viernes, 26 de diciembre de 2008

Carta de Alejandro Martí

Alejandro Martí, empresario mexicano a quien le secuestraron un hijo de 14 años hace algunos meses en la Ciudad de México, pidieron rescate y lo mataron, fundó una organización llamada Sistema de Observación para la Seguridad Ciudadana (SOS). Hay quienes lo han criticado profundamente, "Claro, dicen, le han hecho caso porque es millonario, pero su realidad la viven muchos mexicanos." 

Puede que los críticos tengan razón al señalar que en este país la justicia funciona cuando los involucrados (y no en todos los casos) son personas conocidas y con recursos para hacerse escuchar. Lo que me parece absolutamente reconocible es que en lugar de cruzar los brazos o ahogarse en el dolor ha decidido canalizar su energía y tristeza a favor de un tema que involucra a todos los mexicanos y sobre el que sentimos una gran impotencia: la seguridad. Cuando el Estado ha dejado de cumplir su función y garantizar seguridad a sus habitantes, éstos tienen que hacer algo. Martí ha dado un paso. 

Recibí una carta el 24 de diciembre que quisiera compartir con ustedes: 


"Muy querido amigo SOS:

Me dirijo a ti en esta época tan especial y propicia para la reflexión. Hace unos días, el 19 de diciembre, Fernando hubiera cumplido 15 años de edad. Durante el día pasaron miles de pensamientos y reflexiones por mi mente: muchos recuerdos de mi hijo; de cuando salíamos juntos; de cuando platicábamos o cuando lo escuchaba contarme sus sueños y planes. No cabe duda que el simple hecho de observarlo y escucharlo me producía una satisfacción enorme. Fueron grandes momentos los que él me dio. 

Fernando, como otros miles de jóvenes en México, estaba lleno de ilusiones, planes y aspiraciones. A su corta edad, ya se preparaba para ser un hombre de provecho, lo cual me causaba una gran ilusión. Era como estar viendo da a da una película cuyo final quizás no me tocaría ver; sin embargo, parecía lo más seguro que me tocara gozar de la mejor parte de su vida y de los mejores momentos de su historia. Lo ms seguro era que mi hijo pudiera vivir el ocaso de mi existencia; así era la ley natural y a él le tocara llorar ante mi tumba. Ante esta reflexión, de pronto vuelve a mí la indignación de haber sufrido en carne propia el estar en manos de un puñado de personas que han decidido usar a nuestros seres más queridos como moneda de cambio que escondidos cobardemente tras un  teléfono, lucran con nuestro dolor.

Qué seres tan degradados e insensibles, que en el transcurso de sus negociaciones se dejan llevar por sus más bajas pasiones y los defectos intrínsecos de su ser para lastimar, atemorizar y hacer quién sabe qué otras cosas contra sus indefensas víctimas.

Luego de un largo proceso de terror, abuso y maldad, cobran cuantiosos rescates y “viene lo peor de todo” , deciden sobre la vida de sus víctimas inocentes que ya han sido  maltratadas física o psicológicamente. Se erigen en jueces divinos y aprueban o desaprueban la negociación a capricho; la miden de acuerdo con sus cánones de falsa hombría y deciden sin piedad quitarle la vida a aquel ser lleno de ilusiones, cuya única culpa fue haber pasado por una calle en donde éstos engendros se postraron en un retén para levantar en sus camionetas la caza del día. Así de sencillo y así  de increíble… pero real.

Así son de bellas las mentes de nuestros hijos, ¡así es de riesgoso el país en donde los educamos!

Sirvan los momentos de reflexión que estas épocas nos dan, para renovar nuestra energía de esprítu; para reafirmar nuestro deseo y nuestra voluntad para que México sea el país que queremos. Luchar para que estén tras las rejas individuos perniciosos que buscan enriquecerse de la forma más vil y cobarde.

Si nos lo proponemos, ser posible que vivamos en un país donde imperen la legalidad y el trabajo honrado. Que vivamos en un pas donde el corrupto sea señalado por la sociedad y disgregado. Que los que procuran la justicia, jueces, ministerios públicos, y policías puedan vivir dignamente de su sueldo y profesión sin ensuciar sus manos con el dinero fácil que los corrompe.

Es difícil, sí, pero no imposible. 

Espero sinceramente que cada Navidad nos dé  calma y renovada fortaleza; que nos permita reconfirmar nuestra convicción de  que sólo unidos, fuertes y firmes en nuestra demanda ciudadana, haremos que la seguridad sea una realidad cotidiana para todos. Sólo así , algún día tendremos el México que queremos.

Te deseo lo mejor para esta Navidad y un 2009 lleno de felicidad, salud y seguridad para ti y tu familia.

Con afecto,

Alejandro Martí"

10 comentarios:

Bo dijo...

Hola! yo también recibí la carta de Alejando Martí, pues estoy completamente por la causa de su recién creada fundación SOS. Qué lástima que se necesite de una persona acaudalada para que los reflectores se volteen hacia el problema de la inseguridad. Aun así, que bueno que se preste atención al tema!

Aprovecho para felicitarte por el nuevo formato del Blog. Tenía tiempo de no pasar a tomar un café. Espero nos veamos antes de que nos alcance 2009!

Ramona dijo...

Pero muy importante es que el caudal se dirija y sirva para una finalidad tan grande como la lucha por la paz y justicia en México.
Mi respeto y afecto a Alejandro Martí., y paz para todos los mexicanos de buena fé.

mArXelLa dijo...

mmm..que terrible la situación de nuestro país, que terrible recuperarse -si es que se puede- de lo que paso la familia Martí, ojala con el esfuerzo de todos las cosas puedan empezar a cambiar...
un abrazo navideño atrasado mi querida Clau!!!

LaClau dijo...

Bo,
Qué bueno que te gustó el nuevo formato. A mi también me gusta, se ve más limpio.
Pues ya somos muchos quienes apoyamos a la Fundación SOS. Lo que no podemos hacer es seguir callados.
Besos,

LaClau dijo...

Ramona,
Gracias por tu solidaridad. Es triste la historia de Alejandro Martí, y su caso es representativo del de much@s mexican@s hoy en día. Es lamentable.
Trabajamos para vivir con justicia y paz en México.
Un abrazo grande.

LaClau dijo...

Marx!!
Por fin de regreso, supongo que de vacaciones. ¿Cómo te ha ido?
Pues mira con las noticias que regresas al país.
Un beso grande y otro abrazo para ti.
¡Bienvenida!

David Pérez dijo...

Hola !

Coincido totalmente con tu comentario. Gracias por compartir la carta

LaClau dijo...

David,

¡Hola! Gracias por tu visita y aprovecho para desearte un feliz 2009.

Me parecía importante darla a conocer. Que bueno que la leíste.

Un abrazo,

ITZIA dijo...

ÒRALE! ME IMPACTA LA MANERA DE PENSAR DE ESTE SR.-POR ALGO ESTÀ EN DONDE ESTÀ- ES ADMIRABLE SU LABOR, MUCHOS SOLO HUYEN Y EL TODAVÌA VISUALIZA UN MÈXICO SEGURO Y EN PAZ. Q CHIDO. GRACIAS POR BLOGUEAR LA CARTA CLAUS

LaClau dijo...

Itzia, que bueno que la leiste. Esa era la idea, darla a conocer y que quienes no la habían leído puedan comentar sobre ella.
Un abrazo.

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