lunes, 19 de mayo de 2008

¿Víctima o victimario?


Por alguna razón la idea de pensar que las personas son víctimas de las relaciones de pareja me desagrada. Reconozco que el discurso en el que tradicionalmente hemos vivido tiende a ubicar el mundo entre los buenos y los malos, los culpables y los inocentes, las víctimas y los malvados. No dejo de pensar, sin embargo, que las opciones para vivir la vida van más allá de esta visión dicotómica y maniquea y que existen más alternativas. (Reconozco, por supuesto, la existencia de situaciones extremas: matrimonios arreglados, niñas vendidas al mejor postor, entre otros. En este caso, me refiero a los casos en que una pareja de adultos decide establecer libremente una relación.)

El libro que les recomendé hace unos días, La Revolución de la Pareja. El nacimiento de una nueva profesión, me hizo pensar que tengo razón. En uno de sus capítulos, González Vera, señala que una de las principales causas del malestar de las parejas en la actualidad es la incapacidad que las personas tenemos para ser autocríticas y la facilidad con la que asumimos el discurso de la víctima en las relaciones. Me explico retomando lo que dice el autor: 

Las personas que carecen de capacidad de autocrítica para reconocer sus carencias propias se sienten víctimas de los defectos del otro. Al no reconocerla en sí mismas proyectan en el cónyuge su propia incapacidad en lugar de utilizar la energía para mejorar la relación. Despotrican contra los defectos del otro (o la otra) que "ven reflejados en el espejo de enfrente y que no es sino su propia imagen".  Dicho en otras palabras, "para que exista un abusivo, tiene que haber un dejado, la actitud abusiva de uno es directamente proporcional a la dejadez del otro. Dime que tan abusivo es uno y te diré cómo anda el otro".

El discurso victimario es muy atractivo, hay que reconocerlo. Las víctimas están ante los ojos de la sociedad del lado correcto, reciben apoyo, comprensión, cariño y los victimarios son mal vistos y señalados. Pocas veces nos preguntamos de qué manera participa la "víctima" en la espiral de violencia y maltrato que vive. Finalmente, la víctima elige (la mayor parte de las veces) a la persona con la que establece la relación y pocas veces asume su responsabilidad en la situación, ya sea por acción o por omisión. El tema de fondo es que desde su óptica, es infeliz por culpa del otro (o la otra), si la pareja cambiara "sería feliz". ¿Realmente? ¿Entonces esto quiere decir que las "víctimas" no son responsables de su propia vida y que solamente si el otro la trata diferente podrá hacer algo con su vida? ¿Por qué es que nunca se cuestiona qué la mantiene al lado de su victimari@ y qué gana con esa situación? ¿Por qué nunca se preguntan si ellas también ejercen violencia pasiva en contra de su maltratador?

Me queda claro que el discurso de la responsabilidad es menos atractivo e implica un mayor reto para nosotros como individuos. ¿No es fabuloso tener a quién echarle la culpa de nuestras decisiones? Con esta actitud no tenemos que rendir cuentas, tan sólo recibir apoyo; la otra postura implica enfrentarnos a nosotros mismos y comprometernos con nuestras decisiones y sus consecuencias. 


7 comentarios:

Camille Stein dijo...

por desgracia en muchas parejas existe una vinculación víctima - verdugo, una descompensación que se hace más evidente según pasa el tiempo

la proyección, la absorción de un miembro de la pareja por el otro, desequilibra la balanza de forma definitiva

pareciera que la frescura inicial del amor se transformara en pesado abandono

un beso

Yak dijo...

Te doy toda la raz�n. Eso si, a�adir�a algo m�s, el que para mi es el problema fundamental. El ego�smo. Cada vez somos m�s ego�stas y vemos a la pareja,no como un compa�ero de viaje (me encanta esta imagen) sino como un soporte funcional...As� pasa lo que pasa...
Lo enscrib� hace mucho tiempo pero sigo creyendo en ello:
�Qu� es el amor?
La forma m�s bella de ego�smo.

LaClau dijo...

Si Camille, es una tristeza cuando el amor se transforma y no podemos darle forma de algo más profundo y verdaderamente amoroso, que trascienda el enamoramiento y que nos permita ser mejores personas. Es más común de lo que queremos aceptar.
Un beso,

LaClau dijo...

Hola Yak,
Nada tan inasible y escurridizo, y al mismo tiempo tan fuerte, como el amor. Creo que el egoísmo es necesario para no perderse en la relación, definir fronteras y construirnos a nosotros mismos para tener algo que aportar a la relación, no sólo nuestras carencias y miedos.
Saludos.

Ars-Drm dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ars-Drm dijo...

Saludos
Me encanto la entrada, estoy muy deacuerdo. Siempre he creido que es un buen ejercicio mirar las problematicas del lado que no nos gusta o que consideramos "malo"; nos ayuda a mantener un equilibrio en el juicio...

Sin embargo me llama la atencion el comentario y la referencia al amor, que hace Yak. Yo creo que si bien el egoísmo es una de las pandemias de nuestro tiempo, no creo que el amor sea tambien egoísmo. Es cierto que las relaciones supuestamente amorosas, se derrumban por el egoísmo, por que el amor exige que lo superemos, y a menudo no estamos dispuesto a hacerlo. Pero yo creo que eso no significa que el amor SEA un egoísmo.

Gracias por tu interesante articulo.

LaClau dijo...

Diego,
Bienvenido a Conversaciones de Café y gracias por dejar tu comentario. Es tradición ofrecerte el primer café una vez que has venido... las demás estás en total libertad de servirte el que más se te antoje.
Coincido contigo, cuando nos atrevemos a ver las situaciones desde distintas ópticas podemos comprenderlas y conocernos mejor. Parece algo menor, pero en el fondo es una actitud valiente pues implica estar dispuesto o dispuesta a cuestionar las propias creencias y certezas.
Ya me di una vuelta por tu blog y me encanto la creatividad que flota en todos los rincones.
Saludos desde México,

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