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Por la orilla del abismo

Caminaba por la vida como si estuviese a la orilla de un abismo. Siempre había sido así, no recordaba si alguna vez había tenido otra sensación. El estómago hundido, la respiración contenida, un vértigo permanente avisando la altura de la caída, la tensión. Siempre.

Para ella la vida representaba una sucesión de pruebas en la que se jugaba todo: la alegría, el futuro, la esperanza, las posibilidades. Cada encuentro, cada abandono, cada inicio, cada final se vivían en la sutil frontera entre la tranquilidad y la tempestad. El pulso acelerado, la mirada furtiva buscando salidas en cuanto entraba a un lugar o a un momento. Jamás podía estar en paz, eternamente viendo hacia el siguiente segundo, sintiendo como se le iba el presente entre los dedos y anticipando la próxima despedida.

Su vida era una sucesión de partidas. Caminaba con cuidado para no caerse del lado del precipicio y a veces se preguntaba qué sucedería si simplemente se dejara ir y pusiera fin a todo, de una vez y para siempre. Ese era su sueño. Esa su fantasía.

Soñaba con días en que pudiera respirar sin tener conciencia de ello. En que pudiera caminar sin el temor de un tropiezo que pusiera fin anticipado al inevitable momento que se daría eventualmente. Anhelaba una exhalación libre, sin prisa, sin temor, sin nostalgia del futuro.

El abismo era, muy a su pesar, el sustantivo que definía el verbo de su vida.



Comentarios

AMOROSAMENTETUYO ha dicho que…
Clau:

Para no sentir que se esta de manera permanente en la orilla de un acantilado, para no sentir vertigo y para que la vida no signifique una serie de pruebas en donde se arriesgen cosas como: la alegría, el futuro, la esperanza y las posibilidades, para no ser presa de la intranquilidad y la tempestad, sólo existe la solución que plantea Aristoteles.

Encontrar el justo medio (EQUILIBRIO) entre los vicios por excesos y los vicios por defectos.

Los vicios por excesos son: temeridad, libertinaje y prodigalidad.

los vicios por defectos son:
cobardía, insensibilidad y avaricia.

El justo medio o punto de equilibrio se obtiene mediante la practica de las virtudes (por costumbre o por aprendizaje y conocimiento).

Las virtudes por costumbre son: valor, templanza y libertad.

Las virtudespor aprendizaje o conocimiento son:
inteligencia, sabiduría y prudencia.

Al obtener el punto de equilibrio, se obtendrá por añadidura el bien supremo que es la felicidad.
Así pues, la felicidad se alcanza a través de la recta razón.

Si de manera paralela practicamos de manera constante el desapego a cosas materiales o emocionales, el camino será sin esa sensación de caminar a la orilla del abismo, o con la conciencia de que no importa caminar por esa orilla, pues estaremos siempre en equilibrio.

* El desapego, no implica hacer que no nos importe nada lo que suceda, sino por el contrario agradecer que lo que nos pasó llego a nuestra vida para seguir creciendo, ejemplo:

Si una persona querida se va de nosotros por muerte o por abandono, lo importante no es regocijarse en el dolor y el sufrimiento que sentimos por partida, sino por el contrario, en el placer inmenso, de haber tenido la oportunidad de compartir con esa persona los momentos que paso con nosotros.

Triste y lindo relato el de la historia que cuentas, aunque la historia pordría continuar con la practica de las virtudes aritotelicas y el desapego, así tendría un final como parabola.

Abrazos con cariño para ti

Amorosamentetuyo
LaClau ha dicho que…
Mi querido Amoroso,

La búsqueda del punto o justo medio es la historia de la humanidad. Evitar vivir en los extremos del péndulo y mantenerse en ese punto que teróricamente garantiza el equilibrio y posiblemente la paz.

No lo sé. Tal vez así sea y millones de personas intentan, o intentamos, encontrar ese lugar lejos del abismo de las pasiones, el temor y la zozobra que el abismo genera.

En fin. Tal vez sea momento, en medio de este vertiginoso siglo, de buscar las virtudes aristotélicas y tratar de ser mejores personas como punto de partida para transformar el mundo.

Abrazos de retache para ti y gracias, como siempre, por tu tiempo y compañía.

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