domingo, 2 de diciembre de 2007

Sobre transiciones y finales



“Who are you?” said the Caterpillar….
“I – I hardly know, Sir, just at present,” Alice replied rather 
shyly, “at least I know who I was when I got up this morning, but I 
think I must have changed several times since then.”
- Lewis Carol
Alice`s Adventures in Wonderland

Me parece que diciembre es un buen mes para reflexionar un poco sobre el sentido de las transiciones y los rituales que tenemos en occidente para expresar los cambios en la vida. 

¿Qué significa para ti la palabra transición? ¿Qué imágenes llegan a tu mente? ¿Qué emociones despiertan? A mi me llegan agolpadas las ideas de cambio, revolución, modificación, alteración, novedad, acompañadas de emociones contradictorias: agitación, angustia, inquietud, nostalgia anticipada, vértigo y las imágenes que aparecen en mi Imax mental son de velocidad, remolinos, conchas de caracol, ríos fluyendo, estaciones del año, niños, adultos y ancianos. 

Creo que independientemente de las particularidades con las que cada quién viva las transiciones existe un denominador común: el mundo entero está en transición constante y los humanos no somos la excepción. 

Se trata de cambios, del devenir de un modo de ser a otro en el que no desaparece del todo lo que originalmente era y se crea una nueva cosa o realidad, distinta a la original y también distinta a la que posteriormente será, una vez que aquello que cambió vuelva a transformarse. 

En occidente tendemos a dar los cambios por sentados y no tenemos rituales específicos para las variaciones en las distintas etapas de la vida. Un niño se convierte en joven, después en adulto, y posteriormente en persona mayor hasta llegar a ser un anciano. El año transita por cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Se trata de transiciones cotidianas sobre las que ya no decimos nada, pues asumimos que se dan y no las consideramos de manera particularmente especial. 

En diversas culturas en oriente, consideremos el hinduismo como ejemplo, estos cambios son explicados, y vividos, como momentos clave en la vida de las personas que se dan como parte de un proceso natural de desarrollo y autorenovación. Son oportunidades que las personas tenemos de estar en contacto con parte de nuestra esencia y con nuestro devenir. Esta perspectiva abre posibilidades infinitas para cada persona, pues en lugar de asumir que el tiempo “simplemente pasa”, le permite participar en su propio proceso de cambio. 

En occidente posiblemente uno de los momentos cruciales de cambio es el ingreso a la década de los cuarenta. Le llamamos “crisis de la edad media” y es cuando tomamos conciencia de que efectivamente, las cosas no son como eran y , sobre todo nuestro cuerpo, se encarga de decirnos esto permanentemente. “¿En qué momento llegamos aquí? Me siento tan joven como antes, pero ya no me veo igual.” Lo más cercano a un ritual son las fiestas que se hacen en algunos países cuando las mujeres cumplen quince años, cuando los hombres llegan a los dieciocho o cuando se llega a los veintiún años. De ahí en adelante, no hay mucho más que festejar: tal vez la llegada a los treinta o en algunos casos a los cuarenta a cincuenta. Lo que hacemos, en todo caso, son fiestas, pero no rituales. Al igual que para los católicos el cierre de año implica una gran fiesta que es la Navidad y después el Año Nuevo, estas transiciones son “celebradas” como un festejo importante pero nada más, no se viven como períodos de renovación ni se piensan como algo que nos sucede internamente. Son vistas como algo que sucede externamente y en lo que hay que participar con ánimo festivo. 

Expertos en el tema como William Bridges, señalan que las transiciones se componen de tres fases: final, zona neutral y nuevo comienzo. Señala que cada individuo tiene un ritmo único para vivirlas y que son herramientas inigualables para vivir el propio desarrollo. Reconocerlas, asumirlas y aprender lo que se tenga que aprender de las mismas le permite a las personas vivir una vida más plena. 

¿Qué aprendiste de este año? ¿Qué te llevas al que comienza y que vas a dejar? ¿Qué no te puedes llevar y a qué te aferras? ¿Qué nombre le pondrías al 2007 y cómo te gustaría nombrar al 2008? ¿Qué otros cambios hay en tu vida paralelos a este evidente que se está dando? ¿Qué posibilidades se abren en tu vida con este cierre que está en proceso? 

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