lunes, 24 de diciembre de 2007

Regalo navideño

Este año quiero regalarles una maravillosa imagen de Danilo Pivato que conjunta un lugar y un momento de manera magistral: el solsticio de invierno en el Mar Tirreno

Tyrrhenian Sea and Solstice Sky 
Credit & Copyright: Danilo Pivato


El fenómeno tiene matices diversos: astronómicos, culturales, religiosos y mágicos. De hecho, muchos de nuestros rituales, tradiciones y festejos tienen que ver con él y no siempre lo sabemos. 

Desde el punto de vista astronómico, el término solsticio se refiere a la inclinación de la Tierra hacia el Sol y significa en latín (solstitium) sol quieto. 

El solsticio de invierno, que tiene lugar el 21 de diciembre, es el día más corto del año en el Hemisferio Norte y es cuando éste se encuentra más alejado del sol, mientras que el Hemisferio Sur se encuentra más cerca. Como ustedes bien saben, la duración del día va cambiando a lo largo del año. En verano  todavía hay luz a las nueve de la noche y en invierno es oscuro a las seis de la tarde. Esto sucede por la inclinación de la Tierra, lo que tiene como consecuencia esta diferencia en la duración de las horas luminosas en los polos del planeta. 

Culturalmente, este fenómeno cósmico también ha tenido manifestaciones diversas. Por ejemplo, en China el solsticio de invierno es un día muy importante porque marca la primera de las 24 divisiones del calendario lunar chino. Las festividades se llevan a cabo de muchas maneras en las regiones del país, se ofrecen desde sacrificios y rituales al Cielo hasta ritos de respeto hacia los padres y los ancestros de la familia. En la cultura Mapuche el día también es motivo de celebración, de ritos y liturgias que simbolizan la relación con la tierra y la naturaleza. Estudiosos de otras grandes culturas del mundo como la egipcia y la maya han encontrado vestigios de celebraciones relacionadas con él y con el culto al sol. 

No podía faltar el componente mágico en los rituales del solsticio. Los celtas, y después sus herederos los wiccas, celebraban el ritual del árbol del Yule en el solsticio de invierno para invocar la protección de sus dioses. Según las leyendas existía un oficio mágico para regenerar la tierra, regándola con energia vital para que fructificara. Las fuentes de riego podían ser la sangre en algunos casos o el esperma humano. 

Este festejo del árbol parece estar directamente relacionado con el árbol de Navidad y con la manera de decorarlo con luces, adornos luminosos, esferas de formas y símbolos variados que simbolizan la vida y la abundancia. (Un nota interesante al respecto puede encontrarse aquí.) 

Los festejos cristianos, por otro lado, están más relacionados con los rituales paganos del solsticio de lo que muchas personas saben o imaginan. 

Los antiguos egipcios fijaban la preñez de Isis, la virgen reina de los cielos, en el mes de marzo y el nacimiento de Horus a fines de diciembre. Los egipcios no sólo adoraban a una madre virgen, sino que representaban a los fieles la efigie de su recién nacido acostado en un pesebre. Osiris fue también hijo de una “virgen santa” y nació el 25 de diciembre. En ese mismo día, según algunas narraciones, nació Buda, que tampoco fue concebido sexualmente, aunque su madre fuera casada. 



Germanos y escandinavos también tuvieron fiestas importantes en esta fecha. Por ejemplo, Frey -hijo de los dioses vikingos Odín y Friga -, nació el 25 de diciembre; fecha en que los druidas celebraban la fiesta anual del fuego y en que los romanos conmemoraban el nacimiento del sol –invicto- y el de Mitra, dios solar persa, cuyo culto se había extendido durante la decadencia del imperio.



Milenios antes del nacimiento de Jesús en otras latitudes y culturas ya se celebraba el solsticio de invierno con un significado similar al que se le otorga hoy en el mundo cristiano: el nacimiento de la luz y la victoria sobra la oscuridad y las tinieblas. (Otra referencia de interés aquí.)

En todo caso, valdría la pena considerar en estas fechas, en nuestro momento histórico y en nuestras particulares circunstancias qué es lo que cada uno de nosotros quiere festejar y como honramos aquello que celebramos. 

¡Feliz Navidad!

1 comentario:

Franck dijo...

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