martes, 15 de enero de 2008

Frustración

Frustración viene del verbo frustrar que significa 

1. Privar a alguien de lo que esperaba.
2. Dejar sin efecto, malograr un intento.
3. Dejar sin efecto un propósito contra la intención de quien procura realizarlo. Por ejemplo, frustrar un delito.

La frustración me hace sentir mal, me deprime, me fastidia, me apabulla, me atropella, me ahoga, me margina, me hace delirar.

Me frustra, por ejemplo:

Querer resolver una situación mediante el diálogo y encontrarme atrapada en un monólogo de sordos. 
No comprender a mi interlocutor y saber que él no me comprende. 
Escuchar palabras que suenan bien pero que no se sustentan en los hechos. 
Ver a una persona inteligente engañarse a sí misma. 
Oír por millonésima ocasión lo mismo y no encontrarle sentido. 
La incongruencia, la mentira (esto, además, me enoja), la falacia.
Querer a una persona y saber que no le importa. 
Saberme no querida por quien me importa (también me duele). 

Si retomo las definiciones planteadas, me siento frustrada cuando esperaba encontrar una solución compartida con alguien y me encuentro nuevamente en la disyuntiva de decidir por mi cuenta o seguir en la indefinición.  El intento malogrado de resolver una situación mediante el diálogo también produce el mismo efecto. 

Quisiera frustrar las encomiendas de los duendes del desencuentro que lo único que logran son despropósitos, alejamientos, incomprensión, cansancio, fastidio, comunicación sin sentido y malestar.

2 comentarios:

la ramona dijo...

Yo me pregunto por que me aferro a querer dialogar con un sordo. No importa cuanto le diga o si termino gritandole, de todas formas lo único que podré escuchar será mi propia voz.

LaClau dijo...

Ramona, tienes razón. Francamente, no sé qué más decir. Gracias por cafetear conmigo en cada post.