miércoles, 19 de diciembre de 2007

Estar en la luna

No, no se trata de una frase para denotar a una persona distraída. Estar en la luna puede ser una realidad, y no sólo para los astronautas. El mercado inmobiliario y las agencias de viajes han encontrado un nicho de mercado en el único satélite natural de la tierra. 

Sus 3476 kms de diámetro podrán ser visitados por turistas espaciales en el transcurso de los próximos cinco años. En abril de este año Chris Faranetta, vicepresidente de Space Adventures, empresa estadounidense que comercializa vuelos a bordo de naves rusas rumbo a la Estación Espacial Internacional (ISS), anunció que los primeros turistas podrán partir hacia la Luna a bordo de una nave rusa por el módico precio de unos 100 millones de dólares por persona (¿ya ahorraste?).

Ya existe lista de espera, y uno de los más entusiastas viajeros del espacio es el millonario ruso Román Abramovich, quien está dispuesto a pagar 300 millones de dólares por el recorrido promedio de ida (y otro tanto de vuelta) de 384.403 km, que es la distancia media entre la luna y la tierra. Como posibles, distinguidos y lunáticos compañeros podrían estar Paris Hilton, Shaquill Oneil, la estrella de la NBA, Donald Trump y algunas otras celebridades. Será cuestión de tiempo ver quién se suma a lista, quién puede pagar y quién tiene la condición física necesaria.

Tengo la sospecha, sin embargo, de que algunas personas ya hicieron el viaje y se quedaron por allá, aunque sus cuerpos hayan regresado a la tierra. En mi maliciosa lista se encuentran Andrés Manuel López Obrador (¿no les parece que sigue en la luna?), algunos jueces de la Suprema Corte de Justicia de la nación (me temo que estaban en la luna pues jamás se enteraron del atropello en contra de Lydia Cacho) y Marcelo Ebrard (supongo que desde la Luna la Ciudad de México y Nueva York se ven casi iguales, con pistas de hielo y todo).

Por otro lado, Reuters anunció que el acre en la superficie de la Luna aumentó un 40% desde principios del 2007. A pesar de que no es hoy el día de los inocentes, la agencia señaló que el banco UBS de inversiones sugirió que las tendencias de la propiedad lunar podrían incluso ser un indicador de los precios de la propiedad en Estados Unidos. (¿Estarían hablando en serio?)

No hay que dejar del lado la posición de la ONU, quien ha establecido que los gobiernos no pueden demandar ser propietarios de la Luna. Existen, sin embargo, intentos por acotar este vacío jurídico y permitir que individuos o empresas puedan hacerlo. Habría que evaluar si vale la pena apoyar esta causa.

Me sentiría muy orgullosa, debo confesar, de ver marcas mexicanas, y hasta nuestra bandera tricolor con águila devorando una serpiente incluida, en la superficie lunar. ¿Se imaginan callecitas con Sanborns, por ejemplo? ¿Alguien ya le habrá comentado esto al Ing. Slim? Tal vez pudiera darse una vuelta a la luna en uno de sus famosos viajes, cuando sale de shopping.

¿Te animas a tomar un café de Sanborns, aunque te de taquicardia?

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