Ir al contenido principal

Sobre el valor de nuestros enemigos


Se dice que nuestro enemigo es nuestro mejor maestro. Al estar con un maestro, podemos aprender la importancia de la paciencia, el control y la tolerancia, pero no tenemos oportunidad real de practicarla. La verdadera práctica surge al encontrarnos con un enemigo.
Dalai Lama

Comentarios

microliteraturas ha dicho que…
También dicen que el enemigo es quien mejor te cuida, pues no deja que nadie más que él te haga daño.

"Ten a tus amigos cerca, pero ten aún más cerca a tus enemigos"
AMOROSAMENTETUYO ha dicho que…
Clau:
El único enemigo que tiene el ser humano se encuentra en el interior de cada uno, si cada quien puede vencer a su enemigo interno o sus propios demonios, entonces habrá alcanzado la paz y la armonia que preceden al estado de felicidad perpetua.
Al menos eso pienso yo
Abrazos
Amorosamentetuyo
LaClau ha dicho que…
Microliteraturas,

Gracias por la visita y por el comentario. En efecto, así de complicados somos los humanos que a nuestros enemigos les dedicamos más tiempo y energía que a nuestros amores. Vaya paradoja del ser.
Saludos y bienvenido.
LaClau ha dicho que…
Amoroso,
Somos nuestro peor enemigo, no me queda la menor duda. Es terrible que le dediquemos tanto tiempo y energía a nuestra propia locura interna y construyamos una vida externa en función de ello.
¿Qué le vamos a hacer?
Un beso,

Entradas populares de este blog

Se me olvidó que te olvidé...

Pues así, simplemente, se me olvidó que te olvidé...

_______ooo________

"Se me olvidó que te olvidé" Letra: Lolita de la Colina
Interpretación: Bebo y el Cigala (2003) y Abuelos de la nada (1982)


Yo te recuerdo cariño,
mucho fuiste para mi,
siempre te llamé mi encanto,
siempre te llamé mi vida,
hoy tu nombre se me olvida.
Se me olvidó que te olvidé
se me olvidó que te dejé,
lejos muy lejos de mi vida,
se me olvidó que ya no estás,
que ya ni me recordarás,
y me volvió a sangrar la herida...
Se me olvidó que te olvidé
y como nunca te encontré
entre las sombras a escondidas,
y la verdad no se porqué,
se me olvido que te olvidé
a mi que nada se me olvida.

José Guadalupe Posada en el Día de Muertos

Los mexicanos nos reímos de la muerte, aunque sea uno de los temas que más nos aterran. Convivimos con ella y en los Días de Muertos y de Todos los Santos (1 y 2 de noviembre) hacemos ofrendas para aquellas personas que ya se fueron. Los recordamos con sus fotos, con la comida que les gustaba comer, con sus prendas y música favorita. En estos días, los cementerios se llenan de colores y los recorre un inusual murmullo lleno de regocijo y algarabía. Es común ver vendedores de "alegrías" recorriendo los pasillos entre las tumbas y observar niños jugando y descubriendo o tratando de develar los secretos que guardan los sepulcros. Estos son los únicos días en que los panteones no dan miedo y los muertos comparten con los vivos.
Por ello es que quiero hablar hoy de José Guadalupe Posada de ese célebre artista y grabador mexicano que inmortalizó la muerte (¿acaso no es inmortal ya?) con su obras de calaveras y las llenó de vitalidad a través de sus cuadros. En este país a la muer…

Feliz Día de NO San Valentín

Lo confieso. Si, es una confesión.
El 14 de febrero nunca me ha emocionado.
Siempre me ha parecido una fecha, una celebración y un día un poco cursi. Tanto corazón me abruma y me parece tan comercial que no le encuentro mucho sentido.
La invitación de Ana Paola Villegas y Lupita del Toro Bogdanski en el Grupo de Blogueras MX para escribir posts en nuestros blogs con motivo de la fecha me ha parecido una gran provocación y un buen punto de partida para darle una pensada al día y a su sentido desde otra óptica.
¿En qué momento una tradición pagana, adoptada por la Iglesia Católica Romana en la cual se adoptó a San Valentín como el patrón de los enamorados se, convirtió en un día en el que todo el mundo “regala” amor y los “te quieros” se escuchan por todas partes, aunque el día previo o el subsecuente los silencios, la indiferencia o el franco desamor estén presentes sin recato alguno?
Creo que aquí está la clave: en “hacer”, no en “regalar” ni “comprar”.
De repente las fechas,…