sábado, 10 de abril de 2010

El tiempo y el poder. Historias de mentes pequeñas.

Mientras estaba sentada con mis colegas en la sala de juntas de esa oficina de gobierno (podía haber sido la Secretaría de Salud, la de Economía o la de Educación Pública, da lo mismo) para presentar el proyecto que habíamos elaborado, no dejaba de pensar en los usos y costumbres del poder...en países habitados y gobernados por personas de mente pequeña.

Nos citaron a las 11 de la mañana. Llegamos antes de la hora para recorrer todos los filtros que es necesario pasar: registros, puertas, arcos, elevadores lentos, más registros de gafetes y esas cosas. Nos pasaron a la sala de juntas.

El recorrido fue, como siempre en estas oficinas, lleno de postales costumbristas: hazte a un lado que viene el vendedor de comida en su carrito con jugos, tortitas y frutas. "¿Quieren algo? No gracias." El camino a la sala lleno de posters en la pared alusivos a los temas de la dependencia. Algunos medio desprendidos, otros supongo que recién colocados. Las personas que caminaban por los pasillos lo hacían en automático. ¿Por qué es que estas oficinas te invitan a salir corriendo en cuanto entras?

La sala no estaba mal: mesa ovalada, con un hueco al centro en donde se conectaba la computadora para hacer la presentación. Sillas cómodas, posiblemente recién inventariadas y de reciente adquisición. (Bueno, un año o dos cuando mucho. Aún no estaban estropeadas como suelen estar en las oficinas de gobierno al cabo de un sexenio.)

11:15 Tenemos todo listo. No llega nadie. Hace un calor del demonio. Nadie nos ofrece un vaso de agua.
11:30 Lo mismo. Temas de conversación no nos faltan. El proyector está dando alguna lata y una de mis colegas lo ajusta.
11:45 Conversamos sobre la juventud, nuestra incapacidad para entender sus procesos de pensamiento, los libros que estamos leyendo, el efecto "google" en nuestra corteza cerebral, en fin.
12:05 Llegan el "Jefe" y sus dos asistentes (después entendí que una de ellas es la responsable de proyecto a nivel nacional).

Empieza la sesión. ¿Alguien escuchó una disculpa por habernos tenido esperando una hora? Si lo escucharon agradecería me lo informaran para no pensar mal de estos honorables funcionarios públicos.

La junta duró casi dos horas. ¿El tono? Amable. Muy repetitiva; el documento que les enviamos hace un par de semanas no lo habían leído. "¿Para qué lo enviaron con tanto tiempo de anticipación?"

La responsable del proyecto a nivel nacional salió media hora antes de que concluyera la junta porque tenía que arreglar ... algo. Estaban un poco consternados porque tenían a otras personas esperando. ¿Las habrían citado a las 12?

(Quienes me conocen cuestionarán que escriba esto. Los entiendo. Trabajé muchos, muchos años en el sector público de mi país. Puedo decir también, con absoluta tranquilidad, que siempre traté de respetar los tiempos, el tiempo, de todas las personas. Nada me hace sentir peor que disponer del tiempo de otras personas de esta forma. Si, muchas veces hice esperar a las personas en las salas de juntas, pero fueron casos absolutamente fuera de mi control y por causas ajenas a mi deseo.)

Cuando veo estas cosas no puedo evitar pensar en este mal latinoamericano. No es privativo de México, pues lo he vivido en otros países también. Sigo sin comprender la correlación existente entre ser poderoso, sentirse poderoso y hacer esperar a las personas en la antesala de una oficina.

Detesto decir esto, pues acaba siendo un autogol a mi historia, pero la burocracia es un lastre. Realmente lo es. Existen honrosísimas excepciones, lo cual es extraordinario. Resulta terrible, sin embargo, reconocer este juego de poder absurdo y absolutamente irrelevante. No rinden cuentas a nadie. Si existe la Ley de Transparencia para conocer sus sueldos, las asignaciones de contratos y para revisar los documentos que generan, pero no para revisar su (in)eficiencia.

¿Tendrán idea del costo de su impuntualidad? ¿Si ellos tuvieran que generar los recursos con que pagan los contratos, serían tan "casuales" con el manejo del tiempo y el trabajo ajeno? ¿Por qué es que a los "funcionarios" todo parece resultarles tan importante y piensan que el rumbo del país se paraliza si no hacen todo lo que hacen y tienes a gente esperando?

El poder no es para todas las personas, aunque cualquiera pude acceder a él. Quien lo tiene busca ejercerlo y hacerlo sentir desde su más pequeña esfera.

Pobre país.


3 comentarios:

Tiziana(+que4patas) dijo...

juas!!! en todos los paises es igual!!
Hay gente que deja huella, gente que la borra, algunos necesitan poder para autoalimentar su baja autoestima, es el ser humano el ying y el yang (aplicado tambien en la burocracia), para que no exista el mundo utopico.

De todas formas muchos tenemos dos personalidades una es cuando queremos que nos atiendan y otra cuando atendemos y hay que ver como nos transformamos

Te dejo un video de Goofy motormania

http://www.youtube.com/watch?v=0ZgiVicpZGk&feature=related

LaClau dijo...

Tiziana,
Tal cual, la burocracia es un ente auténticamente globa. EStá en todas partes, no conoce fronteras ni idiomas. Se comporta igual en todos los rincones y genera los mismos resultados.
Es, simplemente, inaguantable.
Gracias por compartir el video.
Un beso,

AMOROSAMENTETUYO dijo...

Clau:

El pequeño poder si bien es cierto se percibe mucho en la burocracia, lo cierto es que se puede observar en casi todos los ámbitos!

Ese pequeño poder, que esgrimen personajes carentes del verdadero conocimiento del concepto del poder, pero sobre todo, aquellos que lo esgrimen son quienes carecen no solamente de buena educación, sino de todo sentido de humanidad y bonhomía!

Una máxima de vida es:

¡NO HACER A OTROS LO QUE NO QUERAMOS QUE NOS HAGAN!
Besos!
Amorosamentetuyo

Quienes son violentos contra los animales ejercen la violencia contra los humanos también....

People Who Are Violent to Animals ... Rarely Stop There

Dale voz a quienes no la tienen....

PETA en Espanol