martes, 5 de septiembre de 2017

Una constelación de fenómenos vitales

Así define Anthony Marra la vida: Una constelación de fenómenos vitales y así llama también a su libro. 

Este fue el texto  que acabamos de leer en el Club del Libro en el que participo y por el cual nos reunimos cada mes un grupo de amigas a conversar sobre libros,  beber buenos vinos y  comer riquísimo.  Qué librazo.  La selección fue de una tocaya mía, y no puedo dejar de agradecérselo. Disfruté el libro desde la página uno hasta la última.  

Es una novela que te atrapa  desde que lees cómo es secuestrado una madrugada el padre de Havaa, una pequeña de  8 años,   y ella tiene que esconderse en el bosque y observar solita su desaparición y que su casa quede reducida a cenizas -literalmente- de la noche a la mañana.  El autor te arrastra al interior de cada página y puedes sentir  el frío de Chechenia, puedes observar las miradas de los personajes, sentir le energía de cada uno y conocerles. El uso del lenguaje de Marra es un deleite, la verdad es que cuando leo a un autor o autora que maneja el lenguaje con esa maestría, me da un orgasmo intelectual.  

La destreza con la que teje las vidas de cada uno de los personajes y el juego que hace del tiempo, yendo del pasado al presente y al futuro es de llamar la atención y digna de mencionar.  Cada historia, cada palabra, cada situación tiene una razón de ser en la obra en conjunto y al final, todo forma un círculo perfecto. La vida de cada uno está entrelazada con los demás y cada paso, cada situación tiene una razón de ser en la trama global. 

Algo que tenemos en común todas las participantes del grupo es que somos internacionalistas, así que los temas internacionales nos apasionan y navegamos por ellos con relativa facilidad.  Esta obra tiene lugar en Chechenia, y siendo como soy, me metí a leer historia sobre el país, su relación con la Unión Soviética y previamente con Rusia. La fuerza chechena, los cosacos y su indomable espíritu han aparecido en las noticias desde que se cayó el muro de Berlín en 1989, pero su ancestral fuerza y espíritu indomable son históricos. La fuerza del islam en la zona frente a la iglesia cristina ortodoxa, reflejo del poder de los zares,  desempeña un papel relevante en la historia y en la novela.  Cada una hizo aportaciones sobre cuestiones que le interesaron en particular de la novela. La anfitriona, hay que decirlo, estuvo investigando sobre comida chechena, al no encontrar algo especial, nos deleitó con una cena de platillos rusos que estuvo deliciosa. Esta constelción literaria fue el pretexto.

Por mera coincidencia, empecé a leer también el libro de Svetlana Alexiévich, El fin del Homo Soviéticus, y como sucede con este tipo de coincidencias, me ayudó a entender mejor aún el trasfondo de la novela y de la realidad  de las que nos habla Marra.  

Me gustó tanto el autor que ya encargué otro de sus libros y espero con emoción la llegada del paquete de Amazon con el siguiente libro del escritor. 

Lo único que me queda es recomendarles este libro si les gusta la historia y si están dispuestos a conocer a uno de los autores que seguramente serán representativos de la literatura de inicios del siglo XXI.  Marra y la Constelación deben estar en la biblioteca de quien se precie de amar los buenos libros.  Recomendadísimo. 

Si ya lo leyeron o apenas lo van a leer, no dejen de contarme. Me muero de ganas de seguir conversando sobre el autor y el libro.  

PS: Les dejo aquí el enlace a una muy buena reseña del libro para que se den una idea.







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domingo, 3 de septiembre de 2017

Cómo combinar trabajo y vida social




Sin duda, esta es una de las preguntas que con más frecuencia nos hacemos: ¿Cómo combino mi vida profesional y laboral con la personal y social?

El punto de partida es lo que entendemos aquí por cada una de estas áreas: 

  1. Actividades profesionales y laborales.  En este espacio se consideran aquellas actividades que desarrollas profesionalmente, la forma en la que te desarrollas y el cómo lo haces. ¿Te dedicas a lo que te gusta y es estimulante intelectual, física y emocionalmente?  Muchas veces trabajamos en "automático" y un área así de vital queda a la deriva, sin permitirnos crecer en ella y deteniéndonos en todas las demás. 
  2. Relaciones interpersonales. Las relaciones con otras personas fuera de nuestro círculo inmediato son muy importantes para nuestro equilibrio. Las personas fuera de nuestro círculo inmediato pueden enriquecernos muchísimo o ser un factor de estancamiento.  En ese espacio encontramos también estímulos, amistades, experiencias, conocimiento. Con estas personas compartimos tiempo, y depende de nosotras/os qué hacemos con ello. ¿Con quiénes pasas el tiempo fuera de familia? ¿Son estimulantes estas relaciones? ¿Estás viviendo aquí lo que te gustaría?
 Se trata de dos, de las 8 áreas que hemos hablado anteriormente, que juegan un papel bien importante en nuestro desarrollo y equilibrio personal.  Aquello a lo que te dedicas profesionalmente es vital y para muchas personas no es fuente de aliento sino de pesar. ¿Trabajas en algo que te apasiona, gusta,estimula o trabajas para vivir y cada día es un martirio abrir los ojos y pensar que "tienes que ir a trabajar"? La respuesta que des a estas preguntas no es cosa menor. Le dedicamos mucho tiempo al trabajo, y vivimos en una sociedad que le da peso a ello, además de ser una fuente central para nuestros ingresos y nuestra estabilidad. Si no tienes trabajo, a menos que seas heredero o heredera de una gran fortuna, será necesario que encuentres una fuente de ingresos para cubrir tus gastos fijos.  He escuchado que muchas personas dicen que trabajar en lo que te apasiona es un gusto que no pueden darse todas las personas. No estoy de acuerdo. 

Muchas veces es nuestra actitud ante el trabajo y ante la vida lo que nos limita a disfrutar el trabajo, sea cual sea. ¿Has escuchado a esas personas que siempre se quejan de sus jefes, colegas de la oficina y de todo el mundo? Estén donde estén, siempre les pasa lo mismo. Es evidente que el problema lo llevan en si mismas, y que aunque tuvieran al mejor jefe del mundo, no estarían bien. Por ello, conocer tu actitud y creencias respecto al  trabajo es importante, y más aún, conocerte a ti misma/o. Ahora bien, si de verdad no es tu actitud el problema y lo que haces no es una fuente de crecimiento y bienestar sino de sufrimiento y estancamiento, es muy probable que sea hora de cambiar de rumbo y ponerte a buscar otro trabajo.  

Si tu trabajo te gusta, explora qué más puedes hacer, aprender y desarrollar para hacer las cosas mejor, para mejorar tu entorno, y sobre todo, para sacar lo mejor de ti. La rendición de cuentas final la llevarás tú, y si bien tu empeño será evaluado, nada será más importante que el saber que diste lo mejor de ti, siempre te mediste con una vara alta y saliste permanentemente de tu zona de confort para aprender más, hacer las cosas mejor, dar mejores resultados, construir un equipo de trabajo positivo y sentirte satisfecha con tu trabajo y tu enfoque. Cuando ya no tienes para dónde crecer y te sientes en tu zona de confort.... es hora de reconsiderar el trabajo y lo que sigue. 

En materia de relaciones sociales e interpersonales, es importante también dedicarle un tiempo y espacio a cultivarlas y a reflexionar la calidad de las mismas. ¿Con qué personas te llevas fuera de tu círculo laboral y familiar? No es cosa menor la respuesta que te des. Aquí no se trata de juzgar a nadie, simplemente de verte en esas personas. Al final, las personas de las que nos rodeamos son un espejo de nosotras mismas.  Te diría que te respondas con honestidad algunas preguntas: ¿Las personas con quienes pasas tiempo te hacen mejor persona, enriquecen tu vida en algún aspecto, aprendes de ellas, te retan a dar lo mejor de ti? Hay personas con quienes nos llevamos por costumbre, porque han estado siempre. Están bien. Son personas valiosas y con quienes el cariño es tan fuerte que han estado y seguirán, pero también hay personas con quienes ya no compartimos intereses ni valores y con quienes nos seguimos llevando por costumbre.  El tiempo es el único recurso no renovable del que disponemos, y si le dedicas tiempo a las personas que ya no significan para ti lo que significaban antes y que muchas veces te drenan energía, podrías preguntarte si tiene algún sentido seguir con esas relaciones. 

Me ha llevado algunas décadas comprender que todas las personas son importantes en mi vida, o han sido, y que no todas las relaciones están destinadas a durar para siempre. Hay personas a  quienes les llamo cometas, que formaron parte de mi vida en algún momento, me acompañaron en un trayecto y después se fueron (o yo me alejé de ellas, o simplemente, se acabó la relación). Está bien, esa fue su función  y probablemente nuestra función en sus vidas fue temporal, también. Hay que agradecer su paso, dejar ir y seguir con lo aprendido. 

En ambos casos, me quedaría con una idea central:  la vida se va, no nos hacemos más jóvenes con el paso del tiempo, pero si más experimentados, y tenemos la posibilidad de decidir cómo, haciendo qué y con quién queremos estar. De nadie depende tu agenda de vida más que de ti, y a nadie puedes hacer responsable de cómo transitas tus días, noches, a qué le dedicas tiempo y energía.   Recuerda lo que conversábamos hace unos posts, donde pones la mente, pones la energía, ¿quieres seguirle dedicando tiempo y energía a actividades, entornos y personas que no te hacen mejor? 

Es tú decisión. 

De nadie más.

No se trata de áreas excluyentes, hay que dedicarle tiempo y espacio a cada una, son complementarias y la suma de cada una te hace una persona integral y equilibrada. 

Cuéntame lo que piensas de esto y si has tenido esta experiencia aquí abajo en los comentarios. ¿Cómo te has organizado y cómo has hecho un cambio?

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martes, 22 de agosto de 2017

Dinero y relaciones personales. Un binomio necesario.



¿Dinero y relaciones personales van de la mano?

Cuando se trata de tu bienestar, forman parte de la ecuación, junto con las otras 6 áreas que forman parte de tu vida: 1. Desarrollo personal; 2. Salud; 3. Relaciones cercanas; 4. Desarrollo económico y financiero; 5. Actividades profesionales y laborales; 6. Relaciones interpersonales; 7. Entretenimiento y diversión; 8. Espiritualdad. (Las 8 áreas que no puedes olvidar en tu agenda.)

El peso que cada aspecto tiene en tu vida es una decisión absolutamente personal.  En esta ocasión hablaremos de tu desarrollo económico y financiero y de las relaciones cercanas en tu vida como dos de los aspectos vitales a los que hay que darles espacio y tiempo en tu agenda. 

  1. Relaciones cercanas. Aquí se consideran la familia, la pareja, los hijos, padres, hermanos,  otras personas de la familia o gente muy cercana. Esta es un área que siempre nos afecta y que puede ser una fuente de fortaleza o de pérdida de energía. La manera en que la visualices y vivas hará que sea un área de la cual pueda obtener energía y fuerza o que te debilite. ¿Cómo te organizas con relación a esto? ¿Qué importancia les das en tu día a día? ¿Les das por sentados?
  2. Desarollo económico y financiero. En este apartado consideramos las actividades económicas que realizas, la forma en la que te organizas, tu presupuesto, la manera en que administras y conoces tus finanzas y la forma en la que generas ingresos. ¿Tienes claro este apartado de tu vida? Puede ser uno de los que más estrés nos causen si no lo focalizamos adecuadamente. Hay personas para quienes este apartado es motivo de vergüenza, enojo o silencio. Hay quienes le dedican mucha atención y quienes de plano, le ignoran. 

Sobre las relaciones cercanas te diría, NO las des por sentadas jamás.  En mi experiencia, lo importante es lo que TU decidas hacer con cada persona, no lo que ellas hagan. Si bien es cierto que la reciprocidad siempre es bien recibida, muchas veces nos hacemos a un lado porque las otras personas no responden o hacen lo que nosotros pensamos que deberían hacer. "No me ha llamado, no le voy a hablar". ¿Y si tu quieres conversar con esa persona y saber cómo está?  Que no quede de tu lado el "no haber hecho lo que se podía". Las relaciones no son perfectas (¿existen relaciones perfectas?), pero con todo y su imperfección, pueden ser motivo de felicidad y nutrirnos el alma. Depende de lo que nosotras/os hagamos. También es una decisión y una manera de cuidarlas alejarse cuando hace falta.  Hay personas en mi vida a quienes amo profundamente, pero que por sus propios procesos, es mejor que me mantenga al margen y alejada. Es una manera de respetarles y quererles.  

Querer, amar, respetar no significa hacer lo que los demás quieren, es relacionarse en función de lo que también pensamos es mejor para esa persona y para nosotros. Si a una persona cercana se la ha hecho costumbre no hacerse responsable de su propia vida y que el resto del mundo le resuelva sus cosas, ¿qué deberías hacer? Seguirle manteniendo te hace cómplice de su propia decidia, ¿te sientes culpable de no apoyarle? Esa es otra cuestión,  te corresponde a ti lidiar con tu culpabilidad,  pero si sigues resolviéndole sus asuntos te harás cómplice de su irresponsabilidad.  Cada relación significativa en nuestra vida amerita tiempo, a veces una simple llamada, atención, muestras de cariño. Un simple "te quiero, te estaba pensando" pueden ser suficientes para hacerles saber que les amamos. Nutrir y cuidar nuestras relaciones cercanas es importante. 

El dinero y las finanzas personales son un GRAN tema en nuestras vidas. Más allá de las cosas elementales que es necesario saber: tus gastos fijos mensuales, tus ingresos, cuidar recursos para el retiro, etcétera, lo que quiero es hacer énfasis en varios aspectos que normalmente no se consideran y que es necesario tener presentes para tener una relación sana con el dinero y la prosperidad en nuestra vida.  Para mi fue importante darme cuenta de las creencias que tenía al respecto y que me impedían organizarme como teóricamente sabía que debía hacerlo. No lo hice sola, la ayuda de mi súper Coach Aurora Medina, experta en espiritualidad y dinero, fue clave. 

Te diría que es importante organizarte bien en este aspecto, tener muy claros tus gastos, saber en qué inviertes, de dónde generas tus recursos, qué haces con ellos, pero sobre todo, conocer tu historia y la huella familiar que tienes y llevas, literalmente, cargando con relación al dinero. Lo primero, planeación, poner en blanco y negro ingresos y egresos es vital, por supuesto, pero el segundo aspecto es el que te permitirá dar un paso y hacer de esta área una fuente de satisfacción y equilibrio, no de  desgaste. 

Dinero y espiritualidad van de la mano, aunque parezca que no, y la relación que establecemos entre ellos afectan nuestro equilibrio con relación a las finanzas, el ahorro, la prosperidad y nos posibilitan o impiden vivir en armonía. Aquí hay un enlace que puede darte un vistazo sobre el tema.  Sé que es un enfoque diferente sobre la cuestión, pero me parece muy importante como punto de partida. 

Ahora, la pregunta obligada ¿Cómo les doy espacio en mi agenda? Igual que lo has hecho con las otras áreas de tu vida:  al planear tus actividades semanales y diarias, incluye estas actividades.  "Esta semana quiero hablar con fulano, ver a sutano". ¿Qué tal que le das una sopresa a tu pareja y la invitas a cenar, o a tus hijos les invitas un helado o al parque? Será un regalo para ellos y para ti.  

¿Llevas diario tus cuentas, sabes en qué se te va el dinero, por qué no puedes ahorrar?  Dedícale un tiempo estas semanas a analizar tu relación con el dinero. Busca apoyo,  lee libros relacionados con este tema. Incluye en tu agenda de este mes, esta semana y este mismo día un tiempo para dedicarlo a conocer tu relación con el dinero  con la finalidad de comprender qué tienes que hacer al respecto. ¿Cómo te suena?

No te olvides de dejarme tus comentarios aquí abajo. ¡Me interesa mucho tu opinión!

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viernes, 18 de agosto de 2017

Barcelona, Charlottesville, tu casa, la mía

Imagen: Art Fest 2014




El planeta duele hoy. 

La realidad duele hoy. 

La vida cuelga de unos hilos frágiles y casi invisibles. 

En el silencio de nuestras casas leemos las noticias, y sin decirlo murmuramos en nuestro interior que es una bendición leer y no protagonizar los hechos que con desgarradora realidad nos envuelven. 

Imposible ser observadores de la prensa, de las redes sociales, de los comentaristas sin sentir un agujero en el estómago y nostalgia por esa humanidad que se nos escapa por los poros y da cabida al odio, al temor, a la desconfianza. 

La frontera entre el bien y el mal, borrosa, como un blanco móvil que relativiza los minutos, nos acerca al dolor ajeno y a la vez nos aleja del sufrimiento cotidiano de miles de personas que respiran, igual que nosotros, de día y de noche. 

Las Ramblas ya no será sólo el lugar para pasear y disfrutar una tarde en medio del verano catalán.  Han quedado impregnadas por el ataque terrorista que ayer le quitó la vida a 15 personas y dejó a otras cien heridas.  Barcelona será también ese lugar en el que la gente se volcó a las calles a donar sangre y en donde las personas se miraron a los ojos reconociendo su humanidad, más allá de las balas y el terror. 

La violencia de Charlottesville entró a nuestra casas, a través de nuestros celulares, de nuestras pantallas de televisión y nos dejó con la boca abierta y un agujero en el corazón al ver las banderas nazis ondeando, acompañadas de gritos y miradas de odio de jóvenes de apenas veinte años.  Esos jóvenes que serán el ¿futuro? de mañana.  Cuando el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se niega a reconocer la violencia del KuKuxKlan y habla de la violencia de todas las partes, reconociendo a las "buenas personas" que casualmente viven y respiran a través de la xenofobia, resulta inquietante. 

La violencia tomó un asiento en nuestras casas, porque la hemos dejado entrar. 

El temor al otro, a la otra, a la diferencia, al color, a la realidad ajena, al lenguaje que no comprendemos, a la historia que desconocemos, a la religión que no profesamos, al credo que no rezamos se ha convertido en la causa de la desconfianza, en la justificación del odio, en la motivación del terror.  

Nos hemos convertido en una sociedad profundamente informada y brutalmente ignorante.  Usamos la información para profundizar nuestro desconocimiento y nuestra incapacidad para ponernos en los zapatos ajenos.  

Cuando la ciencia nos dice que viviremos más, me pregunto ¿Para qué? ¿Para tener más años para odiarnos e infringirnos dolor unos a otros? 

Seres humanos profundamente deshumanizados e indiferentes al dolor ajeno,  de cualquier ser, de cualquier especie.  Individuos que viven en colectividades profundamente egoístas, incapaces de reconocer su individualidad y respetar la invidivualidad ajenas, las otredad de otras colectividades.  

Portadores de la verdad absoluta en un mundo habitado por millones de relatividades. 

Indiferencia disfrazada de información.
 
Barecelona, Charlottesville, Siria, Afganistán, Mali, Bruselas, París, Venezuela, Ayotzinpa, fosas comunes, feminicidios, asesinatos.  Hechos violentos sobre los que nos enteramos, "nos informamos", que suceden en otra latitud, pero que también tienen lugar en tu casa y en la mía, aunque sigamos amaneciendo en nuestra cama y sepamos el número de muertos, sin nombre y apellido cuyas vidas son arrancadas diariamente con alguna justificación.

¿En qué momento la humanidad perdió su humanidad? 





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domingo, 13 de agosto de 2017

¿Cuánto tiempo le dedicas a tu desarrollo personal y a la salud?


 Hace algunas semanas escribí sobre las 8 áreas que no puedes olvidar al momento de organizar tu agenda de trabajo (8 áreas que no puedes olvidr en tu agenda): 1. Desarrollo personal; 2. Salud; 3. Relaciones cercanas; 4. Desarrollo económico y financiero; 5. Actividades profesionales y laborales; 6. Relaciones interpersonales; 7. Entretenimiento y diversión; 8. Espiritualdad. 

Voy a ir desarrollando cada una y dando consejos sobre cómo incluir cada área en tu agenda. Hoy vamos a retomar el desarrollo personal y la salud. 

Desarrollo personal. Con esto me refiero a esas actividades que tienen como objetivo hacerte sentir bien, en paz contigo y contenta/o con lo que  haces. Aquí se incluye el desarrollo interno,  actividades que te dan satisfacción y te dan sentido de utilidad, todo aquello que te hace sentir en paz y en equilibrio. ¿Qué actividades desarrollas que te hacen sentir bien y en paz contigo?

Para cada persona la respuesta es diferente.  A mi me hace sentir muy bien saberme útil, plantearme metas, leer, bloguear, conectar con mi comunidad de Mujeres Construyendo, participar en Boards y Consejos de asociaciones que apoyan y desarrollan actividades y proyectos que tienen que ver con mis intereses y visión de lo que vale la pena en la vida.  Incluyo en esta área leer, escuchar música, informarme, estudiar, aprender, conocer lugares interesantes, conversar con personas inteligentes e inquietas.  Siempre he dicho que tengo espíritu renacentista, que no es otra cosa que un interés imparable y permanente por aprender sobre todo y todo el tiempo. Aunque los días durasen 48 horas y yo tuviera suficiente con dormir 3 horas, seguiría sin tener tiempo para hacer todo lo que quiero, me interesa conocer y aprender.  

Piensa en esas 5 cosas que te hacen infinitamente feliz y que cuando las haces te hacen sentir mejor persona y te conectan con las emociones que te gustan y fortalecen. 

¿Escuchar jazz, guitarra, ir a conciertos, museos, caminar, leer, estudiar? No siempre nos gusta lo mismo y no tienes que hacer siempre las mismas cosas. Yo alterno en esta parte las diversas cosas que me gustan y tiene que ver mucho con lo que estoy haciendo en mi vida en conjunto y con intereses que cambian con el tiempo, también.  

En este momento de mi vida en este apartado incluyo lo siguiente: 

Leer.  Estoy tratando de leer un libro por semana. Participo en un Club de Lectura con unas amigas y leemos un libro por mes. Leo ese libro a lo largo de las semanas, o tal vez en un par de semanas,  pero igual leo otros libros que tenía en el tintero y pendientes. Me doy tiempo para ello. A veces dedico media hora al día, cuando tengo tiempo, puedo dedicarle un par de horas al día o una tarde entera. Llevo siempre un libro conmigo, si hay tráfico o tengo que hacer tiempo esperando en una cita, leo. También me he hecho fan de los audiolibros, que son una gran manera de "leer" mientras te transportas o estás en algún lugar. Un buen par de audífonos o en el coche es la solución.

Estudiar. Esta es una actividad que desarrollo permanentemente y en realidad la desarrollo cada vez que tengo tiempo y oportunidad.  A veces me inscribo a cursos, otras veces simplemente separo artículos, textos o videos y tutoriales sobre temas que son de mi interés. Para escribir mis artículos siempre estoy leyendo sobre los temas que me interesan.  Cuando voy a dar una conferencia, evidentemente leo y me preparo, hago mi investigación, busco temas, autores o artículos y textos relacionados con ellos.  

Museos o lugares de interés. Esto me da por temporadas, pero este año que he podido organizarme de una manera distinta a la que lo he hecho los años previos, trato de ver si cerca de los lugares en donde tengo citas hay lugares, museos o sitios de interés. Vivo en la Ciudad de México, que es la 2a  Ciudad con más  museos  en el mundo, lo cual facilita la búsqueda, pero hay muchos lugares que también estoy descubriendo gracias a este cambio en mi rutina. Está resultando un deleite. No tienes que dedicarle horas enteras, pero es una manera no sólo de aprovechar el tiempo, sino de aprender y conocer lugares. 

Escuchar podcasts y videos. El mundo actual nos obliga a dedicar muchas horas a transportarnos. No puedo leer mientras lo hago, a menos que vaya en transporte público.  Este lapso de tiempo es valiosísimo para escuchar podcasts o videos sobre temas que me interesan.  Ultimamente he dedicado tiempo a videos y podcasts sobre desarrollo personal, coaching, y espiritualidad. Conecto mi celular a las bocinas de mi coche, y asunto arreglado. Los programas de radio a veces me aburren, no siempre estoy de humor para escuchar noticias y lo que es más, no siempre estoy de humor para escuchar los prejuicios y comentarios que escucho en esos programas.  Me interesa escuchar a personas que me parecen valiosas en lugar de locutores o conductores que hablan sobre los temas que les interesan a ellas y ellos, no necesariamente a mi. Nuestra mente es tierra fértil. ¿Qué quieres sembrar en la tuya? Bien vale la pena decidir lo que vas a escuchar, en lugar de dejar que sea el marketing o el plan de negocios de las radiodifusoras o televisoras la que decida lo que pones en tu cerebro. 

Estar en silencio.  El silencio es algo que trato de cultivar cada vez que puedo y no resulta fácil en un mundo que nos obliga a comunicarnos permanentemente y sin consideración alguna con  nuestro tiempo y privacidad. Los momentos de silencio pueden ser de un par de minutos, pero trato de sentir mi respiración o los latidos de mi corazón,  escuchar los sonidos que me rodean o los que no se perciben en medio de la escandalosa ciudad. He descubierto pájaros y grillos en medio de los claxonazos. Sentir mi propia respiración resulta profundamente tranquilizador. Inténtalo y verás que bien se siente. 


La salud. Aquí se considera todo aquello que tiene que ver con tu salud en general: estado físico, fortaleza, nutrición, ejercicio, descanso. ¿Cómo te relacionas con tu propio cuerpo y salud?

Durante mucho tiempo di mi salud por sentada, y la verdad -y qué razón tienen las abuelitas- es que el tiempo termina cobrando las facturas. Puedo decir que en general he sido una persona sana, pero no me he cuidado lo que debería. ¿Qué estoy haciendo ahora? Básicamente concentrarme en lo siguiente: 

Dormir lo más que puedo (y sigue siendo insuficiente, pero estoy haciéndolo más) y descansar cuando puedo. Crecí en una familia en la que tomarse siestas es MUY mal visto y en la que descansar es sinónimo de haraganería, así que he tenido también que darme cuenta de las creencias con las que he crecido respecto a muchas cosas relacionadas con mi salud y bienestar. ¿Cuáles son las tuyas? Estoy haciendo todo por estar en la cama antes de las 11:30 pm. Es una meta y un referente. No siempre lo logro, pero para mi es un gran paso. 

Tomar agua. Siempre lo he hecho, pero parece mentira, con un ritmo de vida acelerado, a veces me olvido de tomar agua y ¡de comer! Lo ideal es comer 5 veces al día, pero hacerlo tres a mi me resulta bien. Las colaciones intermedias las cubro con semillas, normalmente. Evito los refrescos, la verdad es que no me gustan mucho. Me preparo thé de gengibre y lo estoy tomando a lo largo del día. Me gusta mucho y me sienta muy bien.

Alimentación sana. Bien dicen que somos lo que comemos, y bien vale la pena dedicarle tiempo a pensar esto. El mundo citadino y ajetreado nos lleva de la mano -casi nos avienta- hacia la cómida rápida, que no es nada sana.  Dedicarle un tiempo a planear lo que vamos a comer y tener en casa las cosas que vamos a necesitar para comer en la semana es un paso importantísimo.  Si, hay que poner un espacio en la agenda para comer, ir al mercado, cocinar y preparar las cosas, también para aprender a comer.  Este año he sentido la necesidad de desintoxicarme y dejar de comer cosas que mi cuerpo rechaza. Me he sentido muy bien. Tomé también un curso con la súper Coach Mónica Suárez sobre alimentación energética, y ha sido -además de delicioso- súper aleccionador.  En México tenemos una gastronomía exquisita, pero la verdad es que comemos en general muy mal. Nos saturamos de carbohidratos y no equilibramos los alimentos. ¿Cómo comes tú? Empieza por ahí. 

Revisión médica. ¿Cómo vas en este rubro? ¿Dentista, nutrióloga, ginecólogo, fisioterapeuta? No hay que dejarlo y poner en esa agenda el espacio correspondiente para las visitas de rutina.  

Ejercicio. No tienes que ser un o una competidora olímpica. Caminar es algo muy sano o practicar algo que te haga sentir bien y sea saludable. Yo camino con mis perritas casi todos los días y practico Zhi Neng QiGong.  Si tu tiempo es reducido, usa las escaleras en lugar del elevador, camina en lugar de tomar el coche. Empieza poco a poco, pero sacude YA tu cuerpo.

Dedicarle tiempo a tu salud es dedicarle tiempo a todo lo que te interesa. Sin salud ¡No hay nada más! 

¿Qué te parecen estas sugerencias? ¿Cómo las llevas tú? ¿Le dedicas tiempo a esto o "no tienes tiempo"? ¿Piensas que hacerlo es un lujo o una pérdida de tiempo?

No dejes de escribirme aquí abajo tus ideas, ¡me interesa conocer tu opinión y experiencia!

Abrazo y que tengas una excelente semana. 

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martes, 8 de agosto de 2017

5 tips para un "Detox Digital"



¿Te sientes abrumada/o porque tu celular no para de sonar y tienes mucho que hacer?
¿Estás cansada de tener que responder correos a todas horas?
¿Te pone de mal humor que te hablen por teléfono para verificar si recibiste el Whats App que te acaban de mandar hace dos minutos?
¿Te quedaste sin batería en el celuar y sientes que el mundo ha perdido sentido?

¡Es hora de que te des un DETOX Digital y respires!

Para mi ha sido importantísimo dar este paso y ponerle  un límite a mi "vida digital".  La verdad es que el celular, la computadora y las mil apps a las que nos hemos acostumbrado para resolver muchas de nuestras necesidades offline, son muy útiles.  También es una realidad que nos han cambiado la vida y que nos hemos hecho dependientes al máximo de ellas.

El resultado: vivimos con estrés y no estamos en paz.

Nos hemos hecho poco atentos con el resto del mundo y parece más importante responder un Whats App o un correo por el celular que conversar con la persona con la que estamos en ese momento.  A nombre de la "eficiencia" hemos dejado de ser educados y, sobre todo, considerados con las demás personas.

¿Qué puedes hacer?  Te doy 5 tips que te van a ayudar.

1. Ponte horarios para responder correos.  Los correos nunca paran, y te llegan las 24/7. ¡Si! 24 horas, 7 días a la semana. Ponte horas para revisarlos y responder.  Yo lo hago normalmente 2 ó 3 veces al día, en la mañana, a medio día y a las 6 ó 7 máximo. No me gusta responder por el celular, me desespera ver las letras chiquitas y no poder escribir con la misma velocidad a la que escribo en el teclado de la computadora. Prefiero responderlos por computadora. Cuando no puedo, soy más breve, per doy acuse de recibido.

2. Responde llamadas en horarios definidos.  Esta es una gran manera de optimizar el tiempo. Nada te hace más ineficiente que responder todas las llamadas todo el tiempo.  Estás concentrándote para escribir, responder correos, leer, preparar una junta, o simplemente dándote tiempo a ti misma y ¡Riiiing!. Te desconcentras, tomas la llamada, te pones en el canal de la llamada y después tienes que volverte a concentrar para seguir en lo que estabas. Cuando estoy en la oficina NO respondo el celular. Para eso hay un teléfono en la oficina, y mi asistente sabe que tengo horarios para responder llamadas. Cuando hay emergencias, es otro asunto, pero una emergencia sabe hacerse evidente.  Ponte bloques de una hora para hacerlas, verás que eres más eficiente y asertiva mientras las haces. Además, tendrás toda tu atención en cada llamada pues estarás en ella y no estarás haciendo otra cosa o pensando en lo que podrías estar haciendo y no estás haciendo por hablar cuando no quieres.

3. Administra tu Whats App. Usa los mensajes  de perfil para avisar si puedes hablar en ese momento ó sólo aceptas mensajes.  Mi sugerencia: ponlo en modo de que las personas no sepan si leíste su mensaje. Tú tampoco sabrás si leyeron el tuyo, pero no estarás sometida a la tiranía del mensaje inmediato. Igual que con el teléfono o lo correos, no es útil, ni productivo y puede ser muy estresante, estar pegado al Whats App respondiendo todo lo que te mandan a todas horas. (Ni qué decir de los chats colectivos y las cadenas de oración que envía la Tía Chanita.) Responde en el horario de tiempo que te pongas los mensajes, léelos y al menos da acuse de recibido. Lo organizada/o no quita lo cortés.

4.  Usa las redes sociales con cronómetro. Es una exageración, pero hazlo de manera MUY limitada. Nada es un peor vampiro de tiempo que las redes sociales. Lo digo por experiencia. "Sólo subo este tuit y ya"... pero en lo que tuiteas, revisas, respondes, lees tus listas, ves noticias, se te pueden ir horas. La verdad es que no vale la pena.  A menos que seas Community Manager, tu vida e ingresos no necesariamente dependen de tu presencia digital. Si necesitas estar enviando información, puedes usar administradores como Hoot Suite, TweetDeck  y demás. Pregúntate: ¿Mi vida está en riesgo si no reviso todas las fotos  y los mensajes de Facebook, Pinterest o Instagram?

5. Pon tu celular cerca cuando haga falta y en tu bolsa o en el escritorio fuera de los momentos en que decidas usarlo.  Dicen que la curiosidad mató al gato, y también se robó tu tiempo. Si lo tienes cerca la tentación de estar conectada y viendo qué sucede es inmensa.  Al principio no es fácil, pero verás que te relajarás después. Seguramente escucharás personas diciendo (o mandándote mensajes): "Te he estado buscando y no contestas". Nunca he entendido por qué resulta tan difícil comprender que una persona no responda por dos razones: o no puede o no quiere.  No hay más. Nadie tiene la obligación de responderte en el instante preciso que le buscas y tampoco tú. Alguien me decía una vez: "Estás buena para urgencias, ¿para qué tienes el teléfono?" . "Para MIS urgencias", fue mi respuesta.

La cuestión de fondo es que la idea de usar internet, el celular y todas las herramientas que nos brindan es para vivir mejor, no para dejar de vivir o vivir en función de ellas. Se los dice una mujer que es digital al máximo y que promueve internet como una poderosa herramienta de empoderamiento y desarrollo.  He llegado a límites de saturación y me he dado cuenta de cómo afecta las relaciones entre las personas cuando no las usamos a nuestro favor y nos hacemos adictas y adictos a ellas. Al final, es una adicción, y las adicciones, de la naturaleza que sean, son comportamientos que afectan nuestro equilibrio en la vida.

Un caso extremo es un Detox Digital de semanas. También lo he hecho, pero se los platicaré en otro post.

No dejen de darme sus opiniones y escribir su experiencia aquí abajo, en la sección de comentarios.  Me interesa muchísimo  conversar esto con ustedes.

Que tengan una gran semana.


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sábado, 5 de agosto de 2017

Viajar ligera de equipaje. Respuesta a Ale Marroquín.








“Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios,
la intolerancia y la estrechez de mente”.
Querida Ale,



Me gustó tanto tu post "Viaja más y compra menos" que decidí escribirte un post de respuesta.



En primer lugar, me encanta leerte de regreso en Mujeres Construyendo, y ahora no sólo leerte, sino ver tus videos. Ver cómo has fortalecido tu propuesta de Coaching, la forma en la que has llevado a otro nivel tu trabajo y el entusiasmo con el que lo sigues haciendo es súper motivante. ¡Gracias  por compartir-te aquí! Sigue siendo un lujazo.



Quería decirte que me encantó leer tu post, y cuando suceden estas cosas normalmente es porque de alguna manera uno se identifica con lo que lee y con quien lo escribe. Es evidente que eso me pasó, y no quise quedarme con esa agradable sensación yo solita. Me pareció muy rico leer, en estos tiempos en los que el paso del reloj rige nuestra tranquilidad y en los que el tamaño de las maletas, la cantidad de selfies y el número de "likes" definen el valor de nuestras vacaciones.



Dices acertadamente: "Viajar te da más criterio para analizar las cosas, para entender más a las personas, sobre todo, hoy que el mundo está más globalizado, te da una perspectiva diferente y enriquece la forma en como puedes comunicarte con otros como si estuvieras en el mismo lugar.
Aprender de otras culturas, de lo que comen, de cómo viven, siempre enriquece y complementa tu perspectiva de todo lo que te rodea y de lo que vives día a día. ... Me di cuanta de que tiene toda la razón, viajar no necesariamente implica tener un gran presupuesto y de ser así, es cómo una tabla de administración del dinero tal como lo dice Luis Vargas en su charla de Ted. Deja de gastar por un tiempo en cosas que no son tan necesarias para hacer un presupuesto para viajar."



Me quedé pensando, y ha sido una idea que ha motivado muchas de mis decisiones el último par de años: mientras más ligero viaje uno, y sobre todo, mientras más ligero viva uno cada día, mejor.  Pensé que el viaje al que te refieres es el viaje mismo de la vida. Al final, somos viajeros -lo pensemos o no- de nuestras vidas y de nuestra cotidianidad. Todo lo que vivimos es nuevo, no hay un sólo día que se repita y siempre podemos explorar, conocer y descubrir cosas en nuestra vida. Para ello, no requieres una fortuna, hace falta actitud.



Estoy empezando a habitar una casa nueva, y decidí hace dos años que me quería deshacer de todos los muebles de mi pasado, de todo lo que ya no usara, no me sirviera, no significara nada para este día, para el presente y que me estorbara.  He sido un ratón de biblioteca desde niña, y me deshice de dos terceras partes de mis libros (no fue fácil, pero me siento ligerísima). Me he deshecho de una cantidad inimaginable de cosas que acumulé a lo largo de décadas y que pensé que eran muy importantes. Me deshice de prácticamente todos los muebles que tenía. ¡Qué bien se siente!



En cada viaje traje recuerdos de todo tipo, y al empezar a poblar y decorar mi nueva casa, me di cuenta de que ya no tenían cabida. Los viajes, los rostros, las experiencias, las fronteras trascendidas las llevo por dentro. Son lindos los recuerditos, pero ¡cómo estorban y cómo se llenan de polvo! Ahora cuando viajo, la verdad es que no compro nada o lo mínimo, y si pienso regalarle algo a alguien, procuro que sea algo útil, y si no, mando cartas (práctica que ya está en desuso y a mi me sigue fascinando. Claro, el correo en México es tan malo que normalmente llegan 3 meses después de que yo llegué y ya conté sobre el viaje, pero en fin, el momento escrito recorre distintos puntos hasta que llega a su destinatario). Trato de que mis maletas sean lo más pequeñas posible y trato de llevar lo menos que puedo. Aún me cuesta, pues antes viajaba -aunque fuera un fin de semana- como si fuera de excursión a Africa. 



Mi conclusión a estas alturas de la vida y con lo vivido es que nada es mejor que viajar por la vida ligera de equipaje.



Que te vaya maravillosamente bien en Islandia y seguró nos compartirás cosas increíble. ¡Que lo disfrutes!



Con cariño,



Claudia



Este post fue publicado originalmente en Mujeres Construyendo el 4 de agosto del 2017


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lunes, 31 de julio de 2017

Tu agenda inteligente. 3 consejos que valorarás mucho.



No sé si te ha pasado, pero hay días en que no tengo la menor idea de cómo organizarme y mucho menos de cómo organizar mi agenda. Me saturo de actividades y al final, me quedo con la sensación de que no hice algo particularmente importante. Vi a un montón de personas, escribí muchos textos, envié mis propuestas, traté de cumplir mi papel de hija, hermana, madre de una familia no humana, pareja lo mejor que pude, consultora, coach, escritora, bloguera y acabé cansada e insatisfecha. ¿Te suena? Como puedes ver, nos sucede a muchas personas. 

He encontrado que hacer tres cosas me pueden resultar muy útiles, sobre todo, para quitarme esa sensación de permanente insatisfacción. 

1. Prioriza. Suena más fácil hacerlo que decirlo, pero la verdad es que no es tan complicado. Las interminables listas de "cosas que hacer" pueden acabar con tu tranquilidad si las dejas. Te tengo una noticia: jamás acabarás con todos tus pendientes en un día, en una semana o en un mes. Nuestras prioridades, si te fijas, son como un blanco móvil, están en permanente movimiento.  Es importante que sepas cuáles son tus prioridades de vida, y no tienen que ser 100. ¿Cuáles son las cinco cosas que llueva, truene o relampaguee no puedes dejar de hacer o que si dejas de hacer, te quitarán el sueño? ¿En qué áreas de tu vida? 

2. Define  las áreas clave de tu vida.  Esto nos liga con el apartado anterior. Las cosas que tienes que hacer forman parte del cumplimiento de objetivos de algún área de tu vida. Hace un par de semanas hablábamos aquí de las 8 áreas de tu vida que no puedes omitir en tu agenda. Si te fijas, prácticamente cualquier actividad que desarrolles tiene que ver con alguna de esas áreas, y tu lista de "cosas por hacer" está relacionada con ellas.  Si las organizas en esos 8 grandes grupos, verás que es más fácil definir prioridades en función de 8 áreas que en función de 100 cosas que hacer. De entrada, reducir el universo resulta más tranquilizador, ¿no te parece? Ir al banco forma parte de tu desarrollo económico y financiero, ¿qué otras cosas van en ese grupo?. Hacer ejercicio forma parte de tu salud, ¿qué otras cosas van ahí? Si  aglutinas tus actividades en grupos, te darás cuenta de lo sencillo que puede ser organizarte. Organizar tu agenda forma parte de tu bienestar emocional y físico... por poner un ejemplo importante. 

3. Pon fecha de cumplimiento. Las palabras se las lleva el viento y los buenos deseos, también. Es central para tu propia tranquilidad, que las cosas que piensas hacer tengan una fecha y hora de cumplimiento. De lo contrario, ¿cómo sabrás que estás avanzando y contra qué información podrás medir tus propios logros? No es lo mismo que digas: voy a llevar al perro a bañar en cuanto tenga tiempo que digas, el sábado próximo llevo al perro a bañar.  Haces la cita, lo escribes en tu agenda y organizas tus actividades en función de ello. Nada peor que dejar los planes sueltos para "cuando tengamos tiempo". La verdad es que el tiempo nunca "llega"por si sólo, hay que crear el espacio para que las cosas sucedan.

¿Esto significa que no hay espacio para lo imprevisto? ¡Al contrario! Verás que cuando tienes claras tus prioridades, lo imprevisto lo disfrutas inmensamente y puedes resolver de mejor manera lo no planeado pues ya sabes qué es lo que no puedes dejar de hacer y que cosas pueden dejarse para otro momento. 

Por eso, una agenda inteligente no es otra cosa que una agenda que refleja tus intereses, prioridades y que te permite tomar decisiones en paz. 

¿Qué te parece? Me gustaría que me contaras cómo estableces tus prioridades y cómo organizas tu agenda. Si me dejas tus ideas aquí abajo en la sección de comentarios, te lo voy a agradecer muchísimo y me dará gusto conocer otras formas de organización.

 

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lunes, 24 de julio de 2017

Desafía tus pensamientos destructivos



¿Pensamientos destructivos? 

Si, son todas esas ideas que pasan por tu cabeza y te impiden hacer lo que quieres, te hacen sentir mal, te detienen cuando quieres avanzar, te limitan y evitan que te sientas bien. 

¿Te has dado cuenta de con qué facilidad se instalan en tu cabeza y lo difícil que resulta deshacerse de ellos? 

¿Sabes qué es lo peor? Que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que llevan las riendas de nuestra vida y los damos por sentados. 

Algunos ejemplos de ese tipo de pensamientos: 

Esta persona es un idiota. 
No puedo hacerlo.  Nunca me queda bien. 
Qué envidia me da fulana. 
Me pone de pésimo humor que fulano diga o haga tal cosa. 
Lo que está haciendo es para molestarme. 
No me llamó. Es una muestra clarísima de que no le intereso. 
...  la lista puede ser infinita. Seguramente tú tienes más ideas aún. 

¿Cómo puedes deshacerte de estos pensamientos?

  • Desafiándolos. 
  • Cuestionándolos. 
  • Cambiando el enfoque de cada uno. 

Desafíalos y cuestiónalos. En otras palabras, hazte preguntas que te permitan ver si en realidad lo que estás pensando es cierto o es una interpretación limitante de lo que está sucediendo en tu vida.  Por ejemplo, cuando piensas o dices que lo que hace una persona te pone de mal humor, pregúntante: ¿Qué gano poniéndome de mal humor? ¿Para qué me pongo de malas? OJO,  no te preguntes ¿Por qué? Esta pregunta, muy necesaria en diversos contextos, en este en específico no es de mucha utilidad. El "por qué" te remite al pasado y normalmente es es preludio de una justificación con la que puedes no cuestionar tu propio comportamiento.  El "para qué" te obliga a ver hacia adelante y a salir de la zona de confort en la que normalmente nos instalamos para no cambiar.  ¿Qué gano respondiendo con mal humor cuando alguien hace esto? Normalmente existen causas subyacentes que nos llevan a responder así ante determinados estímulos. Probablemente en algún momento de tu vida esa respuesta fue necesaria y posiblemente productiva, pero con el paso de los años dejó de serlo. No quiere decir que no te pongas de malas cuando suceden cosas que te molestan, estás en todo tu derecho. La cuestión es que si el mal humor te paraliza y te quedas estancada/o en esa emoción, no avanzarás y es probable que dejes que el mal humor -y sobre todo- las acciones de otra persona determinen tu respuesta, tu estado de ánimo y el rumbo que vas a tomar. 

Cuestiónate y cuestiona este tipo de pensamientos cada vez que aparezcan por tu mente o que sean tu respuesta ante situaciones que no tenías previstas o te incomodan, o simplemente, ante cualquier situación. ¿Para qué respondo así? ¿Qué gano respondiendo así?  Verás que empezarás a ver las cosas desde una óptica diferente y al menos te permitirás descubrir, encontrar y crear un tipo de respuesta diferente ante situaciones que antes te paralizaban o limitaban.  

Cambia el enfoque. ¿Qué significa esto? Empezar a explorar ver las cosas desde otra óptica y darte cuenta de  que existen muchas  respuestas e interpretaciones posibles ante  diversas situaciones. Si tu pareja no te llama, no quiere decir que no le interesas. Las razones pueden ser muchas: se quedó sin batería, se le pasó el tiempo y estaba muy ocupado en el trabajo y no pudo, o simplemente se le olvidó. La conclusión de que no te quiere es tuya, has sidoquién decidió darle esa interpretación a la llamada. (En el remoto caso de que sea cierto, habrías de agradecer darte cuenta de que estás con alguien que no se interesa por ti, y la decisión, una vez más, está en tus manos. ¿Qué haces con una persona que no te quiere? La decisión de seguir o no, es tuya. La otra persona no tiene que quererte por decreto.) Regresando al punto inicia de este párrafo, la cuestión aquí es darte cuenta de que tienes una multiplicidad de explicaciones para cada situación y eres tú quién elige con cuál quedarse.  ¿Decides quedarte con la interpretación que te minimiza y hace sentir mal o decides darle una lectura a los hechos en la que puedas rescatar algo de la situación, y sobre todo de ti misma/o para seguir adelante? 

 ¿Te das cuenta del enorme potencial que este cambio de actitud puede tener para tu vida? Tienes la enorme posibilidad de ser tú, y sólo tú, quién decida cómo sentirse ante lo que ocurre. La verdad es que nadie puede hacerte sentir mal si tú no le das permiso previamente.  

¿Me cuentas en la sección de comentarios que opinas de esto y si lo has aplicado en tu vida? Me interesa mucho tu opinión. 

Nos vemos, que tengas un excelente inicio de semana. 










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miércoles, 19 de julio de 2017

Entre un jilguero y una botella de vino


Desde niña siempre quise participar en un club de libros. ¡Me llevó 51 años cumplir el deseo!


Este año me invitaron unas amigas a participar en uno, y por razones diversas, hasta la semana pasada pude asistir.  El libro que eligieron las participantes fue El jilguero, de la autora estadounidense Donna Tartt. El libro "de bolsillo", en su versión en español, tiene 1145 páginas. Fue muy emocionante leerlo, con la encomienda de terminarlo para la reunión, que fue un jueves a las 7 de la noche. En realidad llegamos a las 8 (7 con puntualidad chilanga) y considerando que esta Ciudad de México es caótica, y con la lluvia más.


Organicé mis lectura para acabar un par de días antes, pero no contaba con los imprevistos de la vida. Falleció un querido amigo en esos días y me quedé sin ganas de leer, o para fines prácticos, de hacer cualquier cosa. En fin. Un día antes leí 250 páginas y a las 5 de la tarde del mismo jueves acabé las que me faltaban. ¡No podía llegar a mi primera sesión del tan ansiado club sin acabar el libro!
Disfruté todo el proceso, desde la lectura hasta la reunión con ese fantástico grupo de mujeres que conforma el Círculo de Lectura, Club del Libro o Aquelarre Literario. No sabría como llamarlo (eso si, va con mayúscula), pero está lleno de energía, inteligencia y mucha diversión.


Cada una aportó una visión diferente sobre el libro. A mi me gustó mucho, Donna Tartt escribe con un detalle impresionante. Tuve la sensación de estar leyendo, literalmente, un cuadro de la escuela flamenca de pintura. La obra gira en torno al robo de la obra El Jilguero de Carel Fabritius (1622- 1654), durante una explosión que se da en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, consecuencia de un atentado terrorista. El personaje principal es Theo Decker, joven de 13 años que está con su madre ese día en el museo. Ella muere y la vida de Theo cambia para siempre. En medio de tierra, agua, gente confundida, cadáveres, acompaña en sus minutos finales a un anciano que está en la misma sala de la galería que él con su nieta y le pide que se lleve el cuadro de Fabritius. El se lo lleva en medio de la confusión. A partir de ese momento su vida transcurre en un permanente caos, en Las Vegas, nuevamente en Nueva York, Europa y conoce personajes entrañables como Boris y Hobie, Pippa, Andy, Popchik (es un perro, pero es un personaje importante de la novela) y otros que se cruzan con la vida y muerte que como constante, le acompaña en todo momento.


La ambientación en Nueva York, en medio de antigüedades y del mundo de los anticuarios y la aristocracia de la ciudad está muy bien lograda. Los personajes tienen una personalidad clara, los agradables son entrañables y los detestables, verdaderamente odiosos.


Dicho esto, regreso al grupo de mujeres que nos reunimos en torno al libro, a buenos vinos y una rica cena preparada por la anfitriona. No sabría decir qué gocé más, si el proceso de leer a Tartt o la reunión misma.  Cada lectora un mundo, una visión, una pasión. En conjunto encontramos detalles y perspectivas que individualmente no habíamos percibido o que pasamos de largo. Nos reímos mucho de las ocurrencias, de los personajes favoritos de cada quién.  Boris se llevó una ovación compartida, alguien a quien uno debería encontrar alguna vez en la vida.  Yo lloré por momentos y me angustié también, sobre todo cuando Popchik estaba involucrado o parecía que quedaría a la deriva.


No hay duda, un buen libro, una buena autora, un buen vino, una buena cena y un extraordinario grupo de mujeres son en conjunto un gran pretexto para reunirse y disfrutar el placer de la lectura y la compañía.


Por cierto, si a alguien le interesa, pueden descargar gratuitamente aquí el primer capítulo de El Jilguero.


¿Alguno/a de ustedes ha participado en un grupo de lectura? ¿Han leído este libro o a Donna Tartt? Me encantará escuchar sus historias. Me pueden dejar sus ideas aquí abajo en la sección de comentarios.
Saludos.
@LaClau

Este post fue publicado originalmente en Mujeres Construyendo el 17 de julio del 2017.

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lunes, 17 de julio de 2017

Las 8 áreas que no puedes olvidar en tu agenda




¿Qué  áreas tienen que estar presentes en tu agenda y programa de trabajo?  Son 8 las que no pueden faltar. Si alguna tiene mayor peso, o alguna está ausente, seguramente te encontrarás viviendo con altibajos y en desequilbrio. ¿Qué significa esto? Que seguramente no te sentiras bien del todo y tendrás una sensación interna de que algo está faltando. Ahora verás por qué: 


Los planos o áreas a las que me refieron son las siguientes:

  1. Desarrollo personal. Con esto me refiero a esas actividades que tienen como objetivo hacerte sentir bien, en paz contigo y contenta/o con lo que  haces. Aquí se incluye el desarrollo espiritual, de actividades que te dan satisfacción y te dan sentido de utilidad, todo aquello que te hace sentir en paz y en equilibrio. ¿Qué actividades desarrollas que te hacen sentir bien y en paz contigo?
  2. Salud. Aquí se considera todo aquello que tiene que ver con tu salud en general: estado físico, fortaleza, nutrición, ejercicio, descanso. ¿Cómo te relacionas con tu propio cuerpo y salud?
  3. Relaciones cercanas. Aquí se consideran la familia, la pareja, los hijos, padres, hermanos y otras personas de la familia. Esta es un área que siempre nos afecta y que puede ser una fuente de fortaleza o de pérdida de energía. La manera en que la visualices y vivas hará que sea un área de la cual pueda obtener energía y fortaleza o que te debilite. ¿Cómo te organizas con relación a esto? 
  4. Desarollo económico y financiero. En este apartado consideramos las actividades económicas que realizas, la forma en la que te organizas, tu presupuesto, la manera en que administras y conoces tus finanzas y la forma en la que generas ingresos. ¿Tienes claro este apartado de tu vida? Puede ser uno de los que más estrés nos causen si no lo focalizamos adecuadamente. 
  5. Actividades profesionales y laborales.  En este espacio se consideran aquellas actividades que desarrollas profesionalmente, la forma en la que te desarrollas y el cómo lo haces. ¿Te dedicas a lo que te gusta y es estimulante intelectual, física y emocionalmente?  Muchas veces trabajamos en "automático" y un área así de vital queda a la deriva, sin permitirnos crecer en ella y deteniéndonos en todas las demás. 
  6. Relaciones interpersonales. Las relaciones con otras personas fuera de nuestro círculo inmediato son muy importantes para nuestro equilibrio. Las personas fuera de nuestro círculo inmediato pueden enriquecernos muchísimo o ser un factor de estancamiento.  En ese espacio encontramos también estímulos, amistades, experiencias, conocimiento. Con estas personas compartimos tiempo, y depende de nosotras/os qué hacemos con ello. ¿Con quiénes pasas el tiempo fuera de familia? ¿Son estimulantes estas relaciones? ¿Estás viviendo aquí lo que te gustaría?
  7. Entretenimiento y diversión. Sin duda, esta es un área vital de nuestra vida y en nuestra cultura no se le da la importancia y muchas veces, tampoco el tiempo que amerita. El ocio, la diversión y el tiempo de esparcimiento son esenciales para nuestra vida y para nuestro equilibrio y paz. Vivir sólo para el trabajo puede generar un terrible desequilibrio en nuestra vida y salud. ¿Qué haces cuando no "debes" hacer cosas? ¿Le dedicas tiempo a las actividades que te producen alegría y satisfacción? La alegría es una gran medicina para nuestro organismo, y no llega gratis, es algo que también debemos cuidar y procurar.  ¿Le das tiempo en tu agenda?
  8. Espiritualidad. En un mundo tan material como el que vivimos, en el que apenas tenemos tiempo a veces para comer, pareciera que dedicarle un horario a la espiritualdad es una pérdida de tiempo.  Nada más equivocado de "ganarle tiempo al tiempo" saltándonos esta dimensión tan importante de nuestra existencia.  Esta área tan poco apreciada es una de la cual obtendrás enorme fortaleza y seguridad para vivir una vida que te guste y te haga sentir bien. ¿Le dedicas tiempo a la semana? ¿Qué papel juega en tu vida en general? 

La forma en la que organicemos este todo y en que le demos forma a estas partes determinará y afectará nuestros días. 

¿Cómo organizas en general tu agenda? ¿Consideras estas áreas? ¿A cuál le dedicas más tiempo, esfuerzo y pensamiento? 

Analiza tu agenda las últimas dos semanas y date un tiempo para estudiarla. ¿Qué dice ello de tus prioridades? Si para ti es muy importante el desarrollo espiritual, pero no le dedicas tiempo, encontrarás que hay una contradicción entre lo que dices y haces. Evidentemente, estás generando un foco de estrés en tu vida. Piensa en qué otras áreas de tu vida hay contradicciones  y qué podrías hacer para vivir con mayor equilibrio. 

Por esto es que considero que nuestra agenda de trabajo y la forma en la que nos organizamos es tan importante para vivir bien, en paz y poder conseguir lo que nos proponemos en la vida.  La felicidad no llega sola, es un proceso al que le debemos dar forma. Cumplir metas, hacer cosa que nos estimulen y gusten son pasos para alcanzarla. 

¿Estás dedicándole tiempo a lo que te importa y hace sentir bien, útil y productiva/o?

Cuéntame cómo te organizas y qué haces para hacer las cosas que te gustan. Puedes dejar tus ideas en la sección de comentarios aquí abajo. 

Saludos y excelente inicio de semana.





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lunes, 10 de julio de 2017

¿Cómo me organizo si estoy de malas?



¿Te ha pasado, que estás de malas y no tienes ganas de hacer nada? Te entiendo perfecto. De malas todo se ve gris y pensamos que nada tiene sentido, o pensamos que lo que sentimos en ese furibundo momento será para siempre.

Te tengo dos noticias, una buena y una mala. La mala: tu malestar es real y si, estás como el mismísimo demonio. Es cierto. La buena: no depende de nadie más que de ti cambiar de ánimo.

¿Y que tiene esto que ver con tu agenda y tu propia organización personal? Todo. Somos personas integrales y holísiticas, y lo que sucede en un área tiene efectos y consecuencias en todas las demás, estemos concientes de ello o no.  Tu vida seguirá marchando, estés o no de buenas, y si decides que el mal humor tome las riendas de tu camino, no estoy muy segura de que el puerto de llegada sea el lugar al que verdaderamente quieres ir.

"Pero estoy de malas y no me da la gana organizarme." Está bien. Es muy válido. A todas y todos nos ha sucedido, la cuestión es que en teoría, con el paso del tiempo deberíamos aprender a manejar nuestras emociones y aprender a dirigirlas de manera constructiva hacia nosotros y hacia los demás. (Por cierto, esa es una de las diferencias entre un adolescente y una persona madura... la incapacidad para manejar constructivamente las emociones y dejarse llevar por ellas.)

Estás de malas y tienes que organizar tu vida esta semana. ¿Qué vas a hacer? Tienes varias opciones, esperar a que el mal talante te pase, lo cual puede suceder hoy mismo o tal vez en unos días o cambiar de emoción y de actitud. En lo personal, me gusta más lo segundo.

Te cuento lo que hago cuando estoy así y necesito cambiar de ánimo para organizarme, hacer algo, hablar con alguien, dar una conferencia, asistir a una reunión o simplemente, pasar el resto del día de un humor distinto.

  1. Hago una pausa y respiro. Si, así de simple y evidente. Dejo lo que estoy haciendo y me doy unos minutos, que pueden ser hasta media hora a veces, detengo todo lo que estoy haciendo y respiro profundamente. Me concentro en el aquí y el ahora. Eso, inevitablemente, cambia mi actitud físicamente y me permite reorientar mis pensamientos. 
  2. Me hago preguntas relevantes (para mi en ese instante). La más importante normalmente es: ¿Qué gano si sigo de malas, qué beneficio obtengo de hablar con fulano de tal de malas, de ir a la reunión con este genio, de salir a dar una plática con esta cara de pocos amigos? Normalmente acabo riéndome y sobre todo, tomo conciencia de dos cosas: que el mal humor es un estado de ánimo, no una condición permanente y que normalmente cierra más puertas de las que abre. 
  3. Medito unos minutos. Una de las sensaciones que más  me gustan es "estar en mi interior". En mi caso, la "Preparación del Campo de Zhi Neng QiGong"  me resulta muy útil y casi por arte de magia me coloca en otra posición de tranquilidad y mayor claridad. Si no sabes qué hacer, busca guías para meditar, hay muchas, emplea la que te resulte mejor. Esto es algo personal y cada quien encuentra aquella práctica con la que se siente mejor.
Normalmente, después de estas tres cosas, me encuentro de un ánimo mucho más creativo y constructivo para seguir andando. Mi ánimo mejora y consecuentemente mi actitud.

¿Te das cuenta de cómo puede esto cambiar la estructura y el desenlace de tus días? No es lo mismo organizar tus actividades cuando lo único que quieres es romperle a alguien un sartén en la cabeza, que de buenas y cuando estás dispuesta/o a convertir ese sartén en una obra de arte.

Como te he venido contando las últimas semanas, tu agenda y tu manera de organizarla es muy importante para cumplir tus metas y para sentirte muy cómoda/o en tu piel y en tu vida. ¿Vale la pena intentar organizarla de buenas y con buen ánimo, no crees?

La próxima semana te voy a dar consejos sobre los aspectos de tu vida que no debes perder de vista a la hora de organizarte y poner fechas y horarios en tus actividades.

Por si te has perdido las entradas anteriores, aquí te dejo las ligas:


Recuerda dejarme tus reflexiones e ideas aquí abajo en la sección de comentarios. Me interesa mucho saber qué haces tú cuando estás de malas y necesitas cambiar de estado de ánimo.

Saludos. Que tengas una gran semana.

Claudia


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domingo, 2 de julio de 2017

Donde pones la mente, pones la energía



Es tan evidente y nos cuesta tanto comprenderlo: donde pones la mente, pones tu energía. 

Esto lo aprendí en mis clases de ZhiNeng Qi Gong hace años, con mi profesor Eduardo García Osegueda. En ese momento no comprendía la magnitud de la enseñanza ni lo importante que es tenerlo presente en nuestro día a día. 

¿A qué se refiere esta frase? A algo muy claro y que en oriente conocen muy bien los practicantes de QiGong, de budismo y de otras  técnicas de desarollo interno, sanación  y meditación: que el poder de nuestros pensamientos es central para fortalecernos o debilitarnos. Me explico.

Nuestros pensamientos son energía, pura y clara. Somos seres de energía, ya lo decía Einstein, que la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, y todo en este mundo es energía. Nosotros y nuestros pensamientos también. La energía del cuerpo y  las actividades que desarrollamos, las  llevamos a cabo en función del sentido que les damos y de la dirección que nuestra mente les indica. 

¿Sabes por qué una discusión, un pleito, un momento de violencia te desgastan tanto? Porque tu mente está concentrada en ellos y por lo tanto, toda la energía de tu cuerpo la estás dirigiendo hacia esos pensamientos. ¿Te ha sucedido que estás con personas que cuando se van te dejan agotadas? Son esas personas que no cesan de hablar y que siempre tienen problemas que contar y que no dejan que se hable de otra cosa más que de su situación, y uno acaba prestando atención a ellas y sólo a ellas, y al final sientes como si les hubieras dado toda tu energía. Es cierto, se las diste, pues pusiste toda tu atención en el malestar que te transmitieron y te quedaste casi sin fuerza. 

Sucede lo mismo en nuestras actividades diarias y en aquello a lo que prestamos atención. 

Cierra tus ojos un par de minutos y revista todas las actividades que hiciste la semana pasada, o simplemente este día, y recuerda en qué concentraste tus pensamientos. ¿En lo que te salió bien o en lo que te salió mal, en las tonterías que hizo tu colaborador en la oficina, en el vecino latoso, en lo nefastas que son las personas que te rodean? ¿En lo bien que te salió lo que te propusiste o en lo que aún puedes hacer para cumplir tus metas, en lo amable que fue el muchacho que te acompañó con su paraguas para que no te mojaras, en lo cariñosa que fue tu pareja, en lo rico que estaba el helado que te comiste? Se trata de simples pensamientos, ¿lo puedes ver? La diferencia entre unos y otros hace una gran diferencia en tu sentir, en tu bienestar  o malestar y en los resultados que obtienes. 

¿En qué afecta esto tu vida y cómo puedes hacer algo al respecto? Me he dedicado a estudiar y analizar últimamente el impacto de lo que planeamos  y nuestra agenda de actividades en nuestro bienestar y equilibrio interno, físico y emocional. Cuando te dedicas a llenar tu agenda de actividades sin objetivos y sin sentido alguno, el resultado final es de malestar, cansancio y en muchos casos, de gran frustración. Por eso es tan importante que organices tus actividades en función de los objetivos que para ti son importantes en todas las áreas de tu vida. Que te conectes con actividades, personas y contextos que fortalezcan lo que buscas y no que debiliten tu fuerza interna. 

Insisto, lo  he dicho antes, y lo repito, no se trata de hacer afirmaciones optimistas y alejadas de la realidad tipo "soy feliz, soy feliz, soy feliz". La verdad es que sin un cambio en nuestra actitud, conciencia y sin sentido de compromiso, estas no son nada más que palabras vanas y vacías.  Una vez que tomas conciencia de las fuerza de tus palabras, de la importancia de canalizar tu energía y tiempo en aquello que tiene significado y valor para tí y te organizas siendo congruente con esto, te darás cuenta de que los resultados que obtendrás te harán sentir bien y encontrarás enorme satisfacción  y provecho en lo que haces. 

Si dedicas tu energía a hacer cosas que tienen importancia para otras personas, en lo que son o hacen los demás y en ver qué hacen tus vecinos, hermanos, amigos y no en lo que haces y eres tú, estás poniendo tu mente y tu energía en los demás.  Qué manera tan absurda de desperdiciar nuestro tiempo (recurso irrecuperable) y nuestra energía, ¿no crees?

¿Te hace sentido esto? ¿Lo has sentido y te ha pasado?

Te invito a que revises tu agenda de actividades y programa de trabajo la próxima semana desde esta óptica y veas si lo que vas a hacer y el tiempo que vas a invertir en ello es resultado de lo que te interesa o estás cumpliendo requisitos ajenos. ¿Vas a ver a una persona que realmente quieres ver o agendaste una reunión con ella por culpa o porque te sientes obligada? Te garantizo que haber tomado una decisión así no te hará sentir mejor pues irás con enojo por no estar haciendo otra cosa. La culpa es un gran vampiro de energía. Si no tienes manera de cambiar la reunión, cambia tu actitud y disfruta el encuentro. Decide TU estar bien y en paz en esa cita. La otra persona no tiene responsabilidad sobre tu bienestar, tú si.  Revisa el resto de tus actividades y citas. ¿Qué encontraste? 

Si me dejas tus reflexiones y experiencias aquí abajo en la sección de comentarios, te lo voy a agradecer mucho. 

Que tengas una gran semana.



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