martes, 2 de septiembre de 2008

Los secretos del enojo


¿Alguna vez se han preguntado que esconde el enojo que sentimos ante situaciones específicas? ¿Se han dado cuenta de la soledad que rodea a la gente que está permanentemente enojada contra la vida? ¿Conocen a hombres y mujeres que reaccionan con una violencia incontrolable cuando sucede algo que les contraría, por pequeño que sea el hecho para los ojos ajenos? 

Me da la impresión que muchas veces el enojo esconde emociones que no nos permitimos expresar y la manera válida que encontramos para manifestarlas es esa. Existen familias y sociedades enteras en las que el temor, la tristeza o la angustia son visualizadas como sinónimo de debilidad y por ende no son bien vistas cuando son explícitas. El enojo, por otro lado, parece ser reconocido como símbolo inequívoco de fortaleza y por ello muchas personas se sientes "más cómodas" exteriorizándolo. Mejor ser catalogado de fuerte e iracundo que de débil y llorón. El nivel de frustración que lleva implícito el enojo es inmenso: en realidad no se está comunicando muchas veces lo que en realidad se desea. 

Por otro lado, cuando el enojo es expresado sanamente, el resultado puede ser muy positivo. ¿Por qué? Porque se vive con congruencia y el enojo no se acumula y convierte con el paso del tiempo en una enfermedad incurable o en un estado de ánimo permanente. Existen familias que no aceptan el enojo por ser "una mala conducta" o ser "de mala educación", sin embargo, existen también personas que aceptan manifestar su descontento en el momento en que éste sucede y se ahorran posteriormente desahogarse con quien no tiene nada que ver con la causa de su malestar.  

El enojo reprimido es profundamente dañino. ¿Conocen a esas personas que son tan buenas pero tan buenas que jamás se enojan, inclusive cuando se cometen atropellos en su contra? A mi me chocan y me dan lástima. No puedo dejar de pensar la cantidad de resentimiento que deben llevar acumulado por dentro pues nunca se han permitido expresar lo que verdaderamente sienten: dolor, rabia, frustración, tristeza, en fin, toda la gama de emociones que como humanos nos habitan. 

Dice Elizabeth Kübler-Ross que "en nuestra sociedad se considera que el enfado es algo malo e inadecuado, de modo que nos disponemos de una manera sana de exteriorizarlo. No estamos acostumbrados a hablar de él ni a manifestarlo. Nos lo tragamos, lo negamos o lo reprimimos. La mayoría de nosotros lo guardamos dentro hasta que , al final, explotamos porque no hemos aprendido a decir que estamos enfadados por las cosas pequeñas. Muchas personas no saben reaccionar en el momento y decir que están enfadadas por esto o por aquello en el instante en que se produce el enfado. En vez de eso, fingen que son personas amables y que nunca se enfadan, hasta que explotan y enumeran las veinte cosas que la otra persona ha hecho en los últimos meses y que la han hecho enfadar"

Acepto la invitación de esta gran mujer y me sumo a la idea de que podemos aprender a ser más sinceros y expresar nuestros enfados. Podemos aprender a vivir una vida en la que el enfado sea un sentimiento pasajero y no un modo de ser o un estado permanente.  ¿Qué opinan? 

Imagen: Ymipollo

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