domingo, 6 de abril de 2014

El derecho a la paternidad

Los hijos abandonan un día la infancia, 

pero los padres nunca dejan la paternidad. 

Anónimo 


No quiero despedirme de este día sin compartir una reflexión que me está dando vueltas en la cabeza y en el corazón.

Imagen: fertilidad. elembarazo.net
En la sociedad estamos acostumbradas y acostumbrados a escuchar y leer noticias sobre casos de violencia intrafamiliar en donde el abusador es un hombre, o casos en los que una mujer se queda sola con su hijo o hija y el padre se desaparece, sin pasar pensión alimenticia, ignorando por completo sus responsabilidades paternales. 

Una personas a quién quiero mucho está viviendo un caso así, pero al revés. El es el papá y la madre no le deja ver a su hijo más que bajo condiciones de vigilancia. Le acusa de ejercer violencia emocional y sólo puede ver a su pequeño en lugares específicos, en fechas concretas y cuando ella lo decide, prácticamente. 

El está tristísimo y está defendiendo su derecho a estar con su crío con todo lo que puede. 

Me impacta ver, y entiendo las razones, cómo él está en situación de vulnerabilidad a priori. El sistema judicial da por sentado  que siempre es el hombre quien ejerce violencia y que las mujeres siempre somos las víctimas.  Ellas siempre tienen la razón y ellos son quienes tienen que demostrar su inocencia.  Hemos recorrido un camino larguísimo en materia jurídica y ante la opinión pública las mujeres para que los casos sean juzgados como ameritan y que la violencia intrafamiliar y todas sus modalidades sean consideradas agravantes y razones suficientes para considerar en un juicio. 

Conozco bien la violencia entre parejas e intrafamiliar, conozco diversidad de terapias de apoyo y también centros que acompañan a quienes viven esta situación en el proceso de recuperación. Si, la mayor parte de las veces somos las mujeres quienes solicitamos ayuda, pero también hay mujeres que ejercen violencia y también hay hombres que son víctimas. 

Culturalmente en México, y asumo que en muchos otros países, un hombre "violentado" es mal visto, acusado con todo tipo de adjetivos peyorativos y denigrantes y menospreciado su caso.  "Si no puede defenderse de una vieja, no es un hombre."

¿Qué sucede en casos en lo que verdaderamente, somos nosotras como mujeres quienes nos estamos pasando de listas y estamos aprovechando el sistema judicial para abusar de una situación? Comparto esto pues realmente me ha dejado pensativa el desarrollo de los hechos y me parece lamentable lo que esta persona está viviendo. Ya sé que habrá quienes digan, "pues se lo tiene merecido por ser hombre, pa´que viva en carne propia lo que vivimos la mayoría de las mujeres".  Sé que si su caso se hiciera público, posiblemente muchas de mis amigas defensoras de las mujeres saldrían al ruedo, sin averiguar más, a decir que es un caso más de abuso por parte de un hombre y defenderían sin mayor consideración a la madre. Posiblemente yo haría lo mismo si no conociera la historia y los antecedentes. 

Cuando una persona dice que se retracta de las acusaciones de violencia en contra de su expareja si le da más dinero y un coche nuevo, no puedo dejar de poner en entredicho el fundamento, veracidad y causas reales de sus acusaciones.  ¿Realmente quiere proteger a su hijo de un padre violento y abusador o quiere aprovechar el amor del padre para obtener beneficios económicos? 

Todas las historias de pareja tienen dos lados y en el fondo, sólo ellos conocen los hilos que les unieron y las tijeras que los cortaron. Sin embargo, aquí se está hablando de otra variable: un hijo. En última instancia, quién va a pagar todo es el pequeño. Tiene un padre al que no puede ver y él lo quiere ver. No es el caso del padre que se desaparece y le importa un comino la criatura. Literalmente, SI tiene padre. 

Una de las cuestiones de fondo de esta historia sigue siendo el sistema judicial mexicano. Mientras las personas no tengan la certeza de que al ingresar al sistema judicial y sus procesos vivirán un proceso justo… todo lo demás es irrelevante. No debería importar si eres mujer o si eres hombre, deberías saber que la justicia será imparcial contigo y que al final del camino el resultado será eso… resultado de un proceso justo.  Si siempre hubiera existido equidad en materia de impartición de justicia hacia las mujeres, no hubiésemos tenido la necesidad de defender nuestros derechos como lo hemos hecho. No ha sido así, y hoy, ante un caso que es el opuesto -irónicamente- la "justicia" no está siendo imparcial y está cargada. 

Nos queda un enorme camino por recorrer aún, para que podamos decir que en este país verdaderamente se aplica el estado de derecho y que la justicia es ciega e imparcial. 

Los hombres responsables tienen derecho a vivir su paternidad y a ser tratados con respeto, equidad y justicia.  Aún queda mucho por hacer en materia de defensa de los derechos de las mujeres, muchísimo, pero ello no debe ser pretexto para que los jueces, los tribunales, los ministerios públicos y los y las abogadas no hagan su trabajo  a fondo para defender los derechos de quienes verdaderamente  quieren ejercer su paternidad. 

La justicia es y deber ser para todas y para todos. 


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