domingo, 18 de enero de 2009

Imágenes para disfrutar

La revista Smashing Magazine hizo una selección de fotografías infrarojas fantástica. Les dejo una muestra y les invito a conocer y disfrutar el resto. ¡Valen la pena!

Fisherman de Roie Galitz

Mystic Woods de Daniella T.

12 comentarios:

Luz de Gas dijo...

Que maravilla

Liberto Brau dijo...

Pasé un buen rato de "café" viendo las imágenes que nos has regalado, tus textos últimos, tus reflexiones sobre la penúltima de las catástrofes humanitarias, etc. Gracias por estar tan regalona... y por las informaciones que destilas para nosotros... No sé si éste es el lugar más idóneo, pero quisiera compartir contigo un texto que escribí acerca de los fanatismos y edité hace un tiempo... Estoy absolutamente contra la violencia, sean cuales sean su procedencia, su nacionalidad, su bandera, sus dioses (siempre tan sanguinarios, unos y otros)... Mi bando siempre está con los que sufren, no con sus estados, sus ideas, sus reivindicaciones... A lo mejor te hacen pensar mis reflexiones, seguro que sí...

REFLEXIONES SOBRE LOS FANATISMOS

El fanatismo es un estado excesivo de exaltación y defensa de las creencias propias o del grupo social en el que se convive. Para su coherencia, debe ser intolerante e intransigente… El fanatismo es un modo de conducta social paradójica y contradictoria. De una parte está fundamentado en sólidas bases de conciencia colectiva y pertenencia a un grupo social determinado —lo que exige fuertes lazos de complicidad y apoyo mutuo entre los integrantes del grupo; de otra parte, el fanático niega la diversidad social, o la afirma siempre en su favor, tomando siempre posición en contra de cualquier otro grupo que se le oponga o pueda limitar la expresión y difusión de sus presuntos valores diferenciados.

También el fanatismo implica un cierto desorden y algún tipo de disociación en el modo de articular y argumentar los aspectos fundamentales de su ideología. Pese a ser en la mayoría de los casos un simple aglomerado de creencias e hipótesis irracionales, el fanático intenta obsesivamente revestirlas de explicaciones de índole racional, justificaciones de tipo histórico, encadenando con ingenua emotividad y de manera indiscriminada hechos ciertos junto con meras suposiciones, teorías verificadas con vulgares invenciones, argumentos fuertes con retóricos sofismas, y todo ello bajo la apariencia de ser un razonamiento lógico de validez universal e intencionada verosimilitud… El fanatismo, sea cual sea su ideología, es un sentimiento irracional abrumado por falsos argumentos racionales y deformadas razones causales. Todo fanático cree instaurar una nueva razón sobre el detritus y las cenizas del pensamiento crítico racional —al que debe negar, silenciar, para afirmar su identidad.

El fanático confunde cualquier realidad con la que se enfrenta; él mismo es una absoluta paradoja de confusas realidades. Exalta y defiende creencias porque éstas son su única oportunidad de ser y estar en un tiempo real compartido con otros, lo que le anestesia y calma su angustia de soledad. El exceso con el que se defiende y quiere imponer sus ideas es equivalente a la energía que necesitaría para lograr su equilibrio emocional y existencial en soledad; pero es más fácil y menos arriesgado a corto plazo compartir creencias que atesorar miedos e inseguridades: le parece más eficaz defenderse en grupo hasta la muerte, inmolarse en un suicidio colectivo, que derrotarse en la angustia de la duda en solitario.

En origen, el fanatismo es una consecuencia irracional del miedo, un letal mecanismo de defensa para grupos y gentes que se sienten amenazados por lo desconocido o por los peligros de su más inmediata contigüidad. El fanatismo vive y se propaga en un estado de ansiedad semejante al del miedo. El fanático dice protegerse únicamente de las agresiones externas, defender su identidad colectiva ante la presión o el rechazo de los demás diferentes. En un primer estadio de auto convencimiento estos sencillos argumentos le sirven para justificar su emotividad y violencia previsibles. El fanático tiene un exceso de instinto de supervivencia, o lo necesita para apuntalar la fragilidad de la arquitectura de su pensamiento. Luego, en una segunda hipótesis, cuando su ideología ha alcanzado la hegemonía o disfruta de una situación de mayor influencia, el fanático cree reconocer fantasmas y enemigos por todas partes y se expresa con evidente animosidad contra ellos. El fanático siempre necesitará a su propia sombra para reconocerse amenazado, a sus recuerdos para sentir el olor del miedo, y volver a ejercer su violencia de auto defensa, según su particular visión del asunto. Siempre huele a miedo dentro y fuera de un fanático. Es un olor que nadie olvida… El olor del miedo es inolvidable.

El fanatismo debe exaltar sus propias ideas porque son —en su modo de sentir— las únicas que merecen la dignidad de lo natural y el don de lo sobrenatural. Para cualquier fanático es coherente que piense así y actúe de tal manera; sus más afortunadas metáforas siempre tendrán que ver con la naturaleza, con el mundo animal con el que se reconciliará, con el universo, en el que aspira verse reflejado. El fanático cree en lo sobrenatural, en lo divino, o tiene intuiciones sobre lo trascendental de sus ideas o su misión… Por eso sus ideas y su acción no sólo son “las que tienen que ser”, si no que “son las necesarias”... El fanático vive en un permanente estado de necesidad y obediencia debida a lo sobrenatural y a lo trascendente. Su grupo, él mismo, se creen los elegidos para llevar a cabo la misión de salvar su verdad y propagar su mensaje: ¡“ÉL-LA-ELLO” lo quiere!... Un determinismo fatal y repugnante emanado de la suprema “Voluntad Invisible” mueve las serviles almas de sus súbditos involuntarios. Si alguna vez renace el sentimiento de culpa en sus corazones, se ahogará entre sollozos de conmiseración por su destino. Para el fanático, esclavo de ignominia, su servidumbre le libera de toda culpa…

Todo fanatismo cree que su tarea es SAGRADA, por ello es corriente que contamine su ideario básico con adjetivos y eslóganes tan contiguos y grandilocuentes como esta palabra: sacrosanto, sacrificio, sacramento, sacrílego, sacerdocio, sangre… —aunque esta última sea totalmente ajena a su genealogía. El fanático concibe el sacrificio —el suyo, el de sus víctimas— como su más heroico y elevado ideal. La palabra sacrificio está teñida de sangre, de memoria de sangre: es una palabra maldita que todo fanático aspira a bendecir nuevamente. Los fanatismos derraman sangre, beben sangre, lloran sangre… para saberse todavía vivos y verdugos de la vida. Todo fanático cree que lleva su ideal en la sangre. La guerra es la expresión colectiva e institucional extrema de ese fanatismo —sea del tipo que sea y se justifique por cualquier argumento (perverso): étnico, religioso, político-nacional. En la guerra el fanatismo concentra de modo excepcionalmente eficaz toda su maquinaria e inteligencia para destruir…“Todo fanatismo conduce inevitablemente a la violencia física” (Yoko Ono)

Lo institucional es la representación formal y simbólica de lo público. Los presuntos valores, intereses, necesidades y aspiraciones, o agravios, de una colectividad —sean los que sean, vengan de donde vengan, sea cual sea su grado de veracidad o legitimidad— siempre aspiran a ser representados por la figura de una institución en donde pueda ser depositado su imaginario y los signos de su realidad comunitaria. Toda institución representa y es representativa, a su manera, según su memoria y sus tabúes… Toda institución posee un poder de representación. Las instituciones luchan entre ellas por el poder o la mayor influencia en la sociedad en donde actúan.

Siempre hay individuos que desean ocupar un lugar preferente en ese espacio de representación y poder, para eso luchan e intrigan: bien sea para conquistarlo por la fuerza u obtenerlo por delegación electiva o para conservarlo indefinidamente. Quien conquista u obtiene el poder no se resigna a perderlo… Los individuos y grupos en el poder creen que sólo ellos saben y pueden representar el conjunto de imágenes de lo público que dicen representar. Tras la lucha por lo posible, sólo queda la lucha por el poder. Quienes están en el poder, quienes representan el poder, saben que tarde o temprano serán desalojados de estos lugares tan ventajosos. Los poderosos aspiran secretamente a permanecer en el lugar que creen que les es propio hasta la muerte. Por eso no es de extrañar que con sus acciones puedan provocar la muerte o la destrucción de los demás, si con sus pequeñas muertes retrasan o escapan a su propia gran muerte, tan mezquina… En el fondo, el poder es un territorio de violencia en donde aseguran su supervivencia e impunidad los fanáticos de la política… Los poderosos son fanáticos funcionales y por necesidad…

Todos los siglos contienen excesos memorables que podemos adjetivar como propios del fanatismo individual, colectivo o institucional. Los fanatismos se reproducen e inventan variaciones que aseguren su supervivencia adoptando las formas más inverosímiles, las apariencias más convencionales, mimetizándose en los pliegues más correctos de las sociedades que aspiran a erosionar —cualquier modo que pueda servirles para esperar sin sobresaltos el momento oportuno y poner en marcha sus estrategias diabólicas. Parecen esperar una señal luminosa en el cielo…

Desconfío de cualquier manifestación colectiva que no haya sido precedida de un debate previo, un diálogo de posiciones, un consenso asumido de forma explícita y convenido públicamente. Esto es casi imposible en la práctica para cuantiosos colectivos, sobre todo en momentos excepcionales. Es en esta precariedad de condiciones para el diálogo de las ideas, para el compromiso, en donde el fanatismo institucionalizado encuentra su oportunidad para intervenir y hacer creíbles sus mentiras, sus medias verdades, su demagogia. Provocar y favorecer la reflexión individual o de pequeños grupos, la discusión verbal o escrita, desactiva en buena parte las posibilidades de manipulación de los grupos indiferenciados que todo poder institucional utiliza para respaldar sus intereses y sostener su estrategia de desinformación… Escribir, hablar en voz alta, debatir con argumentos verificables, contestar los tópicos, sobre todo los “políticamente correctos”, es mi modo de denunciar y revelarme contra el fanatismo del poder, el fanatismo que aspira al poder, o el fanatismo que aspira a subvertir el poder en su propio beneficio… En toda estrategia por el poder los fanáticos encuentran “bien intencionados” de los cuales se sirven para sus objetivos… Aborrezco de las “buenas intenciones” de los tontos útiles tanto como de las perversas intenciones de los fanáticos (bien sean radicales o enrocados en sus instituciones)… La historia del fanatismo está plagada, trufada, de “pobres tontos útiles”, inocentes servidores, y sus señores respetables… A todos ellos les une un mismo sentimiento: el miedo… Yo creo y colaboro en crear una República de gentes libres que no tienen miedo de ser y estar en el mundo conviviendo junto a otros diferentes, distintos a su manera, incluso fanáticos voluntarios u otros que lo son aun sin querer… Mi República no tiene fronteras ni bandera ni himno ni constitución reglada… Mi República se llama… USLAND… Nosotros…

J. Marcos B. dijo...

Gracias, un abrazo.

Marcos

LaClau dijo...

Luz de Gas,
¡Coincido contigo! Son una maravilla estas fotos, si miraste las que presenta la revista te habrás quedado con la boca abierta. Son fantásticas.
Un abrazo.

LaClau dijo...

Liberto,
Gracias por tu visita y mil gracias por tu comentario sobre los fanatismos. Existen de todo tipo, inclusive 'laicos, tolerantes y no excluyentes"... y en algún momento amenazan con envolvernos, abrazarnos y no dejarnos salir. Pueden ser individuales, familiares, colectivos, silenciosos, escandalosos. A nombre de verdades predefinidas han muerto, y siguen muriendo, personas y los seres humanos destruimos. ¿Para que sirve la razón cuando impera la sin razón. Me dejaste pensando con la propuesta. Gracias y un abrazo.

LaClau dijo...

Marcos,
Gracias a tí.
Otro abrazo para empezar la semana.

PIER BIONNIVELLS dijo...

Hola..
estan chulisimas..
Si..
que nais estan la verdad.
Cuidate.
Te dejo abrazos.
Que tengas una buena semana.

Cecilia dijo...

Hola Claudia!
Que hermosas imagenes..principalmente la primera me encantó..

Besos! :)

Tendencia Vital dijo...

Excelentes fotos!
Un beso

LaClau dijo...

Pier,
Gracias, a mi también me encantaron.
Besos.

LaClau dijo...

Cecilia,
¿Viste las del archivo al que hago referencia? Te encantarían.
Besos.

LaClau dijo...

Tendencia Vital,
Gracias por la visita y que bueno que te gustaron. Esa era la idea.

Quienes son violentos contra los animales ejercen la violencia contra los humanos también....

People Who Are Violent to Animals ... Rarely Stop There

Dale voz a quienes no la tienen....

PETA en Espanol