lunes, 31 de julio de 2017

Tu agenda inteligente. 3 consejos que valorarás mucho.



No sé si te ha pasado, pero hay días en que no tengo la menor idea de cómo organizarme y mucho menos de cómo organizar mi agenda. Me saturo de actividades y al final, me quedo con la sensación de que no hice algo particularmente importante. Vi a un montón de personas, escribí muchos textos, envié mis propuestas, traté de cumplir mi papel de hija, hermana, madre de una familia no humana, pareja lo mejor que pude, consultora, coach, escritora, bloguera y acabé cansada e insatisfecha. ¿Te suena? Como puedes ver, nos sucede a muchas personas. 

He encontrado que hacer tres cosas me pueden resultar muy útiles, sobre todo, para quitarme esa sensación de permanente insatisfacción. 

1. Prioriza. Suena más fácil hacerlo que decirlo, pero la verdad es que no es tan complicado. Las interminables listas de "cosas que hacer" pueden acabar con tu tranquilidad si las dejas. Te tengo una noticia: jamás acabarás con todos tus pendientes en un día, en una semana o en un mes. Nuestras prioridades, si te fijas, son como un blanco móvil, están en permanente movimiento.  Es importante que sepas cuáles son tus prioridades de vida, y no tienen que ser 100. ¿Cuáles son las cinco cosas que llueva, truene o relampaguee no puedes dejar de hacer o que si dejas de hacer, te quitarán el sueño? ¿En qué áreas de tu vida? 

2. Define  las áreas clave de tu vida.  Esto nos liga con el apartado anterior. Las cosas que tienes que hacer forman parte del cumplimiento de objetivos de algún área de tu vida. Hace un par de semanas hablábamos aquí de las 8 áreas de tu vida que no puedes omitir en tu agenda. Si te fijas, prácticamente cualquier actividad que desarrolles tiene que ver con alguna de esas áreas, y tu lista de "cosas por hacer" está relacionada con ellas.  Si las organizas en esos 8 grandes grupos, verás que es más fácil definir prioridades en función de 8 áreas que en función de 100 cosas que hacer. De entrada, reducir el universo resulta más tranquilizador, ¿no te parece? Ir al banco forma parte de tu desarrollo económico y financiero, ¿qué otras cosas van en ese grupo?. Hacer ejercicio forma parte de tu salud, ¿qué otras cosas van ahí? Si  aglutinas tus actividades en grupos, te darás cuenta de lo sencillo que puede ser organizarte. Organizar tu agenda forma parte de tu bienestar emocional y físico... por poner un ejemplo importante. 

3. Pon fecha de cumplimiento. Las palabras se las lleva el viento y los buenos deseos, también. Es central para tu propia tranquilidad, que las cosas que piensas hacer tengan una fecha y hora de cumplimiento. De lo contrario, ¿cómo sabrás que estás avanzando y contra qué información podrás medir tus propios logros? No es lo mismo que digas: voy a llevar al perro a bañar en cuanto tenga tiempo que digas, el sábado próximo llevo al perro a bañar.  Haces la cita, lo escribes en tu agenda y organizas tus actividades en función de ello. Nada peor que dejar los planes sueltos para "cuando tengamos tiempo". La verdad es que el tiempo nunca "llega"por si sólo, hay que crear el espacio para que las cosas sucedan.

¿Esto significa que no hay espacio para lo imprevisto? ¡Al contrario! Verás que cuando tienes claras tus prioridades, lo imprevisto lo disfrutas inmensamente y puedes resolver de mejor manera lo no planeado pues ya sabes qué es lo que no puedes dejar de hacer y que cosas pueden dejarse para otro momento. 

Por eso, una agenda inteligente no es otra cosa que una agenda que refleja tus intereses, prioridades y que te permite tomar decisiones en paz. 

¿Qué te parece? Me gustaría que me contaras cómo estableces tus prioridades y cómo organizas tu agenda. Si me dejas tus ideas aquí abajo en la sección de comentarios, te lo voy a agradecer muchísimo y me dará gusto conocer otras formas de organización.

 

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lunes, 24 de julio de 2017

Desafía tus pensamientos destructivos



¿Pensamientos destructivos? 

Si, son todas esas ideas que pasan por tu cabeza y te impiden hacer lo que quieres, te hacen sentir mal, te detienen cuando quieres avanzar, te limitan y evitan que te sientas bien. 

¿Te has dado cuenta de con qué facilidad se instalan en tu cabeza y lo difícil que resulta deshacerse de ellos? 

¿Sabes qué es lo peor? Que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que llevan las riendas de nuestra vida y los damos por sentados. 

Algunos ejemplos de ese tipo de pensamientos: 

Esta persona es un idiota. 
No puedo hacerlo.  Nunca me queda bien. 
Qué envidia me da fulana. 
Me pone de pésimo humor que fulano diga o haga tal cosa. 
Lo que está haciendo es para molestarme. 
No me llamó. Es una muestra clarísima de que no le intereso. 
...  la lista puede ser infinita. Seguramente tú tienes más ideas aún. 

¿Cómo puedes deshacerte de estos pensamientos?

  • Desafiándolos. 
  • Cuestionándolos. 
  • Cambiando el enfoque de cada uno. 

Desafíalos y cuestiónalos. En otras palabras, hazte preguntas que te permitan ver si en realidad lo que estás pensando es cierto o es una interpretación limitante de lo que está sucediendo en tu vida.  Por ejemplo, cuando piensas o dices que lo que hace una persona te pone de mal humor, pregúntante: ¿Qué gano poniéndome de mal humor? ¿Para qué me pongo de malas? OJO,  no te preguntes ¿Por qué? Esta pregunta, muy necesaria en diversos contextos, en este en específico no es de mucha utilidad. El "por qué" te remite al pasado y normalmente es es preludio de una justificación con la que puedes no cuestionar tu propio comportamiento.  El "para qué" te obliga a ver hacia adelante y a salir de la zona de confort en la que normalmente nos instalamos para no cambiar.  ¿Qué gano respondiendo con mal humor cuando alguien hace esto? Normalmente existen causas subyacentes que nos llevan a responder así ante determinados estímulos. Probablemente en algún momento de tu vida esa respuesta fue necesaria y posiblemente productiva, pero con el paso de los años dejó de serlo. No quiere decir que no te pongas de malas cuando suceden cosas que te molestan, estás en todo tu derecho. La cuestión es que si el mal humor te paraliza y te quedas estancada/o en esa emoción, no avanzarás y es probable que dejes que el mal humor -y sobre todo- las acciones de otra persona determinen tu respuesta, tu estado de ánimo y el rumbo que vas a tomar. 

Cuestiónate y cuestiona este tipo de pensamientos cada vez que aparezcan por tu mente o que sean tu respuesta ante situaciones que no tenías previstas o te incomodan, o simplemente, ante cualquier situación. ¿Para qué respondo así? ¿Qué gano respondiendo así?  Verás que empezarás a ver las cosas desde una óptica diferente y al menos te permitirás descubrir, encontrar y crear un tipo de respuesta diferente ante situaciones que antes te paralizaban o limitaban.  

Cambia el enfoque. ¿Qué significa esto? Empezar a explorar ver las cosas desde otra óptica y darte cuenta de  que existen muchas  respuestas e interpretaciones posibles ante  diversas situaciones. Si tu pareja no te llama, no quiere decir que no le interesas. Las razones pueden ser muchas: se quedó sin batería, se le pasó el tiempo y estaba muy ocupado en el trabajo y no pudo, o simplemente se le olvidó. La conclusión de que no te quiere es tuya, has sidoquién decidió darle esa interpretación a la llamada. (En el remoto caso de que sea cierto, habrías de agradecer darte cuenta de que estás con alguien que no se interesa por ti, y la decisión, una vez más, está en tus manos. ¿Qué haces con una persona que no te quiere? La decisión de seguir o no, es tuya. La otra persona no tiene que quererte por decreto.) Regresando al punto inicia de este párrafo, la cuestión aquí es darte cuenta de que tienes una multiplicidad de explicaciones para cada situación y eres tú quién elige con cuál quedarse.  ¿Decides quedarte con la interpretación que te minimiza y hace sentir mal o decides darle una lectura a los hechos en la que puedas rescatar algo de la situación, y sobre todo de ti misma/o para seguir adelante? 

 ¿Te das cuenta del enorme potencial que este cambio de actitud puede tener para tu vida? Tienes la enorme posibilidad de ser tú, y sólo tú, quién decida cómo sentirse ante lo que ocurre. La verdad es que nadie puede hacerte sentir mal si tú no le das permiso previamente.  

¿Me cuentas en la sección de comentarios que opinas de esto y si lo has aplicado en tu vida? Me interesa mucho tu opinión. 

Nos vemos, que tengas un excelente inicio de semana. 










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miércoles, 19 de julio de 2017

Entre un jilguero y una botella de vino


Desde niña siempre quise participar en un club de libros. ¡Me llevó 51 años cumplir el deseo!


Este año me invitaron unas amigas a participar en uno, y por razones diversas, hasta la semana pasada pude asistir.  El libro que eligieron las participantes fue El jilguero, de la autora estadounidense Donna Tartt. El libro "de bolsillo", en su versión en español, tiene 1145 páginas. Fue muy emocionante leerlo, con la encomienda de terminarlo para la reunión, que fue un jueves a las 7 de la noche. En realidad llegamos a las 8 (7 con puntualidad chilanga) y considerando que esta Ciudad de México es caótica, y con la lluvia más.


Organicé mis lectura para acabar un par de días antes, pero no contaba con los imprevistos de la vida. Falleció un querido amigo en esos días y me quedé sin ganas de leer, o para fines prácticos, de hacer cualquier cosa. En fin. Un día antes leí 250 páginas y a las 5 de la tarde del mismo jueves acabé las que me faltaban. ¡No podía llegar a mi primera sesión del tan ansiado club sin acabar el libro!
Disfruté todo el proceso, desde la lectura hasta la reunión con ese fantástico grupo de mujeres que conforma el Círculo de Lectura, Club del Libro o Aquelarre Literario. No sabría como llamarlo (eso si, va con mayúscula), pero está lleno de energía, inteligencia y mucha diversión.


Cada una aportó una visión diferente sobre el libro. A mi me gustó mucho, Donna Tartt escribe con un detalle impresionante. Tuve la sensación de estar leyendo, literalmente, un cuadro de la escuela flamenca de pintura. La obra gira en torno al robo de la obra El Jilguero de Carel Fabritius (1622- 1654), durante una explosión que se da en el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, consecuencia de un atentado terrorista. El personaje principal es Theo Decker, joven de 13 años que está con su madre ese día en el museo. Ella muere y la vida de Theo cambia para siempre. En medio de tierra, agua, gente confundida, cadáveres, acompaña en sus minutos finales a un anciano que está en la misma sala de la galería que él con su nieta y le pide que se lleve el cuadro de Fabritius. El se lo lleva en medio de la confusión. A partir de ese momento su vida transcurre en un permanente caos, en Las Vegas, nuevamente en Nueva York, Europa y conoce personajes entrañables como Boris y Hobie, Pippa, Andy, Popchik (es un perro, pero es un personaje importante de la novela) y otros que se cruzan con la vida y muerte que como constante, le acompaña en todo momento.


La ambientación en Nueva York, en medio de antigüedades y del mundo de los anticuarios y la aristocracia de la ciudad está muy bien lograda. Los personajes tienen una personalidad clara, los agradables son entrañables y los detestables, verdaderamente odiosos.


Dicho esto, regreso al grupo de mujeres que nos reunimos en torno al libro, a buenos vinos y una rica cena preparada por la anfitriona. No sabría decir qué gocé más, si el proceso de leer a Tartt o la reunión misma.  Cada lectora un mundo, una visión, una pasión. En conjunto encontramos detalles y perspectivas que individualmente no habíamos percibido o que pasamos de largo. Nos reímos mucho de las ocurrencias, de los personajes favoritos de cada quién.  Boris se llevó una ovación compartida, alguien a quien uno debería encontrar alguna vez en la vida.  Yo lloré por momentos y me angustié también, sobre todo cuando Popchik estaba involucrado o parecía que quedaría a la deriva.


No hay duda, un buen libro, una buena autora, un buen vino, una buena cena y un extraordinario grupo de mujeres son en conjunto un gran pretexto para reunirse y disfrutar el placer de la lectura y la compañía.


Por cierto, si a alguien le interesa, pueden descargar gratuitamente aquí el primer capítulo de El Jilguero.


¿Alguno/a de ustedes ha participado en un grupo de lectura? ¿Han leído este libro o a Donna Tartt? Me encantará escuchar sus historias. Me pueden dejar sus ideas aquí abajo en la sección de comentarios.
Saludos.
@LaClau

Este post fue publicado originalmente en Mujeres Construyendo el 17 de julio del 2017.

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lunes, 17 de julio de 2017

Las 8 áreas que no puedes olvidar en tu agenda




¿Qué  áreas tienen que estar presentes en tu agenda y programa de trabajo?  Son 8 las que no pueden faltar. Si alguna tiene mayor peso, o alguna está ausente, seguramente te encontrarás viviendo con altibajos y en desequilbrio. ¿Qué significa esto? Que seguramente no te sentiras bien del todo y tendrás una sensación interna de que algo está faltando. Ahora verás por qué: 


Los planos o áreas a las que me refieron son las siguientes:

  1. Desarrollo personal. Con esto me refiero a esas actividades que tienen como objetivo hacerte sentir bien, en paz contigo y contenta/o con lo que  haces. Aquí se incluye el desarrollo espiritual, de actividades que te dan satisfacción y te dan sentido de utilidad, todo aquello que te hace sentir en paz y en equilibrio. ¿Qué actividades desarrollas que te hacen sentir bien y en paz contigo?
  2. Salud. Aquí se considera todo aquello que tiene que ver con tu salud en general: estado físico, fortaleza, nutrición, ejercicio, descanso. ¿Cómo te relacionas con tu propio cuerpo y salud?
  3. Relaciones cercanas. Aquí se consideran la familia, la pareja, los hijos, padres, hermanos y otras personas de la familia. Esta es un área que siempre nos afecta y que puede ser una fuente de fortaleza o de pérdida de energía. La manera en que la visualices y vivas hará que sea un área de la cual pueda obtener energía y fortaleza o que te debilite. ¿Cómo te organizas con relación a esto? 
  4. Desarollo económico y financiero. En este apartado consideramos las actividades económicas que realizas, la forma en la que te organizas, tu presupuesto, la manera en que administras y conoces tus finanzas y la forma en la que generas ingresos. ¿Tienes claro este apartado de tu vida? Puede ser uno de los que más estrés nos causen si no lo focalizamos adecuadamente. 
  5. Actividades profesionales y laborales.  En este espacio se consideran aquellas actividades que desarrollas profesionalmente, la forma en la que te desarrollas y el cómo lo haces. ¿Te dedicas a lo que te gusta y es estimulante intelectual, física y emocionalmente?  Muchas veces trabajamos en "automático" y un área así de vital queda a la deriva, sin permitirnos crecer en ella y deteniéndonos en todas las demás. 
  6. Relaciones interpersonales. Las relaciones con otras personas fuera de nuestro círculo inmediato son muy importantes para nuestro equilibrio. Las personas fuera de nuestro círculo inmediato pueden enriquecernos muchísimo o ser un factor de estancamiento.  En ese espacio encontramos también estímulos, amistades, experiencias, conocimiento. Con estas personas compartimos tiempo, y depende de nosotras/os qué hacemos con ello. ¿Con quiénes pasas el tiempo fuera de familia? ¿Son estimulantes estas relaciones? ¿Estás viviendo aquí lo que te gustaría?
  7. Entretenimiento y diversión. Sin duda, esta es un área vital de nuestra vida y en nuestra cultura no se le da la importancia y muchas veces, tampoco el tiempo que amerita. El ocio, la diversión y el tiempo de esparcimiento son esenciales para nuestra vida y para nuestro equilibrio y paz. Vivir sólo para el trabajo puede generar un terrible desequilibrio en nuestra vida y salud. ¿Qué haces cuando no "debes" hacer cosas? ¿Le dedicas tiempo a las actividades que te producen alegría y satisfacción? La alegría es una gran medicina para nuestro organismo, y no llega gratis, es algo que también debemos cuidar y procurar.  ¿Le das tiempo en tu agenda?
  8. Espiritualidad. En un mundo tan material como el que vivimos, en el que apenas tenemos tiempo a veces para comer, pareciera que dedicarle un horario a la espiritualdad es una pérdida de tiempo.  Nada más equivocado de "ganarle tiempo al tiempo" saltándonos esta dimensión tan importante de nuestra existencia.  Esta área tan poco apreciada es una de la cual obtendrás enorme fortaleza y seguridad para vivir una vida que te guste y te haga sentir bien. ¿Le dedicas tiempo a la semana? ¿Qué papel juega en tu vida en general? 

La forma en la que organicemos este todo y en que le demos forma a estas partes determinará y afectará nuestros días. 

¿Cómo organizas en general tu agenda? ¿Consideras estas áreas? ¿A cuál le dedicas más tiempo, esfuerzo y pensamiento? 

Analiza tu agenda las últimas dos semanas y date un tiempo para estudiarla. ¿Qué dice ello de tus prioridades? Si para ti es muy importante el desarrollo espiritual, pero no le dedicas tiempo, encontrarás que hay una contradicción entre lo que dices y haces. Evidentemente, estás generando un foco de estrés en tu vida. Piensa en qué otras áreas de tu vida hay contradicciones  y qué podrías hacer para vivir con mayor equilibrio. 

Por esto es que considero que nuestra agenda de trabajo y la forma en la que nos organizamos es tan importante para vivir bien, en paz y poder conseguir lo que nos proponemos en la vida.  La felicidad no llega sola, es un proceso al que le debemos dar forma. Cumplir metas, hacer cosa que nos estimulen y gusten son pasos para alcanzarla. 

¿Estás dedicándole tiempo a lo que te importa y hace sentir bien, útil y productiva/o?

Cuéntame cómo te organizas y qué haces para hacer las cosas que te gustan. Puedes dejar tus ideas en la sección de comentarios aquí abajo. 

Saludos y excelente inicio de semana.





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lunes, 10 de julio de 2017

¿Cómo me organizo si estoy de malas?



¿Te ha pasado, que estás de malas y no tienes ganas de hacer nada? Te entiendo perfecto. De malas todo se ve gris y pensamos que nada tiene sentido, o pensamos que lo que sentimos en ese furibundo momento será para siempre.

Te tengo dos noticias, una buena y una mala. La mala: tu malestar es real y si, estás como el mismísimo demonio. Es cierto. La buena: no depende de nadie más que de ti cambiar de ánimo.

¿Y que tiene esto que ver con tu agenda y tu propia organización personal? Todo. Somos personas integrales y holísiticas, y lo que sucede en un área tiene efectos y consecuencias en todas las demás, estemos concientes de ello o no.  Tu vida seguirá marchando, estés o no de buenas, y si decides que el mal humor tome las riendas de tu camino, no estoy muy segura de que el puerto de llegada sea el lugar al que verdaderamente quieres ir.

"Pero estoy de malas y no me da la gana organizarme." Está bien. Es muy válido. A todas y todos nos ha sucedido, la cuestión es que en teoría, con el paso del tiempo deberíamos aprender a manejar nuestras emociones y aprender a dirigirlas de manera constructiva hacia nosotros y hacia los demás. (Por cierto, esa es una de las diferencias entre un adolescente y una persona madura... la incapacidad para manejar constructivamente las emociones y dejarse llevar por ellas.)

Estás de malas y tienes que organizar tu vida esta semana. ¿Qué vas a hacer? Tienes varias opciones, esperar a que el mal talante te pase, lo cual puede suceder hoy mismo o tal vez en unos días o cambiar de emoción y de actitud. En lo personal, me gusta más lo segundo.

Te cuento lo que hago cuando estoy así y necesito cambiar de ánimo para organizarme, hacer algo, hablar con alguien, dar una conferencia, asistir a una reunión o simplemente, pasar el resto del día de un humor distinto.

  1. Hago una pausa y respiro. Si, así de simple y evidente. Dejo lo que estoy haciendo y me doy unos minutos, que pueden ser hasta media hora a veces, detengo todo lo que estoy haciendo y respiro profundamente. Me concentro en el aquí y el ahora. Eso, inevitablemente, cambia mi actitud físicamente y me permite reorientar mis pensamientos. 
  2. Me hago preguntas relevantes (para mi en ese instante). La más importante normalmente es: ¿Qué gano si sigo de malas, qué beneficio obtengo de hablar con fulano de tal de malas, de ir a la reunión con este genio, de salir a dar una plática con esta cara de pocos amigos? Normalmente acabo riéndome y sobre todo, tomo conciencia de dos cosas: que el mal humor es un estado de ánimo, no una condición permanente y que normalmente cierra más puertas de las que abre. 
  3. Medito unos minutos. Una de las sensaciones que más  me gustan es "estar en mi interior". En mi caso, la "Preparación del Campo de Zhi Neng QiGong"  me resulta muy útil y casi por arte de magia me coloca en otra posición de tranquilidad y mayor claridad. Si no sabes qué hacer, busca guías para meditar, hay muchas, emplea la que te resulte mejor. Esto es algo personal y cada quien encuentra aquella práctica con la que se siente mejor.
Normalmente, después de estas tres cosas, me encuentro de un ánimo mucho más creativo y constructivo para seguir andando. Mi ánimo mejora y consecuentemente mi actitud.

¿Te das cuenta de cómo puede esto cambiar la estructura y el desenlace de tus días? No es lo mismo organizar tus actividades cuando lo único que quieres es romperle a alguien un sartén en la cabeza, que de buenas y cuando estás dispuesta/o a convertir ese sartén en una obra de arte.

Como te he venido contando las últimas semanas, tu agenda y tu manera de organizarla es muy importante para cumplir tus metas y para sentirte muy cómoda/o en tu piel y en tu vida. ¿Vale la pena intentar organizarla de buenas y con buen ánimo, no crees?

La próxima semana te voy a dar consejos sobre los aspectos de tu vida que no debes perder de vista a la hora de organizarte y poner fechas y horarios en tus actividades.

Por si te has perdido las entradas anteriores, aquí te dejo las ligas:


Recuerda dejarme tus reflexiones e ideas aquí abajo en la sección de comentarios. Me interesa mucho saber qué haces tú cuando estás de malas y necesitas cambiar de estado de ánimo.

Saludos. Que tengas una gran semana.

Claudia


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domingo, 2 de julio de 2017

Donde pones la mente, pones la energía



Es tan evidente y nos cuesta tanto comprenderlo: donde pones la mente, pones tu energía. 

Esto lo aprendí en mis clases de ZhiNeng Qi Gong hace años, con mi profesor Eduardo García Osegueda. En ese momento no comprendía la magnitud de la enseñanza ni lo importante que es tenerlo presente en nuestro día a día. 

¿A qué se refiere esta frase? A algo muy claro y que en oriente conocen muy bien los practicantes de QiGong, de budismo y de otras  técnicas de desarollo interno, sanación  y meditación: que el poder de nuestros pensamientos es central para fortalecernos o debilitarnos. Me explico.

Nuestros pensamientos son energía, pura y clara. Somos seres de energía, ya lo decía Einstein, que la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma, y todo en este mundo es energía. Nosotros y nuestros pensamientos también. La energía del cuerpo y  las actividades que desarrollamos, las  llevamos a cabo en función del sentido que les damos y de la dirección que nuestra mente les indica. 

¿Sabes por qué una discusión, un pleito, un momento de violencia te desgastan tanto? Porque tu mente está concentrada en ellos y por lo tanto, toda la energía de tu cuerpo la estás dirigiendo hacia esos pensamientos. ¿Te ha sucedido que estás con personas que cuando se van te dejan agotadas? Son esas personas que no cesan de hablar y que siempre tienen problemas que contar y que no dejan que se hable de otra cosa más que de su situación, y uno acaba prestando atención a ellas y sólo a ellas, y al final sientes como si les hubieras dado toda tu energía. Es cierto, se las diste, pues pusiste toda tu atención en el malestar que te transmitieron y te quedaste casi sin fuerza. 

Sucede lo mismo en nuestras actividades diarias y en aquello a lo que prestamos atención. 

Cierra tus ojos un par de minutos y revista todas las actividades que hiciste la semana pasada, o simplemente este día, y recuerda en qué concentraste tus pensamientos. ¿En lo que te salió bien o en lo que te salió mal, en las tonterías que hizo tu colaborador en la oficina, en el vecino latoso, en lo nefastas que son las personas que te rodean? ¿En lo bien que te salió lo que te propusiste o en lo que aún puedes hacer para cumplir tus metas, en lo amable que fue el muchacho que te acompañó con su paraguas para que no te mojaras, en lo cariñosa que fue tu pareja, en lo rico que estaba el helado que te comiste? Se trata de simples pensamientos, ¿lo puedes ver? La diferencia entre unos y otros hace una gran diferencia en tu sentir, en tu bienestar  o malestar y en los resultados que obtienes. 

¿En qué afecta esto tu vida y cómo puedes hacer algo al respecto? Me he dedicado a estudiar y analizar últimamente el impacto de lo que planeamos  y nuestra agenda de actividades en nuestro bienestar y equilibrio interno, físico y emocional. Cuando te dedicas a llenar tu agenda de actividades sin objetivos y sin sentido alguno, el resultado final es de malestar, cansancio y en muchos casos, de gran frustración. Por eso es tan importante que organices tus actividades en función de los objetivos que para ti son importantes en todas las áreas de tu vida. Que te conectes con actividades, personas y contextos que fortalezcan lo que buscas y no que debiliten tu fuerza interna. 

Insisto, lo  he dicho antes, y lo repito, no se trata de hacer afirmaciones optimistas y alejadas de la realidad tipo "soy feliz, soy feliz, soy feliz". La verdad es que sin un cambio en nuestra actitud, conciencia y sin sentido de compromiso, estas no son nada más que palabras vanas y vacías.  Una vez que tomas conciencia de las fuerza de tus palabras, de la importancia de canalizar tu energía y tiempo en aquello que tiene significado y valor para tí y te organizas siendo congruente con esto, te darás cuenta de que los resultados que obtendrás te harán sentir bien y encontrarás enorme satisfacción  y provecho en lo que haces. 

Si dedicas tu energía a hacer cosas que tienen importancia para otras personas, en lo que son o hacen los demás y en ver qué hacen tus vecinos, hermanos, amigos y no en lo que haces y eres tú, estás poniendo tu mente y tu energía en los demás.  Qué manera tan absurda de desperdiciar nuestro tiempo (recurso irrecuperable) y nuestra energía, ¿no crees?

¿Te hace sentido esto? ¿Lo has sentido y te ha pasado?

Te invito a que revises tu agenda de actividades y programa de trabajo la próxima semana desde esta óptica y veas si lo que vas a hacer y el tiempo que vas a invertir en ello es resultado de lo que te interesa o estás cumpliendo requisitos ajenos. ¿Vas a ver a una persona que realmente quieres ver o agendaste una reunión con ella por culpa o porque te sientes obligada? Te garantizo que haber tomado una decisión así no te hará sentir mejor pues irás con enojo por no estar haciendo otra cosa. La culpa es un gran vampiro de energía. Si no tienes manera de cambiar la reunión, cambia tu actitud y disfruta el encuentro. Decide TU estar bien y en paz en esa cita. La otra persona no tiene responsabilidad sobre tu bienestar, tú si.  Revisa el resto de tus actividades y citas. ¿Qué encontraste? 

Si me dejas tus reflexiones y experiencias aquí abajo en la sección de comentarios, te lo voy a agradecer mucho. 

Que tengas una gran semana.



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