miércoles, 8 de octubre de 2008

¿Contracción, depresión, recesión o simple crisis?


No se ustedes, pero yo sigo confundida con tanta información respecto a la crisis financiera que estamos viviendo y sigo sin tener elementos suficientes para analizarla con claridad. Encuentro a muchos "opinólogos" haciendo aseveraciones que suenan "lógicas" pero que no sé si están bien fundamentadas y a muchos -francamente- ignorantes sembrando el pánico porque saben hilar bien un par de ideas. 

La prensa da cuenta de la caída de las bolsas y la crisis de los bancos en Europa, en Asia, en América Latina (en donde existe una presencia fuerte y evidente de la banca extranjera). La inyección de los 700 000 dólares que autorizó el Congreso de Estados Unidos al sector financiero del país no calmó a nadie, lo cual era la gran apuesta, y siguen leyéndose noticias poco alentadoras. ¿Qué sucede? 

Entre las muchas lecturas y análisis posibles que he buscado encontré un post de José Loyola, autor de Espacio Contraintuitivo, que me ha permitido ver una parte del problema en su conjunto desde otra óptica. Por supuesto, no aclara el problema en su conjunto ni propone soluciones mágicas. Me parece que la situación que estamos viviendo es multifactorial y está redefiniendo la estructura del sistema económico y financiero en su conjunto. El mercado de la especulación, sospecho, no será igual e imagino que tendremos que repensar la manera de reactivar y participar en la economía real de todos los países. (Esto si es una mera especulación de una internacionalista-politóloga y NO economista. Asumo la posible barbarie implícita en el comentario.) 

En todo caso, tratando de armar el rompecabezas de esta fragmentada realidad, creo que los comentarios de José Loyola pueden ser de utilidad. Cito a continuacion la entrada que él llama "Contracciones y recesiones económicas" y les invito a visitar su Blog, ha dedicado las últimas semanas a este tema con consideraciones y referencias de interés. 

"Hace algunos días cuando el Congreso norteamericano aprobó el plan de inyección de recursos al sistema financiero de ese país (propuesto por el gobierno del presidente Bush y que contó con el voto aprobatorio de los senadores Obama y McCain), la mayoría de los analistas señalaron que esa medida tranquilizaría los mercados. Los 700 mil millones de dólares restablecerían la confianza.

Una semana después nos encontramos con que no hay tranquilidad, ni paz, ni confianza en los mercados. Por el contrario, el nerviosismo aumenta porque la evidencia sugiere que muchos sectores de la llamada ‘economía real’ han entrado en una fase de contracción.

El nerviosismo de una posible recesión se ha extendido a otros países. Ayer, las bolsas de valores de algunos de los países (llamados economías emergentes) experimentaron caídas históricas. Brasil y Rusia, por ejemplo, tuvieron que suspender sus sesiones.

El tiempo nos lo dirá, aunque debe señalarse que es muy probable que tanto se habla de una recesión que es factible que también nos la estamos autorecetando (generando desconfianza a los consumidores).

Si analizamos los ciclos económicos desde una perspectiva histórica, observamos que los periodos recesivos ocurren con regularidad y que no es posible evitarlos (solo un candidato en campaña afirma que esto podría suceder).

Además, una visión más amplia nos muestra que las recesiones cumplen una función importante para el organismo económico: son períodos de ajuste, son momentos en los que la economía toma aire para iniciar su siguiente período de crecimiento. Así ha sido siempre y no tiene porque ser distinto ahora.

El tema importante es que no convirtamos este período recesivo en una depresión. Una depresión es causada por políticas públicas equivocadas (siguiendo la analogía, una recesión es una gripa y una depresión una pulmonía o una neumonía, es decir una gripa muy mal cuidada).

El ejemplo es la Gran Depresión de la década de los treinta.

El derrumbe del mercado de valores en octubre de 1929 y la Gran Depresión no es el mismo evento. Se le dice la Gran Depresión no por la magnitud, sino la duración. Diez años después el desempleo seguía siendo altísimo, 20 por ciento. Las políticas económicas que implementó la administración norteamericana no generaron crecimiento, por el contrario, lo retardaron. 


Una huelga es cuando la mano de obra decide no trabajar porque no hay condiciones laborales. La Gran Depresión fue similar. El capital dejó de trabajar porque no había condiciones económicas. El marco institucional y el discurso político castigaban al inversionista.

Esto es lo que no debe, particularmente en Estados Unidos, volver a suceder.

En otra ocasión podremos hablar de esas políticas que retrasaron el crecimiento en la Gran Depresión, pero por lo pronto el gobierno norteamericano (Ejecutivo y Legislativo) enviaría señales correctas (que generarían confianza) si toma medidas económicas prudentes (como eliminar el déficit presupuestal y aprobar los acuerdos comerciales empantanados en el Congreso).

Una última hipótesis.

Los mercados también podrían estar reaccionando al discurso populista (en el plano económico) de ambos candidatos presidenciales y particularmente el de Obama quien encabeza las preferencias electorales y tiene un discurso muy proteccionista (de hecho, en campaña ha mencionado estar en contra del Tratado de Libre Comercio con México y Canadá). No olvidemos que la recesión que posteriormente se convirtió en depresión (en los treinta) estuvo precedida por la ley más proteccionista en la historia de los Estados Unidos (Smoot-Hawley Tariff Act)."

4 comentarios:

PEDRO DELGADO dijo...

Bueno, algo hemos aclarado; aunque anoche, en una entrevista, un experto economista dijo que él tampoco se explicaba la bajada de las bolsas después de una bajada de intereses y otras medidas que se habían tomado. En fin, que me parece que sólo tomaré un vaso de agua fresca, si no me cobras mucho por ella, por si acaso...

Saludos flamencos esperando que el temporal amaine pronto...

PIER BIONNIVELLS dijo...

Solo espero que todo se solucione pronto.. la gente esta alterada! y eso no es nada bueno..
Que estes bien. Un abrazo.

LaClau dijo...

Querido Pedro,
Si los expertos no pueden explicar lo que sucede, los que no lo somos apenas atamos uno que otro cabo. Me hace sentir muy impotente no entender nada.
Saludos mexicaneados esperando que las cosas mejoren antes de lo que imaginamos...

LaClau dijo...

Querida Pier,
Por acá sucede lo mismo. Toda la gente está asustada, la que medio comprende el asunto y la que no. Me parece que el pánico generalizado no es la mejor manera de tomar decisiones ni el mejor estado para pensar con claridad.
Otro abrazo,

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