miércoles, 5 de diciembre de 2007

Dime a qué hora duermes y te diré quién eres

¿Tienes problemas con tu manera de dormir? ¿Te gusta trabajar en horarios organizados temprano en la mañana o prefieres empezar a hacerlo un poco más entrado el día o de preferencia en la noche? ¿Con quién te sientes mejor acompañad@: con la luna o con los primeros rayos del sol?  

La edición impresa de The Atlantic este mes publica una nota sobre el tema: “How You Sleep is Who You Are” (La manera en que duermes es lo que eres). 

Señala el texto que el ser una persona matutina o nocturna no determina exclusivamente los horarios de trabajo, el reloj interno o la manera de transitar las 24 horas del día. Es mucho más que eso: determina la psicología de los individuos. El investigador español Juan Francisco Díaz-Morales encontró que el desarrollo de actividades durante las primeras horas del día o bien a altas horas de la noche establece la forma en que construimos nuestras percepciones e interactuamos con el entorno. 

A través de un estudio de personalidad llevado a cabo con una muestra de 360 estudiantes universitarios, y reconociendo las particularidades de este grupo, que tiende a vivir fuera del marco de los horarios tradicionales, encontró resultados interesantes. Por ejemplo, descubrió que las personas matutinas y las nocturnas piensan diferente. Los madrugadores adquieren conocimiento a partir de información concreta. Llegan a conclusiones mediante un proceso lógico y analítico. Los búhos nocturnos son mucho más imaginativos, están abiertos a ideas poco convencionales y le dan un gran valor a la intuición en su proceso de construcción de conclusiones. 

El comportamiento social también varía: los “mañaneros” tienden a ser más “autocontrolados” y buscan tener una conducta intachable, respetan la autoridad, son mucho más formales y dedican mucho esfuerzo a producir una buen impresión ante las demás personas. Los “noctámbulos” tienden, por contraste, a ser más independientes, inconformes y escuchan con recelo a la autoridad. 

Esta información puede ser muy valiosa en dos sentidos: uno, para conocernos un poco mejor y rescatar características propias que nos pueden ayudar a alcanzar mejor nuestros objetivos. Dos, conocer las rutinas de dormir de nuestros clientes, alumnos, pareja, amigos nos puede ayudar a comprendernos y comunicarnos mejor con ellos. Mala idea tratar de ser analítico, formal y muy técnico con personas que prefieren llegar a acuerdos o trabajar de noche. Posiblemente lo mejor sea encontrar técnicas y planteamientos creativos, heterodoxos y poco usuales para comunicarnos con ellos y tratar de alcanzar acuerdos. La misma lógica, pero invertida, aplicaría para las personas que se sienten mejor desarrollando sus actividades temprano: lo inusual, poco ortodoxo e informal mejor dejarlo para otro momento y para otro grupo de personas. 

Claro, de esto derivan algunas preguntas para las que no tengo respuesta: ¿pueden convivir un madrugador y un noctámbulo? ¿De ser así, de qué manera pueden comunicarse de manera efectiva y asertiva para los dos? 

¿A qué hora estás leyendo esto? ¿ A qué hora crees que lo escribí? 

Por cierto, ¿Qué tomaste hoy? Yo, un capuchino. 

2 comentarios:

El R dijo...

Querida Laclau, se ha desvelado (y no por la hora del descubrimiento, sino porque se ha corrido el velo de la ignorancia, como dice John Rawls), la razón por la cuál somos una especie de comadritas prehistóricas.

Nos vemos poco porque cuando tú duermes yo invento. Y cuando tu haces, yo duermo. En fin.

Coincido hipocondriacamente con los hallazgos del estudio de marras. Todavía más, me atrevería a decir que los noctámbulos no tenemos un problema con la autoridad. En realidad es ella que anda buscando camorra.

Una abrazuqueada, as always!

LaClau dijo...

Querido R,
... y cuando coincidimos en horarios, vamos al super...

Tienes toda la razón, la famosa autoridad lo que quiere es echarle bronca a los que vivimos en nuestro propio tiempo. ¡Pobre!