lunes, 6 de septiembre de 2010

Camino hacia el olvido. (Parte 2)

Llevaba tiempo preguntándose por qué ese tipo de clientes no le tocaban a ella, parecían una fantasía de sus colegas. Difícilmente salían de casa del Ingeniero cuando tenían que trabajar, pero ese día las señales coincidieron, un conocido le dio su teléfono a un amigo, la buscó y se encontraron.

Alana llegó temprano a la dirección que le dieron. No era lejos de su zona de trabajo, de hecho a unas cuadras. Preciosa casa, rodeada de jardines. Era extraño que la citara precisamente en ella y no en un hotel, como suele hacerse en estos casos. Podrían haber ido a Polanco a alguno de los de Campos Elíseos, ella llegar antes, él alcanzarla después.

En el momento preciso tocó la puerta, le abrió la muchacha del servicio vestida con el característico vestido de rayitas rosa con blanco y el mandil perfectamente limpio. Peinada impecablemente, con el pelo recogido y oliendo a ropa recién secada. "Así debe estar el resto de la casa", pensó. La hizo pasar a la sala. El "Señor" aún no llegaba, pero había avisado que no tardaría. "¿Le sirvo algo?", escuchó mientras Normita señalaba la cantina. "Un martini", respondió, esperando que la respuesta fuese una cara de sorpresa y un retraso en lo que él llegaba. Ella fue la sorprendida pues la respuesta fue "¿stir o shaken?". "Stir" contestó con voz entrecortada. Se lo preparó con gran maestría y lo llevó en la inequívoca copa martinera con la aceituna a la mesita que estaba junto a su sillón.


En ese momento, llegó Antonio. Era muy atractivo. "¿Para qué necesitará mis servicios? Este hombre no necesita pagarle a nadie por una cogida", pensó. La saludó con familiaridad. Mientras le preguntaba si había llegado sin inconvenientes, él se sirvió un whisky y fue a sentarse junto a ella. Le dio las gracias a la muchacha del servicio y le dijo que podía retirarse, deseándole buenas noches.

Se sentó junto a ella. Brindó y le agradeció que hubiera atendido a la cita. El empezó a conversar y no hizo el intento de tocarla o besarla. En un momento, simplemente la tomó de la manó y la guió por las escaleras que conducían a su habitación. Había llegado la hora.


El se quitó los zapatos, la corbata, desabotonó la parte superior de la camisa y se sentó sobre la cama. Le pidió a ella que se desnudara frente a él y se sentara a su lado. Ella fue lo que hizo, despacio y mirándolo a los ojos. Se percató, sin embargo, que él no la miraba lascivamente, simplemente la observaba y tenía la mente en otra parte.

Al sentarse a su lado, el acarició los contornos de su cuerpo y siguió platicando. No se quitó el resto de la ropa ni hizo otro intento por estar cerca de ella. "Este hombre necesita conversar o está completamente loco" se dijo a si misma y así fue. Hubiera podido irse temprano, un par de horas después, pero escuchó los primeros trinos de los pájaros de la mañana entretejerse con la conversación, casi monólogo de su cliente.

El resultado de la noche fue que conversó y escuchó los lamentos de un hombre que lo tenía todo en la vida y, a pesar de ello, se sentía vacío. Su matrimonio había terminado en divorcio, veía poco a su hija y tenía aproximadamente un mes de haber dejado a una mujer de la que creía haberse enamorado, pero no sabía cómo seguir con ella y decirle la verdad sobre cosas de su vida que no le había contado. Se sentía mal por la manera en que había dejado todo suspendido y cómo la había tratado, aunque parecía buscar justificaciones para explicar cada cosa que había hecho o dejado de hacer. Quería olvidar todo y huir de algo, pero al escucharlo, ella no podía entender de qué. Su mirada se perdía constantemente en la réplica del Magritte que tenía frente a su cama y en las donas de humo que exhalaba mientras fumaba.

Sintió ganas de abrazarlo, le conmovió la soledad que lo habitaba, pero no era parte de su trabajo. Si él no se había acercado más que para acariciar de vez en cuando alguna parte de su cuerpo, ella tampoco lo haría. Además, faltaba poco para que ella se fuera y no sabría si él querría pagarle por no haber hecho absolutamente nada más que escucharlo y hacer una que otra pregunta.

Rechinó una puerta en la parte de abajo de la casa y Alana le dijo, aprovechando la interrupción que ya tenía que irse. El simplemente le dio las gracias, se levantó, sacó dinero de su cartera, lo colocó casi sin verlo sobre el buró y le dijo que podía tomarlo cuando se fuera. Que se vistiera sin problemas en lo que él pasaba al baño.

"Se me cumplió la fantasía" se dijo a si misma. Buena paga en una noche sin necesidad de aguantar los embates de un cliente. Ojalá le tocaran muchos de este tipo. Ya tendría algo que compartir con las demás en casa del Ingeniero.


Imagen: Los amantes de Magritte

4 comentarios:

Lalo dijo...

Bueno pues como pediste una opinión ahí te voy...

No cabe duda de que tienes oficio, el estilo es impecablemente uniforme y algunas cosas muy rescatables de los textos, sin embargo, llamarlos literatura es pretencioso, son demasiado acartonados, la narrativa es fluida, pero el uso del lenguaje es almidonado, un cliché de las novelas románticas.

Además la historia hasta aquí no tiene ningún giro, en el segundo parrafo ya sabía a donde iba a ir a parar.

Recuerda que todos los personajes que introduzcas los tienes que cerrar, el conocido del primer párrafo sta sus cabos sueltos cuando sirve para la comunicación entre la protagonista y el cliente, entonces puede desaparecer.

La muchacha del servicio desaparece sin explicación, un personaje que no sirve de nada, ¿donde quedó?, ¿escuchó la conversación?¿la mandaron a dormir?, creo que puedes prescindir de ella.

Bueno esto es así muy al vuelo, no es un mal ejercicio de escritura, pero queda en ejercicio.

LaClau dijo...

Lalo,

Muchas gracias por tomarte el tiempo para leer este ejercicio de escritura, como bien dices, y por tus comentarios.

Si no tienes inconveniente, me gustaría hacerte algunas preguntas:

1. Entiendo el significado de "almidonado", pero en este caso, podrías explicarlo con más detalle?

2. ¿No es válido simplemente mencionar a un personaje? A la muchacha la envía Antonio a dormir, ¿habría que darle otro matiz o movilizarla de otra manera?

Si pudieras dar un par de sugerencias en positivo, es decir en lugar de comentar "no hagas esto" poner "haz esto" ¿cuáles serían?

Perdona el abuso y muchas gracias de verdad,

Claudia

Lalo dijo...

Ok LaClau, con "almidonado" me refiero al ritmo melodramático que le imprimen el tipo de palabras que estás usando en este texo.

A falta de otro recurso, como cuando en las telenovelas pasa algo y hay musica de fondo "ChanChanChan Chaaaaaan", jejeje.

Lo de la muchacha, si no va a aportar más en la historia la puedes eliminar, ahora que por tradición, la servidumbre ha sido siempre un elemento de intriga en las novelas comerciales.

No me animo a decirte que hacer LaClau, es escritura creativa y puedo decirte mi opinión y algunas cosas que ami juicio son errores o no aportan al texto, pero darte una sugerencia de lo que hay que hacer es como meterme con tu creatividad, en estos casos intento evitar el positivo.

Yo también me estaré dando vueltas por aquí de vez en cuando, me estoy oxidando mucho en cuanto a la crítica literaria y tus textos son una buena oportunidad para desentelarañarme el cerebro. No es que sea un experto, pero he estudiado un poquito y me gustaría algun día escribir un libro de poesía.

Un saludo

LaClau dijo...

Lalo,
De verdad tus comentarios han sido muy útiles. Es la primera vez que estoy haciendo un ejercicio de escritura así y creo que estás siendo muy considerado conmigo pues hay miles de cosas que mejorar y quiero aprender.

Saludos y por acá te espero con un café.

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