miércoles, 1 de septiembre de 2010

¿Comentamos el matrimonio? (1). Elizabeth Gilbert es el pretexto.



Hace un par de años hice la reseña de uno de sus libros, hoy convertido en best seller: Eat, Pray and Love (Comer, Rezar y Amar). El post lleva el título: ¿Tiene sentido comer, reza y amar? El estilo de la autora es directo, claro y divertido. Logra, con una gran sencillez, expresar su visión del mundo y filosofía y nos lleva a reflexionar sobre el valor de lo cotidiano y evidente en nuestros días. Me gusta, simplemente.

Estoy empezando el libro, no llegó aún al tercer capítulo, pero Gilbert ya ha dejado un par de ideas dando vueltas en mi cabeza. Me identifico con ella en muchos aspectos y tal vez ese sería el punto de partida. En nuestra sociedad occidental el matrimonio está cargado de una serie de valores y expectativas que sean las que posiblemente hoy en día estén haciendo que la institución esté llegando a un límite y tanta gente se divorcie o se plantee si quiere casarse.

Comienza explicando el ¿por qué? del libro. En Comer, Rezar y Amar concluye la obra diciendo que el matrimonio está fuera de sus planes -después de la traumática experiencia del divorcio- y en Comprometida nos dice que las circunstancias -y la política migratoria estadounidense- la han obligado a planteamiento de casarse con Felipe, el amor que encontró al final de su famoso libro.

Antes de poderlo hacer, y durante más de un año antes de que el gobierno de su país le diera permiso de casarse, se pasó investigando el significado del matrimonio con la esperanza de comprender el pánico que el hecho le generaba. Entre periplos, viajes y hoteles baratos se dedicó a leer sobre el tema, investigar, entrevistar y analizar los asuntos vinculado a ello. El resultado es el libro.

Por lo pronto, a esta altura de la narración, lo que ha hecho es dejar preguntas dando vueltas en el aire, supongo, con la idea de resolverlas o contestarlas después.

A diferencia de otras culturas, la occidental -y la estadounidense concretamente- se plantea el matrimonio en el contexto del individuo. Es decir, se piensa en el hecho como parte de la realización y búsqueda de felicidad individual. Esto implica muchas opciones y dilemas que tienen que ver con la capacidad de elegir de las personas, lo cual conlleva muchas interrogantes ¿seré feliz con este hombre o mujer? ¿lograré cumplir mis metas personales e individuales? A través de la narrativa cultural y las expectativas sociales, el matrimonio ha terminado por convertirse en la panacea de la realización y felicidad de quienes deciden embarcarse en la aventura.

Señala Gilbert: "Una encuesta reciente ha revelado lo que de verdad buscan las jóvenes estadounidenses en un marido: un hombre que las inspire, requisito bastante difícil de cumplir, por cierto.(...) y eso es exactamente lo que yo llevo toda la vida esperando del amor (inspiración, felicidad infinita) y también lo que me iba a tocar esperad de Felipe en breve, que los dos acetpáramos ser plenamente responsables de la felicidad y el placer del otro. Es decir, que nuestro puesto de trabajo como esposos iba a consistir en serlo todo para el otro. O al menos eso era lo que yo había pensado siempre(p.60)".

En este sentido, creo que el planteamiento no difiere mucho de la visión y expectativas que la institución plantea en la sociedad latinoamericana, concretamente la mexicana. En la clase media urbana de mi país, esta creencia sigue siendo vigente, por más que las mujeres que formemos parte de ella nos consideremos liberadas, educadas y profesionales, lo cual no obsta para que a la hora de toparnos de frente con un hombre en el altar o el registro civil, no estemos nerviosas y llenas de dudas sobre nuestra vida al día siguiente de la celebración.

Estoy convencida de que el matrimonio en si no está mal, creo que lo que nos ha fallado con el paso del tiempo es lo que hemos hecho de él como personas. Por alguna razón, el divorcio nos deja marcados y nos mete en un laberinto de mucho dolor y tristeza. Creo que el tema de fondo no es lo fácil que hoy en día resulta divorciarse, al menos en términos legales ya que el ámbito emocional es mucho más complicado, sino lo difícil que nos resulta como individuos mantenernos en el matrimonio.

Me pregunto ¿Qué hace que una persona que se ha divorciado se atreva a dar el paso por segunda ocasión? Más allá de los chistes que el hecho pueda generar, debe haber algo más que valor o locura en este paso. ¿Cómo se vive el amor una vez que se ha fracasado en el primer matrimonio? ¿Es necesario volverse cínico, aprender a sentir menos o simplemente bajar las expectativas y esperanzas para tener un segundo matrimonio exitoso? ¿Es mejor no casarse nuevamente? ¿Es necesario hacer un profundo análisis de todo lo que falló la primera vez así como de las creencias y etiquetas que nos acompañaron en el primer paso para evitar recorrer el mismo camino nuevamente?

Nunca se me hubiera ocurrido hacerme este planteamiento de manera metódica y por ello es que Elizabeth Gilbert me ha dado el pretexto y se lo agradezco. Invito a quienes quieran leer el libro a que lo leamos al mismo tiempo y lo comentemos así como a que compartamos reflexiones sobre el tema, tan polémico, pasado de moda y vigente a la vez. No sé si llegaremos a conclusiones definitivas, pero seguramente pasaremos extraordinarios momentos compartidos y reflexionaremos sobre ángulos no pensados de este tan llevado y traído concepto. ¿Qué les parece? ¿Quién dice yo?

PS. Por cierto, olvidé mencionar algo. En español, el título del libro es Comprometida.Una historia de amor. En inglés es: Commited. A skeptic makes peace with marriage. Es una pena que la traducción al castellano no reflejase el sentido en inglés, que sería algo así como "una escéptica hace las paces con el matrimonio". Me gusta más esta traducción pues expresa el sentido de fondo del libro y es también el ángulo desde el cual me propongo explorarlo y leerlo con ustedes.

4 comentarios:

KlauMedina dijo...

Mi querida Clau: Acepté tu invitación a comentar el libro de la Gilbert porque me encanta la idea de tener un "club de libros" virtual, de comentar cómo nos impacta profundamente una autora americana, de reflexionar juntas sobre el matrimonio después del matrimonio. ¡Y estoy tentada de abrir mi propio blog! Yo que me he resistido tanto, pues me gustaría mantenerlo y con tantas ocupaciones no quisiera dejarlo abandonado...
Amé leer Eat, Pray, Love. Me pareció un viaje fascinante al descubrimiento personal, íntimo y espiritual de otra persona, más o menos de mi edad, con intereses más o menos similares a los míos y con la misma inquietud que yo por encontrar respuestas en la espiritualidad. Sin embargo, la última parte del libro, la que corresponde a la búsqueda del amor, o más bien, a la estancia de la autora en Bali, me dejó con un vacío. Elizabeth Gilbert vacía su alma, sobre todo en la parte que corresponde a la India, y desnuda completamente sus más íntimos sentimientos ante sus lectores. Pero en la narración del encuentro con Felipe, me falta algo de la profundidad para sumergirnos en la fuerza que los une como personas, de orígenes tan distintos, con diferencia de edades, con estilos de vida tan opuestos... A mí Felipe no acaba de seducirme, no lo llego a conocer completamente ni puedo enamorarme de él junto con la autora.
Creo que el primer capítulo de Comprometida adolece de lo mismo. En lo que parecería un afán por proteger la identidad del hombre que ama, Gilbert no lo perfila intensamente. Está la anécdota de la deportación de su ser amado, que no deja de ser seductora, pero no encuentro la seductor en Felipe.
En una reflexión sobre atreverse a volver a casarse después de un doloroso divorcio, creo que el elemento principal y central es el amor. Si bien esto parecería muy sentimentaloide de mi parte, no veo cómo alguien se atreva a entrarle a esto del matrimonio, que es más riesgoso que un deporte extremo, si no está completa y totalmente involucrada y enamorada. Pero eso es precisamente lo que vamos a discutir a lo largo de la lectura del libro. Mi primera reflexión es que hay que tener mucho miedo y mucho dolor para plantearse una segunda crónica autobiográfica que justifique su segundo matrimonio. Pero también se necesita mucho valor para volver a desnudar los sentimientos.
Elizabeth dice (y la tuteo como a una amiga, pues eso la consideras después de leer su primer best-seller): "Y ese error ya lo había cometido - casarme sin tener la menor idea de lo que significaba la institución del matrimonio- una vez en mi vida" (pág. 35). Creo que tod@s nos casamos sin saber lo que es la institución del matrimonio. Podemos saber lo que es un buen matrimonio si nuestra familia de origen es resultado de uno de esos extraños casos. Pero ni aún así sabemos cómo se construye una vida juntos con relativo éxito. Nadie sabe los entretelones de una pareja.
Tampoco creo que sirva de mucho saber toda la teoría antes de tomar la decisión. Como dije antes, hay tanto de riesgo en casarse con alguien, que se necesita ser medio inconsciente para hacerlo y desear que todo salga bien.
En mi experiencia personal, después de un dolorosísimo divorcio (como creo que son todos los divorcios), estoy convencida que hay que limpiar el alma del dolor y de todos los sentimientos negativos, perdonar y perdonarse a una misma y permitirse sentir de nuevo para relacionarse con otra persona nuevamente. Matrimoniarse o no con ella, ya es otra cuestión. Voy a leer el capítulo dos para seguir reflexionando sobre esto.
Clau, qué a gusto dialogar contigo y esperar que alguien allá afuera lea estos comentarios.

LaClau dijo...

Querida Tocaya,

Qué gusto y emoción encontrarte por aquí, en uno de mis rincones favoritos compartiendo un libro que creo que nos mueve por diversas y a la vez, similares razones.

El libro de Gilbert, Eat, Love and Pray me cautivó. Me identifiqué con la experiencia de la autora que es similar a la mía en más de un sentido.

Confieso que a mi lo que me sedujo fue su manera de vivir el encuentro con Felipe, más que Felipe mismo y creo que eso es lo que ella busca, explicar sus motivaciones más que las razones de su pareja.

El inicio de Comprometida me invitó a seguirlo leyendo y por ello se me ocurrió organizar este Círculo de Lectura Virtual.

No creo que Elizabeth busque convencernos de lo seductor de Felipe sino más bien abrirnos sus razones y sin razones internas para tomar la decisión de casarse cuando se había prometido con sangre que jamás tomaría el mismo camino. No deja de parecerme fascinante la manera en que la vida se ríe de nosotros los humanos cuando hacemos planes. Por algo existe el dicho: si quieres que Dios se ría, cuéntale tus planes. Creo que eso es algo que le sucede: la vida la confronta con una decisión para replantearle sus propias creencias y valores limitantes en la vida. No sé si el no casarse con él sería garantía de una relación feliz y de muchos años.

Por lo pronto, coincido contigo: el estar informada del tema tampoco es garantía de nada. Si así fuera, personas como tú y yo que hacemos "research" al menor pretexto tendríamos éxito en todas las empresas que nos proponemos, y bien sabemos que no es así.

Lo que si, es que me ha parecido atractiva la idea de repensar el matrimonio y todo lo que le acompaña en el mundo, en mi mundo, en mi cultura y en mi propia cosmovisión. Suena pretencioso, pero tal vez lo único que busco en el fondo, es comprender que me pasó en el camino, poner en perspectiva mi propio divorcio, conocerme un poco mejor (y que es conocerse sino entender también las ideas a partir de las cuales uno teje su vida e historias) y darme la oportunidad de cuestionarme a mi misma las creencias que he asumido como válidas a lo largo de la vida y que después de tanto camino andado, tal vez no sean tan válidas ni importantes como yo misma lo pensé. Gilbert me ha dado el pretexto y lo he asumido.

Ya hice mi comentario sobre el segundo capítulo, espero que lo compartas cuando lo termines.

Un beso grande Clau y gracias por aceptar la invitación.

En cuanto a tu blog, ojalá te animes también. No lo tomes con tanta presión, es un espacio de esparcimiento personal y desarrollo y no hay una fecha límite para nada. Todo es a su tiempo, sin prisa y sin pausa. (Chi va piano va lontano, recordati?). En fin, Mujeres Construyendo te espera con los brazos abiertos si te late.

Besos,

C

AMOROSAMENTETUYO dijo...

Clau:

Será que sin poder leer el libro podré darte mi opinión sobre el amor y el matrimonio, desde luego de acuerdo a lo expuesto por ti y los otros miembros del club de lectores, desde luego mi punto de vista sería basado desde la perspectiva del hombre el individual, y el colectivo como genero.
Me atengo a la frase en latín que dice: Primun vivere Deinde philosophari.

Saludos
Amorosamentetuyo

LaClau dijo...

Gracias, como siempre, Amoroso por tu presencia y compañía en estas aventuras blogueras.
Un abrazo,

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