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Vivir en martes

El segundo día de la semana jamás se parece al primero. Las mañanas tienen otro sabor, como a brisa de mar en medio de la montaña, con luz tenue y con visos de emoción, a velocidad lenta y a jugo de naranja sin champaña. 

Se puede estar cansado y la razón es lo de menos. Vivir en martes es razón suficiente. El cansancio por supuesto, no se parece al del viernes y mucho menos al del domingo.  No es lo mismo sentir la pesadez del cuerpo por haber trabajado cada día de los que te precedieron que saberse agotado por el exceso de descanso. 

Los martes no inspiran palabras de amor ni reflexiones sublimes, son un trámite semanal que antecede al miércoles, que es -ese sí- más emocionante. Vaticina la llegada del viernes, del sábado que te devuelve las horas y los momentos propios. 

Acabo este martes con esa sensación que siempre me produce el día: agitación envuelta en nostalgia de lavanda, y en esta ocasión, de color lunar. 

Comentarios

Elyibi ha dicho que…
A mi me gustan los viernes y los sábados. Detesto los lunes.
El R ha dicho que…
Querida Laclau, guauu, guauu. Vaya con los martes. En las sensaciones es poco lo que uno puede decir, son tan íntimas. Estoy tentado a considerar que los días son lo que les proponemos, pero vaya a saber uno las locuras que pueden ocurrir en un día que los romanos dedicaron a Marte. A mí, los sunnydays, sundays, domingos me parecen tan grises que me vuelvo como mi perro: monocromático y muerdo lo que puedo.
Besos a mitad de la semana.

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Se me olvidó que te olvidé...

Pues así, simplemente, se me olvidó que te olvidé...

_______ooo________

"Se me olvidó que te olvidé" Letra: Lolita de la Colina
Interpretación: Bebo y el Cigala (2003) y Abuelos de la nada (1982)


Yo te recuerdo cariño,
mucho fuiste para mi,
siempre te llamé mi encanto,
siempre te llamé mi vida,
hoy tu nombre se me olvida.
Se me olvidó que te olvidé
se me olvidó que te dejé,
lejos muy lejos de mi vida,
se me olvidó que ya no estás,
que ya ni me recordarás,
y me volvió a sangrar la herida...
Se me olvidó que te olvidé
y como nunca te encontré
entre las sombras a escondidas,
y la verdad no se porqué,
se me olvido que te olvidé
a mi que nada se me olvida.

José Guadalupe Posada en el Día de Muertos

Los mexicanos nos reímos de la muerte, aunque sea uno de los temas que más nos aterran. Convivimos con ella y en los Días de Muertos y de Todos los Santos (1 y 2 de noviembre) hacemos ofrendas para aquellas personas que ya se fueron. Los recordamos con sus fotos, con la comida que les gustaba comer, con sus prendas y música favorita. En estos días, los cementerios se llenan de colores y los recorre un inusual murmullo lleno de regocijo y algarabía. Es común ver vendedores de "alegrías" recorriendo los pasillos entre las tumbas y observar niños jugando y descubriendo o tratando de develar los secretos que guardan los sepulcros. Estos son los únicos días en que los panteones no dan miedo y los muertos comparten con los vivos.
Por ello es que quiero hablar hoy de José Guadalupe Posada de ese célebre artista y grabador mexicano que inmortalizó la muerte (¿acaso no es inmortal ya?) con su obras de calaveras y las llenó de vitalidad a través de sus cuadros. En este país a la muer…

Feliz Día de NO San Valentín

Lo confieso. Si, es una confesión.
El 14 de febrero nunca me ha emocionado.
Siempre me ha parecido una fecha, una celebración y un día un poco cursi. Tanto corazón me abruma y me parece tan comercial que no le encuentro mucho sentido.
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¿En qué momento una tradición pagana, adoptada por la Iglesia Católica Romana en la cual se adoptó a San Valentín como el patrón de los enamorados se, convirtió en un día en el que todo el mundo “regala” amor y los “te quieros” se escuchan por todas partes, aunque el día previo o el subsecuente los silencios, la indiferencia o el franco desamor estén presentes sin recato alguno?
Creo que aquí está la clave: en “hacer”, no en “regalar” ni “comprar”.
De repente las fechas,…