martes, 5 de septiembre de 2017

Una constelación de fenómenos vitales

Así define Anthony Marra la vida: Una constelación de fenómenos vitales y así llama también a su libro. 

Este fue el texto  que acabamos de leer en el Club del Libro en el que participo y por el cual nos reunimos cada mes un grupo de amigas a conversar sobre libros,  beber buenos vinos y  comer riquísimo.  Qué librazo.  La selección fue de una tocaya mía, y no puedo dejar de agradecérselo. Disfruté el libro desde la página uno hasta la última.  

Es una novela que te atrapa  desde que lees cómo es secuestrado una madrugada el padre de Havaa, una pequeña de  8 años,   y ella tiene que esconderse en el bosque y observar solita su desaparición y que su casa quede reducida a cenizas -literalmente- de la noche a la mañana.  El autor te arrastra al interior de cada página y puedes sentir  el frío de Chechenia, puedes observar las miradas de los personajes, sentir le energía de cada uno y conocerles. El uso del lenguaje de Marra es un deleite, la verdad es que cuando leo a un autor o autora que maneja el lenguaje con esa maestría, me da un orgasmo intelectual.  

La destreza con la que teje las vidas de cada uno de los personajes y el juego que hace del tiempo, yendo del pasado al presente y al futuro es de llamar la atención y digna de mencionar.  Cada historia, cada palabra, cada situación tiene una razón de ser en la obra en conjunto y al final, todo forma un círculo perfecto. La vida de cada uno está entrelazada con los demás y cada paso, cada situación tiene una razón de ser en la trama global. 

Algo que tenemos en común todas las participantes del grupo es que somos internacionalistas, así que los temas internacionales nos apasionan y navegamos por ellos con relativa facilidad.  Esta obra tiene lugar en Chechenia, y siendo como soy, me metí a leer historia sobre el país, su relación con la Unión Soviética y previamente con Rusia. La fuerza chechena, los cosacos y su indomable espíritu han aparecido en las noticias desde que se cayó el muro de Berlín en 1989, pero su ancestral fuerza y espíritu indomable son históricos. La fuerza del islam en la zona frente a la iglesia cristina ortodoxa, reflejo del poder de los zares,  desempeña un papel relevante en la historia y en la novela.  Cada una hizo aportaciones sobre cuestiones que le interesaron en particular de la novela. La anfitriona, hay que decirlo, estuvo investigando sobre comida chechena, al no encontrar algo especial, nos deleitó con una cena de platillos rusos que estuvo deliciosa. Esta constelción literaria fue el pretexto.

Por mera coincidencia, empecé a leer también el libro de Svetlana Alexiévich, El fin del Homo Soviéticus, y como sucede con este tipo de coincidencias, me ayudó a entender mejor aún el trasfondo de la novela y de la realidad  de las que nos habla Marra.  

Me gustó tanto el autor que ya encargué otro de sus libros y espero con emoción la llegada del paquete de Amazon con el siguiente libro del escritor. 

Lo único que me queda es recomendarles este libro si les gusta la historia y si están dispuestos a conocer a uno de los autores que seguramente serán representativos de la literatura de inicios del siglo XXI.  Marra y la Constelación deben estar en la biblioteca de quien se precie de amar los buenos libros.  Recomendadísimo. 

Si ya lo leyeron o apenas lo van a leer, no dejen de contarme. Me muero de ganas de seguir conversando sobre el autor y el libro.  

PS: Les dejo aquí el enlace a una muy buena reseña del libro para que se den una idea.







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domingo, 3 de septiembre de 2017

Cómo combinar trabajo y vida social




Sin duda, esta es una de las preguntas que con más frecuencia nos hacemos: ¿Cómo combino mi vida profesional y laboral con la personal y social?

El punto de partida es lo que entendemos aquí por cada una de estas áreas: 

  1. Actividades profesionales y laborales.  En este espacio se consideran aquellas actividades que desarrollas profesionalmente, la forma en la que te desarrollas y el cómo lo haces. ¿Te dedicas a lo que te gusta y es estimulante intelectual, física y emocionalmente?  Muchas veces trabajamos en "automático" y un área así de vital queda a la deriva, sin permitirnos crecer en ella y deteniéndonos en todas las demás. 
  2. Relaciones interpersonales. Las relaciones con otras personas fuera de nuestro círculo inmediato son muy importantes para nuestro equilibrio. Las personas fuera de nuestro círculo inmediato pueden enriquecernos muchísimo o ser un factor de estancamiento.  En ese espacio encontramos también estímulos, amistades, experiencias, conocimiento. Con estas personas compartimos tiempo, y depende de nosotras/os qué hacemos con ello. ¿Con quiénes pasas el tiempo fuera de familia? ¿Son estimulantes estas relaciones? ¿Estás viviendo aquí lo que te gustaría?
 Se trata de dos, de las 8 áreas que hemos hablado anteriormente, que juegan un papel bien importante en nuestro desarrollo y equilibrio personal.  Aquello a lo que te dedicas profesionalmente es vital y para muchas personas no es fuente de aliento sino de pesar. ¿Trabajas en algo que te apasiona, gusta,estimula o trabajas para vivir y cada día es un martirio abrir los ojos y pensar que "tienes que ir a trabajar"? La respuesta que des a estas preguntas no es cosa menor. Le dedicamos mucho tiempo al trabajo, y vivimos en una sociedad que le da peso a ello, además de ser una fuente central para nuestros ingresos y nuestra estabilidad. Si no tienes trabajo, a menos que seas heredero o heredera de una gran fortuna, será necesario que encuentres una fuente de ingresos para cubrir tus gastos fijos.  He escuchado que muchas personas dicen que trabajar en lo que te apasiona es un gusto que no pueden darse todas las personas. No estoy de acuerdo. 

Muchas veces es nuestra actitud ante el trabajo y ante la vida lo que nos limita a disfrutar el trabajo, sea cual sea. ¿Has escuchado a esas personas que siempre se quejan de sus jefes, colegas de la oficina y de todo el mundo? Estén donde estén, siempre les pasa lo mismo. Es evidente que el problema lo llevan en si mismas, y que aunque tuvieran al mejor jefe del mundo, no estarían bien. Por ello, conocer tu actitud y creencias respecto al  trabajo es importante, y más aún, conocerte a ti misma/o. Ahora bien, si de verdad no es tu actitud el problema y lo que haces no es una fuente de crecimiento y bienestar sino de sufrimiento y estancamiento, es muy probable que sea hora de cambiar de rumbo y ponerte a buscar otro trabajo.  

Si tu trabajo te gusta, explora qué más puedes hacer, aprender y desarrollar para hacer las cosas mejor, para mejorar tu entorno, y sobre todo, para sacar lo mejor de ti. La rendición de cuentas final la llevarás tú, y si bien tu empeño será evaluado, nada será más importante que el saber que diste lo mejor de ti, siempre te mediste con una vara alta y saliste permanentemente de tu zona de confort para aprender más, hacer las cosas mejor, dar mejores resultados, construir un equipo de trabajo positivo y sentirte satisfecha con tu trabajo y tu enfoque. Cuando ya no tienes para dónde crecer y te sientes en tu zona de confort.... es hora de reconsiderar el trabajo y lo que sigue. 

En materia de relaciones sociales e interpersonales, es importante también dedicarle un tiempo y espacio a cultivarlas y a reflexionar la calidad de las mismas. ¿Con qué personas te llevas fuera de tu círculo laboral y familiar? No es cosa menor la respuesta que te des. Aquí no se trata de juzgar a nadie, simplemente de verte en esas personas. Al final, las personas de las que nos rodeamos son un espejo de nosotras mismas.  Te diría que te respondas con honestidad algunas preguntas: ¿Las personas con quienes pasas tiempo te hacen mejor persona, enriquecen tu vida en algún aspecto, aprendes de ellas, te retan a dar lo mejor de ti? Hay personas con quienes nos llevamos por costumbre, porque han estado siempre. Están bien. Son personas valiosas y con quienes el cariño es tan fuerte que han estado y seguirán, pero también hay personas con quienes ya no compartimos intereses ni valores y con quienes nos seguimos llevando por costumbre.  El tiempo es el único recurso no renovable del que disponemos, y si le dedicas tiempo a las personas que ya no significan para ti lo que significaban antes y que muchas veces te drenan energía, podrías preguntarte si tiene algún sentido seguir con esas relaciones. 

Me ha llevado algunas décadas comprender que todas las personas son importantes en mi vida, o han sido, y que no todas las relaciones están destinadas a durar para siempre. Hay personas a  quienes les llamo cometas, que formaron parte de mi vida en algún momento, me acompañaron en un trayecto y después se fueron (o yo me alejé de ellas, o simplemente, se acabó la relación). Está bien, esa fue su función  y probablemente nuestra función en sus vidas fue temporal, también. Hay que agradecer su paso, dejar ir y seguir con lo aprendido. 

En ambos casos, me quedaría con una idea central:  la vida se va, no nos hacemos más jóvenes con el paso del tiempo, pero si más experimentados, y tenemos la posibilidad de decidir cómo, haciendo qué y con quién queremos estar. De nadie depende tu agenda de vida más que de ti, y a nadie puedes hacer responsable de cómo transitas tus días, noches, a qué le dedicas tiempo y energía.   Recuerda lo que conversábamos hace unos posts, donde pones la mente, pones la energía, ¿quieres seguirle dedicando tiempo y energía a actividades, entornos y personas que no te hacen mejor? 

Es tú decisión. 

De nadie más.

No se trata de áreas excluyentes, hay que dedicarle tiempo y espacio a cada una, son complementarias y la suma de cada una te hace una persona integral y equilibrada. 

Cuéntame lo que piensas de esto y si has tenido esta experiencia aquí abajo en los comentarios. ¿Cómo te has organizado y cómo has hecho un cambio?

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