, hacer cosas que me apasionan, motivan e incentivan. 

Para variar, cada 10 años me da por reinventarme  y en esta década no estoy viviendo una excepción. Estoy desarrollando varios proyectos, uno de ellos tiene que ver con este espacio de la blogósfera. Pronto nos mudaremos de casa, pero "Conversaciones de Café" seguirá reloaded. Ya cumpió 11 años, y también le toca una renovación, como a su editora/creadora. Ya les contaré. 

Por lo pronto, sin entrar en detalles, sólo puedo decir que este 2018 ha sido un año lleno de sorpresas, proyectos y reflexiones. Ya les iré contando, pero por lo pronto, les enseño una listita de algunos: 

  1. Conectadas. Maravilloso colectivo de mujeres en el mundo de las telecom, internet y las TIC. 
  2. Mujeres en Temas Globales. Mujeres internacionalistas reconociéndose. 
  3. Libro en proceso (muy emocionante asunto).
  4. Nuevo proyecto profesional (pues no tan nuevo, pero tiene que ver con una nueva perspectiva de las cosas. ¿Ven? Por eso las pausas y los silencios son tan imporantes).
  5. Salud prioritaria. Más que nunca. 
  6. Despedida de mi Morgan. Partió este año mi segundo gathijo. Nostalgia y añoranza. 
  7. Club del Libro a todo lo que da. Queridas amigas, maravillosas lecturas y mucha inspiración. 
  8. #TuVozCuenta  y cada día más. Campaña permanente de Mujeres Construyendo y leitmotiv en este momento de mi vida. 
  9. Innovación. Qué curioso que después de los cincuenta me ha dado este nuevo aire. A much@s colegas les da por instalarse en lo conocido y a mi me da por andar de exploradora. 
  10. Digital Detox. Si. Siendo toda una evangelista digital, he decidido darme un #digitaldetox. Me gusta la convivencia del mundo analógico. Me gusta mirar a las personas a los ojos. Adoro las TI y la conexión digital, pero no 24/7. En horarios y por momentos.  
  11. Estudiar. Bueno, esto tampoco es novedad. Siempre lo he hecho. Ahora hay temas nuevos: finanzas, masculinidades, negocios, entre otros. 
  12. Elecciones en México. Resultado no esperado (para mi) e incertidumbre.  Espero que a AMLO le vaya bien para que al país le vaya bien. Sobreviviendo aún los resultados de la (poco amable) campaña.
  13. Mundo inexplicable. O mejor dicho, las causas que explican al mundo hoy, son tan diferentes a las que lo explicaban hasta hace un par de años. 
  14. Con calma porque llevo prisa. La frase lo dice todo. 
  15. Viviendo el aquí y ahora. Así nada más. 

Esto es parte de lo transcurrido desde el último post. Sólo parte y una de las razones para tomar vuelito a la mitad del camino. 

Ya iré contando más sobre lo que viene y platicando en torno a las necesarias, más que nunca, Conversaciones de Café. 

Ustedes ¿Cómo van en este segundo semestre del año?






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domingo, 31 de diciembre de 2017

¡Bienvenido 2018!


Gracias 2017 por todos los aprendizajes, lecciones, experiencias y momentos irrepetibles. No me queda mas que darte las gracias. 

¡Bienvenido 2018! Veamos que nos traes, que por este lado hay muchas ganas de vivirte. Pintas para ser un gran desafío no sólo personal, sino nacional e internacional, pero seguro podremos con ello. 

Un abrazo grande a todas y todos los amigos de este cafeteado rincón. Gracias por su compañía un año más. Les deseo lo mejor de lo mejor. 

Claudia

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jueves, 28 de diciembre de 2017

Gracias 2017



Es la primera vez que escribo desde el 19 de septiembre, el segundo temblor en la misma fecha en 1985, nos sacudió en la Ciudad de México. Algo me sucedió que, lo digo parte en broma, parte con certeza, se me congelaron las neuronas y las ideas. No he podido escribir desde ese día y hoy es el primer día que lo hago.

Es una gran oportunidad y desafío de hacerlo para agradecer todo lo vivido en este 2017. Suena paradójico, pero es más lo que hay que agradecer que lo que no, con todo y las sacudidas -literales- y los momentos poco felices.

Agradezco en primer lugar estar viva. Así, VIVA. El 19 de septiembre tuvimos que dejar el departamento en el que vivíamos.  Finalmente, no tuvo daño estructural, pero quedó inhabitable por los daños y muros que se cayeron. La experiencia de estar ahí  mientras veía cómo se fracturaban las paredes, le salían chipotes a la pared y trataba de guardar a mis tres gatitos, proteger a mi madre de 88 años y a la señora que la ayuda a cocinar que es unos años más joven que ella (78 años) fue indescriptible. No sé si la palabra es fuerte, o es dura, simplemente fue uno de los momentos más aterradores que me ha tocado vivir. Al final, salimos con lo que llevábamos puesto, los gatitos guardados -no me iba a ir dejando a alguno en la casa- y tuvimos a donde llegar.  Tan afortunadas que pudimos aterrizar en una casa en la cual vivimos desde ese día. Pienso en las personas que perdieron la vida en el temblor, sus casas y todo lo que tenían. Al final, resulta que en realidad es muy poco lo que necesitamos para vivir, y aunque suene trillado, lo más importante no lo pierdes aunque pierdas todo lo material.

Agradezco los proyectos en los que he trabajado este año. Me han dado la posibilidad de conocer a personas extraordinarias, dar rienda suelta a la creatividad, aprender, desarrollar la paciencia -esa que tanta falta me hace por momentos y que en este 2017 decidió hacerse presente a como diera lugar- y hacer propuestas con impacto social y en materia de igualdad. Eso si que me emociona.

Agradezco haber aprendido el significado de la resiliencia.  Teóricamente lo he comprendido siempre, pero ahora me ha tocado sentir su significado.  Este año he descubierto que soy resiliente y me ha gustado. Lo agradezco.

Agradezco seguir rodeada de personas y seres a los que amo. Mi familia no humana es un factor de felicidad y amor en mi vida que no puedo describir. Sin maullidos, ronroneos, ladridos y aullidos ya no puedo entender mi vida, igual que sin pelitos en los muebles y la ropa.  Mi pareja es pieza clave de la ecuación, igual que mi familia y amig@s.  A las personas que quiero, ¡cómo las quiero! Es tan rico querer.

Agradezco las pausas de este año. Ha sido un año movido, sin duda, pero también de grandes silencios y pausas.  Han sido como el silencio en la música, que le da sentido a las piezas musicales en su totalidad, enfatiza el compás, en fin, le da sentido a cada sonido. Así los silencios de este 2017, para entender su ritmo, compás, tiempos de espera y sentido. Sobre todo, en un mundo tan lleno de sonidos y de ruido, el silencio es un regalo. He tenido muchos regalos de este tipo a lo largo de estos casi 365 días.

Agradezco tener tanto que agradecer. La mera verdad.

Cuando pienso que la vida empieza a perder su colorido y que sólo hay tonos  grises, me doy cuenta de que cada día está lleno de colores y que hay mucho que agradecer cada 24 horas. Así, día con día, se suman las cosas, momentos, situaciones, realidades que le dan sentido a todo y permiten que las noches y las mañanas encuadren esos espacios. Inclusive, los malos momentos tienen sentido y después de un tiempo resulta que no se ven ni son  tan malos y si muy aleccionadores.

Resumiría este 2017 como una año de inmensos aprendizajes, resiliencia, silencios, dolor, miedo, alegría, agradecimiento y vida.

Gracias 2017. Salí fortalecida de tu recorrido.

Gracias.

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martes, 5 de septiembre de 2017

Una constelación de fenómenos vitales

Así define Anthony Marra la vida: Una constelación de fenómenos vitales y así llama también a su libro. 

Este fue el texto  que acabamos de leer en el Club del Libro en el que participo y por el cual nos reunimos cada mes un grupo de amigas a conversar sobre libros,  beber buenos vinos y  comer riquísimo.  Qué librazo.  La selección fue de una tocaya mía, y no puedo dejar de agradecérselo. Disfruté el libro desde la página uno hasta la última.  

Es una novela que te atrapa  desde que lees cómo es secuestrado una madrugada el padre de Havaa, una pequeña de  8 años,   y ella tiene que esconderse en el bosque y observar solita su desaparición y que su casa quede reducida a cenizas -literalmente- de la noche a la mañana.  El autor te arrastra al interior de cada página y puedes sentir  el frío de Chechenia, puedes observar las miradas de los personajes, sentir le energía de cada uno y conocerles. El uso del lenguaje de Marra es un deleite, la verdad es que cuando leo a un autor o autora que maneja el lenguaje con esa maestría, me da un orgasmo intelectual.  

La destreza con la que teje las vidas de cada uno de los personajes y el juego que hace del tiempo, yendo del pasado al presente y al futuro es de llamar la atención y digna de mencionar.  Cada historia, cada palabra, cada situación tiene una razón de ser en la obra en conjunto y al final, todo forma un círculo perfecto. La vida de cada uno está entrelazada con los demás y cada paso, cada situación tiene una razón de ser en la trama global. 

Algo que tenemos en común todas las participantes del grupo es que somos internacionalistas, así que los temas internacionales nos apasionan y navegamos por ellos con relativa facilidad.  Esta obra tiene lugar en Chechenia, y siendo como soy, me metí a leer historia sobre el país, su relación con la Unión Soviética y previamente con Rusia. La fuerza chechena, los cosacos y su indomable espíritu han aparecido en las noticias desde que se cayó el muro de Berlín en 1989, pero su ancestral fuerza y espíritu indomable son históricos. La fuerza del islam en la zona frente a la iglesia cristina ortodoxa, reflejo del poder de los zares,  desempeña un papel relevante en la historia y en la novela.  Cada una hizo aportaciones sobre cuestiones que le interesaron en particular de la novela. La anfitriona, hay que decirlo, estuvo investigando sobre comida chechena, al no encontrar algo especial, nos deleitó con una cena de platillos rusos que estuvo deliciosa. Esta constelción literaria fue el pretexto.

Por mera coincidencia, empecé a leer también el libro de Svetlana Alexiévich, El fin del Homo Soviéticus, y como sucede con este tipo de coincidencias, me ayudó a entender mejor aún el trasfondo de la novela y de la realidad  de las que nos habla Marra.  

Me gustó tanto el autor que ya encargué otro de sus libros y espero con emoción la llegada del paquete de Amazon con el siguiente libro del escritor. 

Lo único que me queda es recomendarles este libro si les gusta la historia y si están dispuestos a conocer a uno de los autores que seguramente serán representativos de la literatura de inicios del siglo XXI.  Marra y la Constelación deben estar en la biblioteca de quien se precie de amar los buenos libros.  Recomendadísimo. 

Si ya lo leyeron o apenas lo van a leer, no dejen de contarme. Me muero de ganas de seguir conversando sobre el autor y el libro.  

PS: Les dejo aquí el enlace a una muy buena reseña del libro para que se den una idea.







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domingo, 3 de septiembre de 2017

Cómo combinar trabajo y vida social




Sin duda, esta es una de las preguntas que con más frecuencia nos hacemos: ¿Cómo combino mi vida profesional y laboral con la personal y social?

El punto de partida es lo que entendemos aquí por cada una de estas áreas: 

  1. Actividades profesionales y laborales.  En este espacio se consideran aquellas actividades que desarrollas profesionalmente, la forma en la que te desarrollas y el cómo lo haces. ¿Te dedicas a lo que te gusta y es estimulante intelectual, física y emocionalmente?  Muchas veces trabajamos en "automático" y un área así de vital queda a la deriva, sin permitirnos crecer en ella y deteniéndonos en todas las demás. 
  2. Relaciones interpersonales. Las relaciones con otras personas fuera de nuestro círculo inmediato son muy importantes para nuestro equilibrio. Las personas fuera de nuestro círculo inmediato pueden enriquecernos muchísimo o ser un factor de estancamiento.  En ese espacio encontramos también estímulos, amistades, experiencias, conocimiento. Con estas personas compartimos tiempo, y depende de nosotras/os qué hacemos con ello. ¿Con quiénes pasas el tiempo fuera de familia? ¿Son estimulantes estas relaciones? ¿Estás viviendo aquí lo que te gustaría?
 Se trata de dos, de las 8 áreas que hemos hablado anteriormente, que juegan un papel bien importante en nuestro desarrollo y equilibrio personal.  Aquello a lo que te dedicas profesionalmente es vital y para muchas personas no es fuente de aliento sino de pesar. ¿Trabajas en algo que te apasiona, gusta,estimula o trabajas para vivir y cada día es un martirio abrir los ojos y pensar que "tienes que ir a trabajar"? La respuesta que des a estas preguntas no es cosa menor. Le dedicamos mucho tiempo al trabajo, y vivimos en una sociedad que le da peso a ello, además de ser una fuente central para nuestros ingresos y nuestra estabilidad. Si no tienes trabajo, a menos que seas heredero o heredera de una gran fortuna, será necesario que encuentres una fuente de ingresos para cubrir tus gastos fijos.  He escuchado que muchas personas dicen que trabajar en lo que te apasiona es un gusto que no pueden darse todas las personas. No estoy de acuerdo. 

Muchas veces es nuestra actitud ante el trabajo y ante la vida lo que nos limita a disfrutar el trabajo, sea cual sea. ¿Has escuchado a esas personas que siempre se quejan de sus jefes, colegas de la oficina y de todo el mundo? Estén donde estén, siempre les pasa lo mismo. Es evidente que el problema lo llevan en si mismas, y que aunque tuvieran al mejor jefe del mundo, no estarían bien. Por ello, conocer tu actitud y creencias respecto al  trabajo es importante, y más aún, conocerte a ti misma/o. Ahora bien, si de verdad no es tu actitud el problema y lo que haces no es una fuente de crecimiento y bienestar sino de sufrimiento y estancamiento, es muy probable que sea hora de cambiar de rumbo y ponerte a buscar otro trabajo.  

Si tu trabajo te gusta, explora qué más puedes hacer, aprender y desarrollar para hacer las cosas mejor, para mejorar tu entorno, y sobre todo, para sacar lo mejor de ti. La rendición de cuentas final la llevarás tú, y si bien tu empeño será evaluado, nada será más importante que el saber que diste lo mejor de ti, siempre te mediste con una vara alta y saliste permanentemente de tu zona de confort para aprender más, hacer las cosas mejor, dar mejores resultados, construir un equipo de trabajo positivo y sentirte satisfecha con tu trabajo y tu enfoque. Cuando ya no tienes para dónde crecer y te sientes en tu zona de confort.... es hora de reconsiderar el trabajo y lo que sigue. 

En materia de relaciones sociales e interpersonales, es importante también dedicarle un tiempo y espacio a cultivarlas y a reflexionar la calidad de las mismas. ¿Con qué personas te llevas fuera de tu círculo laboral y familiar? No es cosa menor la respuesta que te des. Aquí no se trata de juzgar a nadie, simplemente de verte en esas personas. Al final, las personas de las que nos rodeamos son un espejo de nosotras mismas.  Te diría que te respondas con honestidad algunas preguntas: ¿Las personas con quienes pasas tiempo te hacen mejor persona, enriquecen tu vida en algún aspecto, aprendes de ellas, te retan a dar lo mejor de ti? Hay personas con quienes nos llevamos por costumbre, porque han estado siempre. Están bien. Son personas valiosas y con quienes el cariño es tan fuerte que han estado y seguirán, pero también hay personas con quienes ya no compartimos intereses ni valores y con quienes nos seguimos llevando por costumbre.  El tiempo es el único recurso no renovable del que disponemos, y si le dedicas tiempo a las personas que ya no significan para ti lo que significaban antes y que muchas veces te drenan energía, podrías preguntarte si tiene algún sentido seguir con esas relaciones. 

Me ha llevado algunas décadas comprender que todas las personas son importantes en mi vida, o han sido, y que no todas las relaciones están destinadas a durar para siempre. Hay personas a  quienes les llamo cometas, que formaron parte de mi vida en algún momento, me acompañaron en un trayecto y después se fueron (o yo me alejé de ellas, o simplemente, se acabó la relación). Está bien, esa fue su función  y probablemente nuestra función en sus vidas fue temporal, también. Hay que agradecer su paso, dejar ir y seguir con lo aprendido. 

En ambos casos, me quedaría con una idea central:  la vida se va, no nos hacemos más jóvenes con el paso del tiempo, pero si más experimentados, y tenemos la posibilidad de decidir cómo, haciendo qué y con quién queremos estar. De nadie depende tu agenda de vida más que de ti, y a nadie puedes hacer responsable de cómo transitas tus días, noches, a qué le dedicas tiempo y energía.   Recuerda lo que conversábamos hace unos posts, donde pones la mente, pones la energía, ¿quieres seguirle dedicando tiempo y energía a actividades, entornos y personas que no te hacen mejor? 

Es tú decisión. 

De nadie más.

No se trata de áreas excluyentes, hay que dedicarle tiempo y espacio a cada una, son complementarias y la suma de cada una te hace una persona integral y equilibrada. 

Cuéntame lo que piensas de esto y si has tenido esta experiencia aquí abajo en los comentarios. ¿Cómo te has organizado y cómo has hecho un cambio?

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